Archiv para 11 abril, 2017

Traición

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Todos hemos sido llamados por el Señor para una misión en nuestra vida. Esto es lo que se llama tener una vocación. Así lo expresa Isaías en la primera lectura, Dios lo llamó para ser profeta en su pueblo. Judas, Simon, Juan, etc, también los llamó Jesús para ser apóstoles, testigos del Evangelio, para formar la primera comunidad cristiana. El llama, pero nosotros tenemos que escuchar, reconocer y responder a su llamada. Así viviremos una vida cristiana auténtica: la vida como vocación.

El problema de hoy es que muchos no saben esto, ni siquiera se dan cuenta de ello, y por tanto no se vive la vida como una vocación. Tú, ¿cómo la vives? Esta experiencia vital es la que te manifiesta el amor de Dios por nosotros, que es anterior incluso a nuestro nacimiento, desde el seno materno. El nos ha creado, nos da la vida, nos conoce y sabe lo que podemos llegar a ser; nuestro potencial que  ha depositado en nosotros con los dones que nos ha regalado. Pero nosotros, ¿los conocemos, los aceptamos?, ¿los empleamos y desarrollamos? ¿Cómo respondemos?

Todos los personajes que aparecen hoy en las lecturas respondieron a la llamada de Dios y siguieron su vocación, el camino que Él les ofreció. Pero, nos sorprende la conversación en la última Cena de Jesús con Judas Iscariote y Pedro. Los dos van a traicionar su vocación, van a traicionar el seguimiento de Jesús, a Él. De una forma u otra le van a negar; Judas entregándole al Sanedrín y Pedro dejándole solo en la Pasión. Incluso Juan que aparecerá dando la cara ante la Cruz, huirá en el prendimiento. Esto nos muestra que nuestro seguimiento de Jesús tiene sus altibajos y siempre corremos el riesgo de abandonar nuestra vocación, e incluso, de llegar a negarle o abandonarle o traicionarle en nuestra vida.

El Señor lo sabe, y además, que no todos somos iguales, y que a unos les cuesta más que a otros seguirle, vivir la vocación. Conoce nuestra fragilidad y nuestra pobreza de corazón. Por ello, siempre esta dispuesto a ayudarnos y a levantarnos, a buscarnos cuando nos perdemos, y se adelanta a nuestras necesidades y carencias.

Judas no se arrepintió de su traición y se cerró a acoger a Cristo, a ser fiel a su llamada, con lo que lo perdió todo, hasta la vida. Pedro, en cambio, se arrepintió, abriéndose a la gracia redentora de Jesucristo, acogiéndole sin “peros”, y salvó su vida, convirtiéndose en el primer Papa de la Iglesia, llevando su misión hasta su completa realización, según la voluntad de Dios.

El testimonio de Pedro es nuestra esperanza para superar nuestras “traiciones” y no dejar de convertirnos. Ser fiel al Señor durante toda nuestra vida y en todos los momentos necesita de su ayuda con: su Palabra, los sacramentos y la oración. Repitamos hoy una y otra vez el salmo 70 en nuestro interior para superar caídas, mantenernos fieles a su llamada y no dejar de madurar en nuestra vocación.

Estanislao de Cracovia, obispo y mártir (1030-1080)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Estanislao, obispo y mártir; Felipe, Lustrano, obispos; Guthlac, presbítero y mártir; Esteban e Hildebrando, monjes y mártires; Eustorgio, presbítero; Isaac, monje; Néstor, Domnión, Antipas, Filón, Ceremonio, mártires; Barsanufio, eremita; Algerico, abad; Godoberta, abadesa; Beatriz de Belmonte, Raniero, Ulrico, Tecelino, beatos.

11/04/2017 – Martes Santo – Semana Santa

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra
Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos:

El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo:

«Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».

Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas».

En realidad el Señor defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios.

Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios.

Y mi Dios era mi fuerza:

«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.

Sal 70. 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15 y 17
R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído, y sálvame. R.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.

Mi boca contará tu justicia,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.

EVANGELIO
Uno de vosotros me va a entregar… No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces
Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 21-33. 36-38

En aquel tiempo, estando Jesús a la mesa con sus discípulos, se turbó en su espíritu y dio testimonio diciendo:

– «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».

Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía.

Uno de ellos, el que Jesús amaba, estaba reclinado a la mesa en el seno de Jesús. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía.

Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:

– «Señor, ¿quién es?».

Le contestó Jesús:

– «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado».

Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote.

Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo:

– «Lo que vas hacer, hazlo pronto».

Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres.

Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.

Cuando salió, dijo Jesús:

– «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros:

“Donde yo voy, vosotros no podéis ir”»

Simón Pedro le dijo:

– «Señor, ¿a dónde vas?».

Jesús le respondió:

– «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».

Pedro replicó:

– «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».

Jesús le contestó:

– «¿Con que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces».

Palabra del Señor.