Archiv para 13 Abril, 2017

Amaos

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Nos encontramos en una época en la que la depresión y la angustia son las enfermedades más graves de la sociedad, donde las utopías y grandes ideales han caído.  Vivimos en una época en la que se tiene mucho miedo a perder lo que tenemos, a perder a los que queremos. La inmadurez afectiva y el vacío de valores permanentes, sólidos, es la constante en muchas personas. Las crisis, la CRISIS, nos agobia, nos oprime, nos estresa, porque la entendemos como un momento de cambios negativos, de desastre, de derrotas.

En medio de estos momentos se nos presenta de nuevo la celebración del Triduo Pascual. Cristo redimió al género humano y dio perfecta gloria a Dios principalmente a través de su misterio pascual: muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida. El Triduo Pascual de la pasión y resurrección de Cristo es, por tanto, la culminación de todo el año litúrgico. Este comienza con la misa vespertina del jueves santo, alcanza su cima con la vigilia pascual y concluye con la oración de vísperas del domingo de pascua; estos tres días forman una unidad, y como tal deben ser considerados. La Palabra de Dios de esta celebración de la Cena del Señor con la que comenzamos el triduo, nos sitúa en el Misterio que transforma la vida de las personas que vivimos en esta época.

Si nos fijamos en la primera lectura leemos: “Y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer”. Según el evangelio de Juan, Jesús murió en el momento en que se sacrificaban los corderos para la cena de Pascua. Tras su muerte, la primera comunidad nos ha legado la interpretación que el mismo Jesús dio a su entrega, comprendida desde el ritual de la cena pascual que hemos escuchado en la primera lectura. Jesús ocupa el lugar del cordero pascual ¿Por qué? Para transformar el mayor acto de iniquidad, la conspiración y ejecución del inocente, en el mayor acto de amor. Para decir la palabra definitiva sobre cómo es Dios, quién es el ser humano y lo que está llamado a ser.

Jesús nos ama hasta el extremo, no con cualquier amor, sino con el amor con el que Dios nos Ama. Esto es muy importante. No podemos comprender todo lo que esta pasando y lo que va a pasar, si no lo vemos desde el amor de Dios. Jesús supera los rituales judíos de la pascua y se ciñe para servir a los apóstoles. El Señor nos ama desde el servicio a nosotros, sirviéndonos. ¿La gente de hoy ama así?¿Nosotros amamos sirviendo a los que amamos?

Su amor “extremista” hace que se entregue totalmente hasta quedarse Él en el pan y el vino, que lo convierten en su Cuerpo y en su Sangre; San Pablo relata ese momento en la carta a los Corintios según la tradición de la comunidad cristiana. No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Amigo que le ha traicionado, amigos que le van a dejar sólo, le van a negar, que huyen y se desdicen muertos de miedo. Así es la humanidad y Jesús, nos ama, ama a la humanidad a la que quiere salvar. No se si somos conscientes de las dimensiones infinitas de este amor y sus consecuencias para nosotros. Es un misterio cuya postura ante el solo puede ser la de acogerlo y vivirlo con fe.

El Señor en medio de todo esto nos dice “amaos como yo os he amado”. Nuestro mundo necesita que nosotros vivamos este amor de servicio, misericordioso, fraternal, que entrega la vida. Necesita que nosotros, nuestras comunidades, con nuestro testimonio les ayudemos a darse cuenta de que tenemos la gracia y la capacidad de reaccionar ante el pecado, la incoherencia y la desproporción como lo hicieron aquellos que le fallaron al Señor en su noche más oscura, recapacitando. La humanidad agraciada por Cristo puede levantarse de sus caídas, reconocer sus errores y ser capaz de lo mejor. Vivamos su voluntad: Amaos.

Sabas Reyes Salazar, sacerdote mártir (1883-1927)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.

Hermenegildo, rey y mártir († 585)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.

Martín I, papa y mártir († 655)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Hermenegildo, Eugenia de Córdoba, mártires; Martín I, papa; Carpo, Urso, Marcelino, obispos; Papilo, diácono y mártir; Agatónica, Agatodoro, Eleuterio, Zoilo, Teodosio, Justino, Quintiliano, Dadas, mártires; Sabas Reyes Salazar, sacerdote y mártir; Ida, virgen; Ida, viuda, condesa de Boulogne, beata.

13/04/2017 – Jueves Santo – Semana Santa – MISA CRISMAL

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El Señor me ha ungido y me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, y darles un perfume de fiesta
Lectura del libro de Isaías 61, 1-3a. 6a. 8b-9

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.

Me ha enviado para dar la buena noticia a los pobres, para curar los corazones desgarrados, proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza de nuestro Dios, para consolar a los afligidos, para dar a los afligidos de Sión una diadema en lugar de cenizas, perfume de fiesta en lugar de duelo, un vestido de alabanza en lugar de un espíritu abatido.

Vosotros os llamaréis «Sacerdotes del Señor», dirán de vosotros: «Ministros de nuestro Dios».

Les daré su salario fielmente y haré con ellos un pacto perpetuo.

Su estirpe será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos.

Los que los vean reconocerán que son la estirpe que bendijo el Señor.

Palabra de Dios.

Sal 88, 21-22. 25 y 27
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Encontré a David, mi siervo,
y lo he ungido con óleo sagrado;
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga valeroso. R.

Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán,
por mi nombre crecerá su poder.
Él me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora». R.

SEGUNDA LECTURA
Nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios Padre
Lectura del libro del Apocalipsis 1,5-8

Gracia y paz a vosotros de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra.

Al que nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados con su sangre, y nos ha hecho reino y sacerdotes para Dios, su Padre.

A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Mirad: viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo traspasaron. Por él se lamentarán todos los pueblos de la tierra.

Sí. Amén.

Dice el Señor Dios:

«Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y ha de venir, el todopoderoso».

Palabra de Dios.

EVANGELIO
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4,16-21

En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mi, porque él me ha ungido.

Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, sé sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles:

– «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Palabra del Señor.

13/04/2017 – Jueves Santo – Semana Santa – CENA DEL SEÑOR

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Prescripciones sobre la cena pascual
Lectura del libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:

– «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año, lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis. Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera ala tierra de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación como ley perpetua lo festejareis».

Palabra de Dios.

Sal 115, 12-13. 15-16bc. 17-18
R. El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor. R.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

SEGUNDA LECTURA
Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11, 23-26

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo:

– «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía».

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo:

«Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Los amó hasta el extremo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:

– «Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?».

Jesús le replicó:

– «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice:

– «No me lavaras los pies jamás».

Jesús le contestó:

– «Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice:

– «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice:

– «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

– «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

Palabra del Señor.

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