Amor a la Iglesia

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy celebramos la fiesta de Santa Catalina de Siena. Una luchadora incansable por la paz en su tierra natal, una valiente defensora de la verdad y la unidad de la Iglesia. Su fiesta nos lleva considerar la necesidad de trabajar sin descanso por la paz en el ambiente en que vivimos. En nuestra familia, en el trabajo, con los amigos. Ser valientes para cortar juicios y murmuraciones, para proponer el perdón y la capacidad de disculparnos unos a otros. Animando más bien a orar unos por otros. Si hay que corregir, hacerlo con espíritu cristiano, como nos recordaba San Agustín: “debemos corregir por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto… ¿Por que le corriges? ¿Porque te apena haber sido ofendido por el? No lo quiera Dios. Si lo haces por amor propio, nada haces. Si es el amor lo que te mueve, obras excelentemente” (Sermón 82). Sabiendo que la solución no es callar o juzgar en el corazón, no pocas veces con dureza. “Callar cuando puedes y debes reprender es consentir; y sabemos que esta reservada la misma pena para los que hacen el mal y para los que lo consienten” (San Bernardo, Sermón 9, en la natividad de San Juan).

También para defender a la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo frente a injustos ataques, reaccionar frente al empeño de reducir la presencia de la Iglesia a las sacristías, dificultando las manifestaciones públicas de nuestra fe. Santa Catalina de Siena fue una valiente defensora de la verdad en unos momentos que tampoco eran fáciles, también en sus tiempos había muchas componendas y presiones de los poderosos. Nos enseña a perder el miedo a no ser “políticamente correctos”. Tenemos que sabernos enviados por el Señor anunciar la única verdad que salva al hombre. Sin maltratar a nadie, respetando a todos, pero sin silencios que pueden ser cómplices.

Santa Catalina era una enamorada de la Iglesia, y por tanto del Papa, al que llamaba “el dulce Cristo en la tierra”. Movida por un gran sentido sobrenatural y por su amor a la Iglesia y al sucesor de Pedro, se trasladó a Avignón para hablar con el Papa Gregorio XI y pedirle que regresara a Roma cuanto antes desde donde debería gobernar la Iglesia. Es para nosotros un ejemplo de amor al Papa y a la Iglesia, que habrá de manifestarse en nuestra oración constante por el Santo Padre, en nuestra docilidad a seguir sus enseñanzas. “¡No te separes de la Iglesia!. Ningún poder tiene su fuerza. Tu esperanza es la Iglesia. Tu refugio es la Iglesia. Tu salud es la Iglesia. Ella es más alta que el cielo y más dilatada que la tierra. Ella nunca envejece: su vigor es eterno” (San Juan Crisóstomo, Consideraciones sobre la Iglesia). Encomendemos especialmente al Papa y los frutos apostólicos en su viaje a Egipto, que se sienta acompañado por la oración de sus hijos.

Que María, Madre de la Iglesia nos haga fieles hijos de la Iglesia.

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Comentarios (1)

  • Luisarod

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    Muy inspiradora esta reflexión tomando como ejemplo a Santa Catalina de Siena. A veces olvidamos el peso tan fuerte que lleva nuestro Papá. Que el Señor le de sabiduría para llevar La Paz. Y a todos pido oración por esta tierra bendita Venezuela para que los Venezolanos alcancemos La Paz sincera.

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