Archiv para 1 Mayo, 2017

Domingo de la 4ª semana de Pascua. – 07/05/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

TRES DEFINICIONES DE CRISTO

El diccionario dice que definir es “fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de una palabra o la naturaleza de una cosa”. Hoy, en el evangelio de este cuarto domingo de Pascua, encontramos tres definiciones que hace Cristo de si mismo: es puerta, pastor y aprisco.

La experiencia cotidiana de cada persona está cargada de entradas y salidas de muchos edificios. Tenemos un manojo de llaves para abrir las puertas de nuestros usos y dominios. Pero la puerta no es sólo un vano en la pared o un armazón que protege.

En la Biblia se habla muchas veces de la puerta de la ciudad, que, fortificada, garantiza la seguridad de los ciudadanos. Franquear las puertas del templo significa acercarse a Dios; salvarse es penetrar por la puerta del cielo, que se abre a quien llama desde la fe. Jesús es la puerta de acceso al Padre, la puerta que introduce en los pastores donde se ofrecen libremente los bienes divinos. Los discípulos de Jesús deben ser siempre “puerta” abierta para los demás, y no pared de rebote o muro de choque. Y para que el cristiano aparezca ante el mundo como una “puerta” de entrada; como oferta de salvación, cada creyente tiene la responsabilidad de vaciarse de sí mismo para no ser un obstáculo.

Jesús es el único y buen pastor de la comunidad cristiana. Superando una idea bucólica o despectiva, hay que entender al pastor como el hombre de coraje, de audacia y de prudencia, que camina delante y conoce las ovejas. En lenguaje actualizado, el pastor es el líder y el guía. Desde las catacumbas, los cristianos siempre han reconocido a Jesús como el buen Pastor que da la vida por sus ovejas y muere como “cordero de Dios” para hacerse alimento de su rebaño. Por eso su ejemplo es camino para sus seguidores.

Jesús es también el aprisco del rebaño. En él se encuentra la defensa, el abrigo y el descanso. Él es el Reino de Dios, al que no se entra con astucia, corno los ladrones, ni con violencia, como los salteadores, sino en la fidelidad, en el servicio total, en la paz que es plenitud de bien.

En este domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones- al sacerdocio y ministerios, a la vida misionera, a la profesión de los consejos evangélicos en la N ¡da religiosa o en institutos seculares. Es tarea permanente, pero más que nunca de este día, orar por las vocaciones consagradas: las que hay y las que tendría que haber. Para que sean puerta que abren el acceso a Dios y buenos pastores, como Jesús, para su pueblo.

Andrés Pardo

 

 

Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 2, l4a. 36-41 Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5.
san Pedro 2, 20-25 san Juan l0, 1-10

de la Palabra a la Vida

A pesar de no ser un lenguaje “actual” ni tampoco un ejemplo habitual de nuestra vida cotidiana, todos los que escuchamos a Jesús hablar acerca de que Él es un buen pastor y que nosotros somos sus ovejas, no nos sentimos heridos, sino al contrario, acogidos, cuidados, en paz con ese ejemplo.

Que Jesús se denomine a sí mismo “buen pastor” va precedido por el evangelio que se proclama hoy en el que explica, ampliamente, que Él es la puerta de las ovejas. Bien, tampoco es un ejemplo al que nos encontremos acostumbrados. Sin embargo, también podemos entenderlo: Quien entra por Jesús encontrará la salvación, porque otros han venido buscando su propia gloria, pero Cristo ha venido para hacer la voluntad del Padre. Por eso, Cristo es la puerta por el que tiene que entrar quien quiera recibir su salvación.

Así, san Pedro advierte en el día de Pentecostés sobre la importancia de esta única puerta verdadera, que pide la conversión y el bautismo. Ahora sí: la fe en Jesús tiene un signo que nos lo acerca, que nos lo hace accesible, que es el bautismo. Este, que es la puerta de los sacramentos, concede el don de la vida eterna de Cristo. El tiempo pascual es el tiempo bautismal por excelencia: las aguas consagradas en la noche de Pascua permanecen abiertas durante la Cincuentena para que los hijos de Dios entren por ellas al redil del buen pastor. Es por esto que nosotros no podemos dejar de hacer memoria del bautismo en este tiempo: si la imagen del buen pastor ha sido tomada desde muy antiguo como una de las que se emplean para hablar de la vida eterna, una vida de descanso, de auténtica armonía, en Cristo somos bautizados para entrar en la vida eterna.

Bien, pero, ¿y hasta que podamos verdaderamente “descansar”? ¿qué supone ese bautismo en nuestro día a día? En la segunda lectura, san Pedro nos advertía de forma clara, pues el padecimiento, como oveja, como “cordero llevado al matadero” del buen pastor, ha curado nuestras heridas. Nos toca morir a nuestros pecados y vivir en la justicia, pues así es como Cristo ha obrado muriendo por nuestros pecados. He aquí la vida nueva puesta en obra: si en la celebración de la Iglesia recibimos la vida nueva, la gracia, es a continuación, en la vida cotidiana, donde esta gracia invisible se hace visible por nuestra renuncia al pecado. El Señor ha abierto para nosotros las puertas a una vida como la suya, y lo ha hecho abriendo las puertas de la gracia: la bondad y la misericordia del Señor nos llaman a una exigencia de vida nueva, no como antes.

Así podemos ver cómo la conversión cuaresmal prepara para una conversión que dura toda la vida, que es la propia del bautizado que, por la acción interna de la gracia, va transformando toda su existencia, sus criterios, sus decisiones, se va viendo llamado por el Señor a pasar por Él, que es la puerta, y a confiar en su camino. Porque sí, el camino del que sigue a Cristo, buen pastor, es un camino que requiere un abajamiento constante. ¿Acepto la propuesta de seguimiento del Señor?.

Al igual que el domingo pasado, con los de Emaús, Cristo se muestra en la Pascua como el que no deja de acompañar al hombre, como el que sabe por dónde debe llevarlo y hacerlo avanzar. Quizás es buen momento para que su acompañamiento asuma un protagonismo en mi vida que va más allá de edades y proyectos.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones


De la oración litúrgica a la oración personal:
El prefacio de la Virgen María del Cenáculo

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque nos has dado en la Iglesia primitiva
un ejemplo de oración y de unidad admirables:
la Madre de Jesús, orando con los apóstoles.
La que esperó en oración la venida de Cristo
invoca al Defensor prometido con ruegos ardientes;
y quien en la encarnación de la Palabra
fue cubierta con la sombra del Espíritu,
de nuevo es colmada de gracia por el Don divino
en el nacimiento de tu nuevo pueblo.
Por eso la Santísima Virgen María,
vigilante en la oración y fervorosa en la caridad,
es figura de la Iglesia
que, enriquecida con los dones del Espíritu,
aguarda expectante la segunda venida de Cristo.
Por él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente,
gozosos en tu presencia.
Permítenos unirnos a sus voces cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo…

 

 

Para la Semana

Lunes 8:

Hechos 11,1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.

Sal 141. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.

Juan 10, 11 -1 S. El buen pastor da la vida por las ovejas.
Martes 9:

Hechos 11,19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.

Sal 86. Alabad al Señor, todas las naciones.

Juan 10,22-30. Yo y el Padre somos uno.

Miércoles 10:
San Juan de Ávila, presbítero y doctor. Memoria.

Hechos 12,24-13,5a. Apartarme a Bernabé y a Saulo.

Sal 66. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Juan 12,44-50. Yo he venido al mundo como luz.
Jueves 11:

Hechos 13,13-25. Dios sacó de la descendencia de David un salvador.

Sal 88. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Juan 13,16,20 El que recibe a mi enviado me recibe a mí.
Viernes 12:

Hechos 13,26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a  Jesús.

Sal 2. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy

Juan 14,1-6. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida.
Sábado 13:

Hechos 13,44-52. Sabed que nos dedicamos a los gentiles.

Sal 97. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Juan 14,7-14. Quien me ha visto a mi ha visto al Padre.


1 de mayo. San José Obrero

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Es bueno trabajar. Trabajar mucho y bien nos hace imagen de Dios, que es el primer trabajador de la historia. Él nunca deja de hacer el bien, de bendecir con sus creaciones, de amar sin medida.

No le hacía falta este mundo, pero en cambio, como hábil arquitecto y diseñador, lo ha construido y lo mantiene en el ser. Lo cuida constantemente como buen administrador de la finca, y procura su crecimiento como el mejor de los jardineros. Está atento no sólo a las fachadas, sino a los entresijos del amplio mundo del mantenimiento.

Dios es también el mejor pintor, que con una sutil delicadeza engalana a las mariposas con sus hermosísimas alas, viste las más bellas flores y se entretiene con el movimiento creativo de las auroras boreales. Su pericia como escultor la contemplamos en los anillos de Saturno son una buena muestra.

Como dramaturgo, el guión de Dios Padre es sin duda el mejor libreto de la historia; de hecho su obra maestra es designada como “Historia de la Salvación”, en cuya representación entran todos los hombres. Hay de todo en esta obra cumbre: risas y llantos, derrotas y victorias; fidelidad e infidelidad… Refleja fielmente la compleja vida de las personas. Es cierto que el personaje principal es su Hijo, pero nos ha hecho partícipes de su mismo papel mediante la efusión y moción del Espíritu Santo. Todos entramos en escena por voluntad de Dios en este “gran teatro” del mundo creado y salvado.

Como economista, administra, guarda y distribuye los bienes más preciados para la humanidad, y de los que a veces ésta carece un poco: el amor, la paz, el bien, la generosidad… Y para su administración creó el mejor de los bancos, denominado “Economía de Salvación”. Lo primero en él sí son las personas —de verdad de la buena—. Es a la vez macro-economía, pues atañe a todos los hombres y a la creación entera, pero al mismo tiempo micro-economía, pues el bien más preciado es la gracia que se derrama en cada corazón.

Respecto a los medios de comunicación, Dios no tiene rival en el manejo de la Palabra, pues Él mismo es el emisor y el mensaje. Y cuenta con la mejor red de comunicación global: la gracia del Espíritu Santo, que llega con señal plena a todos los corazones que abren su vida a Dios. Nunca se cuelga, ni es poca su intensidad. La contraseña es la libertad de cada persona, mediante la cual, cada uno se puede unir a esta gran red de contenidos salvíficos.

En cuanto a su faceta de rey y político, gobierna con mano de hierro cuando se trata de defender la vida, la verdad y la belleza, y le planta cara a sus enemigos con el ejército de los ángeles. Con los débiles se presenta comprensivo; con los corruptos, firme; con los pecadores, misericordioso. Con todos, dispuesto a escuchar —de verdad de la buena— todos los problemas reales de los ciudadanos.

En cuanto al trabajo doméstico, hay un reparto equitativo de las tareas entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en constante obediencia filial del Hijo a la voluntad del Padre, en unión del Espíritu. La comunicación siempre es cordial, y no se tergiversa nunca, ni nada se pierde. Siempre se escuchan. El amor es la unión y el calor ese gran Hogar que es Dios mismo.

Podríamos tomar todos y cada uno de los trabajos de este mundo, y de todos ellos encontramos un reflejo del quehacer constante de Dios. ¡Es un genio!

Los hombres no trabajamos en todo a la vez: sólo el Señor puede hacerlo. Pero cada trabajo guarda un reflejo de Dios. Somos más cuanto más reflejamos la grandeza y belleza de Dios trabajador. Y con la constante labor de tantos tipos de trabajo de la sociedad. Ninguno es más importante que otros: son más o menos visibles, pero esenciales todos.

San José obrero es un modelo de cómo ofrecer a Dios un trabajo bien hecho. Que él nos ayude a trabajar mucho y bien en todas las facetas que componen nuestra vida de trabajo. El truco es descubrir que todo es un constante “hacer”: no sólo el trabajo remunerado, sino también las tareas de la casa, el cuidado de la familia, los hobbies, la diversión o el descanso (“al séptimo día descansó”).

José Obrero

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

San José Obrero, Fiesta del trabajo. Nuestra Señora de Estíbaliz. Santos: Jeremías, profeta; Amador, Asaf, obispos; Orencio, Paciencia, Columba, Anonimata, Andéolo, Saturnino, Segismundo, rey, Bonifacio, Máximo, Vidal, Juliana, mártires; Peregrino, Isidora, Arnulfo, Cariulfo, Domardo, Ricardo Pampuri, confesores; Walburga, virgen; Teódulo, abad; Petronila, abadesa; Grata, viuda.

01/05/2017 – Lunes de la 3ª Semana de Pascua

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 6, 8-15

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.

Entonces indujeron a unos que asegurasen:

«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».

Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y viniendo de improviso, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrin, presentando testigos falsos que decían:

«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».

Todos los que estaban sentados en el Sanedrin fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel.

Palabra de Dios.

Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30
R. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus decretos;
tus preceptos son mi delicia,
tus enseñanzas son mis consejeros. R.

Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus mandamientos;
instrúyeme en el camino de tus mandatos,
y meditaré tus maravillas. R.

Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu ley;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos. R.

EVANGELIO
Trabajad no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»

Jesús les contestó:

«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:

«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:

«La obra de Dios es Esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor.

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