Archiv para 2 Mayo, 2017

Martes 2 de mayo. S. Atanasio, ob y dr.

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

“Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad”. Allí apedrearon luego a Esteban.

A quien molesta, le arrojan a las tinieblas exteriores, le quitan de en medio. Todo vale cuando se trata de apagar la voz de la verdad.

Le sucedió a Cristo mismo, a Esteban, y a otros muchos santos de la historia. Hoy hacemos memoria de uno de los santos Padres más importantes: San Atanasio. Fue desterrado cinco veces. Y no hubo más ocasión, porque el pobre se murió del disgusto.

Pese a una vida muy dura, su obra escrita es prolija. Dedicó muchos esfuerzos a reconducir los errores arrianos hacia la verdad del Evangelio. Estaba en duda la naturaleza divina de Cristo, y por lo tanto, el corazón mismo de su obra salvífica. Si Cristo no es Dios, no puede darnos lo que no es: no podría darnos vida divina, y la redención sería pura pantomima, pues quedaría todo reducido a un barniz externo al hombre. El Concilio de Nicea se nutre mucho de la clara doctrina de San Atanasio al respecto.

Los errores arrianos cundieron por gran parte de la cristiandad y fueron muy difundidos, especialmente a través de canciones populares que todos tenían en la cabeza. Y de la cabeza pasa al corazón, y de tanto repetirlo, acaba uno creyéndose cualquier cosa. Es una llamada de atención a los educadores: no vale que los niños escuchen cualquier cosa, como tampoco vale que vean cualquier cosa.

La divinidad de Cristo es el dato original del cristianismo. Él es Dios encarnado, no una criatura que dice ser un dios. Tampoco es Dios que toma forma aparentemente humana. Es cien por cien Dios y cien por cien hombre. Las dos naturalezas a la vez unidas por la encarnación de la Persona del Verbo eterno de Dios.

La celebración de la Eucaristía es una obra divina, una acción sagrada, mediante la cual el Señor sigue hablándonos como Palabra eterna, y en cuanto Mesías, sigue redimiéndonos, ofreciendo su propia vida en sacrificio. La gloria de su resurrección nos levanta y nos fortalece de nuestras debilidades.

La eucaristía es nuestra fortaleza porque recibimos la Fortaleza misma; es nuestra luz porque nos ilumina la Luz misma. La Santa Misa, la Eucaristía, es nuestro alimento, nuestro pan de cada día, porque en ella recibimos el Pan de la vida. ¡Qué buena petición para el día de hoy: «Señor, danos siempre de este pan»! Que Cristo sea Dios es el gran consuelo del cristiano, además de una verdad de fe.

San Atanasio nos haga defensores de la divinidad de Jesucristo y amantes del Pan de la eucaristía.

 

Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia (c. a. 295-373)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Fiesta de María Reparadora. Santos: Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia; Videmial, Eugenio, Longinos, Germán, obispos y mártires; Félix, diácono y mártir; Flaminia, Saturnino, Neópolo, Germán, Celestino, Exuperio, Ciriaco, Teódulo, Florencio, Eugenio, Zoe, Simplicio y Ambrosio, mártires; Valentín, obispo; Antonino Pierozzi, confesor; Daniel, monje; Guivorada, penitente; Mafalda, beata.

02/05/2017 – Martes de la 3ª semana de Pascua

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Señor Jesús, recibe mi espíritu
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 7, 51-8, 1a

En aquellos días, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:

-«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! vosotros siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado».

Oyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijando la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:

-«Veo los cielo abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».

Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:

– «Señor Jesús, recibe mi espíritu»

Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:

– «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»

Y, con estas palabras, murió.

Saulo aprobaba su ejecución.

Palabra de Dios.

Sal 30. 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21 ab
R. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R.

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás;
yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R.

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R.

EVANGELIO
No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, en gentío dijo a Jesús:

– «¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».

Jesús les replicó:

– «En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».

Entonces le dijeron:

– «Señor, danos siempre de este pan».

Jesús les contestó:

– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed».

Palabra del Señor.