Archiv para 7 mayo, 2017

Flavia Domitila, mártir (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Benedicto II, papa; Pedro, Domiciano, Valeriano, obispos; Juvenal, Flavio, Flavia Domitila, Teodora, Eufrosina, Augusto, Agustín, Flavio, Cuadrato, Rufino, Saturnino, Euvaldo, Sixto, mártires; Alberto (labrador), confesor; Sereno, abad; Inocencio, diácono.

Domingo 7 de mayo. Domingo IV de pascua, del Buen Pastor

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En los Hechos de los Apóstoles hoy aparecen las dos condiciones necesarias para entrar en la Iglesia como discípulos de Cristo: “Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”.

La conversión y el bautismo, esto es, la profesión de fe y el rito sacramental de las aguas bautismales, son la puerta para entrar en el Reino de Dios, el Reino de Cristo. Ambos elementos son fruto de la predicación del Evangelio, que mueve los corazones de los que escuchan hacia una vida más llena de Dios. Muchas personas no se entregan más y mejor a la causa de Cristo porque quizá no hay buenos “predicadores” del Evangelio en sus ambientes, o tienden a la mediocridad, a la simplonería.

La falta de “enganche” de la Iglesia en muchos ambientes manifiesta que el mensaje salvífico —ansiado por muchos corazones— no lo está comunicando bien, que los cristianos no somos buenos transmisores de la Buena Nueva que salva la humanidad: nos falta autenticidad. Las culturas cambian y cambia el tipo de “sujeto” (los modos de vida, valores, costumbres, ideas); por eso el modo de comunicar el mensaje salvífico también ha de cambiar si se pretende llegar a los hombres de cada época. De ahí el empeño de los papas por la creatividad en la tarea de esta nueva evangelización de nuestra querida Europa. Cada vez surgen más carismas y caminos nuevos de testimonio.

El ansia misionera de dar a conocer al Señor ha caracterizado la buena salud de la Iglesia. No hay santo que no haya sido un gran “catequista” por el testimonio de su propia vida y haya llevado a otros a creer y bautizarse. En los procesos de canonización, al menos en los más actuales, se recogen testimonios de los que han vivido junto al canonizando, personas que se han beneficiado de la acción del Espíritu Santo en una persona singular que ha inundado de luz y color la vida de muchos. El Evangelio entra por los ojos cuando alguien lo vive de veras, entregando día a día la propia vida, desgastándose por servir al Señor y a los demás. En el cristiano se refleja la grandeza de Cristo.

La Iglesia se ha visto a sí misma como un rebaño. La imagen la explica Cristo en el evangelio de hoy: Él es el Buen Pastor que guía al rebaño “caminando delante”, lo custodia, lo alimenta. La comunidad eclesial, y cada cristiano en particular, alcanza su identidad más profunda cuando es parte de Cristo, vive de Él y vive por Él. Cuando el Señor es quien pastorea la vida de cada cristiano, se refleja más la grandeza de vida que nos da.

En este domingo del Buen Pastor la Iglesia pide por la abundancia de las vocaciones sacerdotales, y también por aquellos que hemos sido llamados a pastorear la grey del Señor. Sobre todo pedimos calidad, aunque si también nos conceden cantidad, mejor para todos: el Reino de Dios aumentará en número. ¡Que muchos crean y se bauticen!

 

07/05/2017 – Domingo de la 4ª semana de Pascua.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Dios lo ha constituido Señor y Mesías
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, l4a. 36-41

El día de Pentecostés Pedro, poniéndose de pie junto a los Once, levantó su voz y declaró:

«Con toda seguridad conozca toda la casa de Israel que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías».
Al oír esto, se les traspasó el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:

«¿Qué tenemos que hacer, hermanos?»

Pedro les contestó:

«Convertíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el nombre de Jesús, el Mesías, para perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa vale para vosotros y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos llamaré a sí el Señor Dios nuestro».

Con estas y otras muchas razones dio testimonio y los exhortaba diciendo:

«Salvaos de esta generación perversa».

Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día fueron agregadas unas tres mil personas.

Palabra de Dios.

Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada tenlo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA
Os habéis convertido al pastor de vuestras vidas
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20-25

Queridos hermanos:

Que aguantéis cuando sufrís por hacer el bien, eso es una gracia de parte de Dios.

Pues para esto habéis sido llamados, porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca.

Él no devolvía el insulto cuando lo insultaban; sufriendo no profería amenazas; sino que se entregaba al que juzga rectamente.

Él llevo nuestros pecados en su cuerpo hasta el leño, para que, muerto a los pecados, vivamos para la justicia.

Con sus heridas fuisteis curados.

Pues andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Yo soy la puerta de las ovejas
Lectura del santo Evangelio según san Juan l0, 1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

Palabra del Señor.