Archiv para 18 Mayo, 2017

Lo que Dios hace con nosotros

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

 Hch 15,7-21: Sal 95; Ju 15,9-11

Comenzamos uno de los acontecimientos más importantes y peligrosos del nacimiento del cristianismo: ¿deben los gentiles primero hacerse judíos, y observar la Ley de Moisés, para, luego, devenir cristianos? ¿Deben tomar decisión las cúpulas eclesiásticas por consenso y según su sano entender? Desde el comienzo, con Pablo y Bernabé, el argumento es otro. Simplemente, contaron lo que Dios había hecho con ellos; cómo se convertían los gentiles. Se convertían a Jesús, muerto y resucitado. Recibían el Espíritu en su plenitud. Obligarles a circuncidarse era un paso atrás, un abandono de la cruz de Cristo, una vuelta a la Antigua Alianza, cuyo cumplimiento definitivo se había dado, para todos, en la Nueva Alianza. Un obligar a la observancia de la ley, que negaba el cumplimiento de quien los profetas habían anunciado. Un posponer la figura de Jesús como mero anunciador, pues la salvación no se nos alcanza en él, sino en la circuncisión, en el observar la ley. De esta manera, Jesús viene a ser, a lo más, un nuevo profeta de la Ley de Moisés. Un hombre majo que, finalmente, ha cumplido un empeño interesante en favor del pueblo judío, cuyos jefes condenaron injustamente a Jesús al cruento suplicio de la cruz, pero que, ahora, reconociéndole como quien nos dirige a una observancia más exacta de la ley, aumenta el pueblo elegido con la conversión imponente de nuevos gentiles, acercándonos a los tiempos finales.

Pablo y Bernabé, y tras una gran batalla espiritual, Pedro y los demás apóstoles, junto a todos los cristianos, comprendemos así el papel decididor de Jesús, de la cruz de Cristo, de su muerte y resurrección, del sacrificio salvador de su sangre derramada por nosotros. La redención de la muerte y del pecado se nos da en Cristo, a través de Jesús, de su vida y de su muerte. Él no es alguien que vigila el cumplimiento de la Ley de Moisés de modo que quienes le miramos, convinamos en una observancia más exacta. De ser así, lo final y decisivo en el acontecimiento de Jesús sería la legalidad, la circuncisión, las prácticas, los usos y costumbres, el mirar hacia dentro, hacia la Ley. El cristianismo, así, se convertía en una secta judía, una partición más de las que entonces se daban en él. Es verdad que tendría una ventaja, al pertenecer a la religión judía  estaría cubierto —de modo excepcional— por el manto oficial de no tener obligación de adorar con incienso al emperador.

En lo que conocemos por el NT de la Iglesia primera, es Pablo quien percibe en toda su crudeza la importancia trascendental de lo que se plantea. Podría decirse que toda su maravillosa teología, que tan adentro ha llegado en nosotros, está construída sobre ello.

Vamos alegres, pues, a la casa del Señor, como rezamos todos con el salmo. Sí, pero esa casa ahora es el templo del Espíritu, que Jesús nos envía desde el Padre. No el Templo de Jerusalén, aunque vayamos a él para rezar con nuestros hermanos judíos. El santo de los santos, el lugar de la presencia palpitante de Dios, es el cuerpo de Cristo clavado en la cruz, a cuya muerte se rasgó la cortina que impedía verlo. Cuerpo muerto del que manó sangre y agua. Cuerpo glorioso que se nos dona en la eucaristía y en las obras de misericordia. Nuestra salvación pasa por él, solo por él.

Porque él, solo él, es la verdadera vid. Por eso, permaneced en mí y yo en vosotros.

Juan I, papa († 526)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Juan I, papa y mártir; Merolino, presbítero y mártir; Venancio, Potamión, Félix, obispos; Dióscoro, Teódoto, Erico, Eufrasia, Faína, Matrona, Cristiano, Anastasón, Basilica, Teocusa, Alejandra, Claudia, Julita, mártires; Félix, confesor; Agnelo, abad; Rafaela María, fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón.

18/05/2017 – Jueves de la 5ª semana de Pascua.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 7-21

En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:

-«Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».

Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Santiago tomó la palabra y dijo:

– «Escuchadme, hermanos: Simón ha contado como Dios por primer vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

“Después de esto volveré y levantaré de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace esto sea conocido desde antiguo”.

Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas».

Palabra de Dios.

Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10
R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente» R.

EVANGELIO
Permaneced en mi amor para que vuestra alegría llegue a plenitud
Lectura del santo Evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud».

Palabra del Señor.

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