Archiv para 23 Mayo, 2017

Preparando la fiesta de la Ascensión

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Los apóstoles se entristecen al decirles Jesús que se va. Sucede algo curioso: el Señor anuncia su marcha pero nadie le pregunta adónde va. Esto nos da una idea de la tristeza tan grande que embargaba a los apóstoles. Perder el Señor, para ellos, suponía perderlo todo. ¿También para nosotros?

Pero al margen de la sorpresa de los apóstoles está el hecho de que Jesús va a irse por nuestro bien. Sube al cielo con el fin de podernos enviar el Espíritu Santo. La venida del Defensor va unida al hecho de que Jesús se vaya. La venida del Espíritu Santo va a suponer tres cosas. Por una parte dejará en evidencia el pecado, ya que la efusión del Espíritu Santo va a probar la divinidad de Jesucristo a través de las obras de la Iglesia. También de una justicia, porque Jesús sube junto al Padre y en su humanidad glorificada recibe todo poder. El que ha sido maltratado en este mundo y considerado como pecador recibe junto al Padre todo el honor que le corresponde. Finalmente la venida del Espíritu Santo testimonia que el Príncipe de este mundo ya ha sido vencido y condenado para siempre.

Jesús, pues, se va, para que su salvación pueda alcanzar a todos los hombres. Se completa así el misterio pascual en el que hemos vivido la muerte de Jesús por nuestros pecados y nuestra justificación gracias a su resurrección. Por eso Jesús va junto a Padre. Por ello, aunque sintamos la tristeza por no tener físicamente al Señor junto a nosotros, sin embargo estamos alegres por su glorificación y todos los bienes que ello supone para nosotros. Es bueno pensarlo mientras nos preparamos para celebrar su Ascensión a los cielos.

En la primera lectura se nos muestra la transformación operada por los apóstoles. Una vez más encontramos el testimonio de que todo lo que decía Jesús se cumple. Pablo y Silas, encarcelados, cantan himnos. Seguros de la victoria de Jesucristo no dejan que los cepos que les aprisionan apaguen su esperanza y por eso invocan al que nunca defrauda. Las puertas de la cárcel se abren y sin embargo los presos no abandonan la celda. Una vez más descubrimos que todas las cosas suceden en el mundo para la gloria de Dios.

Si el carcelero hubiera encontrado la cárcel vacía quizás hubiera pensado que los amigos de Pablo y Silas, muy bien organizados, les habían liberado. Pero los presos estaban dentro. Aquel hecho extraordinario lo llevó a pasar de la tentativa de suicidio a la conversión. Comprendió que aquellos hombres conocían una salvación que era mucho más grande que estar fuera de una cárcel. Incorporado a la Iglesia conocía una alegría inesperada, que se manifiesta en la fiesta familiar que organiza en su casa. Ahora ya no ha de temer nada, porque ha conocido a Aquel que siempre está con nosotros y llena totalmente nuestro corazón.

Juan Bautista de Rossi, presbítero (1698-1764)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

La aparición del Apóstol Santiago. Santos: Epitacio, Basileo, Miguel, Eufebio, Mercurial, obispos; Lucio, Quinciliano o Quinciano, Julián, Almerinda, Eufrosina, mártires; Juan Bautista de Rossi, Crispín de Viterbo, confesores; Eutiquio, Severino, Siagrio, Poncio, Florencio, monjes; Juana Artida Thouret, fundadora.

Crispín de Viterbo, confesor (1668-1750)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

La aparición del Apóstol Santiago. Santos: Epitacio, Basileo, Miguel, Eufebio, Mercurial, obispos; Lucio, Quinciliano o Quinciano, Julián, Almerinda, Eufrosina, mártires; Juan Bautista de Rossi, Crispín de Viterbo, confesores; Eutiquio, Severino, Siagrio, Poncio, Florencio, monjes; Juana Artida Thouret, fundadora.

23/05/2017 – Martes de la 6ª semana de Pascua.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 22-34

En aquellos días, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados ordenaron que les arrancaran los vestidos y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.

A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los otros presos los escuchaban. De repente, vino una terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos, diciendo:

«No te hagas daño alguno, que estamos todos aquí».

El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:

«Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?».

Le contestaron:

«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».

Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.

A aquellas horas de la noche, el carcelero los tomo consigo, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

Palabra de Dios.

Sal 137, 1-2a. 2bc y 3. 7c-8
R. Señor, tu derecha me salva

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
porque tu promesa supera tu fama
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R.

EVANGELIO
Si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor
Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 5-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?” Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré.

Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado».

Palabra del Señor.