Archiv para 30 mayo, 2017

Juana de Arco, mártir (1412-1431) (Lorena)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Fernando III, rey, patrono del Cuerpo de Ingenieros Militares; Félix I, papa; Gabino, Críspulo, Sico, Palatino, mártires; Exuperancio, Anastasio, obispos; Ausonio, presbítero; Juana de Arco (Lorena), virgen; Venancio, Basilio, Emilia, confesores; Uberto, Gamo, monjes; Urbicio, Isaac, abades.

Fernando III, rey (c. a. 1198-1252)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Fernando III, rey, patrono del Cuerpo de Ingenieros Militares; Félix I, papa; Gabino, Críspulo, Sico, Palatino, mártires; Exuperancio, Anastasio, obispos; Ausonio, presbítero; Juana de Arco (Lorena), virgen; Venancio, Basilio, Emilia, confesores; Uberto, Gamo, monjes; Urbicio, Isaac, abades.

Triunfar en la vida.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Si alguien te pregunta: ¿qué es el Evangelio de Cristo?

Responde como san Pablo: Es recibir la Gracia de Dios.

Y si alguien te pregunta: ¿qué es la Gracia de Dios?

Responde como el Salmo: Es la lluvia copiosa que alivia la tierra extenuada. Es escapar de la muerte, es ver como Dios lleva nuestras cargas y pecados, es salvación.Es la Gloria de Dios.

Y si alguien te pregunta: ¿Qué es la Gloria de Dios?

Dí como el mismo Jesús: La vida verdadera y eterna que Dios tiene. Conocer la Vida de Amor entre el Padre e Hijo y participar de ella. Como decía la profecía de Isaías 43, 7, “Dios nos ha creado para su Gloria”. ¡Tremendo!

Dios pensó en este minúsculo planeta entre todas infinitas estrellas y galaxias del cosmos para crear una criatura que tuviera como destino ser interlocutor de Dios y poder conocerle; es más, llegar un día a participar de su poder y majestad sobre todo el universo. Y llegar a vivir a modo divino. Pero ésto no sería posible si nuestra humanidad no hubiera sido tomada antes por Dios en la encarnación de Cristo. Así lo rememora hoy Jesús en su inicio de la oración sacerdotal y lo explica.

El Hijo se hizo hombre, para que la divinidad habitara en la humanidad, y para que la humanidad fuera divinizándose, conociendo con los sentidos y con la carne de Cristo, cómo se vive en el Cielo. Él nos fue comunicando todo: las palabras que el Padre le dió, el amor que recibía de su Padre, la potencia que tenía en todas las cosas… Eso es la Gracia de Dios que experimentamos los que seguimos a Cristo.

¡Cuántas palabras nuevas salen de nuestra boca, cuántos pensamientos verdaderos asolan nuestra mente, cuántos gestos de entrega realizamos inspirados desde lo más dentro! ¿Quién nos lo iba a decir cuando empezamos a creer y a seguir a Jesús? A pesar de nuestro hombre viejo, de nuestro pecado cotidiano, en muchas ocasiones hemos visto cómo hemos sido artífices de una vida de paz, de consuelo, de amor sincero,… ¡Del evangelio del Reino! Y eso es lo que San Pablo proclama ante los presbíteros de Efeso. Vuélvelo a leer y verás cómo hace un canto precioso a la vida divina que se ha establecido en él. Escucha como ya se ha hecho indiferente a las maquinaciones del mundo, y ahora vive dispuesto a mucho más. Dispuesto a dar todo lo que Dios le está dando a él, sin reservarse… Es como si viviera entre el Cielo y la tierra, una vida preciosa, tomando sobre sí los dolores de cada día, pero preocupado sólo en llevar adelante la victoria de la Palabra, del Evangelio. Así no se logra el éxito del mundo, es verdad, pero sí puede ser triunfar en la vida.

30/05/2017 – Martes de la 7ª semana de Pascua

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Completo mi carrera, y consumo el ministerio que recibí del Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 20, 17-27

En aquellos días, Pablo, desde Mileto, envió recado a Éfeso para que vivieran los presbíteros de la Iglesia. Cuando se presentaron, les dijo:

-«Vosotros habéis comprobado cómo he procedido con vosotros todo el tiempo que he estado aquí, desde el día en que puse pie en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, con lagrimas y en medio de las pruebas que me sobrevinieron por las maquinaciones de los judíos; como no he omitido por miedo nada de cuanto os pudiera aprovechar predicando y enseñando en público y en privado, dando solemne testimonio a judíos como a griegos, para que se conviertan a Dios y creyeran en nuestro Señor Jesús.

Y ahora, mirad, me dirijo a Jerusalén, encadenado por el Espíritu, de ciudad en ciudad, me da testimonio de que me aguardan cadenas y tribulaciones. Pero a mí no me importa la vida, sino completar mi carrera y consumar el ministerio que recibí del Señor Jesús: ser testigo del Evangelio de la gracia de Dios.

Y ahora, mirad: sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino, volverá a ver mi rostro. Por eso testifico en el día de hoy que estoy limpio de la sangre de todos: pues no tuve miedo de anunciaros enteramente el plan de Dios».

Palabra de Dios.

Sal 67, 10-11. 20-21
R. Reyes de la tierra, cantad a Dios.

Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada;
y tu rebaño habitó en la tierra
que tu bondad, oh Dios,
preparó para los pobres. R.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.

EVANGELIO
Padre, glorifica a tu Hijo
Lectura del santo Evangelio según san Juan 17, 1-1 la

En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:

– «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le dado sobre todo carne, dé la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo.

Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste.Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese.

He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado.

Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti».

Palabra del Señor.