Archiv para junio, 2017

Quiero, queda limpio

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En una ocasión, hablando con un joven que no veía futuro en su vida, le comenté que para nosotros hay muchas dificultades insalvables y empresas irrealizables, pero que para Dios no hay nada imposible. El me compartía que estaba a punto de tirar la toalla con su vida. Aunque se esforzaba y lo había intentado todo, siempre volvía a caer en los mismos errores que habían destrozado su vida y a las personas que quería. Estaba perdiendo la esperanza y, con lo joven que era, ya estaba cansado de todo.

Yo me pregunté en mi interior que le podía decir a este pobre muchacho, derrotado en aquel banco. Me di cuenta que había perdido la fe, no sólo en si mismo, sino en Dios ¿Hasta que punto nos damos cuenta de lo importante y vital que es para nosotros tener nuestra fe? Decidí volverme a encontrar con él y acompañarle en una búsqueda tranquila y sincera del Señor en su vida para recuperar la esperanza.

El leproso de Mateo no había perdido la esperanza porque encontró la fe. Tenía una fe en Cristo que fue por lo que el Señor obró el milagro y le curó. Dicen que la esperanza es lo último que se tiene que perder, pero creo que es la fe porque es la que sostiene nuestra esperanza. Nuestra fe es la que puede impulsar nuestra vida, la que puede transformarla y la que nos da fuerzas para superar todas las dificultades y adversidades. No hay que dejar de crecer en la fe y acercarnos al Señor con la humildad y la confianza del leproso de hoy, porque Él siempre quiere lo mejor para nosotros. Esta persona no sólo quedó limpia de la lepra, de una enfermedad física. Sino más, de una enfermedad espiritual que es más preocupante y determinante. El pecado daña nuestra persona y acaba con ella si no ponemos remedio.

Es de nuevo la salvación, el empeño de Dios y el sentido de su revelación. Salvarnos del mal para que domine en nosotros el bien. Salvarnos del pecado para que domine en nosotros la gracia. Toda una historia de salvación que se muestra hoy en dos momentos significativos: la fecundidad de Abraham, padre de los creyentes y la curación por Jesús de este leproso.

¿Acudes a Jesús con esta fe? ¿Te relacionas con Él con esta confianza?¿Te sientes parte de una historia de salvación?¿Como te ha salvado o te está salvando el Señor?

Protomártires de la Iglesia Romana (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Ss. Protomártires de la Iglesia Romana; Marcial, Marciano, Beltrán, obispos; Cayo y León, subdiácono, Basílides, mártires; Lucinia o Lucina, Emiliana, Donato, mártires; Ostiano, Teobaldo, Alrico, Alpiniano, Andrónico, Apolo, confesores; Cayo, presbítero; León, subdiácono; Agabo, profeta; Adilia o Adela, abadesa.

30/06/2017 – Viernes de la 12ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Sea circuncidado todo varón como señal de la alianza. Sara te va a dar un hijo
Lectura del libro del Génesis 17, 1. 9-10. 15-22

Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo:

«Yo soy el Dios todopoderoso, camina en mi presencia y sé perfecto».

El Señor añadió a Abrahán:

«Por tu parte, guarda mi alianza,tú y tus descendientes en sucesivas generaciones. Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros».

El Señor dijo a Abrahán:

«Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré, y te dará un hijo, a quien también bendeciré. De ella nacerán pueblos y reyes de naciones».

Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonrió, pensando en su interior:

«¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a luz a los noventa?».

Y Abrahán dijo a Dios:

«Ojalá pueda vivir Ismael en tu presencia».

Dios replicó:

«No, es Sara quien te va a dar un hijo, lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce príncipes y lo convertiré en una gran nación. Pero mi alianza la concertaré con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas».

Cuando el Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró.

Palabra de Dios.

Sal 127, 1-2. 3. 4-5
R. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

EVANGELIO
Si quieres, puedes limpiarme
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 8, 1-4

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:

«Señor, si quieres, puedes limpiarme».

Extendió la mano y lo tocó, diciendo:

«Quiero, queda limpio».

Y en seguida quedó limpio de la lepra.

Jesús le dijo:

«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

Palabra del Señor.

¿Quién decis que soy yo?

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

A lo largo de nuestra vida nos hacen muchas preguntas. Muchas de ellas quizás son sólo operativas de la vida cotidiana y nos afectan poco, las respondemos lo mejor que podemos y algunas con la naturalidad casi automática. Pero hay algunas preguntas que nos afectan de una manera muy importante. Incluso, nos sorprenden radicalmente o pueden producir una revolución o hasta la parálisis de nuestra vida por su oportunidad, profundidad o importancia.

Hoy Jesús hace una pregunta a los apóstoles nada fácil y que no les deja indiferentes. Es una pregunta que ellos deben responder en su vida como también lo debemos hacer todos nosotros: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

“Decir de alguién” es conocer quien es, y en la situación de los apóstoles con Jesús, es responder ante Él y los demás si saben lo que están haciendo en su vida, si son conscientes y han interiorizado lo que implica la respuesta que dieron al Señor cuando les llamó, si conocen al que siguen. Hay momentos en nuestra vida y hay cristianos que no son conscientes que nuestra fe es personal y seguimos a Alguien, a una Persona. Para seguir a Cristo, para vivir cristianamente, para ser sus discípulos,  hay que responder a su llamada y sólo es posible si le conoces. Y para conocerle hay que buscarle, tratar con Él, aprender de sus testigos, vivir su Iglesia y no dejar de pedir que aumente nuestra fe.

Claramente vemos en las lecturas de hoy quienes responden a esta pregunta de Jesucristo: Pedro y Pablo. El primero en el evangelio. El segundo en la segunda carta a Timoteo cuando hace balance de su vida y ministerio desde su conversión y como la ha entregado a la misión que Jesús le ha encomendado.

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Sólo con la ayuda de Dios en el Espíritu Santo podemos llegar a profesar semejante fe, hacer esta afirmación, porque solo Él hace posible que conozcamos al Señor y nos acerquemos al misterio que es. Es el Señor quien además de hacernos esta pregunta nos ayuda a a dar la respuesta. Y esta solo puede ser con nuestra vida, porque al conocerle descubrimos que es el Señor de nuestras vidas y debemos convertirnos, crecer y madurar para que se haga realidad día a día, elección tras elección, experiencia tras experiencia.

A través de San Pedro y San Pablo hemos recibido los medios que nos ayudan a conocer a Jesucristo y poder seguirlo. Ellos sirvieron a la Iglesia naciente y fueron instrumentos eficaces del Espíritu. Hoy nos acordamos especialmente de su sucesor como cabeza de la Iglesia y piedra sobre la que Dios la construye a través de los siglos: el Papa. Unidos en comunión y en la caridad damos gracias a Dios y pedimos por el Papa Francisco para que siga guiando a la Iglesia en esta gran solemnidad de los dos principales apóstoles.

Pablo, Apóstol (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Pedro y Pablo, Apóstoles; Marcelo, Atanasio, mártires; Siro, Casio, obispos; Benita, Enma de Gurk, vírgenes; Coca, abad; María, madre de S. Marcos.

Pedro, Apóstol (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Pedro y Pablo, Apóstoles; Marcelo, Atanasio, mártires; Siro, Casio, obispos; Benita, Enma de Gurk, vírgenes; Coca, abad; María, madre de S. Marcos.

29/06/2017 – Jueves de la 12ª semana de Tiempo Ordinario. San Pedro y San Pablo, apóstoles

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Ahora sé realmente que el Señor me ha librado de las manos de Herodes
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11

En aquellos días, el rey Herodes decidió arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Eran los días de los Ácimos. Después de prenderlo, lo metió en la cárcel, entregándolo a la custodia de cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él.
Cuando Herodes iba a conducirlo al tribunal, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.

De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocando a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo:

«Date prisa, levántate».

Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió:

«Ponte el cinturón y las sandalias».

Así lo hizo, y el ángel le dijo:

«Envuélvete en el manto y sígueme».

Salió y lo seguía sin acabar de creerse que era realidad lo que hacía el ángel , pues se efiguraba que estaba viendo una visión. Después de atravesar la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la ciudad, que se abrió solo. ante ellos. Salieron, y anduvieron una calle y de pronto se marchó el ángel.

Pedro volvió en sí y dijo:

«Ahora sé realmente que el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de toda la expectación del pueblo de los judíos».

Palabra de Dios.

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
R. El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

SEGUNDA LECTURA
Me está reservada la corona de la justicia
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18

Querido hermano:

Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.

He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.

Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Mas el Señor me estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mi, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.

El Señor me librará de toda obra mal y me salvará llevándome a su reino celestial.

A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Tú eres Pedro, y te daré las llaves de] reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 16, 13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

-«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron:

-«Unos que Juan Bautista, otros que Ellas, otros que Jeremías o uno de los profetas.»

Él les preguntó:

-«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

-«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió:

-«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.

Ahora te digo yo:

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»

Palabra del Señor.

Por sus frutos los conoceréis

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Desde pequeños, nuestros padres nos han enseñado que es muy importante saber escoger nuestros amigos y evitar las malas compañías. Es verdad que esto es muy bueno cuando nos estamos formando y no somos adultos, para poder formarnos como personas bien y hasta tener una personalidad propia y fuerte. Cuando nos hemos hecho mayores, también hemos descubierto que tenemos que estar con todos para poder ayudar a los demás, especialmente a los que no saben diferenciar el bien del mal o son demasiado débiles para optar por ello, para que elijan el bien.

Jesús enseña a los discípulos a saber conocer la verdad de las personas, a saber distinguir lo bueno de la malo en ellas y poder conocerlas mejor para poder proponerles la salvación. Les enseña a discernir sus obras para ver si son de Dios, del bien, o no. Igualmente, es una buena enseñanza para no dejarnos llevar por nadie que no sea el Señor o sus instrumentos. La vida no es blanco o negro y siempre que juzgamos a las personas nos equivocamos. Jesús lo sabe y nos enseña a discernir a través de sus obras, las personas que están cerca de Él de las que no y actúan al contrario.

Pero, no nos confundamos. Es importantísimo estar lo más alejados que se pueda del mal y, sobre todo, de los que actúan con malas obras. Porque el árbol dañado da frutos malos y por mucho que nos empeñemos o nos queramos hacer ideas ilusorias y caigamos en un buenismo vacío y temerario, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Esto es de sentido común y no hay que perder el tiempo en autoengañarnos y actuar en consecuencia.

Esto es válido para todos los ámbitos de la vida y hay que tenerlo en cuenta cuando tomamos decisiones y en nuestras elecciones en la vida cotidiana. También en las circunstancias más complicadas o nada claras, en las que es muy difícil ver la verdad con claridad y actuar, nos ayudará fijarnos en sus frutos por los cuales los conoceremos.

Ireneo, obispo de Lyon (c. a 130-c. a. 202)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Ireneo, obispo y mártir; Benigno, Gerón, Zacarías, obispos; Plutarco, Sereno, Heraclies, Herón, Papías, Eraida, Basílides, Potamiena, Marcela, mártires; Paulo I, León II, papas; Vicenta, Gerosa, vírgenes; León, Sergio, confesores; Argimiro, monje y mártir.

28/06/2017 – Miércoles de la 12ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Abrahán creyó a Dios y le fue contado como justicia; y el Señor concertó alianza con él
Lectura del libro del Génesis 15, 1-12. 17-18

En aquellos días, el Señor dirigió a Abrán, en una visión, la siguiente palabra:

«No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante».

Abrán contestó:

«Señor, Dios ¿qué me vas a dar si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?».

Abrán añadió:

«No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará».

Pero el Señor le dirigió esta palabra:

«No te heredará ese, sino uno salido de tus entrañas será tu heredero».

Luego lo sacó afuera y le dijo:

«Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas»

Y añadió:

«Así será tu descendencia».

Abran creyó al Señor y se le contó como justicia.

Despúes le dijo:

«Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra».

Él replicó:

«Señor Dios, ¿cómo sabré que yo voy a poseerla?».

Respondió el Señor:

«Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón».

Él los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba.

Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.

El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.

Aquel día el Señor concertó alianza con Abrán en estos términos:

«A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Eufrates».

Palabra de Dios.

Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

EVANGELIO
Por sus frutos los conoceréis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis».

Palabra del Señor.