Archiv para 3 junio, 2017

¡Qué gran testimonio!

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Honrar a nuestros difuntos surge espontáneamente de nuestro corazón. El hijo siempre recuerda y honra a sus padres, los viudos viven permanentemente con la memoria de sus queridos esposos y una madre siempre tiene una herida abierta en el corazón por un hijo fallecido. En cada caso, surge espontáneamente hacerles presentes en nuestro recuerdo y elevarles nuestro amor.

La Iglesia, como buena madre, siempre recuerda con amor y dolor la muerte de sus hijos. Y ensalza con una honra especial a los mártires. ¿Cómo no? Ellos son los hijos que nunca han renunciado del amor de su familia, de la fe de sus padres.

Carlos Luanga y sus doce compañeros mártires, eran chicos jóvenes de entre catorce y treinta años que no tuvieron más delito que querer mantenerse fieles a su fe y puros en su conducta, alejándose de los deseos lujuriosos del rey de Uganda, que los acusó por despecho a su honrosa conducta por no querer acostarse con él, aun siendo pajes y servidores suyos. Como tantos otros, tratados como esclavos, en medio de los avatares del siglo XIX, el poder del hombre no puede doblegar la dignidad del que se siente hijo de Dios.

Estos mártires encarnan una fortaleza y una grandeza impresionante. Carlos, de entre todos ellos, destaca por haberles liderado en la aventura del seguimiento de Cristo. Aunque su muerte fuera atroz, ya siendo degollados o quemados vivos, ellos mantuvieron intacta su dignidad personal.

En mi parroquia enseñamos a los niños de catequesis a arrodillarse delante del santísimo por esta misma razón: para que aprendan que uno sólo debe arrodillarse delante de Dios, y nunca jamás delante de nada ni de nadie.

Cada uno de nosotros tenemos nuestra historia de salvación. Yo no tengo porqué hacer las proezas de caridad  de Teresa de Calcuta, ni tengo que irme de misionero como San Fracisco Javier…., pero como ellos, yo también encuentro mi santidad respondiendo generosamente a la voluntad de Dios que tiene para mí.

Así le dijo Jesús a Pedro respondiendo a su pregunta sobre cuál iba a ser el destino de  san Juan. Cada uno tiene un camino de santidad, distinto y único: mártir, ama de casa, misionero de ciudad, catequista, banquero o sacerdote. Lo que nos hace santos no es que vivamos un estado más perfecto que otros, sino que perfeccionemos, con nuestro amor a Dios y al prójimo, el estado de vida que tenemos. Es vivir esta palabra tan radical de hoy: “Tú sigueme”.

En honor a san Carlos Luanga y compañeros mártires, gracias por haber seguido a Jesús como pajes fieles, pero del Rey de reyes: Jesús.

Carlos Lwuanga y compañeros mártires de Uganda († 1886)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

 

Santos: Carlos Lwanga y sus compañeros mártires de Uganda; Cecilio, David, Lifardo, Alberto, Atanasio, confesores; Pergentino, Laurentino, Luciniano y los niños Claudio, Hipacio, Pablo y Dionisio, mártires; Hilario, Adalberto, obispos; Isaac, monje; Paula, Olivia, vírgenes; Clotilde, reina; Juan Grande, Patrono de la Diócesis de Jerez (España); Juan XXIII, papa.

Clotilde, reina (470-545)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Carlos Lwanga y sus compañeros mártires de Uganda; Cecilio, David, Lifardo, Alberto, Atanasio, confesores; Pergentino, Laurentino, Luciniano y los niños Claudio, Hipacio, Pablo y Dionisio, mártires; Hilario, Adalberto, obispos; Isaac, monje; Paula, Olivia, vírgenes; Clotilde, reina; Juan Grande, Patrono de la Diócesis de Jerez (España); Juan XXIII, papa (beato).

Juan XXIII, papa (1881-1963)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Carlos Lwanga y sus compañeros mártires de Uganda; Cecilio, David, Lifardo, Alberto, Atanasio, confesores; Pergentino, Laurentino, Luciniano y los niños Claudio, Hipacio, Pablo y Dionisio, mártires; Hilario, Adalberto, obispos; Isaac, monje; Paula, Olivia, vírgenes; Clotilde, reina; Juan Grande, Patrono de la Diócesis de Jerez (España); Juan XXIII, papa (beato).

03/06/2017 – Sábado de la 7ª semana de Pascua.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Permaneció en Roma, predicando el reino de Dios
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 28,16-20.30-31

Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con el soldado que lo vigilaba.

Tres días después, convocó a los judíos principales y, cuando se reunieron, les dijo:

«Yo, hermanos, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las tradiciones de nuestros padres, fui entregado en Jerusalén como prisionero en manos de los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, me vi obligado a apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo, pues, os he llamado para veros y hablar con vosotros; pues por causa de la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas».

Permaneció allí un bienio completo en una casa alquilada, recibiendo a todos los que acudían a verlo, predicándoles el reino de Dios y enseñando lo que se refiere al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbos.

Palabra de Dios.

Sal 10, 4. 5 y 7
R. Los buenos verán tu rostro, Señor.

El Señor está en su templo santo,
el Señor tiene su trono en el cielo;
sus ojos están observando,
sus pupilas examinan a los hombres. R.

El Señor examina a inocentes y culpables,
y al que ama la violencia él lo odia.
Porque el Señor es justo y ama la justicia:
los buenos verán su rostro. R.

EVANGELIO
Este es el discípulo que ha escrito todo esto, y su testimonio es verdadero
Lectura del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?».

Al verlo, Pedro dice a Jesús:

«Señor, y éste ¿qué?».

Jesús le contesta:

«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme».

Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?».

Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.

Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir.

Palabra del Señor.