Archiv para 20 junio, 2017

Corazón, corazón…

Escrito por Comentarista 2 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Es difícil rezar por los que nos hacen mal. Quizá es lo último que se nos ocurre hacer por ellos. Nos sale el puntito de honra, como decía santa Teresa, y se nos ocurren miles de motivos para justificar, desde la justicia humana, nuestro malestar con ellos. Basta, a veces, una simpleza para que cambie radicalmente nuestra opinión de alguien, y juremos y perjuremos en arameo no volver a tratarle más y devolvérsela en cuanto podamos. Que una cosa es eso del perdón y de poner la otra mejilla, y otra cosa es “ir de tontos por la vida”…

Tampoco es fácil gobernar y poner orden en los movimientos del corazón. Siendo un motor fundamental en la vida y en nuestras acciones, sin embargo, nos traiciona fácilmente, y hasta nos puede cegar sutilmente. Si el corazón decide que no, ya se encarga la cabeza de revestir esa decisión de miles de excusas y motivos loables, santos y buenos, hasta que al final quedemos convencidos de lo que el tirano corazón nos ha mandado.

Hay que reconocer que no, no es fácil rezar por los enemigos. Y, sin embargo, dado que el corazón no se deja aprisionar ni ahogar, hay que educarlo de mil maneras hasta conseguir que todos sus movimientos vayan dirigidos hacia el bien mayor. Por eso, no hay mejor terapia natural para sanar esos odios y rencores del corazón que la oración por los enemigos. Porque, si bien es verdad que comenzamos rezando y pidiendo al Señor que el otro cambie, que se convierta, que se arrepienta de todos sus males y pecados, al final, esa oración lo que consigue es cambiar nuestro corazón, y donde veíamos un enemigo comenzamos a ver ya un hijo de Dios. Quizá no podemos cambiar el mal, pero sí podemos cambiar nuestro corazón para que ofrezcamos al poder del mal el contrapunto del amor. Y esto no significa que tengamos que claudicar ante la injusticia, no. Pero, cuando el corazón está sereno, y no atormentado por el rencor y el afán de venganza, entonces sí que sabemos ver el bien allí donde aparentemente solo hay mucho mal. Solo el corazón que rebosa de amor de Dios es capaz de transformar el mal, la injusticia y el pecado propio y ajeno en una ocasión de bien y de crecimiento espiritual. Porque un corazón violento solo genera más violencia.

Nuestra oración por los enemigos ha de consistir en pedirle al Señor un corazón como el suyo, capaz de tener sus mismos sentimientos. Aprovechemos este mes dedicado al Corazón de Jesús para pedirle un corazón magnánimo y recto, capaz de comprender las flaquezas y pecados propios y ajenos. En ese Corazón, en el que caben buenos y malos, encontramos la mejor medicina que sana de raíz todas las tiranías de nuestro corazón.

 

Margarita Ward y compañeros mártires ingleses (1535-1679)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Silverio, papa; Aldegunda, Florentina, vírgenes; Macario, Inocencio, Adalberto, obispos; Regimberto, Bertoldo, Mernico, Juan de Mathera, confesores; Novato, Pablo, Ciriaco, mártires; Gemma, virgen y mártir; José, anacoreta; Dermot O’Hurley, Margarita Bermingham viuda de Ball, Francisco Taylor, Ana Line, Margarita Cltheroe, Margarita Ward y compañeros mártires ingleses, beatos.

Silverio, papa († 537)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Silverio, papa; Aldegunda, Florentina, vírgenes; Macario, Inocencio, Adalberto, obispos; Regimberto, Bertoldo, Mernico, Juan de Mathera, confesores; Novato, Pablo, Ciriaco, mártires; Gemma, virgen y mártir; José, anacoreta; Dermot O’Hurley, Margarita Bermingham viuda de Ball, Francisco Taylor, Ana Line, Margarita Cltheroe, Margarita Ward y compañeros mártires ingleses, beatos.

20/06/2017 – Martes de la 11ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Cristo, siendo rico, se hizo pobre por vosotros
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 1-9

Os informamos, hermanos, de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia: en las pruebas y tribulaciones ha crecido su alegría, y su pobreza extrema se ha desbordado en tesoros de generosidad.

Puesto que, según sus posibilidades, os lo aseguro, e incluso por encima de sus posibilidades,con toda espontaneidad nos pedían insistentemente la gracia de poder participar en la colecta a favor de los santos.

Y, superando nuestras expectativas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor y la demás a nosotros, conforme a la voluntad de Dios.

En vista de eso, le pedimos a Tito que concluyera esta obra de caridad entre vosotros, ya que había sido él quien la había comenzado.

Y lo mismo que sobresalís en todo – en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado – sobresalid también en esta obra de caridad.

No os lo digo como un mandato, sino que deseo comprobar, mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor.

Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza.

Palabra de Dios.

Sal 145, 2. 5-6. 7. 8-9a
R. Alaba, alma mía, al Señor.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él. R.

El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente,
hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R.

El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R.

EVANGELIO
Amad a vuestros enemigos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 43-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».

Palabra del Señor.