Archiv para 24 Junio, 2017

Nacimiento de Juan Bautista (A.T.)

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El Nacimiento de San Juan Bautista.Santos: Teodgaro, Bartolomé, confesores; Orencio, Farnacio, Eros, Fermín, Ciriaco, Firmo, Longinos, hermanos; Fausto, Agilberto, Agoardo, mártires; Teodulfo, Simplicio, Gunardo, obispos; Iván, eremita; Juan Terestes, monje; Juan Portuense, anacoreta; José Yuan, sacerdote diocesano mártir de China.

Hoy estamos de cumpleaños

Escrito por Comentarista 2 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

De ningún santo solemos celebrar el día de su nacimiento, su cumpleaños, salvo de san Juan Bautista; de los demás, solemos celebrar el día de su muerte que, en realidad, es también el día de su nacimiento a la vida eterna. Si a eso añadimos el piropo que el Señor le regaló en vida: “Entre los nacidos de mujer no ha habido nadie mayor que Juan el Bautista”, pues nos podemos hacer idea de la trascendencia de su vida y de la importancia de su misión. Y, sin embargo, después del piropo, también el Señor añadió que “sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él”.

Así es el Evangelio: un signo de contradicción, porque estos criterios de grandeza y pequeñez no son, para nada, los criterios que encontramos en nuestros ambientes. Y, si no, que se lo digan a la madre de Juan, Isabel, que a su edad no imaginaba que le iba a hacer el Señor tal regalo. O que se lo digan al pobre Zacarías, que también a su edad, quizá sin comerlo ni beberlo, se encontró metido de narices, junto con su mujer Isabel, en los inicios del misterio de la Encarnación del Verbo, preludiado ya en el nacimiento tan extraordinario de Juan el Bautista. Y así actúa Dios: de improviso, a través del absurdo, saltándose a la torera nuestros criterios y planes, porque de otra manera no terminamos de aprender que el Dios es Él, no nosotros. Y Dios no deja de asombrarnos, porque es novedad continua y eterna. Nos descoloca, nos desinstala, nos despista. ¡Vamos, que con Él no hay quien se aburra! Y aun así, no terminamos de espabilar, de aprender sus modos de hacer, su lenguaje.

Mucho tenemos que aprender de la vida de Juan Bautista. Si aprendiéramos como él a señalar a Jesús, a anunciarle, a ser voz que clama en el desierto… Pero somos capaces de poner en bandeja de Herodías cualquier cosa antes que ver ahí nuestra propia cabeza. La grandeza del nacimiento de Juan Bautista se corresponde con la grandeza de su muerte, y eso nos hace intuir algo de la grandeza de su vida. Pidámosle hoy al santo esa grandeza de vida, para que sepamos ser como él esa voz que no sabe callar en el desierto de nuestro mundo de hoy.

24/06/2017 – Sábado de la 11ª semana de Tiempo Ordinario. Natividad de San Juan Bautista

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PRIMERA LECTURA
Te hago luz de las naciones
Lectura del libro de Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos:

El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré».

Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas».

En realidad el Señor, defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios.

Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios.

Y mi Dios era mi fuerza:

«Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel.

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.

Sal 138, 1-3. 13-14. 15
R. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces.
Me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,
porque son admirables tus obras. R.

Mi alma lo reconoce agradecida,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA
Juan predicó antes de que llegara Cristo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26

En aquellos días, dijo Pablo:

«Dios suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David, hijo de Jesé, “hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”.

Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegará Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida decía: “Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”.

Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a vosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación».

EVANGELIO
El nacimiento de Juan Bautista Juan es su nombre
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:

«¡ No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:

«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:

«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

Palabra del Señor.