Archiv para junio, 2017

Hacedlo vosotros con ellos

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Estamos preparando en la parroquia el campamento de los niños de este verano. Llevamos trabajando varios meses como conseguir los objetivos que nos hemos propuesto: que aprendan las bienaventuranzas y las tengan como manual de su vida. Parece algo obvio en una parroquia y con niños de los grupos de catequesis. Pero, la realidad es que muchos cristianos no conocen las bienaventuranzas, ni lo importantes que son y, ni mucho menos, son el manual de su vida.

Nos lamentamos del egoísmo de las personas que esta llevando a un individualismo creciente en nuestra sociedad. Pero, no nos interesamos por escuchar a Jesús y profundizar más en el Evangelio, como lo más importante para aprender como vivir. El que dirán, la televisión, mi imagen en las redes sociales, los nuevos ídolos, etc, son a los que escuchamos, los que nos interesan para aprender como vivir. Quizás, ¿no será que nuestro corazón este demasiado pendiente de nosotros mismos?

El lema que hemos puesto en el campamento es “Ciudadanos del Reino”. Cada vez es más importante dejar que el Señor transforme nuestro corazón para salir de nosotros mismos y acabar con este egoísmo que no deja de crecer. Si no somos conscientes que nuestra meta es ser ciudadanos del Reino, del Reino de Dios, estamos perdidos y de nada nos sirve lamentarnos. Para ello, hoy Jesús nos ayuda con uno de los mejores consejos: todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos. Este es el antídoto al egoísmo. Los ciudadanos del Reino, nosotros, los que seguimos a Cristo, los cristianos, lo intentamos vivir y esto está cambiando nuestra vida y la de los demás.

Abraham lo vivió y vemos como en la primera lectura de hoy del Génesis, le ayuda a seguir la voluntad de Dios y resolver los problemas del día a día. Es justo que seamos los primeros en hacer las cosas bien y en dar ejemplo, que empecemos por cambiar nosotros; lamentarse y juzgar a los demás es una equivocación y no va a cambiar nada. Lo contrario, lo está estropeando todo. El salmo 14 nos da más pistas para vivir este consejo evangélico como ciudadanos del Reino.

¿Estás dispuesto a seguir haciéndolo con ellos? ¿No lo estas haciendo? ¿No te convence, crees que es imposible, que no funciona? ¿En quién crees? ¿En quien confías? Confía en el Señor, se fiel, no te rindas y verás lo que sucede.

Cirilo, patriarca de Alejandría y doctor de la Iglesia (376-444)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de la S.S. y de Hacienda, de los Médicos Católicos Españoles y del Cuerpo de Sanidad Militar.Santos: Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia; Crescente, obispo; Zoilo y compañeros mártires de Córdoba; Aniceto, Crispo, Crispiniano, mártires; Juan, Adelino, presbíteros; Ladislao, rey; Sansón, confesor.

Zoilo, y compañeros mártires († 300)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Patrona de la S.S. y de Hacienda, de los Médicos Católicos Españoles y del Cuerpo de Sanidad Militar.Santos: Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia; Crescente, obispo; Zoilo y compañeros mártires de Córdoba; Aniceto, Crispo, Crispiniano, mártires; Juan, Adelino, presbíteros; Ladislao, rey; Sansón, confesor.

27/06/2017 – Martes de la 12ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No haya disputas entre nosotros dos, pues somos hermanos
Lectura del libro del Génesis 13, 2. 5-18

Abran era muy rico en ganado, plata y oro.

También Lot, que iba con Abrán, poseía ovejas, vacas y tiendas, de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos.

Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abran y los de Lot. Además, en aquel tiempo cananeos y los perizitas habitaban en el país.

Abrán dijo a Lot:

«No haya disputas entre nosotros dos, ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos. ¿No tienes delante todo el país? Sepárate de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha, yo iré a la izquierda».

Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Soar, era de regadío – esto era antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra – como el jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron el uno del otro.

Abrán habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor.

El Señor dijo a Abrán, después que Lot se había separado de él:

«Alza tus ojos y mira desde el lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el levante y el poniente. Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tus descendientes para siempre.

Haré a tus descendientes como el polvo de la tierra: el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes.

Levántate, recorre el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar».

Abran alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar al Señor.

Palabra de Dios.

Sal 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5
R. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino.
El que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor. R.

El que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará. R.

EVANGELIO
Lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo con ellos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

Palabra del Señor.

Domingo de la 13ª semana de Tiempo Ordinario. – 02/07/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

CRISTO Y LA LEY NUEVA

La hospitalidad para el oriental es la expresión de un diálogo, de una apertura, de una atención hacia quién está solo, vagabundo o abandonado. Nuestra sociedad occidental, en cambio, valora como más positivo el encierro en la propia casa, refugio que nos libera de las inseguridades de recibir a un desconocido. Sin embargo, basándonos en las lecturas de este domingo decimotercero del tiempo ordinario, hay que coincidir en que “acoger” es abrirse desinteresadamente a los demás, superando conceptos egoístas y prácticas insolidarias. El calor humano de la acogida es siempre la base para alcanzar el amor fraterno.

La finura de la escena descrita en el libro de los Reyes (1ª lectura) resalta la delicadeza que la mujer de Sunem dispensa al profeta Eliseo, que en medio de su nomadismo encuentra una casa, en la que han preparado una habitación pequeña con cama, mesa, silla y candil. De este modo el profeta puede retirarse y encontrar el ambiente silencioso para su reflexión y el descanso físico y síquico para reemprender su camino misionero. ¡Qué importante es saber acoger sencilla y espontáneamente a los hermanos que están solos, porque trabajan en bien de todos!

Es mejor dar que recibir. La fuente de la alegría está cuando se pasa de una acogida, fruto de la caridad y de la filantropía, a la convicción de que detrás del rostro de toda criatura se esconde el rostro de Cristo. Por eso lo sencillo puede ser importante, y un vaso de agua fresca, por encima de ser una urgente y sencilla necesidad corporal, se puede convertir en una cooperación evangelizadora, digna de la recompensa divina.

Acoger, en terminología cristiana, es ser digno de Cristo. La acogida de la cruz no es un puro ejercicio ascético ni una abnegación masoquista de fanáticos; es un perder para encontrar, es un sepultarse con Cristo en la muerte para ser despertado de entre los muertos. Para encontrar la verdadera vida hay que superar muchas indignidades, hay que renunciar a muchas comodidades, hay que vencer muchos egoísmos. Siendo generoso, solidario, y desprendido se es ciudadano del nuevo mundo que quiere Jesús de Nazaret

Andrés Pardo

 

Palabra de Dios:

2 Re 4, 8-11. 14-16a Sal 88
Romanos 6,3-4.8-11 san Mateo 10,37-42

de la Palabra a la Vida

En Eliseo la gente veía a un santo de Dios, al quien en cuya vida encontraban, dentro de sus humanas limitaciones, las huellas del Dios de Israel: Eliseo hablaba palabras de Dios, curaba como curaba Dios, se preocupaba por los pobres y los débiles como el Dios de Israel había hecho con ellos en su esclavitud. El discípulo del gran profeta Elías recorría las aldeas llamando a la fidelidad con Dios. De eso hablaba, y por eso hablar de Eliseo era como hablar de su misión y del fin de la misma, obedecer a Dios para agradarle.

Cuando encontramos a alguien cuya vida nos habla de Dios, lo menos que queremos hacerle es una habitación en nuestro corazón, porque sabemos que esa persona va a poner nuestra vida, nuestras preocupaciones e intenciones, en relación con Dios, que nos va a ayudar a interpretar lo que a nosotros nos cuesta. Por eso, el vínculo del discípulo con Cristo es también de una transparencia sorprendente: “Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a aquel que me ha enviado”.

Pero esa tarea requiere primero preferir a Cristo sobre todo. El seguimiento de Cristo en el Tiempo Ordinario busca mover nuestro corazón día a día, domingo a domingo, de tal forma que también nosotros pongamos al Señor lo primero, que seamos capaces de cumplir con el primer mandamiento. No basta con quererlo: para quererlo hay que “no querer” que otras muchas cosas, situaciones, personas…ocupen ese lugar. El sí al Señor del discípulo va realizando un camino de configuración con Jesús que se trabaja en las pequeñas elecciones, todas ellas con la cruz a cuestas.

Sin embargo, las lecturas de hoy nos muestran también la belleza de ser acogidos: el que busca transparentar a Cristo encontrará también un lugar donde alojarse, donde descansar, aunque el Señor mismo no tuviera “donde reposar la cabeza”. Cristo nos acompaña con la caridad de los hermanos para la difícil misión de ser profetas, de transparentar a Dios.

La celebración de la liturgia es el lugar precioso en el que la Iglesia nos enseña a recibir a Cristo. Cada vez que escuchamos “el Señor esté con vosotros” se nos está advirtiendo: el Señor pasa. Si aquellos habitantes de Sunem reconocían algo en Eliseo, la Iglesia reconoce cada día al mismo Señor. Es necesario que nuestro corazón tenga la mirada de fe que permite identificarlo y la caridad que permite abrirle las puertas de casa.

No siempre es fácil recibir a Cristo, a menudo sus palabras son desconcertantes, e incluso a aquellos que le acompañan cada día, les descoloca con sus propuestas exigentes o, como en el caso del profeta Eliseo, responde con promesas inesperadas a los que le quieren acoger. ¿Busco seguir al Señor cuando viene a mí? ¿Cómo reacciono ante la presencia del Señor que quiere un seguimiento difícil? La humildad del discípulo le permite dejarse llevar por el Señor. La falta de fe es un obstáculo que impide coger la cruz bajo apariencia de acierto, de lo razonable, como le sucede a la mujer de la primera lectura de hoy.

Aceptar el seguimiento del Señor es una invitación constante a reconocer las maravillas del Señor. Solamente quien busca cada día ese reconocimiento puede abrir el corazón a la fe, a esperar de Dios algo sorprendente, pues sorprendente es todo lo que rodea al discípulo de Cristo. La Iglesia nos enseña a alabar al Señor cada día por sus grandes obras con el Magníficat, el canto de María: sólo un corazón abierto a la fe como el de ella puede cargar con la cruz del Señor y dar precioso testimonio del amor y la santidad de Dios.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones


De la oración litúrgica a la oración personal:
Prefacio VII dominical del tiempo ordinario

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso
que nos enviaste como redentor a tu propio Hijo,
y en todo lo quisiste semejante a nosotros,
menos en el pecado,
para poder así amar en nosotros
lo que amabas en él.
Con su obediencia has restaurado aquellos dones
que por nuestra desobediencia habíamos perdido.
Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos diciendo:
Santo, Santo, Santo…

 


Para la Semana

Lunes 3:
Santo Tomás apóstol. Fiesta.

Ef 2,19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.

Sal 116. Id al mundo entero y proclamad elevangelio.

Jn 20,24-29. ¡Señor mío y Dios mío!
Martes 4:

Gén 19,15-29. El Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego.

Sal 25. Tengo ante tus ojos tu bondad, Señor.

Mt 8,23-27. Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma.
Miércoles 5:

Gén 21,5.8-20. No va a heredar el hijo de esa criada con mi hijo Isaac.

Sal 33. El afligido invocó al Señor y él lo escuchó.

Mt 8,28-34. ¿Has venido aquí a atormentar a los demonios antes de tiempo?
Jueves 6:

Gén 22,1-19. El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Sal 114. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos.

Mt 9,1-8. La gente alababa a Dios, que da a los hombres tan potestad.
Viernes 7:

Gén 23,1-4.19;24,1-8.62-67. Isaac, con el amor de Rebeca, se consoló de la muerte de su madre.

Sal 105. Dad gracias al Señor porque es bueno.

Mt 9,9-13. No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios
Sábado 8:

Gén 27,1-5.15-29. Jacob suplantó a su hermano y le quitó su bendición.

Sal 134. Alabad al Señor porque es bueno.

Mt 9,14-17. ¿Es que pueden guardar luto mientras el esposo está con ellos?


Esperar en su misericordia

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Comentando un día en una de las comunidades de adultos de mi parroquia, hablábamos de los problemas de relación entre las personas, en las familias, en el matrimonio, entre los amigos, en los que formamos la parroquia. Nos dábamos cuenta de que la mayoría de los malentendidos, los enfrentamientos y las situaciones que crean mal ambiente, se producen por la manía o el vicio que tenemos de compararnos.

El problema es que cuando nos comparamos con los demás surgen los juicios, las envidias, los desprecios, los prejuicios, los enfrentamientos, etc. Esto sólo puede venir del maligno, no de Dios. Jesús nos dice en el pasaje del evangelio de hoy claramente que no juzguemos, porque no nos corresponde a nosotros. Es un error compararnos entre nosotros. La experiencia de elección de Abraham que le lleva a abandonar su tierra es la de descubrir que él es único para Dios y se ha fijado en él por quien es. Le ama y le ha elegido para ser el padre de un pueblo que cambiará el curso de la humanidad. Esta experiencia transformó por completo la vida de Abraham y en la primera lectura lo constatamos.

¿Tú te has sentido así alguna vez en tu vida? Necesitamos darnos cuenta que hemos sido elegidos por Dios, que nos ha hecho sus hijos, que nos ama, y que para Él somos únicos, y realmente lo somos. Hasta desde el punto de vista biológico o genético, no hay dos personas en el mundo que sean exactamente iguales. No te digo de espíritu, manera de ser, etc. Entonces, ¿cómo es posible que nos comparemos? El Señor no lo hace.

Para evitar los comparaciones o que estemos todo el día juzgando a las personas, necesitamos que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros. Tenemos que pedir y formar un corazón tan “mísero”, tan pobre en el buen sentido de la palabra, que se ponga en el lugar del otro y lo acoja, lo acepte tal y como es, para poderlo amar como Jesús nos ama. Ya se que no es fácil, pero no es imposible. Incluso, es el camino para madurar en nuestra fe, para quitarnos “la viga del ojo” que no vemos. Por ello, continuamente acogemos el evangelio en nuestra vida para imitarlo y vivirlo, para que el Señor transforme nuestro corazón y acojamos a los demás con misericordia.

Prueba y no pierdas más el tiempo, porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. Espera en su misericordia y no juzgues.

José María Robles Hurtado, sacerdote fundador y mártir (1888-1927)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Pelayo, niño, Superio, mártires; Salvio, obispo y mártir; José María Robles Hurtado, sacerdote y mártir; Juan y Pablo, hermanos mártires; Antelmo, Hermogio, Virgilio, Rodolfo, Constantino, Marciano, obispos; Majencio, presbítero; Perseveranda, virgen; David, eremita; Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador, beato.

Pelayo, mártir (911-925)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Pelayo, niño, Superio, mártires; Salvio, obispo y mártir; José María Robles Hurtado, sacerdote y mártir; Juan y Pablo, hermanos mártires; Antelmo, Hermogio, Virgilio, Rodolfo, Constantino, Marciano, obispos; Majencio, presbítero; Perseveranda, virgen; David, eremita; Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador, beato.

San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador (1902-1975)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Pelayo, niño, Superio, mártires; Salvio, obispo y mártir; José María Robles Hurtado, sacerdote y mártir; Juan y Pablo, hermanos mártires; Antelmo, Hermogio, Virgilio, Rodolfo, Constantino, Marciano, obispos; Majencio, presbítero; Perseveranda, virgen; David, eremita; Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador, Santo.

26/06/2017 – Lunes de la 12ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Abrán marchó, como le había dicho el Señor
Lectura del libro del Génesis 12, 1-9

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:

«Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.

Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y serás una bendición.

Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra».

Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot. Abran tenia setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abrán llevó consigo a Saray, su mujer, a Lot, su sobrino, todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Jarán, y salieron en dirección a Canaán.

Cuando llegaron a la tierra de Canaán, Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén, hasta la encina de Moré. En aquel tiempo habitaban allí los cananeos.

El Señor se apareció a Abrán y le dijo:

«A tu descendencia le daré esta tierra».

Él construyó allí un altar en honor del Señor, que se le había aparecido. Desde allí continuó hacia las montañas, al este de Betel, y plantó allí su tienda, con Betel a poniente y Ay a levante; construyó allí un altar al Señor e invocó el nombre del Señor. Abran se trasladó por etapas al Negueb.

Palabra de Dios.

Sal 32, 12-13. 18-19. 20 y 22
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,
el pueblo que él se escogió como heredad.
El Señor mira desde el cielo,
se fija en todos los hombres. R.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R.

EVANGELIO
Sácate primero la viga del ojo
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».

Palabra del Señor.