Archiv para 2 julio, 2017

El monólogo apócrifo de santo Tomás

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En la fiesta de santo Tomás, contamos hoy con la lectura oficial del Evangelio que habla de su torpeza. Resulta que el pobre Tomas ha pasado al santoral cristiano como el chico que necesitaba ver para creer, poner las manos en el Cuerpo de nuestro Señor para identificar al Dios de su vida. No sé por qué hemos decidido dar la puntilla al toro de su obstinación cuando su propuesta es de lo más razonable. A ver si lo cuento bien. Tendría que existir un Evangelio apócrifo de Tomás en el que éste se soltara con un monólogo, “yo seguí a Jesús de Nazaret, me hechizó su voz y su forma de decirnos que el Reino de Dios estaba cerca. Nunca me marché de su lado ni dudé de su bondad, intuía tras su sabiduría que era un hombre de Dios. Lo que pasa es que mi condición de circunciso, judío hasta los tuétanos, me impedía creer en que Yahvé, el Altísimo, pudiera haberse acercado hasta nosotros en carne mortal. Lo comentábamos los discípulos en nuestros momentos de intimidad. Sabíamos que no era posible ver a Dios sin morir, y nosotros veíamos a Cristo, que se decía Dios, y seguíamos en pie. Leíamos en la Escritura que Dios pondría su morada entre nosotros, pero ya tuvimos la tienda del encuentro durante nuestro periplo por el desierto, y ahora teníamos el templo, la casa De Dios, dónde hacíamos nuestras oraciones. Por eso me costaba creer que la nueva morada fuera su propia persona, el mismísimo Dios de nuestros padres, que pudiéramos experimentar corporalmente la plenitud de su divinidad”.

Lo más admirable del pasaje de hoy es que el Señor en vez de reprochar con mal genio su incredulidad, cumple escrupulosamente con su demanda. Tomás quería meter los dedos en el agujero de los clavos, la mano en el costado, y aquella exigencia tuvo una respuesta verificable, punto por punto. El Señor no deja ninguna de nuestras ocurrencias sin respuesta, aunque nos suenen inverosímiles, el Señor está siempre atento.

Me contó recientemente un sacerdote que, cuando era niño, se puso delante de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús y le propuso en voz alta ser, desde aquel momento y para siempre, amigo suyo. Me dice emocionado estos días que nunca ha tenido dudas de su vocación sacerdotal, que aquella promesa infantil resultó un punto de arranque de una relación que ha permanecido en el tiempo. Siempre pasa lo mismo, tú le dices al Señor que actúe, que intervenga en tu vida porque tu fe la tienes fabricada con palillos y más pronto que tarde el Señor se dejará encontrar.

Andemos en una vida nueva

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Haciendo deporte con una persona que nos hemos conocido hace unos meses, me comentó que una de las cosas que llamó la atención cuando hablamos la primera vez era la paz que transmitía. Me preguntaba porque era cristiano y cómo había encontrado mi fe. Yo le respondí que a quien había encontrado era a Jesucristo y que había cambiado mi vida, de tal forma, que no puedo imaginármela de otra manera. Vivo una vida nueva que crece desde mi interior cada día más y produce esa paz interior que el percibe.

San Pablo en la segunda lectura nos recuerda la fe que tenemos, que nos está salvando, y por la cual tenemos que andar en una vida nueva. Esta es la vida en la que yo me siento y he caminado desde que el Señor tocó mi corazón hace tantos años. Seguro que tú también compartes estas impresiones desde tu experiencia personal. Cuando nos surge la alabanza que describe el salmo 88 en nuestro ser, hemos dado el paso que nos está transformando y estamos viviendo esta vida nueva que viene del Señor ¿Por qué sucede esto? Porque hemos sido bautizados y por tanto sepultados con Cristo en la muerte, para que el mismo Cristo nos resucite a una vida nueva.

Esta semana hemos ido recorriendo en las lecturas de la Misa aspectos y acciones de Dios en los que, a través de la fe, nos van transformando y llevando a una vida auténtica y plena, una vida nueva. Poco a poco, yo voy tomando conciencia de ello y profundizo, y no dejo de caminar en esta vida ¿Tú también lo haces?

Eliseo caminaba en una vida nueva como profeta de Dios y así lo percibió esta mujer principal de Sunén que se convirtió y dio un giro fructífero su vida. Esta vida nueva nos convierte en enviados de Dios por el don y la misión recibidas; el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado. No podemos olvidar que también somos testimonio para muchos otros que no viven una vida nueva, sino vieja. Una vida de “pasados”, de perdidos, de vacío, de sin sentido y con hambre atroz de verdad y paz interior.

Nuestra vida es oportunidad, orientación y luz para otros que recibirán su recompensa igual que nosotros la estamos recibiendo. No le demos más vueltas, ni nos quedemos parados o acomodados. Andemos en una vida nueva.

Proceso y Martiniano, mártires (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Proceso y Martiniano, Adiosdado, Aristón, Crescenciano, Eutiquiano, Urbano, Juvenal, Longinos, Félix, Marcia, Felicísimo, Justo, Vidal, Sinforosa, mártires; Swintino, Odón, Agapio, obispos; Ciro, Francisco de Jerónimo, Bernardino Realino, Juan Maunoir, Antonio Balducci, confesores; Moneguindis, solitaria.

02/07/2017 – Domingo de la 13ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Es un hombre santo de Dios ; se retirará aquí
Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 8-11. 14-16a

Pasó Eliseo un día por Sunén. Vivía allí una mujer principal que le insistió en que se quedase a comer; y, desde entonces, se detenía allí a comer cada vez que pasaba.

Ella dijo a su marido:

«Estoy segura de que es un hombre santo de Dios el que viene siempre a vernos. Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pongámosle arriba una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que cuando venga pueda retirarse».

Llegó el día en que Eliseo se acercó por allí, y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

Entonces se preguntó Eliseo:

«¿Qué podemos hacer por ella?».

Respondió Guejazi, su criado:

«Por desgracia no tiene hijos, y su marido es ya anciano».

Eliseo ordenó que la llamase. La llamó y ella se detuvo a la entrada.

Eliseo le dijo:

«El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo».

Palabra de Dios.

Sal 88, 2-3. 16-17. 18-19
R. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dije: “Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.” R.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
camina, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo,
y el Santo de Israel nuestro rey. R.

SEGUNDA LECTURA
Sepultados con él por el bautismo, andemos en una vida nueva
Lectura de la carta a los Romanos 6,3-4.8-11

Hermanos:

Cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte.

Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Porque quien ha muerto, ha muerto al pecado de una vez para siempre; y quien vive, vive para Dios.

Lo mismo vosotros, consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10,37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue no es digno de mí.

El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Palabra del Señor.