Archiv para 13 Julio, 2017

Anunciar a Cristo

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy el Señor nos invita, como a sus Apóstoles a anunciar la cercanía de Dios a los hombres para ayudarles a acoger el Reino de Dios: “Id y proclamad que el Reino de Dios está cerca”. Hoy muchos hombres y mujeres no quieren oír hablar de Dios y nos harán sentir su rechazo. Es algo con lo que ya contaba Jesús, y nos avisa para que no nos dejemos llevar del desaliento, por eso les dice – y también a nosotros -: “si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies”. A nosotros nos corresponde anunciar, proclamar que el Reino de Dios está cerca, no toca dar razón de nuestra esperanza y nada más. Sembrar y dejar que el Espíritu Santo actúe en el corazón de los hombres para que pueda dar frutos de verdadera conversión. Estando desprendidos de cómo sea acogido el mensaje o nosotros mismos. Sin juzgar a los hombres, que no nos toca a nosotros sino sólo a Dios. Ya Jesús les explica a ellos y a nosotros: “os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra; que a aquel pueblo. Más bien, ante estas palabras debemos movernos rezar más por ellos y saber insistir oportunamente.

Hablar de Dios a los hombres para acercarlos a El. Predicar a tiempo y a destiempo (cfr. 2 Tim 4,2) “¿A quiénes insistiré a tiempo, y a quiénes a destiempo? – se preguntaba San Agustín – A tiempo, a los que quieren escuchar; a destiempo, a quienes no quieren. Soy tan inoportuno que me atrevo a decir: “Tú quieres extraviarte, quieres perderte, pero yo no quiero.” Y, en definitiva, no lo quiere tampoco aquel a quien yo temo. – Del sermón de san Agustín, obispo, sobre los pastores (Sermón 46,14 – 15). Debemos tener la audacia de los primeros cristianos. No lo tuvieron más fácil que nosotros, sin embargo fueron capaces de transformar su mundo pagano. Supieron hablar de Cristo a sus amigos, familiares, compañeros en los diferentes trabajos, a los compañeros de viaje,… S. Juan Pablo II nos recordaba cómo podemos hacer esto hablando el lenguaje de nuestros contemporáneos: “cada uno de vosotros tiene la capacidad de dirigirse a los que están a su alrededor con conocimiento de sus modos de ser y entender, llevándoles la Palabra de Dios de forma adecuada a las distintas situaciones de la vida concreta, colaborando de modo insustituible en realizar la única misión de la Iglesia. Con lengua maternal, la madre enseña a sus hijos las primeras oraciones de la infancia. Con el lenguaje de la amistad el amigo explica al amigo la necesidad de fomentar su vida cristiana. Con la lengua del compañerismo, los que trabajan juntos se animan mutuamente a santificar su tarea. El apostolado individual, que realiza cada uno haciendo fructificar los propios carismas, se convierte así en ‘el principio y la condición de todo apostolado seglar’”. (Santa Cruz (Bolivia), 13 – V – 1988).

Así seremos capaces de transformar nuestro mundo desde dentro. “¡Vivid a Cristo y ‘contagiaréis’ también al mundo! El hombre de hoy, sobre todo el joven, busca la verdad que da la libertad y futuro. Se os necesita; son necesarios jóvenes que sepan presentar al mundo de manera verdadera, convencida y encarnada el mensaje de Cristo: jóvenes que sepan, con sinceridad y constancia, ofrecer la realidad que les ha alcanzado y comprometido, que les supera y les estimula a sembrar en los surcos de la historia de cada día semillas de infinito” (San Juan Pablo II Brescia, Italia).

Pidamos a nuestra Madre, Reina de los Apóstoles la fe y la audacia necesaria para seguir anunciando a su Hijo al Mundo.

Enrique, emperador (973-1024)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Enrique, emperador; Andrés y compañeros, mártires; Arnón, Fintán, Joviniano, Magno, Milburga, Mildreda, Milgita, confesores; Sara, monje; Serapión, Silas (Silvano), Miropio, Zenón, Justina, Maura, Brígida, mártires; Eugenio, Turiano, obispos; Joel, Esdras, profetas.

13/07/2017 – Jueves de la 14ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Para preservar la vida me envió Dios delante de vosotros a Egipto
Lectura del libro del Génesis 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5

En aquellos días, Judá se acercó a José y le dijo:

«Permite a tu servidor decir una palabra en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el faraón. Mi señor interrogó a sus servidores: “¿Tenéis padre o algún hermano?”, y respondimos a mi señor: “Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y sólo le queda este de aquella mujer; su padre lo adora.” Tú dijiste: a tus servidores “Traédmelo para que lo conozca. Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme.” Cuando subimos a casa de tu servidor, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor; y nuestro padre nos dijo: “Volved a comprar algunos alimentos.” Le dijimos: “No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros”. Él replicó: “Sabéis que mi mujer me dio dos hijos: uno se apartó de mi, y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo; si arrancáis también a este de mi lado y le sucede una desgracia, hundiréis de pena mis canas en el abismo”».

José no pudo contenerse en presencia de su corte y gritó:

«Salid todos de mi presencia».

No había nadie cuando José se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron, y la noticia llegó a casa del faraón. José dijo a sus hermanos:

«Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?».

Sus hermanos, perplejos, se quedaron sin respuesta. Dijo, pues, José a sus hermanos:

«Acercaos a mi».

Se acercaron, y les repitió:

-«Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí, pues para preservar la vida me envió Dios delante de vosotros».

Palabra de Dios.

Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21
R. Recordad las maravillas que hizo el Señor.

Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey lo mandó desatar,
el Señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R.

EVANGELIO
Gratis habéis recibido, dad gratis
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«ld y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.

Gratis habéis recibido, dad gratis.

No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.

Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.

En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquella ciudad».

Palabra del Señor.