Anunciar a Cristo

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy el Señor nos invita, como a sus Apóstoles a anunciar la cercanía de Dios a los hombres para ayudarles a acoger el Reino de Dios: “Id y proclamad que el Reino de Dios está cerca”. Hoy muchos hombres y mujeres no quieren oír hablar de Dios y nos harán sentir su rechazo. Es algo con lo que ya contaba Jesús, y nos avisa para que no nos dejemos llevar del desaliento, por eso les dice – y también a nosotros -: “si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies”. A nosotros nos corresponde anunciar, proclamar que el Reino de Dios está cerca, no toca dar razón de nuestra esperanza y nada más. Sembrar y dejar que el Espíritu Santo actúe en el corazón de los hombres para que pueda dar frutos de verdadera conversión. Estando desprendidos de cómo sea acogido el mensaje o nosotros mismos. Sin juzgar a los hombres, que no nos toca a nosotros sino sólo a Dios. Ya Jesús les explica a ellos y a nosotros: “os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra; que a aquel pueblo. Más bien, ante estas palabras debemos movernos rezar más por ellos y saber insistir oportunamente.

Hablar de Dios a los hombres para acercarlos a El. Predicar a tiempo y a destiempo (cfr. 2 Tim 4,2) “¿A quiénes insistiré a tiempo, y a quiénes a destiempo? – se preguntaba San Agustín – A tiempo, a los que quieren escuchar; a destiempo, a quienes no quieren. Soy tan inoportuno que me atrevo a decir: “Tú quieres extraviarte, quieres perderte, pero yo no quiero.” Y, en definitiva, no lo quiere tampoco aquel a quien yo temo. – Del sermón de san Agustín, obispo, sobre los pastores (Sermón 46,14 – 15). Debemos tener la audacia de los primeros cristianos. No lo tuvieron más fácil que nosotros, sin embargo fueron capaces de transformar su mundo pagano. Supieron hablar de Cristo a sus amigos, familiares, compañeros en los diferentes trabajos, a los compañeros de viaje,… S. Juan Pablo II nos recordaba cómo podemos hacer esto hablando el lenguaje de nuestros contemporáneos: “cada uno de vosotros tiene la capacidad de dirigirse a los que están a su alrededor con conocimiento de sus modos de ser y entender, llevándoles la Palabra de Dios de forma adecuada a las distintas situaciones de la vida concreta, colaborando de modo insustituible en realizar la única misión de la Iglesia. Con lengua maternal, la madre enseña a sus hijos las primeras oraciones de la infancia. Con el lenguaje de la amistad el amigo explica al amigo la necesidad de fomentar su vida cristiana. Con la lengua del compañerismo, los que trabajan juntos se animan mutuamente a santificar su tarea. El apostolado individual, que realiza cada uno haciendo fructificar los propios carismas, se convierte así en ‘el principio y la condición de todo apostolado seglar’”. (Santa Cruz (Bolivia), 13 – V – 1988).

Así seremos capaces de transformar nuestro mundo desde dentro. “¡Vivid a Cristo y ‘contagiaréis’ también al mundo! El hombre de hoy, sobre todo el joven, busca la verdad que da la libertad y futuro. Se os necesita; son necesarios jóvenes que sepan presentar al mundo de manera verdadera, convencida y encarnada el mensaje de Cristo: jóvenes que sepan, con sinceridad y constancia, ofrecer la realidad que les ha alcanzado y comprometido, que les supera y les estimula a sembrar en los surcos de la historia de cada día semillas de infinito” (San Juan Pablo II Brescia, Italia).

Pidamos a nuestra Madre, Reina de los Apóstoles la fe y la audacia necesaria para seguir anunciando a su Hijo al Mundo.

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Comentarios (3)

  • María Jesús

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    Hago mías las palabras del Papa Francisco:

    En las decepciones y obstáculos, presentes frecuentemente en el servicio pastoral de los grupos y comunidades, todos tenemos necesidad de no perder jamás, la confianza total en el Señor, y en la oración que la sostiene.

    Permanecer en su Amor, será el aliento y estímulo que nunca nos abandonará.

    Hagamos el bien, sin esperar la recompensa, demos testimonio. El testimonio es el inicio de una evangelización coherente, que toca el corazón y lo transforma, ¿Eh?, las palabras sin testimonio no son, ¿eh?, no sirven.

    No olvidar, de todas maneras, que la ayuda nos viene dada, en primer lugar, justamente de l@s personas que hemos acercado, acogido y sostenido, dándoles amor y misericordia, un espacio digno para compartir con ellos y ellas la fe en Jesús.

    Nunca dejar fuera.

    P. Francisco.

    Yo les diría a los jóvenes: en la Iglesia no sobramos nadie, todos hemos de aportar carísmas y la Sabiduría que habita en lo más íntimo del corazón.

    Sobra la cultura del “descarte” y el afán de “trepar”, de estar en primera línea, no porque mueva el ardor de llevar el mensaje de Jesús y ser testimonio fiel de su Palabra, sino con frecuencia, es la actitud interesada que lleva a un protagonismo excluyente, de claro rechazo. Está es la realidad que no debemos permitir, pues causa heridas profundas en las personas, abandonadas a su suerte como “ovejas sin pastor”.

    La evangelización que todos-as necesitamos, es la vivida en la coherencia y el testimonio del Mandamiento del Amor.

    Es urgente evangelizar desde el ejemplo manifestado en las primeras comunidades, donde se vivía el verdadero y fraterno Amor, “poniendo en común”: los carísmas, servicios y bienes…

    Hoy se ha infiltrado el “mobbing” hasta en nuestras parroquias y grupos. Nadie apoya, alienta y valora el trabajo del otro; se ha instalado la rivalidad y envidia, se “enjuagan” la lengua con los chismorreos, total, ya se sabe, ¡hablar por hablar!, “caiga quien caiga”.

    A esto le llaman seguir a Jesús?

    Duele mucho decir y “desnudar” de apariencia la realidad, más creo que si Jesús, no se callò nunca ante tanta hipocresía, nosotros-as cristianos-as del Siglo XXI, tenemos el deber de denunciar los males y pecados, sin prejuzgar a nadie, pero si con actitud honesta.

    Es tal la ceguera existente, que no olvido las palabras del Papa Francisco en uno de sus viajes: viendo la mentira de much@s: creo que este mundo se “pasó de rosca”. Es tiempo de curarse.

    Si guardo silencio y me pongo a orar el Evangelio, es para vivir con mayor coherencia cuanto digo y creo.

    Miren Josune.

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  • Carmen

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    Yo quería fijarme hoy especialmente en la primera lectura. De como el Señor transforma una desgracia en un bien muy grande. Del pecado de los hermanos de José deriva la solución al hambre en Egipto y demás naciones. Yo he vivido esa experiencia. Dios es grande y misericordioso. Confiemos siempre en el.

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  • María Jesús

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    ¡Felicidades Carmen!

    Te ofrezco este comentario y te deseo todo bien:

    Si, a veces en la vida no queda más remedio que optar, ser fieles a nuestra conciencia, honestos a la verdad que Jesús nos ofrece, y que sólo puede hacerse creíble a través de su mandamiento de Amor.

    En cada festividad de María, su palabra se vuelve a escuchar: “HACED LO QUE ÉL OS DIGA”.

    Es la única manera, de que la alegría de la FIESTA, no tenga por qué acabar en “vino agüado”.
    Que la Virgen te acompañe.

    Miren Josune.

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