Archiv para 14 Julio, 2017

Disposición al martirio

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En el Evangelio de ayer contemplábamos el mandato y envío de Cristo a sus Apóstoles a proclamar que el Reino de los Cielos está cerca. También nos advertía cómo habrá muchos que no querrán oír. A continuación las advertencias del Señor suenan más fuertes. No sólo no querrán oír: “os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa (…). Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra los padres, y los matarán. Todos os odiaran por mi nombre”. No quiere que seamos sorprendidos por esa resistencia al Evangelio y contemos con ello. Mientras está en la tierra, la Iglesia “va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios” (San Agustín, De civ. Dei XVI, 52, 2), anunciando la cruz del Señor hasta que venga (cf. 1 Cor 11, 26).

En algunos lugares del mundo esto ocurre literalmente y a los cristianos les cuesta la vida confesarse como tales. A muchos no les cuesta literalmente la vida, pero en ocasiones sí padecer comentarios despectivos, o se les impide progresar en su profesión, o sencillamente no ser tenidos en cuenta. Es importante no perder de vista que la vocación cristiana es vocación martirial. Hemos de estar dispuestos a padecer la injusticia y no temer a ser perseguidos de cualquier manera. Jesús nos anima: “cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro padre hablará por vosotros”. Todo cuanto sucede es algo con lo que la Providencia de Dios cuenta, llenémonos de esa seguridad, Él hará justicia, pondrá las cosas en su lugar: “creedme, no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del Hombre”. No es que deseemos ningún mal a quienes puedan perseguirnos de cualquier modo, al contrario, deseamos su conversión y su salvación. El Papa Francisco nos recordaba en Evangelii gaudium cómo “el discípulo sabe dar la vida entera y jugarla hasta el martirio como testimonio de Jesucristo, pero su sueño no es llenarse de enemigos, sino que la Palabra sea acogida y manifieste su potencia liberadora y renovadora”.

Necesitamos estar muy unidos a Cristo. Sólo así superaremos los temores. “El renovado ardor apostólico que se requiere en nuestros días para la evangelización, arranca de un reiterado acto de confianza en Jesucristo: porque El es quien mueve los corazones; El es el único que tiene palabras de vida para alimentar a las almas hambrientas de eternidad; El es quien nos transmite su fuego apostólico en la oración, en los sacramentos y especialmente en la Eucaristía. ‘He venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué quiero sino que arda?’ (Lc 12, 49). Estas ansias de Cristo siguen vivas en su corazón.” (San Juan Pablo II, Salto (Uruguay), 22 – V – 1988)

María, Reina de los mártires nos lleve a perseverar en el seguimiento y anuncio de su Hijo, para que pueda cumplirse el deseo de Dios de que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cf. 1 Tim 2,4).

14/07/2017 – Viernes de la 14ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Puedo morir, después de haber completado tu rosto
Lectura del libro del Génesis 46, 1-7. 28-30

En aquellos días, Israel se puso en camino con todo lo que tenía, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.

Dios le dijo a Israel en una visión nocturna:

«Jacob, Jacob».

Respondió:

«Aquí estoy».

Dios le dijo:

«Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo mismo te haré subir; y José te cerrará los ojos».

Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre con los niños y las mujeres en las carretas que el faraón había enviado para transportarlos.

Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en la tierra de Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes, hijos y nietos, hijas y nietas. Llevó consigo a Egipto todos los descendientes.

Jacob envió a Judá por delante, adonde estaba José, para preparar el sitio en Gosén.

Cuando llegaron a Gosén, José hizo enganchar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre.

Al verlo se le echó al cuello y lloró abrazado a él.

Israel dijo a José:

«Ahora puedo morir, después de haber contemplado tu rostro y ver que vives todavía».

Palabra de Dios.

Sal 36, 3-4. 18-19. 27-28. 39-40
R. El Señor es quien salva a los justos.

Confía en el Señor y haz el bien,
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R.

EVANGELIO
No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.

Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.

En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

Palabra del Señor.