Archiv para 21 Julio, 2017

Viernes 21 de julio. XV semana del TO

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El judaísmo y el cristianismo no pueden comprenderse sin hacer alusión a la Pascua, el paso del Señor. La primera Pascua se describe hoy en la primera lectura. Se trata de la liberación de la esclavitud y la opresión de Egipto, obrada con gran poder del Señor y por manos del ángel exterminador, y cuyo signo es la sangre del cordero sacrificado untada en las casas de los elegidos, el pueblo de Israel. El alimento que da fuerzas para ponerse en camino se compone de la misma carne del cordero sacrificado, de pan sin levadura y de verduras amargas. En el salmo responsorial aparece la referencia a la copa de la salvación, donde se recoge la sangre del cordero para ser untada en las casas.

La libertad del pueblo requiere la sangre derramada del cordero. Este signo es anticipo de la nueva y definitiva Pascua, que también queda sellada con la sangre de un cordero. En la nueva Alianza, Dios mismo provee el cordero para el sacrificio: Jesucristo, el Hijo de Dios, es el nuevo y definitivo Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

La liberación del pueblo no hace referencia a un reino terreno, como era Egipto: se trata de algo mucho más trascendente, algo de cuya liberación sólo puede encargarse el Señor y no los hombres. Se trata de liberar al pueblo de las ataduras del reino del pecado, el dolor y la muerte. El Cordero es sacrificado en la Cruz y su sangre derramada es untada en las almas bautizadas, convertidas en casas de Dios, en templos suyos.

La Iglesia vive de este sacrificio salvador y redentor, y encuentra en Él su fuente y su culmen. En los sacramentos el cristiano encuentra la fuerza de la acción de Dios, su paso salvador, que nos hace salir de las tinieblas a la luz, nos rescata de la muerte para ir a la vida. Aunque todos los sacramentos se fundan en la pasión, muerte y resurrección de Cristo, especialmente se realiza esto en la Eucaristía: es el memorial, la actualización constante del paso del Señor, de la Pascua, mediante la cual Cristo sigue derramando su sangre y señalando nuestras casas para que los enemigos de Dios no entren en ella y hagan estragos.

 El sacrificio de Cristo es al mismo tiempo la ofrenda que la Iglesia ofrece al Padre. La eucaristía tiene valor infinito no por lo que cada uno ofrece, sino por lo que la Iglesia ofrece: el Cordero de Dios, sacrificado el altar de la cruz. Esta ofrenda es agradable a Dios porque no sólo es un sacrificio de sangre, sino también un sacrificio espiritual, agradable a Dios. La entrega y sacrificio de Cristo se realiza con misericordia, mirando a la humanidad perdida y ofreciendo la vida por ella.

En el evangelio de hoy, Jesucristo afirma, recordando la Escritura: “Misericordia quiero y no sacrificios”. Está indicando que no sólo tenemos que fijarnos en los aspectos externos del ritual del sacrificio, sino entregarnos nosotros mismos, convertirnos en ofrenda agradable a Dios por nuestra misericordia, que nos lleva a mirar a los demás como Cristo les mira.

 

Encontramos así un aliciente más para cuidar especialmente nuestra asistencia a la Santa Misa. No se trata de “ir” a Misa, de ofrecer el sacrificio; se trata de “vivir, celebrar” la Misa, entrando por el pórtico de la misericordia, el corazón de todo el sacrificio. Así será fructífero siempre el paso del Señor por nuestra vida cotidiana, e iremos imitando cada vez más al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Ana Wang, adolescente mártir (1886-1900); Andrés Wang Tianquing, niño mártir (1891-1900); y compañeros mártires chinos del 1900

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia; Abamón, Adrián, Elio, Víctor, Práxedes, Julia, Claudio, Justo, Jocundo, Alejandro, Longinos, Feliciano, Juan, mártires; Alberico Crescitelli, sacerdote mártir, Ana Wang, joven, Andrés Wang Tianquing, niño, y compañeros mártires chinos; Arbogasto, abad; Domnino, Ignacio, Crimoaldo, Gondulfo, confesores; Zótico, obispo; Reinilda, virgen; Juan, monje; Daniel, profeta.

Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia (1559-1619)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Lorenzo de Brindis, presbítero y doctor de la Iglesia; Abamón, Adrián, Elio, Víctor, Práxedes, Julia, Claudio, Justo, Jocundo, Alejandro, Longinos, Feliciano, Juan, mártires; Alberico Crescitelli, sacerdote mártir, Ana Wang, joven, Andrés Wang Tianquing, niño, y compañeros mártires chinos; Arbogasto, abad; Domnino, Ignacio, Crimoaldo, Gondulfo, confesores; Zótico, obispo; Reinilda, virgen; Juan, monje; Daniel, profeta.

21/07/2017 – Viernes de la 15ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Mataréis al cordero al atardecer; cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros
Lectura del libro del Éxodo 11, 10-12, 14

En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del faraón; pero el Señor hizo que el faraón se obstinara en no dejar marchar a los hijos de Israel de su tierra.

Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:

«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año; lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas.

No comeréis de ella nada crudo, ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y vísceras. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación, como ley perpetua lo festejaréis.

Palabra de Dios.

Sal 115, 12-13. 15-16be. 17-18
R. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación
invocando el nombre del Señor. R.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

EVANGELIO
El Hijo del hombre es señor del sábado
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 12, 1-8

En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

Los fariseos, al verlo, le dijeron:

«Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».

Les replicó:

«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.

¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.

Si comprendierais lo que significa “quiero misericordia y no sacrificio”, no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Palabra del Señor.