Archiv para 8 agosto, 2017

La soledad

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La noche encuentra a Jesús orando solo en lo alto de un monte. Los cristianos, fijados en el ejemplo del Señor, privilegiaron las vigilias de oración y la más importante es la Vigilia Pascual, madre de todas las vigilias.

Jesucristo se separa de la multitud físicamente, después de haber realizado el milagro de la multiplicación de los panes, pero no se separa de corazón. Porque la oración del Señor es a favor de todos los hombres. El Verbo, unido continuamente al Padre y al Espíritu Santo, por su condición divina, también se mantiene en relación con ellos a través de su humanidad. Asumió la naturaleza humana para salvarnos y con ella pide por todos nosotros. Está solo en la montaña, pero no está lejos de nosotros.

Mientras, los apóstoles intentan atravesar el lago y les sorprende una gran tempestad. Las olas arremeten contra la barca Aparentemente están solos y podían sentirse como abandonados, pero en medio del fuerte viento aparece el Señor caminando sobre las aguas. Se señalan ahí dos cosas: primero que Dios no está nunca lejos de los hombres y, por tanto, incluso en las situaciones más difíciles, no debemos dejarnos arrastrar por la desesperanza. La segunda es que el Señor es más poderoso que cualquier dificultad, como evidencia el hecho de que camina sobre el agua.

En medio de esa situación tan sorprendente Jesús aún va a profundizar más en su enseñanza. Por eso permite que Pedro avance hacia Él a pesar del oleaje. Pero el príncipe de los apóstoles duda y entonces se hunde. Gran enseñanza para nosotros que si ciertamente caminamos en este mundo en medio de dificultades el verdadero peligro acontece cuando se debilita nuestra fe. Si esta falla siempre nos hundimos. Si nos ocurre esto hemos de actuar como Pedro hace con su grito angustioso: “Señor, sálvame

He conocido a muchas personas que experimentaban la soledad. Desde la cama enfermos, o sin comprender su misión en el mundo. Personas solteras, casadas y también consagradas. La soledad no es sólo una situación física (estar sin nadie cerca o alejado de los conocidos y amigos), sino espiritual. La soledad es un mal que consiste en no reconocerse vinculado a nadie. Muchas veces nos viene porque nos han dejado los demás, pero otras porque no somos capaces de reconocer a quienes tenemos cerca y, sobre todo, porque nos olvidamos de Dios.

Quién está con Dios nunca está solo. Por eso muchas personas consagradas que se retiran como ermitaños para orar, no se alejan de los hombres, sino que los llevan en su corazón y los recuerdan continuamente pidiendo por ellos. Lo mismo nos pasa con nuestros seres queridos, cuya memoria evocamos con frecuencia, y recordamos como son, o pensamos en qué andarán ocupados u otras cosas.

Como cristianos sabemos que Dios siempre está cerca y que podemos confiar en su compañía. Él nunca nos olvida y nosotros hemos de procurar corresponderle. Jesús nos enseña a hacerlo mediante la oración. Retirarse de vez en cuando, un rato cada día, de las ocupaciones cotidianas, para disfrutar de la compañía más íntima de quien siempre permanece fiel a su amor.

08/08/2017 – Martes de la 18ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por Administrador el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No hay otro profeta como Moisés ; ¿cómo os habéis atrevido a hablar contra él?
Lectura del libro de los Números 12, 1-13

En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés, a causa de la mujer cusita que había tomado por esposa. Dijeron:

«¿Ha hablado el Señor solo a través de Moisés? ¿No ha hablado también a través de nosotros?». El Señor lo oyó.

Moisés era un hombre muy humilde, más que nadie sobre la faz de la tierra. De repente el Señor habló a Moisés, Aarón y María:

«Salid los tres hacia la Tienda del Encuentro». Y los tres salieron.

El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada de la Tienda, y llamó a Aarón y a María. Ellos se adelantaron, y el Señor les habló:

«Escuchad mis palabras: si hay entre vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en sueños; no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos. A él le hablo cara a cara; abiertamente y no por enigmas; y contempla la figura del Señor. ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés?». La ira del Señor se encendió contra ellos, y el Señor se marchó.

Al apartarse la Nube de la Tienda, María estaba leprosa, con la piel como a nieve. Aarón se volvió hacia ellas y vio que estaba leprosa. Entonces Aarón dijo a Moisés:

«Perdón, señor; no nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente. No dejes a María como un aborto que sale del vientre con la mitad de la carne consumida» Moisés suplicó al Señor:

-«Por favor, cúrala»..

Palabra de Dios.

 

Sal 50, 3-4. 5-6. 12-13
R. Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre. R.

Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

EVANGELIO
La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 1-2. 10-14

«¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de nuestros mayores y no se lavan las manos antes de comer?». Y, llamando a la gente, les dijo:

«Escuchad y entended: no mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre». Se acercaron los discípulos y le dijeron:

«¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oírte?». Respondió él:

«La planta que no haya plantado mi Padre celestial, será arrancada de raíz. Dejadlos, son ciegos, guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo»..

Palabra del Señor.