Archiv para 12 agosto, 2017

Fe que mueve montañas

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El evangelio de hoy nos deja transpuestos. Los discípulos de Jesús no han sido capaces de curar a un niño lunático y Jesús parece que se enfada cuando se lo dicen. ¿Por qué se enfada? El Señor les recrimina su falta de fe y los llama “¡generación incrédula y perversa!” Son palabras duras. Pero el Señor, que en seguida cura al niño, nos recuerda que él tiene poder.

Quizás debajo de esta historia se esconde que nadie tenía especial confianza en el poder del Señor. Quizás también una corrección a una idea falsa de la fe. Quizás pensaron que expulsar demonios era un simple arte que se aprende. En cambio Jesús nos recuerda que la fe siempre nos vincula con él. De hecho la fe, más que un poder personal, es una situación de absoluta indefensión. Es confiarlo todo al Señor porque sabemos que nosotros no podemos nada. De esa manera quedamos siempre abiertos al milagro. No prevemos un resultado ni convertimos nuestra relación con Dios en un procedimiento. Resulta curioso que los discípulos pregunten después al Señor por qué ellos no pudieron echar ellos al demonio. ¿De dónde pensaban que les venía ese poder? ¿creyeron, quizás, que bastaba con repetir las palabras y los gestos que en otras ocasiones habían visto realizar al Señor? Jesús les recuerda que tenían poca fe. De alguna manera la fe es como el punto de apoyo. Arquímedes dijo: “dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Sin la fe nuestro esfuerzo es vano. La fe nos coloca siempre en la fuerza del Señor.

Jesús añade después que si tuviéramos fe como un grano de mostaza podríamos mover montañas. Tomás Moro señala que no hemos de dejar que nuestra fe se debilite. Al contrario, debemos plantarla en nuestra alma y dejarla crecer. Entonces se hará grande como el arbusto del que habla Jesús en otra parábola y comenta “con una firme confianza en la palabra de Dios, trasladaremos montañas de aflicción, mientras que cuando nuestra fe es débil, no desplazaremos ni siquiera un puñado de arena”.

Del evangelio de hoy aprendemos que hemos de tomarnos en serio nuestra relación con el Señor. La fe es la llave que nos da entrada a su intimidad. La fe supone, continuamente, renunciar a nuestro punto de vista par intentar descubrir la mirada de Jesús. Al mismo tiempo por la fe deponemos nuestras armas y queremos ser sólo, instrumentos dóciles del Señor. Sí, no está en nuestro poder, sino en su fuerza.

Alejandro el Carbonero, obispo y mártir († c. a. 215)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Alejandro el Carbonero, obispo y mártir, Patrono de los carboneros; Agilberta, Sergio, Esteban, confesores; Casiano, Herculano, Muredac, Eusebio, obispos; Aniceto, Fotino, Largión, Crescenciano, mártires; Euplo, diácono y mártir; Félix, Felicísimo, Gerardo, Hilaria, Juan, Gratiliano, Felicísima, Digna, Euprepia, Eunomia, Nimia, Juliana, Macario, Julián, mártires; Porcario, Segene, abades.

12/08/2017 – Sábado de la 18ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón
Lectura del libro del Deuteronomio 6, 4-13

Moisés dijo al pueblo:

«Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor s uno solo. Amarás, pus, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales.

Cuando el Señor, tu Dios, te introduzca en la tierra que había de darte, según juró a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob con ciudades grandes y ricas que tú no has construido, casas rebosantes
de riquezas que tú no has llenado, pozos ya excavados que tú no has excavado, viñas y olivares que tú no has plantado, y comas hasta saciarte, guárdate de olvidar al Señor que te sacó de Egipto, de la casa de esclavitud.

Al Señor, tu Dios, temerás, a él servirás y en su nombre jurarás».

Palabra de Dios.

Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab
R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
Señor, mi roca, mi alcázar, mi liberador. R.

Dios mío, peña mía, refugio mío,
escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoco al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mi enemigos. R.

Viva el Señor, bendita sea mi Roca,
sea ensalzado mi Dios y Salvador.
Tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido. R.

EVANGELIO
Si tuvierais fe, nada os sería imposible
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, de rodillas, le dijo:

«Señor, ten compasión de mi hijo que es lunático y sufre mucho: muchas veces se cae en el fuego o en el agua. Se lo he traído a tus discípulos, y no han sido capaces de curarlo».

Jesús tomó la palabra y dijo:

«¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, hasta cuándo tendré que soportaros? Traédmelo».

Jesús increpó al demonio, y salió; en aquel momento se curó el niño.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron aparte:

«¿Y por qué no pudimos echarlo nosotros?»

Les contestó:

«Por vuestra poca fe. En verdad os digo que, si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a aquel monte: “Trasládate desde ahí hasta aquí”, y se trasladaría. Nada os sería imposible».

Palabra del Señor.