Archiv para 17 agosto, 2017

Beatriz de Silva y Meneses (c. a. 1424-c.a. 1492)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Beatriz de Silva, fundadora; Anastasio, obispo; Jacinto, confesor; Acacio, Cuadrado, Bonifacio, Siervo, Rústico, Rogato, Séptimo, Máximo, Mamés, Paulino, Juliana, Mirón, Eutiquiano, Cipriano, Liberato, mártires; Alipio, Cecilia, Benedicta, Reinilda, Donato, Ernán, confesores; Carlomagno, monje; Clara, virgen.

Jacinto de Polonia, religioso (1185-1257)

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Santos: Beatriz de Silva, fundadora; Anastasio, obispo; Jacinto, confesor; Acacio, Cuadrado, Bonifacio, Siervo, Rústico, Rogato, Séptimo, Máximo, Mamés, Paulino, Juliana, Mirón, Eutiquiano, Cipriano, Liberato, mártires; Alipio, Cecilia, Benedicta, Reinilda, Donato, Ernán, confesores; Carlomagno, monje; Clara, virgen.

¿Qué sucede cuando perdonas?

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Los que escribimos estos comentarios sabemos que hay muchas personas que los seguís diariamente. Algunos les sirve de punto de meditación, a otros les es alimento para su oración y medio de formación permanente. Incluso muchos sacerdotes los leen con interés para la preparación de la homilía. ¡Que así sea! En medio de estos días veraniegos, os deseamos que estas letras os sirvan  para avivar nuestra comunión y crecer en la fe. Hoy la fuerza la tiene esta palabra: “perdonar”.

“¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano, hasta siete veces?”  Pedro pregunta así, porque en arameo (su idioma natal) no existe el mayestático y la manera de expresar “muchísimas veces”, se hace utilizando los números, en concreto el número siete, que tiene este significado en la mentalidad oriental. Fijémonos entonces como en la misa decimos “santo, santo, santo es el Señor”, esto es, llamamos a Dios tres veces santo porque seguimos manera hebrea de decir “santísimo”.

Jesús  responde a Pedro:“No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”. Jesús contesta con una hipérbole numérica para enseñar al apóstol y a todos nosotros: “perdonad todas las veces que sean necesarias, esto es, infinitas veces”.

El tema no acaba aquí sino que Jesús utiliza una parábola para dar respuesta a una cuestión nueva: “¿Qué sucede cuando perdonas?”. Si uno escucha la parábola con atención, la respuesta es clara. Si tu perdonas, Dios te perdonará. Sigue la estela de la oración del Padre Nuestro: “perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…”. O aquella otra palabra del Señor: “la medida que uséis con los demás, la utilizarán (Dios Padre) con vosotros”. Es una buena noticia que abre un horizonte de esperanza. Puedes haber sido un gran pecador en esta tierra (como aquel de la parábola que tenía mucha deuda) pero si has sido misericordioso con los demás, si has mostrado compasión cuando te han ofendido o traicionado, salvando al otro con una nueva amnistía del corazón, Dios será infinitamente compasivo con tus pecados. De igual modo, cuando uno se siente perdonado por Dios profundamente, es más capaz de perdonar a los demás, porque sabe que primero lo han hecho con él. El perdón suscita motivos para empezar de nuevo, es un cheque en blanco que reconstruye la concordia en la relación, y restaura la ilusión y las fuerzas que se habían consumido en la división.

Haciendo una analogía con el relato de la primera lectura, el perdón es como el arca sagrada que frena la corriente de agua (Jordán) que lo arrastra todo y lo lleva a morir (Mar Muerto). Perdonar es fundamental si queremos llegar a la tierra prometida. Como arca de salvación nos debe acompañar en cada paso del camino y atrae la presencia de Dios a nuestro lado. Nos hace vivir unidos, como pueblo, porque perdonar es siempre la fuerza capaz de reunir a los que se sienten lejos o avergonzados por su error. Si el paso del arca de la alianza frenando el cauce del Jordán fue un milagro recordado por generaciones, el perdón es un milagro para el mundo de hoy. Un milagro capaz de dar testimonio a los demás de que algo distinto habita en nuestra humanidad. Perdonar hoy es, sin duda,  la mejor manera de expresar nuestra fe.

17/08/2017 – Jueves de la 19ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El Arca de la Alianza del Dueño va a pasar el Jordán delante de vosotros
Lectura del libro de Josué 3, 7-10a. 11. 13-17

En aquellos días, el Señor dijo a Josué:

«Hoy mismo voy a empezar a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo como estuve con Moisés. Tú dales esta orden a los sacerdotes portadores del Arca de la Alianza: “En cuando lleguéis a tocar el agua de la orilla de Jordán, deteneos en el Jordán”».

Josué dijo a los hijos de Israel:

«Acercaos aquí a escuchar las palabras del Señor, vuestro Dios».

Y añadió:

Así conoceréis que el Dios vivo está en medio de vosotros y que va a expulsar ante vosotros a los cananeos. Mirad, el Arca de la Alianza del Dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de vosotros.

Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el Arca del Señor, Dueño de toda la tierra, pisen el agua del Jordán, la corriente de agua del Jordán que viene de arriba quedará cortada y se detendrá formando como un embalse».

Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza caminaron delante de la gente.

En cuanto los portadores del Arca de la Alianza llegaron al Jordán y los sacerdotes que la portaban mojaron los pies en el agua de la orilla (el Jordán baja crecido hasta los bordes todo el tiempo de la siega), el agua que venía de arriba se detuvo y formó como un embalse que llegaba muy lejos, hasta Adán, un pueblo cerca de Sartán, y el agua que bajaba hacia el mar de la Arabá, el mar de la Sal, quedó cortado del todo.

La gente pasó el río frente a Jericó. Los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, firmes en medio del Jordán, mientras todo Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que acabaron de pasar todos.

Palabra de Dios.

Sal l13A, 1-2. 3-4. 5-6
R. Aleluya.

Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio. R.

El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos. R.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,
a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos? R.

EVANGELIO
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-19, 1

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Jesús le contesta:

«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo”.

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:

“Págame lo que me debes”.

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”.

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor.