Archiv para 18 agosto, 2017

Elena, madre del emperador Constantino (c. a. 248-c.a. 329)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Agapito, Serapión, Hermas, Polieno, Filancia, Taciana, Eliana, Marciana, Flora, Laura, Máximo, Marón, Franco, León, Juliana, mártires; Juan y Crispo, presbíteros y mártires; Alipio, Inán, confesores; Eonio, Fermín, Rústico, obispos; Jorge, patriarca; Elena, madre del emperador Constantino; Ezequiel Moreno, agustino recoleto; Nicolás Factor, Manés de Guzmán, presbíteros, beatos.

Seguir creyendo en el amor.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Según el prestigioso arqueólogo británico John Garstang, la caída de Jericó en manos del pueblo de Israel acaeció a principios del siglo XV antes de Cristo. Eso significa que este momento del discurso de Josué al pueblo  -que hoy escuchamos en la primera lectura-, sucede cinco siglos después de la alianza de Dios con Abraham y la promesa del don de la tierra prometida.

Alcanzar esta dicha ha supuesto para el pueblo de Israel cinco siglos de luchas y victorias, de caídas para volver a levantarse y de apostar con fe en la promesa que un día Yahvé hizo a los primeros patriarcas. ¡Qué bonita memoria hace Josué a sus hermanos!

El matrimonio también es una alianza, es una promesa de amor. Como la fe de Israel en el camino a la tierra prometida, esa promesa del matrimonio también va a ser continuamente puesta a prueba.  El “becerro de oro” puede ser en el matrimonio el celo por el espacio personal frente al familiar, el tiempo gastado delante de los videojuegos o del ordenador frente a la atención de los gustos del otro, la falta de comunicación porque el afán del trabajo polariza la atención, etc. Como en el camino a la tierra prometida, las continuas quejas de la pareja van minando la relación. Las sospechas, la mirada nostálgica al pasado -como el pueblo añoraba Egipto-  hacen que se vaya produciendo entre los esposos un sentimiento de malestar y un distanciamiento entre ellos.

Jesús ve en el matrimonio una alianza de amor, como la que hizo Dios con su pueblo. Y sabe bien las dificultades que eso conlleva. Si Dios se hubiera divorciado de su pueblo, Israel habría dejado de existir y se habría perdido para siempre. Un “matrimonio en divorcio” siempre será la mayor de las pérdidas, porque no sólo se rompe una relación que busca la unidad sino que los cónyuges siempre se sentirán, de algún modo, como “mutilados”.

Cinco siglos costó al pueblo llegar a gozar del don de la Tierra prometida. Jesús invita a seguir apostando por el matrimonio a pesar de los muchos fracasos que se conozcan. Jesús  invita a los matrimonios a buscar la felicidad en la fidelidad a la alianza que un día hicieron, con la conciencia de que, en muchos momentos, las fuerzas psíquicas y emocionales se pondrán al límite. Pero la Tierra prometida existe y la paz de una perfecta unión en el matrimonio existe. Al pueblo de Israel le costó un largo camino y muchas conquistas contra los adversarios cananeos. A la pareja le espera otro largo camino con adversarios que expulsar, tentaciones que rechazar y parcelas que conquistar juntos. Hoy Jesús en el evangelio nos vuelve a gritar: ¡¡Amigos, seguid creyendo en el amor!!

18/08/2017 – Viernes de la 19ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Yo tomé a vuestro padre del otro lado del Río; os saqué de Egipto; os llevé a la tierra
Lectura del libro de Josué 24, 1-13

En aquellos días, Josué reunió todas las tribus de Israel en Siquén y llamó a los ancianos de Israel, a los jefes, ja los jueces y a los magistrados. Y se presentaron ante Dios.

Josué dijo a todo el pueblo:

«Así dice el Señor, Dios de Israel: “Al otro lado del rio Eufrates vivieron antaño vuestros padres, Teraj, padre de Abrahán y de Najor, y servían a otros dioses. Yo tomé a Abrahán vuestro padre del otro lado del Río, lo conduje por todo la tierra de Canaán y multipliqué su descendencia dándole un hijo, Isaac.

A Isaac le di dos hijos: Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto.

Envié a Moisés y Aarón y castigue a Egipto con los portentos que hice en su tierra. Luego os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con sus carros y caballos hasta el mar Rojo, pero ellos gritaron al Señor y el tendió una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después hizo que se desplomara sobre ellos el mar, que los anaegó.

Con vuestros propios ojos visteis lo que hice con Egipto.

Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé luego a la tierra de los amorreos que vivían al otro lado del Jordán: ellos os atacaron, pero yo os los di. Así tomasteis posesión de sus tierras, y yo los exterminé a vuestra llegada.

Entonces se alzó Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, para atacar a Israel; y mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera; pero yo no quise escuchar a Balaán, que no tuvo más remedio que bendeciros, y así os libré de sus manos.

Pasasteis después el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó ( y los amorreos, perizitas, cananeos, hititas, guirgascos, heveos y jebuseos) os atacarán, pero yo os los di; mandé delante de vosotros avispas, que expulsaron, al llegar vosotros, a los dos reyes amorreos: no fue con tu espada ni con tu arco.

Y os di una tierra por la que no habíais sudado, ciudades que no habíais construido y en las que ahora vivís, viñedos y olivares que no habíais plantado y de cuyos frutos ahora coméis”».
Palabra de Dios.

Sal 135, 1-3. 16-18. 21-22 y 24
R. Porque es eterna su misericordia.

Dad gracias al Señor porque es bueno. R.

Dad gracias al Dios de los dioses. R.

Dad gracias al Señor de los señores. R.

Guió por el desierto a su pueblo. R.

Él hirió a reyes famosos. R.

Dio muerte a reyes poderosos. R.

Les dio su tierra en heredad. R.

En heredad a Israel, su siervo. R.

Y nos libró de nuestros opresores. R.

EVANGELIO
Por los tercos que sois os permitoó Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero al pincipio no era así.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-12

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba:

«¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?».

Él les respondió:

« ¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne.

Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»

Ellos insistieron:

« ¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla? ».

Él les contestó:

«Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer – no hablo de unión ilegítima – y se casa con otra, comete adulterio».

Los discípulos le replicaron:

«Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».

Pero él les dijo:

«No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».

Palabra del Señor.