Archiv para 20 agosto, 2017

Bernardo, abad y doctor de la Iglesia (1090-1153)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Bernardo, abad y doctor; Adoindo, Máximo, Erberto, obispos; Advino, Amador, Maneto, Donorcio, confesores; Brígida, abadesa; Cristóbal, Leovigildo, Porfirio, Eudosia, Seronio, Severo, Memnon, Lucio, mártires; Filiberto, abad; Osvino, rey; Samuel, profeta.

Mantengamos la fe en medio del terror

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Todos llevamos en nuestro corazón el estupor y el sufrimiento por las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils. Otra vez, la zarpa del mal vuelve a desgarrar nuestra esperanza. Y la sospecha vuelve a tambalear nuestra fe, sobre todo entre los más jóvenes. Algunos pueden -equivocadamente- llegar a la siguiente conclusión: “ Si la religión produce estos asesinatos es mejor no tenerla”.

Pero estos homicidios aunque sean proclamados en nombre de Dios o por -aparentemente- razones religiosas, no son más que muertes llenas de odio o de venganza, ideología o adoctrinamiento. De nuevo está en juego la verdad de la fe. Y la providencia hace que la Escritura de este domingo tenga una palabra de Dios para nosotros y lo que estamos sintiendo.

Jesús buscando a estar a solas con sus discípulos y prepararles para los difíciles momentos que acaecerán en Jerusalén. Se va a la región gentil de Tiro y Sidón, tomando distancia de las turbas que buscaban a Jesús sin darle respiro. Pero la necesidad no tiene fronteras, y allí en medio de extranjeros cananeos y sirofenicios, disfrutando del anonimato, se presenta una mujer clamando a Jesús para que la ayude. Esta mujer no-judía se atreve a llamar a Jesús como lo hacen los judíos que creen en él como Mesías: “¡Jesús Hijo de David, socórreme!”. Eso llama la atención de los apóstoles pero Jesús parece ignorarla. La constancia, la insistencia en la petición obtiene la respuesta y Jesús admite escuchar su reclamación. ¿Qué nos llama la atención? La resistencia de Jesús a obrar el bien liberando a la hija de esta mujer. Un corazón tan compasivo y misericordioso como el de Cristo… ¡no quiere quitar el mal de una persona que sufre! Claro que quiere, pues finalmente hará el signo. Todo ha sido para probar la sinceridad de la fe de aquella mujer y enseñar a sus apóstoles cómo vivir en los momentos más oscuros.

Una fe verdadera se mantiene constante, audaz, viva, esperanzada en medio del dolor vivido. Jesús pone en evidencia estas virtudes en la fe de esta mujer extranjera. Y así aprovecha a enseñarles la fe que deberán poner en práctica cuando llegue el momento de la pasión y la cruz.

Así, por una parte, nuestra confianza en la obra de Dios también se pone a prueba con el dolor amargo del terrorismo. Hoy, como la madre cananea, nuestra petición debe alzarse de nuevo fuerte, llena de esperanza, gritando para que triunfe el bien y el amor en este mundo. Jesús puede hacerlo y lo hará.

Por otra parte, “la justicia” querida por Dios no viene por la imposición de la violencia o las armas. Viene por la fuerza de la solidaridad con los otros, de la búsqueda del bien del otro como el mío propio. Jesús, cura a la hija pagana como lo hace con los de su patria. Toda religión sabe de la regla de oro: “haz al otro lo que quieres que te hagan a ti”. La lucha contra el egoísmo está inscrito en todas las religiones y Cristo la lleva a la victoria. Esta es la verdad de la fe y la autenticidad de la religión. Recemos por el cambio de mentalidad de los que viven oscurecidos en su fe y adoctrinados para la muerte. Vivamos con la luz de la auténtica fe llena de compasión y perdón.

20/08/2017 – Domingo de la 20ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
A los extranjeros los traeré a mi monte santo
Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor:

«Observad el derecho, practicad la justicia, porque mi salvación está por llegar, y mi justicia se va a manifestar.

A los extranjeros que se han unido al Señor para servirlo, para amar el nombre del Señor y ser sus servidores, que observen el sábado sin profanarlo y mantienen mi alianza, los traeré a mi monte santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración; sus holocaustos y sacrificios serán aceptables sobre mi altar; porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos».
Palabra de Dios.

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
todos los confines de la tierra. R.

SEGUNDA LECTURA
Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos:

A vosotros, gentiles os digo: siendo como soy apóstol de los gentiles haré honor a mi ministerio, por ver si doy celos a los de mi raza y salvo a alguno de ellos.

Pues si su rechazo es reconciliación del mundo, ¿qué no será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?

Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.

En efecto, así como vosotros, en otro tiempo, desobedecisteis a Dios; pero ahora habéis obtenido misericordia por la desobediencia de ellos, así también estos han desobedecido ahora con ocasión de la misericordia que se os ha otorgado a vosotros, para que también ellos alcancen ahora misericordia.

Pues Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
Mujer, qué grande es tu fe
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró a la región de Tiro y Sidón.

Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:

«Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo».

Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle

«Atiéndela, que viene detrás gritando».

Él les contestó:

«Sólo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel».

Ella se acercó y se postró ante él diciendo:

«Señor, ayúdame».

Él le contestó:

«No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

Pero ella repuso:

«Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos».

Jesús le respondió:

«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas».

En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor.