Archiv para 22 agosto, 2017

María se dejó mirar y turbar

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En contraste con el caso del joven rico, hoy se nos presenta el de una joven palestina de un pueblo muy pequeño llamado Nazaret. Esta joven se encontraba además en una situación poco favorable, ya que estaba recién comprometida en matrimonio con un hombre cuyo nombre también se conoce: José.

Las palabras de “alégrate llena de gracia, el Señor está contigo” significan que ella ha encontrado gracias, complacencia a los ojos de Dios y por su reacción de turbación se nota que ella sí que se dejó mirar de esa forma por Dios. Esa mirada la llega tan hondo que se deja cambiar sus planes desde lo más profundo. Junto con esa experiencia de amor va también la confianza de todo un Dios que le confía ser la madre de su querido Hijo. María podría haber puesto muchas pegas a Dios ya que estaba  a las puertas de crear la familia de sus sueños. Sin embargo María solo busca comprender lo que Dios le está proponiendo ya que supera toda lógica humana: “¿Cómo será eso, si no conozco varón?” María ni siquiera deja que su propia lógica la frene en escuchar a Dios a fondo y hasta el final. Esta actitud se mantuvo hasta el final de su vida en ésta tierra.

María es reina porque se dejó mirar por Dios como una reina. Ella nos invita a dejarnos mirar así por Dios a cada uno de nosotros: desde el bautismo sacerdotes, profetas y reyes. María reina es un impulso para cada hombre de esta tierra a descubrir que hemos encontrado gracia, complacencia y amor a los ojos de Dios y que El nos elige para llevar a Cristo en nuestras entrañas y mostrarle al mundo a través de nuestros gestos y palabras.

La Virgen, Reina

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Santa María Reina. Santos: Timoteo, Hipólito, Sinforiano, Atanasio, obispos; Marcial, Saturnino, Epicteto, Félix, Fabriciano, Filiberto, Antusa, Agatónico, Zótico, Mauro, Ireneo, Oro, Orepses, Guniforte, Luciano, Antonio, Mapril, mártires; Sigfrido, Lamberto, abades; Felipe Benicio, confesor.

Felipe Benicio, confesor (1233-1285)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santa María Reina. Santos: Timoteo, Hipólito, Sinforiano, Atanasio, obispos; Marcial, Saturnino, Epicteto, Félix, Fabriciano, Filiberto, Antusa, Agatónico, Zótico, Mauro, Ireneo, Oro, Orepses, Guniforte, Luciano, Antonio, Mapril, mártires; Sigfrido, Lamberto, abades; Felipe Benicio, confesor.

22/08/2017 – Martes de la 20ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Gedeón, salva a Israel. Yo te envío
Lectura del libro de los Jueces 6, 11-24a

En aquellos días, vino el ángel del Señor y se sentó bajo el terebinto que hay en Ofrá, perteneciente a Joás, de los de Abiezer. Su hijo Gedeón estaba desgranando el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas.

Se le apareció el ángel del Señor y le dijo:

«El Señor está contigo, valiente guerrero».

Gedeón respondió:

«Perdón, mi señor; si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están todos los prodigios que nos han narrado nuestros padres, diciendo: el Señor nos hizo subir de Egipto? En cambio ahora, el Señor nos ha abandonado y nos ha entregado en manos de Madián».

El Señor se volvió hacia él y le dijo:

«Ve con esa fuerza tuya y salva a Israel de las manos de Madián.. Yo te envío».

Gedeón replicó:

«Perdón, mi Señor ¿con qué voy a salvar a Israel? Mi clan es el más pobre de Manasés y yo soy el menor de la casa de mi padre».

El Señor le dijo:

«Yo estaré contigo y derrotarás a Madián como a un solo hombre».

Gedeón insistió:

«Si he hallado gracia a tus ojos, dame una señal de que eres tú el que estás hablando conmigo. Te ruego que no te retires de aquí hasta que vuelva a tu lado, traiga mi ofrenda y la deposite ante ti».

El Señor respondió:

«Permaneceré sentado hasta que vuelvas».

Gedeón marchó a preparar un cabrito y panes ácimos con unos cuarenta y cinco kilos de harina. Puso la carne en un cestillo, echó la salsa en una olla; lo llevó bajo la encina y lo presentó.

El ángel de Dios le dijo entonces:

«Coge la carne y los panes ácimos, deposítalos sobre aquella peña, y vierte la salsa».

Así lo hizo. El ángel del Señor alargó la punta del bastón que tenía en la mano, tocó la carne y los panes ácimos, y subió un fuego de la peña que consumió la carne y los panes ácimos. Después el ángel del Señor desapareció de sus ojos.

Cuando Gedeón reconoció que se trataba del ángel del Señor, dijo:

«¡Ay, Señor mío, Señor, que he visto cara a cara al ángel del Señor!».

El Señor respondió:

«La paz contigo, no temas, no vas a morir».

Gedeón erigió allí un altar al Señor y lo llamó « el Señor paz».
Palabra de Dios.

Sal 84, 9. 11-12. 13-14
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón». R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.

EVANGELIO
Más fácil le es a un camello entrar por el ojo de un aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

«En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».

Al oírlo, los discípulos dijeron espantados:

«Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando y les dijo:

«Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».

Entonces dijo Pedro a Jesús:

«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».

Jesús les dijo:

«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros».

Palabra del Señor.