El salmo de hoy nos recuerda la actitud del corazón de la persona que ha descubierto a Dios presente en su vida: “Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.”

El creyente reconoce que su vida no es fruto solamente de la casualidad, de la voluntad de amarse de dos personas, de un accidente, etc. sino que es querido y deseado por Dios desde toda la eternidad tal y como es. De ésta conciencia nace un profundo agradecimiento que es más fuerte que toda situación externa que pueda apagar esa bendición.

¡Qué toda criatura te bendiga Señor! Toda criatura está hecha para bendecirte: Dios nos ha creado a cada uno como somos para una misión en la tierra. Así lo expresa el profeta Isaías: “Yahveh desde el seno materno me llamó; desde las entrañas de mi madre recordó mi nombre. Ahora, pues, dice Yahveh, el que me plasmó desde el seno materno… Te voy a poner por luz de las gentes, para que mi salvación alcance hasta los confines de la tierra.” (Isaías 49) Cada uno de nosotros somos muy queridos por Dios y El quiere que dejemos brillar la luz que somos, para que a través de nosotros llegue el amor, la esperanza, las ganas de vivir, en definitiva la salvación, a ése “confín de la tierra” donde yo vivo.

A la hora de plantearse un joven qué estudiar se puede hacer desde muchos ángulos: ¿qué me gusta?, ¿qué me ofrece un futuro más seguro? Pero también le puede preguntar a Dios: Tú, ¿qué has pensado para mí?, ¿desde qué lugar o trabajo puedo alumbrar más, dar más amor, servirte mejor para tu gloria?
“Para mayor gloria de Dios”. Este fue el lema o pregunta que movió al joven Ignacio de Loyola y después de él a muchos más. “La gloria de Dios es el hombre vivo”, nos dice uno de los primeros padres de la iglesia. Por ello la gloria de Dios coincide con aquello que nos hace estar más vivos y ser más nosotros mismos. Esta pregunta se puede extender a todos los ámbitos: ¿éste trabajo es para tu gloria? Cuando se me pide consejo o ante tantas decisiones de la vida, ¿qué es “para mayor gloria tuya” Dios mío?