Archiv para 27 septiembre, 2017

Cuidar a los enfermos

Escrito por Comentarista 5 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Jesús primero da a sus apóstoles “el poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades. Luego los envió a proclamar el reino de Dios”. Esta potestad y encargo es para la Iglesia entera, por tanto también para nosotros. Primero curar enfermedades, primero la caridad, las obras de misericordia, después proclamar el Reino de Dios. No son dos cosas opuestas. Las curaciones son ya anuncio de la que el Reino de Dios está entre nosotros y, al mismo tiempo, es necesario que se anuncie expresamente lo que significan esos milagros. Pero sí nos ayuda a poner orden, a saber por donde hemos de empezar: por realizar las obras de misericordia. Entre ellas cuidar a los enfermos ha sido puesta por Jesús en lugar destacado. San Pedro en el libro de los Hechos de los Apóstoles resume la actividad de Jesús con estas palabras: “cómo pasó haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10,38).

El Papa Francisco nos recordaba en una de sus audiencias sobre la familia y la enfermedad (10-VI-2015): “Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados (Mc 1,32). Si pienso en las grandes ciudades contemporáneas, me pregunto dónde están las puertas ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados. Jesús nunca huyó de sus cuidados. Nunca pasó de largo, nunca volvió la cara hacia otro lado (…)¡Esa es la gloria de Dios! ¡Esa es la tarea de la Iglesia! Ayudar a los enfermos, no perderse en habladurías, ayudar siempre, consolar, aliviar, estar cerca de los enfermos; ésta es la tarea”. Cuando hacemos esto, no solo hacemos un bien a los enfermos, sino a nosotros mismos. Quienes cuidan a los enfermos y a los cuidadores sabe por experiencia, cuánto nos edifican los enfermos y cuánto nos ayudan en nuestras dificultades personales. En este sentido los enfermos son evangelizadores de primera línea, de periferia, como le gusta decir al Papa Francisco. Es propio de la misericordia tomar sus dolores y apuros como cosa propia, para remediarlos en la medida que podamos. Cuando visitamos a un enfermo no estamos cumpliendo un deber de cortesía; por el contrario, hacemos nuestro su dolor… procuramos obrar como Cristo lo haría. El Señor agranda nuestro corazón y nos hace entender la verdad de aquellas palabras del Señor: Es mejor dar que recibir (Cf. San Agustín, Catena Aurea)

María, Madre nuestra, Salud de los enfermos, mueva nuestro corazón para salir al encuentro de las necesidades de nuestros hermanos enfermos, como haría el “buen samaritano” que supo dejar de lado por un momento su planes y proyectos para hacerse prójimo del que sufre.

 

Vicente de Paúl, fundador (1581-1660)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Vicente de Paúl, presbítero y fundador; Antimo, Leoncio, Euprepio, Adolfo, Juan, Florenciano, Hilario, Fidencio, Terencio, Epicaris o Epicarides, mártires; Elceario, conde, Fintán, confesores; Diosdado, abad; Sigeberto, rey; Cayo, Marcos, Abderico, obispos; Hiltrudis, virgen.

27/09/2017 – Miércoles de la 25ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Dios no nos ha abandonado en nuestra esclavitud
Lectura del libro de Esdras 9, 5-9

Yo, Esdras, a la hora de la ofrenda de la tarde salí de mi abatimiento y, con mi vestidura y el manto rasgados, me arrodillé, extendí las las palmas de mis manos hacia el Señor, mi Dios, y exclamé:

«Dios mío, estoy avergonzado y confundido; no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti, porque nos hemos hecho culpables de numerosas faltas y nuestros delitos llegan hasta el cielo.

Desde la época de nuestros padres hasta hoy hemos pecado gravemente. Por causa de nuestros delitos, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados a los reyes extranjeros, a la espada, a la esclavitud, al saqueo y a la vergüenza, como sucede todavía hoy.

Pero ahora, en un instante, el Señor nuestro Dios nos ha otorgado la gracia de dejarnos un resto y de concedernos un lugar en el templo santo. El Señor ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud.

Porque somos esclavos, pero nuestro Dios no nos ha abandonado en nuestra esclavitud, sino que nos ha otorgado el favor de los reyes de Persia, nos ha dado y respiro para reconstruir el el templo de nuestro Dios y restaurar sus ruinas y nos ha proporcionado un refugio seguro en Judá y Jerusalén».

Palabra de Dios.

Tb 13, 2. 3-4. 6
R. Bendito sea Dios, que vive eternamente.

Bendito sea Dios, que vive eternamente;

y cuyo reino dura por los siglos.

Él azota y se compadece,

hunde hasta el abismo y saca de él,

y no hay quien escape de su mano. R.

Dadle gracias, hijos de Israel, ante los gentiles,

porque él nos dispersó entre ellos.

Proclamad allí su grandeza. R.

Ensalzadlo ante todos los vivientes:

que él es nuestro Dios y Señor,

nuestro padre por todos los siglos. R.

Él nos azota por nuestros delitos,

pero se compadecerá de nuevo,

y os congregará de entre las naciones

por donde estáis dispersados. R.

Que todos alaben al Señor

y le den gracias en Jerusalén. R.

EVANGELIO
Les envió a proclamar el Reino de Dios y a curar a los enfermos
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies,como testimonio contra ellos».

Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

Palabra del Señor.

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