Archiv para septiembre, 2017

Cleofás, discípulo del Señor (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Nuestra Señora de la Fuencisla. Santos: Alberto de Jerusalén, Atanasio, Baldovino, Sergio, confesores; Irene, Aurelia, Neomisia, matronas; Arnolfo, Solemnio, Lupo, Cástor, Anacario, Anatalon, obispos; Antila, Bardomiano, Eucarpo, Herculano, Niño de La Guardia, Formerio, mártires; Ermenfredo, abad; Pafnucio, Ceofrido, monjes; Cleofás, discípulo del Señor; Nilo, anacoreta.

25/09/2017 – Lunes de la 25ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El que pertenezca al pueblo del Señor que suba a Jerusalén, a reconstruir el templo del Señor
Comienzo del libro de Esdras 1, 1-6

Comienzo del libro de Esdras.

El año primero de Ciro, rey de Persia, el Señor, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, el Señor despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, para que proclamara de palabra y por escrito en todo su reino:

«Esto dice Ciro, rey de Persia:

El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha encargado que le edifique un templo en Jerusalén de Judá. El que de vosotros pertenezca a su pueblo, que su Dios sea con él, que suba a Jerusalén de Judá, a reconstruir el templo del Señor, Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén. Y a todos los que hayan quedado, en el lugar donde vivan, que las personas del lugar en donde estén les ayuden con plata, oro, bienes y ganado, además de las ofrendas voluntarias para el templo del Dios que está en Jerusalén».

Entonces, los cabezas de familia de Judá y Benjamín, los sacerdotes y los levitas, y todos aquellos a quienes Dios había despertado el espíritu, se pusieron en marcha hacía Jerusalén para reconstruir el templo del Señor.

Todos los vecinos les ayudaron con toda clase de plata, oro, bienes, ganado y objetos preciosos, además de las ofrendas voluntarias.

Palabra de Dios.

Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. El Señor ha estado grande con nosotros.

Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión,

nos parecía soñar:

la boca se nos llenaba de risas,

la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:

«El Señor ha estado grande con ellos».

El Señor ha estado grande con nosotros,

y estamos alegres. R.

Recoge, Señor, a nuestros cautivos,

como los torrentes del Negueb.

Los que sembraban con lágrimas

cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando,

llevando la semilla;

al volver, vuelve cantando,

trayendo sus gavillas. R.

EVANGELIO
La lámpara se pone en el candelero para que los que entren vean la luz
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«Nadie ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.

Mirad, pues, cómo oís. pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

Palabra del Señor.

Mis caminos, vuestros caminos

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La primera lectura de hoy, la del Libro de Isaías, contiene una de las frases más consoladoras de la Escritura. Aunque nos hemos encargado de malinterpretarla como lectores cerriles, contiene todo el alimento que necesitamos para vivir. El Señor dice “mis caminos no son vuestros caminos”. Arrojada así la frase, parece que Él va por un lado y nosotros por el nuestro. O lo que es peor, que si se nos ocurre ir por los caminos de Dios, nada tendrán que ver con los que a mí me apetecen, es decir, Dios es contrario al hombre y obedecerle es traicionar nuestra humanidad.

Pero la frase no termina ahí, Dios añade “mis caminos son más altos que los vuestros”. Para un lector judío de la época del profeta Isaías, quedaba conformada la condición de Altísimo del Dios de los padres. Pero cuando Dios se hace hombre en Cristo, los “caminos altísimos del Dios Altísimo” se hacen nuestros. Atención. Nuestros caminos se pueden hacer divinos, encumbrados, profundos. Con Cristo se inaugura santidad en el camino ordinario.

En traducción al formato del Nuevo Testamento, el Señor dice: “mira, tus caminos llevan a un callejón sin salida, a la repetición de todo, al precipicio de la muerte. Es verdad, piénsalo, no puedes dar vida a tu padre fallecido, no puedes evitar la rotura de cadera que te ocurrió ayer, no puedes quitarte el complejo de ser el tipo más bajito del trabajo. Si te tomas en serio tu camino, tendrás momentos fugaces de alegría pero, como eres hijo del tiempo, te acabarás desinflando hasta que la tierra te engulla. Propongo que tu camino sea más alto. En vez de volver a tener sed, te propongo un surtidor de agua dentro de ti que salte hasta la vida eterna. No está mal. Te propongo eterna proximidad en tu enfermedad, para que sientas que esa mano que te cuelga de la cama cuando sientes que a nadie alcanzas, termine en mí. ¿Y la muerte?, te propongo una intensidad de vida que no se agote y no canse”.

Esos son los caminos de Dios, a mí me parece que por inteligencia emocional deberíamos cotejar los nuestros y los suyos, y sacar conclusiones. Conozco a gente que ha optado en su vida por “caminar más alto” y es cierto, parece que marchan con alas. Una carmelita moribunda me dijo ayer con un rictus de seguridad en la comisura de los labios, “estoy preparada para el encuentro”. Esta mujer va por el camino ligera.

Nuestra Señora de la Merced

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Nuestra Señora de la Merced. Santos: Ama, virgen; Andoquio, Tirso, Félix, Pacífico, Pafnucio, Pablo, Tata, Sabiniano, Máximo, Rufo, Eugenio, mártires; Anatolón, Roberto, confesores; Gerardo, Rústico, obispos; Esteban, rey de Serbia; Terencio, patriarca; Geremaro, abad.

24/09/2017 – Domingo de la 25ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Mis planes no son vuestros planes
Lectura del libro de Isaías 55, 6-9

Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca.

Que el malvado abandone su camino, y el malhechor sus planes; que se convierta al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Porque mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos – oráculo del Señor -.

Como dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes.

Palabra de Dios.

Sal 144, 2-3. 8-9. 17-18
R. Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Día tras día, te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

es incalculable su grandeza. R.

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus criaturas. R.

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente. R.

SEGUNDA LECTURA
Para mí la vida es Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a

Hermanos:

Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mí muerte.

Para mí la vida es Cristo, y el morir una ganancia. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.

Me encuentro en esta alternativa: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.

Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.

Palabra de Dios.

EVANGELIO
¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido”

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado.”

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.”

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.”

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

Palabra del Señor.

Padre Pío, religioso capuchino (1887-1968)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Lino, Liberio, papas; Adamnano, Benito, abades; Andrés, Juan, Pedro, Antonio, Paterno, mártires; Constancio, confesor; Dona, Eresvida, Santina, Polisena, Rebeca, santas; Pasencio, Albina, Tecla, Ulpia Victoria, mártires; Sosio, diácono y mártir; Matusalén, patriarca; Padre Pío, religioso capuchino (beato).

Tecla, mártir (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Lino, Liberio, papas; Adamnano, Benito, abades; Andrés, Juan, Pedro, Antonio, Paterno, mártires; Constancio, confesor; Dona, Eresvida, Santina, Polisena, Rebeca, santas; Pasencio, Albina, Tecla, Ulpia Victoria, mártires; Sosio, diácono y mártir; Matusalén, patriarca; Padre Pío, religioso capuchino (beato).

He nacido para producir el mejor vino

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El Evangelio de la semilla es un texto que da mucho juego, porque el concepto “semilla” es muy preclaro: una realidad ridículamente insignificante, escondida, inadvertida, puede crecer hasta extremos descomunales de altura. Y todo comienza con una especie de lenteja anodina que produce una revolución misteriosa y alquímica sin testigos. ¿Cómo el Señor se iba perder un ejemplo así para significar la presencia de Dios en el mundo, el desarrollo de nuestra propia vocación sobrenatural? Hasta yo mismo he de convertirme en un grano de trigo minúsculo, debo dejarme sembrar en la tierra, me tengo que dejar tomar por Aquel que sabe, no permanecer sellado en mi propia circunscripción, en mi vida privada. Recordemos esa frase del Señor que nos viene tan bien “el que quiera salvar su vida, la perderá”.

Qué desasosegante me resultó la lectura de una novela de Henry Miller en la que se definía a sí mismo como un ser que no tenía nada que aportar, “descubrí casi en seguida que nunca había vivido, esa es la cuestión, si no arriesgas nada, nada consigues. ¿Cuál es el dicho oriental? Temer es no sembrar a causa de los pájaros”. Pero desde el momento que asumo el reto de dejarme enterrar en la tierra (el riesgo de vivir de la fe en el Hijo de Dios) tendré que dejarme penetrar por las fuerzas de la tierra y del cielo.

En esto Benedicto XVI ponía muchas imágenes en sus homilías gracias a su extracción alemana, una vida pegada a la tierra y al vino. Decía que para que una uva pueda llegar a convertirse en un buen vino, tiene que haber acumulado mucho sol. Esta es nuestra tarea, afirmaba, asimilar mucho sol con el fin de llegar a ser buen vino. Exponernos una y otra vez al sol de la palabra divina, de la llamada divina, pero también a la tempestad, al viento y al agua, mediante los cuales nos convertimos en uva que alcanza su maduración y da buen vino. Cuanto más arriesgas, tu uva fermenta con mejores cualidades.

El Señor ha jurado sobre mi piel que si mi me abro como una flor de primavera, pondrá sobre mí el regalo de su inmortalidad. Pero no terminamos de creerlo. Preferimos movernos con los ojos cerrados y los oídos tapados, usamos a tientas escaleras, olvidando que tenemos alas, y rezamos a un Dios como si estuviera sordo y ciego. Qué mal habla de sí misma una semilla que no ha sabido enterrarse y dar de sí enteramente

23/09/2017 – Sábado de la 24ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Guarda el mandamiento sin mancha hasta la manifestación del Señor
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6,13-16

Querido hermano:

Delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que proclamó tan noble profesión de fe ante Poncio Pilato, : te ordeno que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, que, en el tiempo apropiado, mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.

A él honor e imperio eterno. Amén.

Palabra de Dios.

Sal 99, 2. 3. 4. 5
R. Entrad en la presencia del Señor con vitores.

Aclama al Señor, tierra entera,

servid al Señor con alegría,

entrad en su presencia con vítores. R.

Sabed que el Señor es Dios:

que él nos hizo y somos suyos,

su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,

por sus atrios con himnos,

dándole gracias y bendiciendo su nombre. R.

«El Señor es bueno,

su misericordia es eterna,

su fidelidad por todas las edades». R.

EVANGELIO
Lo de la tierra buena son los que guardan la palabra y dan fruto perseverancia
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:

«Salió el sembrador a sembrar su semilla.

Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron.

Otra parte cayó en terreno pedregoso y, después de brotar, se secó por falta de humedad.

Otro parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.

Y otra parte cayó en tierra buena y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».

Dicho esto, exclamó:

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.

Él dijo:

«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas,” para que viendo no vean y oyendo no entiendan”.

El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.

Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.

Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes y riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.

Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

Palabra del Señor.

El débil poder de Cristo

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

¿A que oyes hablar del Reino de Dios y te entra así como una emoción épica entre los pulmones? Te vienen ganas de yelmo y caballo. Imaginas un Reino, con su árbol genealógico de apellidos cargados de números romanos y aristocracia de satén; y si encima es el reino de Dios, pues tendrá los rasgos de ser omnipotente, todopoderoso, implacable en la justicia y visible como una campiña al sol, sembrada de siemprevivas y jaramagos. Pero si el reino de Dios no es de este mundo, cosa dicha por el Maestro ante Pilato, surge una pregunta, ¿cómo se presenta su poder? ¿Están visibles la corona y el cetro, o enterrados?

Me impresionó la lectura reciente de una homilía pronunciada por Benedicto XVI en 1987, con motivo de las bodas de oro sacerdotales de un prelado. El título del sermón era “Ser testigos del débil poder de Cristo”. Débil poder parece un oxímoron, es como decir fuego frío. Pero curiosamente el Reino del que nos habla el Señor no consiste en proponer a los hombres seguridad, estructuras perfectas, bienestar, libertades absolutas. Cuando el Diablo propuso a un Cristo muerto de hambre la posibilidad de convertir las piedras en pan dijo que no, un no rotundo, no he venido a abastecer a la humanidad con comida. ¿Pero no es eso lo primordial para que un Reino sea estable, dejar que sus miembros tengan su sustento? Para el Señor los bienes básicos son la fe, la esperanza y el amor. Lo demás es añadidura que dura poco, como el placer de comer o dormir.

El Señor nos grita que antes de la comida el alma tiene ansia de un Dios amante, este es el inicio del Reino. Cuando a Pedro le llamó Satanás, fue porque el discípulo quería que su Señor no llegara al final de su entrega, hasta la cruz. Pero desde la cruz, desde esa debilidad visible y vergonzante viene el poder de nuestro Rey. Vale, que no se entiende, ya me lo esperaba, pero no hay otra salida. Todo el poder de la salvación de Dios procede de la cruz. Y sólo se entiende este darse hasta el extremo cuando uno ha hecho mucha amistad con el que primero se ha dado hasta el extremo. Rezando con Él, uniendo mi intimidad con la suya.

Y así se inaugura un Reino que va creciendo en el pecho, que no necesita yelmo ni caballo ni banda sonora épica, un Reino que se desarrolla más allá de la muerte. Apetece un Reino que no se desmorona, del que no se ven sus torres saqueadas por las fuerza contrarias sino que crece a golpe de las pruebas de amor inadvertidas que hacen los hombres de fe cuando nadie los ve.

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