Archiv para septiembre, 2017

San Mauricio y compañeros mártires (s. III)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Digna, Emérita, Iraides, vírgenes; Jonás o Ión, presbítero; Exuperio, Inocencio, Vidal, Mauricio, Cándido, Víctor, Focas el Jardinero, mártires; Félix III, papa; Séptimo, Santino; Lautón (Laudo, Lo), Enmerano, obispos; Landelino, eremita; Silvano, confesor; Salaberga, abadesa.

22/09/2017 – Viernes de la 24ª semana de Tiempo Ordinario.

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PRIMERA LECTURA
Tú, en cambio, hombre de Dios, busca la justicia
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 6,2c-12

Querido hermano:

Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar.

Si alguno enseña otra doctrina y no se aviene a las palabras sanas de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones y discusiones sobre palabras; de ahí salen envidias, polémicas, blasfemias, malévolas suspicacias, altercado interminables de hombres corrompidos en la mente y privados de la verdad, que piensan que la piedad es un medio de lucro.

La piedad es ciertamente una gran ganancia para quien se contenta con lo suficiente. Pues nada hemos traído al mundo, como tampoco podemos llevarnos nada de él. Teniendo alimentos y con qué cubrirnos, contentémonos con esto.

Los que quieren enriquecerse sucumben a la tentación, se enredan en un lazo y son presa de muchos deseos absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque el amor al dinero la codicia es la raíz de todos los males, y algunos, arrastrados por él, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de estas cosas. Busca la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna, a la que fuiste llamado, y que tú profesaste noblemente delante de muchos testigos.

Palabra de Dios.

Sal 48, 6-8. 9-10. 17-18. 19-20
R. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,

cuando me cerquen y acechen los malvados,

que confían en su opulencia

y se jactan de sus inmensas riquezas,

si nadie puede salvarse

ni dar a Dios un rescate? R.

Es tan caro el rescate de la vida,

que nunca les bastará

para vivir perpetuamente

sin bajar a la fosa. R.

No te preocupes si se enriquece un hombre

y aumenta el fasto de su casa:

cuando muera, no se llevará nada,

su fasto no bajará con él. R.

Aunque en vida se felicitaba:

«Ponderan lo bien que lo pasas»,

irá a reunirse con la generación de sus padres,

que no verán nunca la luz. R.

EVANGELIO
Las mujeres iban con ellos, y les servían con sus bienes
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

Palabra del Señor.

Mateo, el apestado

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Mateo era un apestado, porque olía a dinero recaudado a los suyos, un mal tipo. Todos se fijaban en él para señalarlo, para acusarlo de maltratador del patrimonio de fe de Israel. Hay gente que por salvar el propio pellejo vende su alma, la de sus padres y la de sus primogénitos, así era Mateo, que por ganarse doble jornal, esquilmaba a los suyos. Pero el Señor lo miró con ternura y lo señaló, no para acusarlo sino para ganárselo.

Las cosas del Señor son siempre desconcertantes para el corazón humano, que se queda pequeño frente a la torrentera apasionada de Dios. Cuando el Señor decía que las prostitutas precederían a los hijos de la Ley en el Reino de los Cielos, afirmaba que para Dios no cuenta la realeza, la dignidad de la tradición, el pedigrí religioso o una presunta aristocracia espiritual, sino los actos de amor, capaces de arramblar con todo. Para el Señor nadie queda corrompido o condenado por sus acciones, un acto de amor basta para que todo su historial quede sanado.

Es el caso de Pedro, niega al mismo Maestro, pero este lo repara con una pregunta frontal, “¿me quieres?”. Antes de que María Magdalena conociera al Señor, tendría que estar destruida por el lastre de su propia vida, pero un pequeño detalle de amor hacia el Señor la restituye íntegramente, se recompone como sólo Dios puede hacer. ¿Y a Mateo?, le regala un puesto en la mesa de los doce. Me fascinan las historias que hablan más de la construcción milagrosa de lo humano por parte de la gracia, que las que hablan de la autodestrucción del hombre, los discursos cenizos, porque el Señor sopla y en décimas de segundo aviva el fuego.

De eso tiene mucha hambre el corazón humano, de que alguien se fije en él de una forma nueva, como le pasó a Jean Valjean en “Los miserables”. Roba los cubiertos y candelabros al sacerdote y cuando es apresado por la policía, les cuenta la milonga de que se los había regalado. Ya sabemos la historia de Víctor Hugo, cuando los guardias se marchan, el cura le dice a Jean Valjean que utilice el dinero que gane vendiendo sus regalos para convertirse en un hombre íntegro, un hombre de bien, porque esa es la vocación que Dios ha regalado a los hombres. Valjean rompe a llorar y en un segundo de gratitud pasa de ladrón a hombre transfigurado, deja atrás el mal que lo ha perseguido durante mucho tiempo y se decide por la justicia.

Aunque te sientas apestado, déjate mirar por quien sabe sacar se ti lo inesperado.

Jonás, profeta (siglo VIII a. de C.)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Mateo, Apóstol y evangelista, patrono de aduaneros, loteros, expendedurías de tabaco y recaudadores de Hacienda; Alejandro, Isacio, Melecio, obispos; Pánfilo, Eusebio, mártires; Bernarda de Tarantasia, Ifigenia, vírgenes; Néstor, confesor; Gregorio, monje; Jonás, profeta.

Mateo, Apóstol y evangelista (s. I)

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Santos: Mateo, Apóstol y evangelista, patrono de aduaneros, loteros, expendedurías de tabaco y recaudadores de Hacienda; Alejandro, Isacio, Melecio, obispos; Pánfilo, Eusebio, mártires; Bernarda de Tarantasia, Ifigenia, vírgenes; Néstor, confesor; Gregorio, monje; Jonás, profeta.

21/09/2017 – Jueves de la 24ª semana de Tiempo Ordinario. San Mateo Apóstol

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, evangelizadores
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-7. 11-13

Hermanos:

Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados.

Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vinculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que está sobre todos, actúa por medio de todos y ésta en todos.

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo.

Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al Hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

Palabra de Dios.

Sal 18, 2-3. 4-5
R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje,

la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los limites del orbe su lenguaje. R.

EVANGELIO
Sígueme. Él se levantó y lo siguió
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 9-13

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:

«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado en la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:

«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:

«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos, sino a los pecadores».

Palabra del Señor.

San Andrés Kim, presbítero, San Pablo Chong y compañeros mártires (s. XIX)

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Santos: Andrés Kim, presbítero, y Pablo Chong, mártires de Corea; Ciro, Clicerio, Filigonio, obispos; Miguel, Teodoro, Susana, Felipa, Sócrates, Dionisio, Eustaquio, Teopista, Agapio, Teopisto, Prisco, Evilasio, Privato, mártires; José María de Yermo y Parres, sacerdote y mártir; Fausta, Cándida, vírgenes; Montano, monje; Gregorio, Pedro, Demetrio, Isabel, anacoretas

José María de Yermo y Parres, sacerdote y fundador (1851-1904)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Andrés Kim, presbítero, y Pablo Chong, mártires de Corea; Ciro, Clicerio, Filigonio, obispos; Miguel, Teodoro, Susana, Felipa, Sócrates, Dionisio, Eustaquio, Teopista, Agapio, Teopisto, Prisco, Evilasio, Privato, mártires; José María de Yermo y Parres, sacerdote y mártir; Fausta, Cándida, vírgenes; Montano, monje; Gregorio, Pedro, Demetrio, Isabel, anacoretas

Hay cosas que no se solucionan, se reciben

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hace unos años oí a un sacerdote sabio regalar a su auditorio una disertación sobre unas piezas de Bach que se interpretarían a continuación. Además de ministro de Dios, era un maestro consumado de música, tocaba el órgano e improvisaba como el mismo Buxtehude. Saludó a los aficionados con palabras que aún recuerdo, “queridos amigos, no habéis venido aquí a aprender la receta de la musaca, sino a recibir un regalo que no os manchará los dedos. ¿Cómo debemos disponernos a escuchar la música de los grandes maestros? Veamos, oír es siempre recibir, es su sinónimo perfecto. La gente dice que mejor que “oír” es la palabra “escuchar”, puede que tengan razón, es como poner más atención a lo que se nos dice. Pero oír es primordialmente recibir de otro.

Estamos acostumbrados a solucionar problemas en la vida, a quitárnoslos de encima. Hoy mismo le he mandado un mensaje a un amigo preguntándole cómo se encontraba, y me ha enviado una colección de emoticonos de un muñeco corriendo (el comentario provocó risas generales), no hizo falta que me dijera que estaba a mil gestiones. Pero hay cosas que no se s-o-l-u-c-io-n-a-n, sino que se r-e-c-i-b-e-n, como se recibe un hijo, una vocación o al Señor en la Eucaristía.

Dios no hizo el corazón humano, tan complejo y frágil, para poner embellecedores en los armarios, firmar ingresos en el banco, conducir por la cuidad, comprar palomitas, sino para dar y recibir, que son en sí acciones netamente divinas. En mi juventud estuve en el museo Dalí de Figueras, apenas recuerdo las obras que me marcaron, quizá aquel corazón púrpura pequeño, que latía en el interior de una vitrina, poc-poc, poc-poc. Era sorprendente el mecanismo que impulsaba a aquel pequeño corazón púrpura moteado de lagrimas de mercurio, poc-poc (y juntaba y separaba los dedos de su mano derecha).

El corazón humano, tan frágil, necesita cuidados amorosos, cuidados inteligentes. La música se oye en actitud de recibir, como todo aquello que Dios concede. Por eso la predisposición a la hora de escuchar música es igual que al inicio de la oración, es un “aquí estoy para ser colmado”, “estoy dispuesto a estar ante alguien que va a poner cerca de mí un pedazo de su alma”, ya sea la de Schubert, Schumann o Brahms.

Hoy vamos a escuchar al gran maestro de Leipzig, a Juan Sebastián Bach. Estad atentos, los compositores no reparan esfuerzos en dilapidar su alma en la música. Al igual que en la música en directo, estad atentos también en la oración. Cuando leáis el Evangelio escuchad las palabras que salen de la boca del Maestro, Él también dilapidó su vida en favor nuestro. Si aguzáis vuestro oído musical no os será difícil oír la voz de Dios en el silencio de lo cotidiano.

Y ahora, que suene la música”.

20/09/2017 – Miércoles de la 24ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Es grande el misterio de la piedad
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-16

Querido hermano:

Aunque espero estar pronto, contigo, te escribo esto estas cosas por si tardo, para que sepas cómo conviene conducirse en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.

En verdad es,grande el misterio de la piedad, el cual fue manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, mostrado a los ángeles, proclamado en las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria.

Palabra de Dios.

Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6
R. Grandes son las obras del Señor.

Doy gracias al Señor de todo corazón,

en compañía de los rectos, en la asamblea.

Grandes son las obras del Señor,

dignas de estudio para los que las aman. R.

Esplendor y belleza son su obra,

su justicia dura por siempre.

Ha hecho maravillas memorables,

el Señor es piadoso y clemente. R.

Él da alimento a los que lo temen

recordando siempre su alianza.

Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,

dándoles la heredad de los gentiles. R.

EVANGELIO
Hemos tocado y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes ?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de : “Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, hemos entonado lamentaciones y no habéis llorado”

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: “Tiene un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.”

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

Palabra del Señor.

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