Archiv para octubre, 2017

Domingo de la 30ª semana de Tiempo Ordinario. – 29/10/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

EL AMOR ES LA PRINCIPAL PRIORIDAD


Existe hoy mucha dispersión y confusión provocada por la oferta de novedades competitivas,
que hacen viejo lo que ayer valía. Se fabrican mil “slogans” publicitarios para resumir y anunciar lo bueno e importante. Está de moda acuñar frases lapidarias que sintetizan lo principal, en el plano comercial, político e incluso religioso. En tiempos de Jesús les interesaba conocer lo principal de la ley, y hoy sigue siendo también actual esta pregunta para discernir entre las prioridades de la fe cristiana.

En la misa de este domingo treinta ordinario se leen dos textos importantes de la Biblia sobre el discernimiento de las prioridades cristianas, uno tomado del Éxodo y otro de San Mateo. En el primero se recuerdan una serie de preceptos ético sociales que para el hebreo constituían una especie de bloque legislativo o códice de la alianza adaptado a la vida religiosa y social. El forastero, el huérfano y la viuda, y el pobre eran los ciudadanos privados del defensor. Por eso Dios los había asumido bajo su especial protección y la comunidad debía rodearlos de amor, porque el que oprime al débil ultraja al que lo ha creado.

El diálogo de Jesús con los fariseos, que nos presenta el evangelio de hoy, es un diálogo polémico y revelador de la originalidad absoluta del mensaje cristiano. El innato deseo de clasificación jurista de los rabinos había entresacado y catalogado en la Biblia seiscientos trece preceptos de diferente valor, sobre los que discutían constantemente los profesionales de la ley. Jesús más que presentar dos mandamientos principales, lo que hace es ofrecer la perspectiva de fondo, el ámbito formal, la atmósfera religiosa en que debe ser interpretada la ley. Para Cristo la dimensión vertical (Dios) y la dimensión horizontal (prójimo) son inextricables, se interfieren y vivifican mutuamente, de tal modo que constituyen el “ser” cristiano genuino y total. El amor no es sencilla simplificación de la multiplicidad de prescripciones, sino la llave maestra de la Ley y de los Profetas.

Sabemos que amamos a Dios cuando somos conscientes de que amamos al prójimo, sobre todo al más débil. Desde los tiempos del Éxodo los que más sufren son los emigrantes forzosos, las viudas sin trabajo, los huérfanos desamparados; los pobres que carecen de todo. Ellos son primordialmente “los prójimos” los privilegiados de Dios. Muchos de ellos sufren sin esperanza, por eso solo tienen abierta la puerta de la desesperación. Sin embargo, cuando se encuentran con el amor cristiano auténtico entonces brilla para ellos la luz de un amanecer que da sentido a su vida. Todo amor que no es constante, genera ilusiones transitorias, no es cristiano.

Andrés Pardo

 

 

 

Palabra de Dios:

Éxodo 22, 20-26 Sal 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 5lab
san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10 san Mateo 22, 34-40

 

de la Palabra a la Vida

La liturgia de la Palabra de este domingo nos ofrece la oportunidad de reflexionar acerca de uno de los pasajes centrales de la Ley no sólo tal y como Dios se la da a su pueblo, en el libro del Éxodo, sino sobre todo tal y como Jesucristo, el Maestro, la enseña.

Así, Cristo no sólo ofrece una forma de hacer, sino una forma de ser. El cristiano no es aquel que hace como a alguien, a un fundador, a Dios en este caso, se le ha ocurrido: hacemos tal y como Dios es. No podemos hacer de otra forma si queremos que se haga visible el amor invisible de Dios por nosotros y de nosotros por Él. La concreción del libro del Éxodo, así como la del segundo mandamiento que completa y hace visible el primero, nos permiten descubrir el misterio del amor de Dios. Dios es compasivo, ofrece su amor a los hombres, que experimentan cada día la injusticia y la debilidad, la intemperie y lo pasajero… y en medio de todo ello les ofrece su cuidado y su orden. Aquel que se reconoce en la necesidad verdadera, vuelve su mirada a Dios, y Dios para socorrerle se sirve… de los hermanos. Pide a los hermanos que obren con justicia para que, aquellos que lo sienten lejano por las circunstancias adversas de la vida, puedan reconocer en la compasión finita de los hombres la compasión infinita de Dios.

Y aquí se desvela un segundo misterio unido al primero, de forma análoga al segundo mandamiento unido al primero: el amor no sólo produce efecto en el que lo recibe, sino también en el que lo da. Al amar, experimentamos también la acción del amor de Dios, una acción que nos hace más fuertes, que nos permite experimentar no sólo la compasión del amor de Dios, sino también la inmensa firmeza de ese amor. Es por eso que la Iglesia repite en el salmo: “Yo te amo, Señor, Tú eres mi fortaleza”. Cuando el creyente en Dios ama, cuando obra con el prójimo según Dios le pide, no sólo fortalece al hermano débil o necesitado, sino que se reconoce fortalecido por Dios. Es este un camino maravilloso y misterioso que tenemos que cuidar, que tenemos que descubrir: en el amor al prójimo, soy amado, soy unido a Dios, porque me hago parte del orden con el que Él mismo quiere gobernar y ordenar el mundo. Ciertamente, es difícil ver esto con tanta injusticia que nos rodea, que parecen contradecir el poder de Dios, y sin embargo, es indudable la fuerza con la que el Señor desea llamarnos a obrar como Él para que se ve que Él es amor.

Un lugar donde la Iglesia aprende esta misma experiencia es la celebración de la Iglesia, donde el cristiano va a participar por amor a Dios, y por el amor de Dios se ve fortalecido. La liturgia no es ámbito de ritos vacíos, sino experiencia de amor, del amor de Dios, que no es tan visible como eficaz, que sabemos más que sentimos, que acogemos más que creamos. Ahí, la Iglesia nos invita a aprender a vivir el primer mandamiento en la concreción del segundo: ¿Amas a Dios? Pues ama a los hermanos, celebra con ellos, no al margen de los demás. Si esto no lo ponemos en práctica en la celebración de la Iglesia, haciéndola verdaderamente eclesial, católica, es difícil aceptar esa concreción en los avatares de cada día. La fortaleza que el Señor quiere darnos se manifiesta no en ir por libre, sino en ir con los hermanos. No se manifiesta en hacer lo que quiero, sino lo que
la Iglesia, pueblo reunido, quiere.

Por eso el primer mandamiento se pone a prueba en la Iglesia y desde ella: allí Cristo nos fortalece en su amor, amor estable, amor ordenado, amor que se da.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones

De la oración litúrgica a la oración personal
Prefacio de Todos los Santos


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque hoy nos concedes celebrar a la ciudad santa,
la Jerusalén celeste, que es nuestra madre,
donde eternamente ya te alaba
la corona de nuestros hermanos.
Hacia ella, como peregrinos guiados por la fe,
nos apresuramos jubilosos,
compartiendo la alegría por la glorificación de los mejores miembros de la Iglesia,
en la que nos concedes también ayuda y ejemplo para nuestra debilidad.
Por eso, con la muchedumbre de los santos y de los ángeles
proclamamos tu grandeza y te alabamos clamando a una sola voz:
Santo, Santo, Santo…







Para la Semana

Lunes 30:

Romanos 8,12 17. Habéis recibido un Espíritu de adopción, en el que clamamos: “¡Abbá, Padre!”.

Sal 67. Nuestro Dios es un Dios que salva.

Lucas 3,10 17. A esta, que es hija de Abraham, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?

Martes 31:

Romanos 8,18 25. La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.

Sal 125. El Señor ha estado grande con nosotros

Lucas 13,18 21, El grano creció y se hizo un árbol.
Miércoles 1:
Todos los Santos. Solemnidad

Apocalipsis 7,2-4.9-14. Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas.

Sal 23. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor.

1Juan 3,1-3. Veremos a Dios tal cual es.

Mateo 5,1-12a. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Jueves 2:
Conmemoración de todos los fieles difuntos.

Job 19,1.23-27a. Yo sé que está vivo mi redentor.

Sal 24. A ti Señor, levanto mi alma.

Filipenses 3,20-21. Transformará nuestro cuerpo humilde, según su modelo glorioso.

Marcos 15,33-39; 16,1-6. Jesús, dando un fuerte
grito, expiró.
Viernes 3:

Romanos9,1-5. Desearía ser un proscrito por el bien de mis hermanos.

Sal 147. Glorifica al Señor, Jerusalén.

Lucas 14,1-6. ¿A quién se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en día de sábado?.
Sábado4:
San Carlos Borromeo. Memoria

Romanos 11,1 2a.11-12.25 -29. Si el rechazo de los judíos es reconciliación del mundo, ¿qué no será su reintegración sino volver desde la muerte a la vida?

Sal 93. El Señor no rechaza a su pueblo.

Lucas 14,1.7 -11 Todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido.


Hacer bien las cuentas

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Vivimos en una sociedad muy calculadora. Casi podríamos decir que el economicismo lo ha invadido todo. Igualmente, tenemos que calcular cómo afrontar las hipotecas y, muchas veces, los equilibrios nos llevan a tener que organizar los gastos de todo el mes para poder subsistir sin sustos. Lo calculamos todos y esa mentalidad se traslada al campo de las relaciones personales, en el que las amistades se transforman en inversiones o la manera de saludar en oportunidades de futuro.

Pero no sabemos calcular el valor de nuestros días ni prevemos con la suficiente inteligencia el destino de nuestra vida. De ello trata la enseñanza que Jesús nos trae en el Evangelio de hoy. Pensar en la vida eterna parece trasnochado. Pero es a la vida eterna a lo que todos tendemos y hacia dónde nos movemos con nuestras acciones cotidianas. Normalmente la vemos tan lejana que pensamos que no importa nuestro comportamiento actual. Pero, de hecho, vivimos el día a día según la perspectiva de eternidad que tenemos. Elegimos en cada instante, de alguna manera, porque queremos anticipar esa eternidad y, por eso, en cada elección, definimos la felicidad que deseamos.

La riqueza se puede convertir en un enemigo de la verdadera felicidad. Por eso hoy el Señor nos previene sobre la codicia. El dinero se pega y, cuando uno se aficiona, cada día desea más. Fácilmente la riqueza anula otros deseos de nuestro corazón. Enamorarse del dinero equivale a desplazar muchos otros intereses de nuestro corazón. Incluso puede llegar a convertirse en una obsesión. Conozco personas que, cuando ven que se apegan demasiado a las riquezas hacen actos heroicos de desprendimiento y entregan gran parte de lo que tienen a la caridad o a obras de la Iglesia. Intentan, de esa manera, que el amor al dinero no se superponga a su amor a Dios.

Meditando sobre este Evangelio caigo en la cuenta de que, en el momento de mi muerte, no me importará mucho si he ganado más o menos. En ese momento querré saber si he amado cómo Jesús me ha enseñado y si, de esa manera, he ganado mi vida. La imagen de una inmensa fortuna (o no tan grande) que va a quedar abandonada mientras yo me pierdo por no haber sabido elegir lo más conveniente, me perturba. Esto se puede afirmar de la riqueza y de tantas otras cosas a las que nos aficionamos desordenadamente. Pero hoy Jesús habla de la codicia y, no cabe duda, de que ahí nos duele bastante. Por todas partes se respira esa mentalidad materialistaa en la que te valoran por tu sueldo o te felicitan en función de lo que ganas. Y esas ideas, tan difundidas y que equiparan dinero a felicidad, también se filtran en nuestra manera de pensar. Jesús nos advierte.

Por el contrario, podemos hacer muchas cosas para “ser ricos ante Dios”. Hay entran las obras de misericordia. La vida entregada por amor a Dios y a nuestros hermanos.

Que María nos ayude a cuidar nuestro corazón para que no dejemos de desear la felicidad que Dios quiere regalarnos. Que teniendo los ojos fijos en las riquezas celestiales aprendamos a usar las terrenas.

Juan de Capistrano, presbítero (1386-1456)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Juan de Capistrano, Teodoreto, presbíteros; Servando, Germán, Giraldo, Graciano, Teodoro, Sócrates, Teodoto, mártires; Ignacio, patriarca; Juan, Román, Vero, obispos; Benito, Severino, confesores; Bertario, abad; Sira, abadesa; Oda (Odette), viuda; Domicio, Juan el Bueno, eremitas.

23/10/2017 – Lunes de la 29ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Está escrito por nosotros, a quienes se nos contará: nosotros, los que creemos en él
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 20-25

Hermanos:

Abrahán, ante la promesa divina no cedió a la incredulidad, sino que se fortaleció en la fe, dando gloria a Dios, pues estaba persuadido de que Dios es capaz de hacer lo que promete; por lo cual le fue contado como justicia.

Pero que “le fue contado” no está escrito solo por él; también está escrito por nosotros, a quienes se nos contará: nosotros los que creemos en el que resucitó de entre los muertos a Jesucristo nuestro Señor Jesús, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación.

Palabra de Dios.

Lc 1, 69-70. 71-72. 73-75
R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.

Suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas. R.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza. R.

Y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán
para concedernos
que, libres de temor, arrancados de la mano
de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días. R.

Aleluya Mt 5, 3
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos. R

EVANGELIO
¿De quién será lo que has preparado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús:

«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia».

Él le dijo:

«Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

Y les dijo:

«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola:

«Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha.

Y empezó a echar cálculos, diciéndose:

“¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.

Y se dijo:

“Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.

Pero Dios le dijo:

“Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”

Así será el que atesora para sí y no es rico ante Dios».

Palabra del Señor.

¿Que le damos a Dios?

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Isaías 45, 1. 4-6

Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y e 

san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

san Mateo 22, 15-21

“Dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Muchas veces utilizamos esta frase de Jesús para reclamar la independencia de lo terreno, pero pocas veces para dar a Dios lo que es de Dios. Si no pagas impuestos te persigue la policía o Hacienda, pero si no le das a Dios lo suyo parece que no molestas a nadie.

Fenomenal que le demos al Cesar lo que es del Cesar, pero no seamos hipócritas y démosle a Dios lo suyo en este domingo y en cada momento de nuestra vida. Que la Virgen nos ayude a descubrir todo lo que Dios nos da para ser realmente agradecidos ¿o todavía crees que tienes fe gracias a tu esfuerzo?

Abercio, obispo (s. II-III)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: María Salomé, discípula del Señor; Marcos, Alejandro, Felipe, Abercio, Melanio, Donato, Valerio, Símaco, Verecundo, obispos; Eusebio, Hermetes, Heraclio, Nunilo (Novila = Nunilona), Alodia, Córdula, Ana, Teodota, Gliceria, Isabel, mártires; Severo, presbítero.

22/10/2017 – Domingo de la 29ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Yo he tomado de la mano a Ciro, para doblegar ante él las naciones
Lectura del libro de Isaías 45, 1. 4-6

Esto dice el Señor a su Ungido, a Ciro: Yo lo he tomado de la mano,

«Yo lo he tomado de la mano, para doblegar ante él las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas, para que los portales no se cierren .

Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título de honor, aunque no me conocías.

Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mi no hay dios.

Te pongo el cinturón, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mi.

Yo soy el Señor, y no hay otro».

Palabra de Dios.

Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y e
R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Porque es grande el Señor,
y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles no son nada,
mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R.

SEGUNDA LECTURA
Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Tirnoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz.

En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor.

Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción.

Aleluya Flp 2, 15d. 16a

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Brilláis como lumbreras del mundo,
manteniendo firme la palabra de la vida. R

Palabra de Dios.

Aleluya Flp 2, 15d. 16a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Brilláis como lumbreras del mundo,
manteniendo firme la palabra de la vida. R

EVANGELIO
Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es licito pagar impuesto al César o no?».

Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús:

«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto».

Le presentaron un denario. Él les preguntó:

«¿De quién son esta imagen y esta inscripción?».

Le respondieron:

«Del César».

Entonces les replicó:

«Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Palabra del Señor.

No existe el amor virtual a Dios

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

San Pablo a los Romanos 4, 13, 16-18

Sal 104, 6-7, 8-9, 42-43 

San Lucas 12, 8-12

“«Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios.” Con Dios no valen los enamoramientos virtuales (no todo el que dice “Señor, Señor”…). La acción de Dios en la historia de los hombres, la vida de Jesucristo y la acción del Espíritu Santo en nosotros no es una realidad virtual, es algo real, palpable y demostrable, a poco sinceros que seamos.

«Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: “Así será tu descendencia”» Y cambió su vida, la de su familia, la de sus sirvientes y hasta la de sus cabras. De nada valen los arrobamientos místicos, las revelaciones particulares o las levitaciones de tres metros y medio si no cambiamos nuestra vida. No podemos llevarnos bien con Dios en la sacristía y avergonzarnos de ser Hijos suyos en la calle, en la empresa, entre los amigos. Es inútil decir: “Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,” mientras damos otra vuelta a la cama el domingo a las 12:25 pues “¡No tengo otro día para descansar!” y pasas de ir a Misa.

Y si nuestro amor a Dios no es virtual, el de Dios tampoco lo es. “ Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.” Cuántas personas buenas, santas diría yo, he visto dar argumentos de su fe en ambientes completamente hostiles. Muchas veces no les han hecho falta palabras, simplemente un gesto, una sonrisa, una obra de caridad hecha sin doblez, han bastado para que los que se metían con su fe me dijesen: ¡Qué equivocado estaba respecto a esta persona!. Y esa es la acción de Dios en uno y en otro.

Hoy sábado tenemos el corazón centrado en María. Una pregunta que siempre me he hecho. ¿Por qué los apóstoles se quedaron con María, la madre de aquel al que habían traicionado y abandonado? Lo normal es que estuviesen muertos de vergüenza y no quisieran verla nunca más para no pasarlo mal. Pero el amor de la Virgen tampoco era virtual, cada caricia que daría a los discípulos, cada mirada, cada sonrisa entre lágrimas, les estaba diciendo: Yo os quiero, mi Hijo os quiere, Dios os quiere y el amor es más fuerte y más real que la muerte y que el pecado.

Hilarión, anacoreta (291-371)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Aquilino, Isala, Cilina, Eufrosina, Asterio, Modesto, Dasio, Zótico, Cayo, mártires; Ursula, virgen y mártir; Hilarión, anacoreta; Griselda, virgen; Viator, Bertoldo, Mauro, confesores; Severino, Uno, obispos; Hugo, Fintano, abades; Malco, Condedio, Walfrido, eremitas; Paulina de Oña, virgen y mártir.

21/10/2017 – Sábado de la 28ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13, 16-18

Hermanos:

No por la Ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero del mundo.

Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para laque procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.

Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.

Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:

«Así será tu descendencia».

Palabra de Dios.

Sal 104, 6-7, 8-9, 42-43
R. El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

Porque se acordaba de la palabra sagrada
qué había dado a su siervo Abrahán.
Sacó a su pueblo con alegría,
a sus escogidos con gritos de triunfo. R.

Aleluya Jn 15, 26b. 27a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. El Espíritu de l verdad dará testimonio de mí – dice el Señor -;
y vosotros daréis testimonio. R

EVANGELIO
El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 12, 8-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios.

Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará.

Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

Palabra del Señor.

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