Archiv para 30 octubre, 2017

Domingo de la 31ª semana de Tiempo Ordinario. – 05/11/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

LAS DOS IGLESIAS

El evangelista San Mateo respira en esta perícopa evangélica la tensión que se daba entre la iglesia de la Sinagoga y la Iglesia Cristiana. Son dos conceptos de iglesia prácticamente incompatibles. El primero destaca por su tradicionalismo, sus complicaciones teológicas y sofismas religioso- jurídicos, por su imagen pública y signos externos religiosos (filacterias y franjas). Este concepto de iglesia, que tiene su clave judaica no ha desaparecido del todo ni en todos.

Pero existe una segunda Iglesia. La de aquellos que sinceramente se sienten pecadores, que necesitan convertirse, que viven la propia vida como relación con Dios Padre, que entienden la caridad como servicio y ayuda a los más necesitados, que no están obsesionados por los méritos de sus obras. A las puertas de esta Iglesia está Cristo, que nos invita constantemente a entrar
en ella.

Existen, pues, dos conceptos de Iglesia, dos perfiles de sacerdocio, dos perspectivas religiosas, dos empeños pastorales. Nunca la estructura debe ahogar el espíritu. El empeño principal es, y debe ser, anunciar la Palabra, orar y vivir la caridad fraterna.

Pero en la Iglesia de Jesucristo no estamos libres de defectos, que debemos
examinar y corregir, si es necesario.

El legalismo opresivo: La fe es ante todo alegría interior, adhesión, perdón, esperanza y paz. No se puede vivir la religión sólo como un cumplimiento de normas, leyes y preceptos.

La incoherencia. Jesús dice de los letrados y fariseos que “no hacen lo que dicen”. No basta decir “Señor, Señor”, para entrar en el reino de los cielos, no basta llenar la boca de textos oracionales aprendidos de memoria.

El exhibicionismo religioso. No hay que tomar la religión para escalar puestos, para acumular privilegios, para conquistar prestigios si hace al caso y el momento.

El autoritarismo. La eterna tentación de la autoridad es olvidar su papel de mediación y de ayuda y de convertirse en fin y en tiranía.

Andrés Pardo

 


 

Palabra de Dios:

Malaquias 1, 14-2, 2b. 8-10 Sal 130, 1-3
san Pablo a los Tesalonicenses 2, 7b-9. 13 san Mateo 23, 1-12

 

de la Palabra a la Vida

La coherencia de aquel que hace en su vida aquello que predica hace que uno se gane entre los que contemplan esa unidad un profundo respeto. Cualquiera de nosotros podemos encontrar ejemplos de esto y de lo contrario a nuestro alrededor. Dios manifiesta hoy, en la liturgia de la Palabra, una verdadera paternidad entre los hombres precisamente porque es y actúa tal y como se revela en su ser. Por el contrario, no sucede así con los sacerdotes y maestros de la Ley, cuyas palabras no van acompañadas, ni mucho menos, por sus obras. Por eso no pueden ser reconocidos como auténticos “padres” ni ser nombrados “maestros”.

Solamente en Dios se encuentra esa coherencia de la que hace partícipes a los hombres a partir de la humanidad de Cristo. Así, mientras que la coherencia de vida produce paz, y nos lleva a desear hasta tal punto que se dé en nuestra vida que pedimos a Dios en el salmo: “guarda mi alma en la paz”, la incoherencia de los personajes hipócritas del evangelio produce desprecio, tristeza y se convierte en piedra de tropiezo para los que buscan cumplir la Ley de Dios, la Ley entera.

¿A quién podremos, entonces, dar gloria, reconocer su coherencia entre ser y hacer? La gloria sólo se le puede dar a Dios, que no abusa del prójimo, que no quiere engañar, que no oculta su infidelidad entre palabras y normas, sino que se hace hombre y se entrega por amor a nosotros, enseñándonos, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus pasos, que dice el Nuevo Testamento.

¿Podremos nosotros alcanzar semejante perfección y coherencia? ¿cómo podremos ponerla en práctica? Nadie duda de nuestra buena intención cada día, de nuestro deseo de hacer según el Señor nos ha enseñado constantemente, pero esa perfección sólo está al alcance de Dios y sólo podemos recibirla de Él.

La liturgia de la Iglesia es un ámbito privilegiado en el que se advierte la coherencia y el poder de Dios: si nos fijamos bien en nuestros celebraciones, si ponemos atención en las cosas que se dicen de Dios, en los verbos que acompañan al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, descubriremos que en ella Dios hace siempre aquello que decimos de Él. Entrando en comunión con Dios, por tanto, también nosotros recibiremos la fuerza de Dios para poder vivir esa coherencia: es necesario un corazón que no sea ambicioso ni altanero, que no busque elevarse por sí mismo sino que se deje elevar por el Señor, para descubrir su misteriosa capacidad.

¿Dónde experimento más dolorosamente la incoherencia en mí? ¿Busco en la humildad de mi vida ser fortalecido por el Señor y así ir ganando terreno a la tentación de vivir de la apariencia? La liturgia de la Palabra nos pone, además, sobre un ámbito en el que se manifiesta nuestra verdadera intención: si no busco despojar al prójimo de lo suyo, cargarle con lo mío, ocupar el sitio que es sólo de Dios, avanzo por buen camino. Si caigo en esa tentación, entro en el grupo de escribas y fariseos que Jesús critica.

Busquemos siempre esa coherencia que la Palabra de Dios hoy ensalza, coherencia por la cual es fácil reconocer en la vida a un verdadero “padre” que nos haga cercano a Dios, que nos haga desear vivir y ofrecer la paz del corazón generoso y humilde.

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones

De la oración litúrgica a la oración personal
Prefacio para la solemnidad de Ntra. Sra. de la Almudena


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar,
y proclamar tu grandeza en esta fiesta de la bienaventurada Virgen María.
Ella es Reina clemente que,
habiendo experimentado tu misericordia de un modo únido y privilegiado,
acoge a todos los que en ella se refugian, y los escucha cuando la invocan.
Ella es la Madre de la misericordia, atenta siempre a los ruegos de sus hijos,
para impetrar indulgencia, y obtenerles el perdón de los pecados.
Ella es la dispensadora del amor divino,
la que ruega incesantemente a tu Hijo por nosotros
para que su gracia enriquezca nuestra pobreza
y su poder fortalezca nuestra debilidad.
Por Él, los ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu presencia.
Permítenos unirnos a sus voces, cantando tu alabanza:
Santo, Santo, Santo…

 

Para la Semana

Lunes 6:
Santos Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau, presbíteros, y compañeros, mártires. Memoria.

Romanos 11,29 -36. Dios nos encerró a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos.

Sal 68. Señor, que me escuche tu gran bondad.

Lucas 14,12-14. No invites a tus amigos, sino a pobres y lisiados.

Martes 7
Romanos 12,5-16a. Existimos en relación con los otros miembros.

Sal 130. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Lucas 14,15-24. Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa.
Miércoles 8:
Dedicación de la basílica de Letrán. Fiesta (trasladada).

Ezequiel 47,1-2.8-9.12. Vi agua que manaba del templo, y habrá vida allá donde llegue el torrente.

o bien:
1Cor 3,9b-11.16-17. Sois templo de Dios.

Sal 45. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.

Juan 2,13-22. Hablaba del templo de su cuerpo.
Jueves 9:
Ntra. Sra. de la Almudena. Solemnidad.

Zacarías 2,14-17. Vi que manaba agua del lado derecho del templo, y habrá vida dondequiera que llegue la corriente.

Jdt 13,18-19. Tú eres el orgullo de nuestra raza.

Apocalipsis 21,3-5a. Vi la nueva Jerusalén, adornada como una novia se adorna para su esposo.

Juan 19,25-27. Ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu madre.
Viernes 10:
San León Magno, papa y doctor de la Iglesia. Memoria

Romanos 15,14-21. Ministro de Cristo Jesús para con los gentiles, para que la ofrenda de los gentiles sea agradable.

Sal 97. El Señor revela a las naciones su salvación.

Lucas 16,1-8. Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

Sábado 1:
San Martín de Tours, obispo. Memoria.

Romanos 16,3 9.16.22-27. Saludaos unos a otros con el beso ritual.

Sal 144. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Lucas l6,9-15. Si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera


Marcelo, mártir (s. III)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Zenobio, obispo y mártir; Arilde, Irene, Atanasio, confesores; Gerardo, Celsino, Pimenio, Germán, Asterio, obispos; Claudio, Lucano, Marcelo, Luperco, Victorio, Serapión, Saturnino, Talasio, Bayo, Eutropia, Julián, Euno, Macario, Máximo, mártires; Cenobia, virgen y mártir; Nantero, abad; Domingo Dollins, beato.

Dar, dar, dar.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

“Doy cuanto tengo” -dice el generoso.

“Doy cuanto soy” -dice el héroe.

“Me doy a mi mismo” -dice el santo; di tú con él al darte: “Doy conmigo el universo entero”. Para ello tienes que hacerte universo, buscando dentro de ti. ¡Adentro!”

Así expresaba magníficamente Miguel de Unamuno la más alta verdad de nuestra vida: darse.

Escuchemos de nuevo a san Pablo en la Palabra de hoy: “Si con el Espíritu dais muerte a las obras de la carne, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.”

Dos modos hay de existir y se contraponen: la vida según el Espíritu de Dios y la vida según las obras de la carne. Es la vida del donarse contra la vida de una búsqueda continua de sensaciones placenteras, la búsqueda del bien de todos o del bien propio. El imaginario colectivo siempre propondrá que la felicidad radica en los goces y las riquezas que pueda obtener en esta vida. Pero a nadie se le recuerda por lo que tuvo o disfrutó en este mundo, sino por lo que dio generosamente.

Los hijos de Dios son los hijos del Espíritu, los hijos del Don, los hijos de la Luz. Los cristianos somos los testigos de esta luz verdadera: la felicidad está en el darse. La locura está en encerrarse en uno mismo, en su “ego”.

Jesús denuncia a los que se cierran a hacer el bien a los demás desinteresadamente, como ese fariseo que criticaba a Jesús por curar a la mujer en sábado, pero que no tardaría en actuar si temiera perder algún bien propio.

Parece que el egoísmo triunfa en el mundo. Que todo se rige por la lógica del cálculo, del interés , de la lucha por el beneficio personal o social, pero no es así… Vivir dando de sí lo mejor a los demás no es noticia, no suele aparecer en televisión, pero mueve el mundo. Se dona trabajo, sonrisa, perdón, enseñanzas, o sacrificio, se dona esfuerzo cuidando a los mayores; se dona desvelos por los hijos, se dona experiencia a los nietos, se dona mucho consuelo y consejo, se dona mucho voluntariado y limosna solidaria, se dona leyes que protegen los derechos, se dona economía de las familias para sostener a los suyos en crisis, se dona millones de oraciones por las necesidades de todos,… ¡Hay infinidad de dones gratuitos!

Hoy busquemos adentro todos los dones y talentos que Dios nos ha dado, pongámoslos en acto, vivamos dándonos con ese universo que llevamos dentro -como decía Unamuno- y… ¡Gloria a Dios!

Me atrevo a daros hoy un fuerte abrazo y mi oración por vosotros.

30/10/2017 – Lunes de la 30ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Habéis recibido un Espíritu de adopción, en el que clamamos: «¡Abba, Padre!»
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 12-17

Hermanos:

Somos deudores, pero no de la carne para vivir según la carne. Pues si vivís según la carne, moriréis; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis.

Cuantos se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios.

Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino que habéis recibido un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: «¡Abba, Padre!».

Ese mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que, si sufrimos con él, seremos también glorificados con él.

Palabra de Dios.

Sal 67, 2 y 4. 6-7ab. 20-21
R. Nuestro Dios es un Dios que salva.

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos,
huyen de su presencia los que lo odian.
En cambio, los justos se alegran,
gozan en la presencia de Dios,
rebosando de alegría. R.

Padre de huérfanos, protector de viudas,
Dios vive en su santa morada.
Dios prepara casa a los desvalidos,
libera a los cautivos y los enriquece. R.

Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R.

Aleluya Cf. Jn 17, 17b. a
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Tu palabra, Señor, es verdad
santifícanos en la verdad. R

EVANGELIO
A esta, que es hija de Abrahán ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 13, 10-17

Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.

Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo.

Al verla, Jesús la llamó y le dijo:

«Mujer, quedas libre de tu enfermedad».

Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente:

«Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado».

Pero el Señor le respondió y dijo:

«Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre y lo lleva a abrevar?

Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?».

Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía.

Palabra del Señor.

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