Archiv para noviembre, 2017

Inmediatamente

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Si recordamos cuando fue el momento en el que decidimos dar el paso para seguir a Jesús en nuestra vida y vivir una vida de fe auténtica, cristiana, nos daremos cuenta que siempre en el origen hay una persona especial que nos habló de Jesús. En algunas historias personales, incluso varias personas. Dios ha querido contar con mensajeros para llegar a todos los hombres, para llegar a nosotros. En el pasaje de Mateo que hoy nos propone la liturgia, Jesús busca y llama a sus colaboradores en su misión para prepararles y enviarles.

 

Es impresionante observar la reacción de estas personas que Jesús llama. Dice que Andrés y Simón inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron, y, Santiago y Juan, inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Este “inmediatamente” nos ayuda a imaginarnos la fuerza seductora de la mirada de Jesús que llega hasta tu corazón y te mueve. Su poder de atracción debía ser tremendo, su Persona, impactante.

 

¿Te has encontrado ante Él? ¿Has percibido su mirada? ¿Te pasó o te ha pasado lo mismo a ti? Porque Jesús resucitado esta vivo y sigue entre nosotros y necesita nuestra colaboración en su misión de llevar a todos los hombres a Dios, de que todas las criaturas entren a formar parte de la familia de Dios, la Iglesia, de salvarnos: ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían? Yo lo experimenté y lo sigo sintiendo. No es fácil decir que sí, pero es tan irresistible su propuesta cuando le escuchas. Te ama tanto y llegas a contagiarte tanto de su amor que no puedes decirle que no.

 

El Señor sigue haciendo discípulos, porque hay personas que responden a su llamada de trabajar por el Reino («¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!»). Pero no todos han prestado oído al Evangelio, ¿eres tú uno de ellos?

 

Si sientes que te habla a ti, que te esta llamando, no dudes, no te escondas, no busques excusas, inmediatamente déjalo todo y síguele, es lo mejor que va a pasar en tu vida. Él te quiere, te necesita.

Andrés, Apóstol (s. I)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Andrés, apóstol; Cástulo, Euprepes, mártires; Tadeo Liu, sacerdote diocesano mártir de China; Tugdualdo, Narsés, obispos; Maura, Justina, vírgenes y mártires; Constancio, Saturnino, Troyano, Zósimo, confesores.

30/11/2017 – Jueves de la 34ª semana de Tiempo Ordinario. San Andrés, Apóstol

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
La fe nace del mensaje que se escucha, y la escucha viene a través de la palabra de Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 9-18

Hermanos:

Si profesas con tus labios que Jesús es el Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación.

Pues dice la Escritura:

«Nadie que crea en él quedará confundido».

En efecto, no hay distinción entre judío y griego; porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído?; ¿cómo creerán en aquel de quien no han oído hablar?; y ¿cómo oirán hablar de él sin nadie que anuncie?; y ¿cómo anunciarán si no los envían? Según está escrito:

« ¡Qué hermosos los pies de los que anuncian la Buena Noticia del bien!».

Pero no todos han prestado oído al Evangelio. Pues Isaías afirma:

«Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?»

Así, pues, la fe nace del mensaje que se escucha, y viene a través de la palabra de Cristo.

Pero digo yo: «¿Es que no lo han oído? Todo lo contrario:

«A toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los confines del orbe sus palabras».

Palabra de Dios.

Sal 18, 2-3. 4-5
R. A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya Mt 4, 19
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Venid en pos de mí – dice el Señor -.
y os haré pescadores de hombres. R

EVANGELIO
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 4, 18-22

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.

Les dijo:

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.

Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor.

Incomprensión

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Constantemente nos da la sensación de que los discípulos de Jesús (nosotros) no nos comprenden la mayoría de la gente. Cuando intentas expresar que es Jesús para ti o como ves la vida y los acontecimientos del día a día desde tu fe en Él, parece que estás hablando en chino. En ocasiones se ríen de ti o te miran con cara de que estás flipado. Otras veces te dan palmadas en el hombro de manera condescendiente y, con mirada irónica, diciéndote que hay que pisar tierra. La verdad es que los enamorados del Señor siempre hemos sido unos incomprendidos y lo seremos. Hasta el punto, dice Jesús hoy en el evangelio de Lucas, que seremos perseguidos y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por mi nombre.

La verdad es que no me extraña por la interpretación que le da hoy en la lectura el profeta Daniel al rey Baltasar de su visión. Ser fieles a la verdad y sinceros con todos por obediencia a Dios, conlleva muchos peligros y uno es la incomprensión de los demás. Pero, cuando te suceda esto y te sientas así, date cuenta de que inútil siervo eres y no estas solo. No sólo eres recompensado por el Señor de la Vida, sino que El no te abandona y está contigo para iluminarte y poner palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Esto requiere una sincronización y sinergia con Jesús que no se consigue en un momento. Es el resultado de una vida de camino y vivencia del discipulado, madurando nuestra fe y pidiéndole la gracia de crecer en ella. Es tener puesto nuestro corazón, además de la cabeza, en Dios. Es vivir como salvados que somos y la incomprensión no tendrá importancia; Jesús te comprende y tu comunidad cristiana también.

29/11/2017 – Miércoles de la 34ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo
Lectura de la profecía de Daniel 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28

En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus nobles, y se puso a beber delante de los mil. Bajo el efecto del vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre, Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey junto con sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y concubinas. Y mientras bebían vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera.

De repente, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio, frente al candelabro, y el rey veía el dorso de la mano que escribía. Entonces su rostro palideció, sus pensamientos le turbaron, los músculos del cuerpo se le aflojaron, y las rodillas le entrechocaban.

Trajeron a Daniel ante el rey, y este le preguntó:

«¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre? He oído decir de ti que posees el espíritu de los dioses, y que en ti se encuentran inteligencia, prudencia y una sabiduría extraordinaria.

He oído decir de ti que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y exponerme su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino».

Entonces Daniel habló así al rey:

«Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le expondré su interpretación.

Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer a tu presencia los vasos de su templo, para beber vino en ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Has alabado a dioses de plata y oro, de bronce y hierro, de madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y tus empresas no lo has honrado. Por eso él ha enviado esa mano para escribir este texto.

Lo que está escrito es: “Contado, Pesado, Dividido.” La interpretación es ésta:

“Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el final; “Pesado”: te ha pesado en la balanza y te falta peso; “Dividido”: tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas».

Palabra de Dios.

Dn 3, 62. 63. 64. 65. 66. 67
R. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglo!

Sol y luna, bendecid al Señor. R.

Astros del cielo, bendecid al Señor. R.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor. R.

Vientos todos, bendecid al Señor. R.

Fuego y calor, bendecid al Señor. R.

Fríos y heladas, bendecid al Señor. R.

Aleluya Ap 2, 10c
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Sé fiel hasta la muerte – dice el Señor –
y te daré la corona de la vida. R

EVANGELIO
Todos os odiarán a causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.

Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.

Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán de mi nombre. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».

Palabra del Señor.

Eterno

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El otro día tomando un café con amigos, comentábamos la época de incertidumbre y sobresaltos que vivimos. Teníamos todos la impresión de que todo cambia muy rápido y que los cambios se están produciendo en todas partes. El Papa Francisco afirma que estamos ante un cambio de época.

En estos momentos empieza a dar la impresión de que no hay nada sólido y duradero. Lo que creíamos hace unos decenios que no se podía cambiar e iba a ser siempre así, ahora ya no lo conoce “ni su padre”. Es verdad que el relativismo imperante esta poniendo todo “patas arriba”: la visión del mundo, la del hombre, la de la vida, la de la política, la de los países, los principios, las creencias, la familia, etc. Parece que no hay nada inamovible o para siempre, ni siquiera los bancos.

Las lecturas de hoy nos hablan de lo frágil y débil que es lo mundano, de lo caduco que resulta lo construido por el hombre. Todo lo creado frente al Creador es temporal y pasa, hasta el dinero y los bancos, como los imperios o los reinos de los hombres. Hay sólo un Reino que será definitivo y eterno, que aunque construido con nuestra colaboración no vendrá de los hombres: el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido, ni su dominio pasará a otro pueblo, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, y él durará por siempre. Este ya esta entre nosotros y, aunque no termines de creértelo tu formas parte de él o puedes formarla.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor, nos dice el salmo de hoy. En la medida que pidamos a Dios que nuestro corazón se incline a Él y lo desee más que a nada (oro, plata, hierro, personas, móvil, televisión, internet, coche, casa, éxito…), nos dejaremos abrazar por el Señor en su amor y alabanza (dice San Ignacio de Loyola) y le serviremos en su Reino. Este es el principio y fundamento de nuestras vidas y no una falsa autorrealización personal que viene del egoísmo y de la tentación que nos aleja de nuestro Hacedor.

Jesucristo es el que nunca cambia, el que siempre permanece, el que te puedes fiar de verdad porque nunca te va a fallar, el Eterno que te salva de tus mediocridades, de tus resistencias internas, de tus miserias que detestas, de tu constante volver a caer en lo que no deseas. Él te llevará a la eternidad de la plenitud de su Reino. Ámale como lo primero en tu vida y se fiel hasta la muerte – dice el Señor – y te daré la corona de la vida.

Catalina Labouré, religiosa (1806-1876)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Santiago de la Marca, Hilario, Quieta, confesores; Catalina Labouré, Teodora, vírgenes; Acario, Mansueto, Teodoro, Papiniano, obispos; Rufo, mártir; Sóstenes, discípulo de San Pablo; Esteban el Joven, abad; Basilio, monje; Pedro, Andrés, monjes y mártires.

28/11/2017 – Martes de la 34ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Dios suscitará un reino que nunca será destruido, y acabará con todos los reinos
Lectura de la profecía de Daniel 2, 31-45

En aquellos días, dijo Daniel a Nabucodonosor:

«Tú, oh rey, viste estabas mirando y apareció una gran estatua. Era una estatua enorme y su brillo extraordinario resplandecía ante ti, y su aspecto era terrible. Aquella estatua tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro.

Mientras estabas mirando, una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y los hizo pedazos. Se hicieron pedazos a la vez el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano; el viento los arrebató y desaparecieron sin dejar rastro. Y la piedra que había deshecho la estatua creció hasta hacerse una montaña enorme que ocupaba toda la tierra».

«Este era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido:

Tú,¡ oh rey, rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha entregado el reino y el poder, el dominio y la gloria, a quien ha dado todos los territorios habitados por hombres, bestias del campo y aves del cielo, para que reines sobre todos ellos, tú eres la cabeza de oro.

Te sucederá un reino de plata menos poderoso; después, un tercer reino de bronce, que dominará a todo el orbe.

Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro; como el hierro destroza y machaca todo, así destrozará y triturará a todos.

Los pies y los dedos que viste, de hierro mezclado con barro de alfarero, representan un reino dividido, aunque conservará algo del vigor del hierro, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies, de hierro y barro, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla, así se mezclarán los linajes, pero no llegarán a fundirse, lo mismo que no se puede fundir el hierro con el barro.

Durante ese reinado, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido, ni su dominio pasará a otro pueblo, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, y él durará por siempre.

En cuanto a la piedra que viste desprenderse del monte sin intervención humana, y que destrozó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro, este significa lo que el Dios poderoso ha revelado al rey acerca del tiempo futuro.

El sueño tiene sentido, la interpretación es cierta».

Palabra de Dios.

Dn 3, 57. 58. 59. 60. 61
R. ¡Ensalzadlo con himnos por los siglos!

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor. R.

Cielos, bendecid al Señor. R.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor. R.

Aguas del espacio, bendecid al Señor. R.

Ejércitos del Señor, bendecid al Señor. R.

Aleluya Ap 2, 10c
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Sé fiel hasta la muerte – dice el Señor –
y te daré la corona de la vida. R

EVANGELIO
No quedará piedra sobre piedra.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11

En aquel tiempo, algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:

«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».

Ellos le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».

Él dijo:

«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: “Yo soy”, o bien “Esta llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el final no será enseguida».

Entonces les decía:

«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambre y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

Palabra del Señor.

Domingo de la 1ª semana de Adviento – 03/12/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

¡FELIZ AÑO LITÚRGICO!

Hoy comienza el nuevo Año litúrgico, el conjunto de las celebraciones con las cuales la Iglesia conmemora anualmente el misterio de Cristo. Adelantadamente, si se compara con la medida del ciclo solar que propicia el año natural, la Iglesia empieza hoy a girar en torno al Sol sin ocaso, que es Cristo Jesús. Por esta razón, este primer día del año litúrgico no debe pasar inadvertido para el creyente. Hay base para exteriorizar y compartir los deseos de felicidad que nacen de la fe, la esperanza y el amor cristiano.

El tiempo litúrgico se apoya en la ciclicidad del tiempo cósmico, pero la supera porque no asume los ritmos marcados por la naturaleza, los astros o la vegetación. Es una síntesis entre el movimiento circular del tiempo sagrado natural y el avance lineal de la historia actualizada de la salvación. La verdad y autenticidad del tiempo litúrgico descansan en el equilibrio entre la dimensión humana y visible y la dimensión divina y mistérica.


El tiempo litúrgico se repite, como en una espiral progresiva que va hacia la meta definitiva del encuentro con el Señor. Así lo afirmaba Odo Casel: “Como un camino corre serpenteando alrededor de un monte, con el fin de alcanzar poco a poco, en súbita continua y gradual, la cúspide, así también nosotros debemos recorrer en un plano cada vez más elevado el mismo camino, hasta que alcancemos la cumbre, Cristo, nuestra meta”. Este repetirse de las celebraciones, año tras año, ofrece a la Iglesia la oportunidad de un continuo e ininterrumpido contacto con los misterios del Señor.

Los acontecimientos de la vida histórica de Cristo, conmemorados por el año litúrgico, no son propuestos simplemente a la meditación de los fieles como ejemplos que hay que imitar, sino como signos eficaces de salvación realizados por el Cristo histórico y hechos ahora presentes en el “hoy” de la celebración litúrgica, no en su materialidad histórica que pertenece a un pasado irrepetible, sino en su perenne eficacia salvífica.

El año litúrgico es, pues, una epifanía de la bondad de Dios, una evocación eficaz de cuanto ha realizado Jesucristo para salvar al hombre, partiendo de su muerte redentora y de su resurrección, que es el sacrificio pascual de los cristianos. El año litúrgico no es, por lo tanto, una secuencia de misterios aislados, una presencia estática del misterio de Cristo, sino una vertiente existencial, que se convierte en dinámica de comunión comunicación, es decir, en vida de la Iglesia.

Andrés Pardo

 

Palabra de Dios:

Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7 Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19
san Pablo a los Corintios 1,3-9 san Marcos 13, 33-37

de la Palabra a la Vida

El evangelio según san Marcos asume desde hoy y durante todo el nuevo año litúrgico (con un breve paréntesis veraniego para san Juan) la guía a través de la palabra de Dios y en el camino siguiendo al Señor.

Y la primera advertencia, como bien sabemos, al comenzar este tiempo de adviento consiste en la vigilancia. La vigilancia tiene su sentido en la vuelta del Señor, en su segundo adviento, el que esperamos, y se nos presenta hoy como una actitud a la que se ha desprovisto de todo su sentido trágico, dramático, de todo el conjunto apocalíptico y terrorífico: Solamente velad, pues no sabemos cuándo volverá el dueño. Sorprende, eso sí, el énfasis del Señor: “¡Velad!” Los gritos sirven para advertirnos y también nos sirven, desde hoy, para expresar el deseo de su vuelta: ¡Marana tha! ¡Ven, señor Jesús!

En estos gritos se descubre una íntima confianza en el Señor. Su venida es como la venida de un padre, que todo hijo espera; así lo expresa la profecía de Isaías, al principio y al final: “Tú, Señor, eres nuestro Padre”, hasta tal punto que nosotros somos como arcilla y tú eres el alfarero, somos obra de tu mano.

Por eso deseamos que el cielo se rasgue para que de él venga nuestra agua, nuestra salvación. Esta imagen de los cielos que se abren para que germine el salvador aparecerá especialmente en la segunda parte del Adviento, pero ya aparece en este tema que tanto gusta a Isaías. Esa confianza en el Señor se realiza en la práctica de la justicia, se realiza siguiendo sus caminos, que no son nuestros caminos. Si recorremos este tiempo como tiempo para buscar su justicia, el Señor saldrá a nuestro encuentro.

Por eso, podríamos resumir en dos palabras cómo es la espera del Señor que se nos propone hoy: es a la vez optimista y exigente. Es optimista porque, decía san Pablo, “hemos sido enriquecidos en todo”: la Palabra, el conocimiento de Dios, todo tipo de dones espirituales que nos hacen capaces para, en medio de este mundo que desprecia todo este tipo de virtudes, caminar por los caminos del Señor. Es verdad: en muchos momentos la vida nos pone zancadillas inesperadas, ciega nuestros ojos con deseos y con sentimientos aparentes y nocivos a partes iguales, y seguir al Señor, creer en Jesús, no parece fácil. Y sin embargo, el Señor ha provisto ya para nosotros un barro moldeable, que se adapta bien a su Palabra: el camino se recorre haciendo su voluntad.

Así, el tiempo del Adviento comienza con un realismo animoso: el Señor nos da ánimo y nos invita a levantar la mirada de forma vigilante, evitando cualquier forma de instalarnos, de acomodarnos, de “no hacer”. No hay lugar para la angustia. Esto es el Adviento, un tiempo alegre para la Iglesia. ¿Qué me atormenta? ¿Qué nos permite que viva mi fe con una cierta felicidad, incluso en medio de las dificultades propias? “¡Velad!”.

Aprovechemos la experiencia que nos brinda la celebración de la Iglesia. En ella, Cristo se pone por encima de toda circunstancia y aparece en medio de un pueblo que camina, débil y cansado, pero seguro de que en una buena dirección. Un corazón dócil se atreverá a elevar el corazón a la palabra de Dios y a gritarle: ¡Marana tha! ¡Ven, Señor
Jesús!

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones


Algunos apuntes de espiritualidad litúrgica

La solemnidad de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida
por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya
expresión principal es la novena de la Inmaculada. No hay duda de que el
contenido de la fiesta de la Concepción purísima y sin mancha de María,
en cuanto preparación fontal al nacimiento de Jesús, se armoniza bien con
algunos temas principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica
y recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento, empleados también
en la Liturgia de Adviento.
Donde se celebre la Novena de la Inmaculada se deberían destacar los textos
proféticos que partiendo del vaticinio de Génesis 3,15, desembocan en el saludo
de Gabriel a la “llena de gracia” (Lc 1,28) y en el anuncio del nacimiento del
Salvador (cfr. Lc 1,31-33).
Acompañada por múltiples manifestaciones populares, en el Continente
Americano se celebra, al acercarse la Navidad, la fiesta de Nuestra Señora de
Guadalupe (12 de Diciembre), que acrecienta en buena medida la disposición
para recibir al Salvador: María “unida íntimamente al nacimiento de la Iglesia
en América, fue la Estrella radiante que iluminó el anuncio de Cristo Salvador
a los hijos de estos pueblos”.
(Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 102)

 


Para la Semana

Lunes 4:

Isaías 2,1 5. El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios.

Sal 121. Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos

Mateo 8,5 11. Vendrán muchos de oriente y occidente en el reino de los cielos.

Martes 5:

Isaías 11, 1 10. Sobre él se posará el espíritu del Señor.

Sal 71. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente

Lucas 20,21 24. Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo.
Miércoles 6:
Isaías 25,6-10a. El Señor invita a su festín y enjuga las lágrimas de todos los rostros.

Sal 22. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Mateo 15,29-37. Jesús cura a muchos y multiplica los panes.
Jueves 7:
San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.

Isaías 26,1 6.
Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.

Mateo 7,21.24 27. El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.
Viernes 8:
Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Solemnidad.

Génesis 3,9-15.20. Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer.

Sal 97. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Efesios 1,3-6.11-12.Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lucas 1,26-38. Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Sábado 9:
San Francisco Javier (1506 1522), jesuita, misionero incansable en la India y el Japón.

Isaías 30,18 21.23 26. Se apiadará a la voz de tu gemido.

Sal 146. Dichosos los que esperan en el Señor.

Mateo 9,35 10,1.6 8. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas.


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