Archiv para 2 noviembre, 2017

Conmemoración de los fieles difuntos

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Conmemoración de los Fieles Difuntos. Santos: Victorino, Teódoto, Vigor, Jorge, obispos; Amigo, Maura, Eustoquio, Domnino, Romualdo, confesores; Acindino, Carterio, Estiriaco, Eudoxio, Agapio, Publio, Víctor, Hermes o Hermeto, Papías, Anempodisto, Pecas, Aftonio, Elpideforo, Justo, Tobías, mártires; Eustoquia, virgen y mártir; Daría Bochana, viuda; Marciano, Ernino, Sewoldo, eremitas; Agauno, Ambrosio, abades

Para vivir con esperanza esta conmemoración.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Comentario a las lecturas:

Lm 3, 17-26

Sal 129

Rom 6,3-9

Jn 14, 1-6

¿Cuál es el beneficio que pueden obtener nuestros difuntos en este día o cuando les aplicamos una misa? Es necesario entender bien la importancia de esta conmemoración litúrgica de los fieles difuntos.

Gracias a la infinita misericordia de Dios, tenemos la esperanza de que nuestros familiares difuntos si no están en la bienaventuranza de los santos, continúen caminando hacia ella en la iglesia purgante.

La preciosa verdad de la “Comunión de los santos” nos explica que todos pertenecemos al Cuerpo Místico de Cristo. Este Cuerpo Místico lo formamos los miembros del Cielo, los de la Tierra y los del Purgatorio. Todos estamos unidos por vínculos sobrenaturales entre nosotros y con Cristo, nuestra cabeza. Por eso, como miembros de un mismo cuerpo, podemos ayudarnos unos a otros. Podemos interceder unos por otros. Desde el Cielo, interceden y nos cuidan los santos, desde la tierra podemos ayudar a purificar a los que transitan hacia la morada del Padre.

En la casa santa hay muchas estancias -dice Jesús-, es el sitio preparado por Cristo para todos nosotros. Pero vivir en su casa supone vivir en el Amor, es más, “ser Amor puro”. Cuando asistimos a misa, nuestra vida se acerca más a Dios, se purifica, se santifica. Nuestra existencia ofrecida en el ara del altar es transformada, se diviniza. Del mismo modo, cuando ofrecemos en el altar a nuestros fieles difuntos, los hacemos presentes en la Eucaristía, los acercamos más a Cristo cabeza, adquieren una mayor purificación de sus almas y de su amor. Decía Pio XI que la Iglesia en oración, la Iglesia en la Eucaristía, es el más hermoso espectáculo para el cielo y para la tierra. Porque en ella se estrechan los lazos de todos los hermanos entre sí y de todos con Dios.

Hoy solemnemente damos gracias por este inmenso regalo recibido en Cristo. Él siendo el mismo autor de la vida adquirió sobre sí la mortalidad para que vivos y muertos “andemos en una vida nueva”. Este es el secreto de nuestra esperanza. Ser cristianos es vivir en Cristo: imitarlo en todo, en sus palabras, sus obras, su amor, también en su muerte. Escucha bien al apóstol:  “Muriendo con él, también viviremos con él  (como lo hemos hecho en esta tierra), pero ahora resucitados en una resurrección como la suya”. Por tanto, la celebración de la solemnidad de los fieles difuntos nos transmite una nueva perspectiva a la vida cotidiana. Como decía una mística de nuestro tiempo:  “la existencia en esta tierra, por la resurrección de Cristo, es una casa que se empieza a construir aquí pero en la que se vive definitivamente allí”.

 

02/11/2017 – Jueves de la 30ª semana de Tiempo Ordinario. Fieles Difuntos

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Es bueno esperar en silencio la salvación del Señor
Lectura del libro de las Lamentaciones 3, 17-26

He perdido la paz, me he olvidado de la dicha; me dije: «Ha sucumbido mi esplendor y mi esperanza en el Señor».

Recordar mi aflicción y mi vida errante es ajenjo y veneno; no dejo de pensar en ello, estoy desolado; hay algo que traigo a la memoria, por eso esperaré: Que no se agota la bondad del Señor, no se acaba su misericordia; se renuevan cada mañana, ¡qué grande es tu fidelidad!; me digo: «¡Mi lote es el Señor, por eso esperaré en él».

El Señor es bueno para quien espera en él, para quien lo busca; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor.

Palabra de Dios.

Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-6. 7. 8
Desde lo hondo a ti grito Señor.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor.,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora. R.

Aguarda Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del señor viene la misericordia,
la redención copiosa. R.

Y él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R.

SEGUNDA LECTURA

Palabra de Dios.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvo. R

V. Tenía fe, aún cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!».
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos». R

V. Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
rompiste mis cadenas. R

EVANGELIO
En la casa de mi Padre hay muchas moradas
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice:

«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde:

«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.

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