Archiv para 5 noviembre, 2017

San Zacarías y Santa Isabel, padres de Juan el Bautista

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Zacarías e Isabel (Elsa, Elisa, Liliana, Lisa, Babet, Betty), padres de Juan el Bautista; Galación, Epistema, Filoteo, Domnino, Teótimo, Silvano, Félix, Eusebio, Filoteo, mártires; Marcos, Fibicio, Román, Magno, Dominador, Milforte, obispos; Leto, presbítero; Marciana, Bertila, vírgenes; Rómulo, abad; María Rafols, fundadora de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, beata.

Dedicado a los sacerdotes.

Escrito por Comentarista 10 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Queridos hermanos y hermanas que nos seguís en estos comentarios, daros las gracias por vuestra oración constante por nosotros, los sacerdotes, lo necesitamos.

La Palabra de Dios de este domingo está dedicada especialmente a todos los pastores. Es un verdadero examen de conciencia, un impulso para superar la mediocridad, y el ánimo para salir de nuestros egoísmos.

A veces nos sentimos muy juzgados por los fieles cristianos y muy exigidos por nuestros superiores u obispos. El desaliento es una tentación ante la sensación de no dar fruto o hacer mal nuestro oficio sagrado; y la desidia, el buscarse a uno mismo en el ocio, la manera de escapar de la presión. Muchos son los espejismos del sacerdote, tentadoras soluciones en el ministerio que muchas veces se realiza en el desierto.

Como dice el profeta Malaquías hemos sido ELEGIDOS para dar gloria al nombre de Dios. En Israel los sacerdotes eran los descendientes de Aarón en la tribu de Leví. Los hijos elegidos de esta tribu para llevar la dirección espiritual de sus hermanos. En la nueva Alianza de Cristo,  los sacerdotes son también elegidos entre el pueblo de Dios para perpetuar el sumo-sacerdocio de Cristo y con la entrega generosa de la propia vida, dar gloria a Dios en todo. Siendo ejemplo de la caridad y la misericordia de Jesús. Siendo los primeros en vivir su Palabra (siguiendo la Ley, como decía el profeta) y no haciendo acepción de personas.

Como dice san Pablo, los que tienen el ministerio apostólico, son llamados a ser hombres ENTREGADOS Y SERVIDORES, por amor. Al servicio de la humanidad entera, con el carisma de las madres que cuidan de sus hijos, donadores del Evangelio de Dios, dándolo no sólo con las enseñanzas sino con la propia vida. Porque como decía nuestro Obispo D. Carlos, “un sacerdote sabe que su vida no le pertenece. Tiene la vida expropiada para el bien de todos”. Sabemos que la Palabra que anunciamos no es nuestra, es la Voz de Dios que habla a sus hijos en todo el mundo. Somos en muchos casos sus traductores y sus transmisores, y perdón cuando las interferencias de nuestros pecados, oscurecen la claridad de su Luz.

Y Jesús hoy nos quiere de nuevo IMITADORES DE SU CORAZÓN. Lo vuelve a decir de un modo severo en el Evangelio pero lo ha repetido de un modo dulce en su enseñanza: “Venid a mí… y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”. El sacerdocio no es cuestión de poder o privilegios, es cuestión de servicio y autoridad en el amor. Dispuestos a cargar con el peso de los dolores de todos, como Jesús en la cruz. El sacerdocio es acompañar a Jesus en el camino del desapego y la humildad, para guiar a la grey de Cristo. Morir a uno mismo para dar vida a cada uno. Entregarse con el corazón de Jesús en la Eucaristía. Llevando la vida a la Misa y convirtiendo la Misa en vida. ¡Tarea imposible si no es por la Gracia!

Por favor, por favor, por favor,… rezad por los sacerdotes, cada día, en cada oración, lo necesitamos. Así lo pide continuamente el Papa Francisco, que lo entiende a la perfección: “recen por mí, yo rezo por ustedes”. Así sea.

05/11/2017 – Domingo de la 31ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley
Lectura de la profecía de Malaquias 1, 14-2, 2b. 8-10

Yo soy un gran rey, dice el Señor del universo, y todas las naciones temen mi nombre.

Esto el lo que os mando, sacerdotes:

Si no escucháis y no ponéis todo vuestro corazón en glorificar mi nombre, – dice el Señor del universo, os enviaré la maldición.

Os habéis separado del camino recto y habéis hecho que muchos tropiecen en la ley, invalidando la alianza de Leví , dice el Señor del universo.

Pues yo también os voy hacer despreciables y viles para todo el pueblo, ya que vuestra boca no ha guardado el camino recto gy habéis sido parciales en la aplicación de la ley.

¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos creó el mismo Dios?

¿Por qué entonces nos traicionamos unos a otros profanando la alianza de nuestros padres?Palabra de Dios.

Sal 130, 1-3
R. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad. R.

Sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre;
como un niño saciado
así está mi alma dentro de mí. R.

Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre. R.

SEGUNDA LECTURA
Deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 7b-9. 13

Hermanos:

Nos portamos con delicadeza, entre vosotros, como una madre que cuida con cariño de sus hijos.

Os teníamos tanto que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor.

Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no ser gravosos a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios.

Por tanto, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, al recibir la palabra de Dios que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios que permanece operante en vosotros los creyentes.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 23, 9b. 10b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Uno solo es vuestro Padre, el del cielo
y uno solo es vuestro maestro, el Mesías. R

EVANGELIO
Ellos dicen, pero no hacen
Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12

En aquel tiempo, habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:

«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.

Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.

Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbi”.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbi”, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos.

Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.

No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.

El primero entre vosotros será vuestro servidor.

El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor.

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