Archiv para 15 noviembre, 2017

Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia (1206-1280)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia, patrono de industrias químicas, droguerías, plásticos, etc. Eugenio, obispo y mártir; Félix, Evodio, Escutario, Armentario, Aurelio, Flaviano, Macuto, Leotadio, Malo (o Macrovio), Lupero, obispos; Leopoldo, confesor; Abibo, diácono y mártir; Segundo, Fidenciano, Varico, Ugrio, Samonas, mártires.

IR Y VOLVER.

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En ocasiones en el confesionario vienen personas que han sido removidas por algún acontecimiento importante en su vida: una peregrinación, un acontecimiento trascendente, e incluso un momento de oración en el que Dios le ha llegado al alma. Se sienten removidos y, si tienen la suerte de haber un sacerdote en el confesionario (cosa harto difícil en muchas parroquias), se acercan a la misericordia de Dios. En nuestra parroquia no suele pasar semana sin que venga alguien a confesarse de diez, quince, veinte años sin hacerlo. En ocasiones te piden ayuda pues se han olvidado completamente de cómo hacerlo. Suele ser un momento tenso que acaba en una gran alegría. Y también nos da gran alegría a los confesores…, pero más alegría da cuando vuelven al poco por segunda vez, y luego una tercera, y una cuarta…

Llegar a Dios no es difícil. Es Él el que se ha abajado para ponerse a nuestro lado. Si, realmente, como pide el Papa, las iglesias estuvieran abiertas, hubiera confesores a disposición, se crease un auténtico clima de oración en nuestros templos, entonces Dios es muy atrayente. Pero una vez llegado a Dios hay que permanecer en Dios.

«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Perseverar en Dios.

Sólo desde la alegría se puede volver a Dios: “Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.” Si nos diéramos cuenta del don de Dios. Ese Dios que protege al desvalido y al huérfano, que hace justicia al pobre y al necesitado, que defiende al pobre y al indigente. Ese Dios que mira nuestra pobreza, nuestra miseria, nuestra nada y descubre el rostro de su Hijo. Ese Dios que te dice: “Aquí estoy siempre que quieras” y lo que quiere es que le quieras. Ese Espíritu Santo que imprime en tu alma el deseo de volver junto a tu Padre. Lo importante no es convertirse, sino enamorarse, en amor darse. Y buscarle, y encontrarle y alabarle. ¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?

La fe se manifiesta en la constancia. En renovar cada mañana la alegría de estar con Dios, de gozarnos de su salvación. Conozco a uno, un buen amigo, que lleva veinte años dando testimonio de su conversión. Un testimonio impresionante, una verdadera caída del caballo camino de Damasco. Pero un día le dije: ¿no será mejor que hables de las maravillas que Dios está haciendo en ti hoy? No sólo estamos agradecidos al Dios que hizo, sino al Dios que hace. Y los hijos disfrutan mucho más de los dones de su padre que de los de un extraño.

Volver a Dios, volver continuamente a Dios, no cansarnos de buscarle una y otra vez para darle gracias.

De la mano de María siempre volveremos al Señor, a proclamar su grandeza.

 

15/11/2017 – Miércoles de la 32ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Escuchad, reyes, para que aprendáis sabiduría
Lectura del libro de la Sabiduría 6, 1-11

Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra.

Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: el poder os viene del Señor, y la soberanía del Altísimo.

Él indagará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones.

Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios.

Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes.

Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor.

El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso.

A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendéis sabiduría y no pequéis.

Los que cumplan santamente las leyes divinas serán santificados; los que se se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa.

Así, pues, desead mis palabras; anheladlas, y recibiréis instrucción.

Palabra de Dios.

Sal 81, 3-4. 6-7
R. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra.

Proteged al desvalido y al huérfano,
haced justicia al humilde y al necesitado,
defended al pobre y al indigente,
sacándolos de las manos del culpable R.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,
e hijos del Altísimo todos,
moriréis como cualquier hombre,
caeréis, príncipes, como uno de tantos». R.

Aleluya 1 Tes 5, 18
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Dad gracias en toda ocasión:
esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros. R

EVANGELIO
¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:

«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».

Al verlos, les dijo:

«Id a presentaros a los sacerdotes».

Y, sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

Este era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo:

«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero? ».

Y le dijo:

«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Palabra del Señor.

noviembre 2017
L M X J V S D
« Oct    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930