Archiv para 27 noviembre, 2017

Domingo de la 1ª semana de Adviento – 03/12/2017

Escrito por webmaster el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral

¡FELIZ AÑO LITÚRGICO!

Hoy comienza el nuevo Año litúrgico, el conjunto de las celebraciones con las cuales la Iglesia conmemora anualmente el misterio de Cristo. Adelantadamente, si se compara con la medida del ciclo solar que propicia el año natural, la Iglesia empieza hoy a girar en torno al Sol sin ocaso, que es Cristo Jesús. Por esta razón, este primer día del año litúrgico no debe pasar inadvertido para el creyente. Hay base para exteriorizar y compartir los deseos de felicidad que nacen de la fe, la esperanza y el amor cristiano.

El tiempo litúrgico se apoya en la ciclicidad del tiempo cósmico, pero la supera porque no asume los ritmos marcados por la naturaleza, los astros o la vegetación. Es una síntesis entre el movimiento circular del tiempo sagrado natural y el avance lineal de la historia actualizada de la salvación. La verdad y autenticidad del tiempo litúrgico descansan en el equilibrio entre la dimensión humana y visible y la dimensión divina y mistérica.


El tiempo litúrgico se repite, como en una espiral progresiva que va hacia la meta definitiva del encuentro con el Señor. Así lo afirmaba Odo Casel: “Como un camino corre serpenteando alrededor de un monte, con el fin de alcanzar poco a poco, en súbita continua y gradual, la cúspide, así también nosotros debemos recorrer en un plano cada vez más elevado el mismo camino, hasta que alcancemos la cumbre, Cristo, nuestra meta”. Este repetirse de las celebraciones, año tras año, ofrece a la Iglesia la oportunidad de un continuo e ininterrumpido contacto con los misterios del Señor.

Los acontecimientos de la vida histórica de Cristo, conmemorados por el año litúrgico, no son propuestos simplemente a la meditación de los fieles como ejemplos que hay que imitar, sino como signos eficaces de salvación realizados por el Cristo histórico y hechos ahora presentes en el “hoy” de la celebración litúrgica, no en su materialidad histórica que pertenece a un pasado irrepetible, sino en su perenne eficacia salvífica.

El año litúrgico es, pues, una epifanía de la bondad de Dios, una evocación eficaz de cuanto ha realizado Jesucristo para salvar al hombre, partiendo de su muerte redentora y de su resurrección, que es el sacrificio pascual de los cristianos. El año litúrgico no es, por lo tanto, una secuencia de misterios aislados, una presencia estática del misterio de Cristo, sino una vertiente existencial, que se convierte en dinámica de comunión comunicación, es decir, en vida de la Iglesia.

Andrés Pardo

 

Palabra de Dios:

Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7 Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19
san Pablo a los Corintios 1,3-9 san Marcos 13, 33-37

de la Palabra a la Vida

El evangelio según san Marcos asume desde hoy y durante todo el nuevo año litúrgico (con un breve paréntesis veraniego para san Juan) la guía a través de la palabra de Dios y en el camino siguiendo al Señor.

Y la primera advertencia, como bien sabemos, al comenzar este tiempo de adviento consiste en la vigilancia. La vigilancia tiene su sentido en la vuelta del Señor, en su segundo adviento, el que esperamos, y se nos presenta hoy como una actitud a la que se ha desprovisto de todo su sentido trágico, dramático, de todo el conjunto apocalíptico y terrorífico: Solamente velad, pues no sabemos cuándo volverá el dueño. Sorprende, eso sí, el énfasis del Señor: “¡Velad!” Los gritos sirven para advertirnos y también nos sirven, desde hoy, para expresar el deseo de su vuelta: ¡Marana tha! ¡Ven, señor Jesús!

En estos gritos se descubre una íntima confianza en el Señor. Su venida es como la venida de un padre, que todo hijo espera; así lo expresa la profecía de Isaías, al principio y al final: “Tú, Señor, eres nuestro Padre”, hasta tal punto que nosotros somos como arcilla y tú eres el alfarero, somos obra de tu mano.

Por eso deseamos que el cielo se rasgue para que de él venga nuestra agua, nuestra salvación. Esta imagen de los cielos que se abren para que germine el salvador aparecerá especialmente en la segunda parte del Adviento, pero ya aparece en este tema que tanto gusta a Isaías. Esa confianza en el Señor se realiza en la práctica de la justicia, se realiza siguiendo sus caminos, que no son nuestros caminos. Si recorremos este tiempo como tiempo para buscar su justicia, el Señor saldrá a nuestro encuentro.

Por eso, podríamos resumir en dos palabras cómo es la espera del Señor que se nos propone hoy: es a la vez optimista y exigente. Es optimista porque, decía san Pablo, “hemos sido enriquecidos en todo”: la Palabra, el conocimiento de Dios, todo tipo de dones espirituales que nos hacen capaces para, en medio de este mundo que desprecia todo este tipo de virtudes, caminar por los caminos del Señor. Es verdad: en muchos momentos la vida nos pone zancadillas inesperadas, ciega nuestros ojos con deseos y con sentimientos aparentes y nocivos a partes iguales, y seguir al Señor, creer en Jesús, no parece fácil. Y sin embargo, el Señor ha provisto ya para nosotros un barro moldeable, que se adapta bien a su Palabra: el camino se recorre haciendo su voluntad.

Así, el tiempo del Adviento comienza con un realismo animoso: el Señor nos da ánimo y nos invita a levantar la mirada de forma vigilante, evitando cualquier forma de instalarnos, de acomodarnos, de “no hacer”. No hay lugar para la angustia. Esto es el Adviento, un tiempo alegre para la Iglesia. ¿Qué me atormenta? ¿Qué nos permite que viva mi fe con una cierta felicidad, incluso en medio de las dificultades propias? “¡Velad!”.

Aprovechemos la experiencia que nos brinda la celebración de la Iglesia. En ella, Cristo se pone por encima de toda circunstancia y aparece en medio de un pueblo que camina, débil y cansado, pero seguro de que en una buena dirección. Un corazón dócil se atreverá a elevar el corazón a la palabra de Dios y a gritarle: ¡Marana tha! ¡Ven, Señor
Jesús!

Diego Figueroa

 

al ritmo de las celebraciones


Algunos apuntes de espiritualidad litúrgica

La solemnidad de la Inmaculada (8 de Diciembre), profundamente sentida
por los fieles, da lugar a muchas manifestaciones de piedad popular, cuya
expresión principal es la novena de la Inmaculada. No hay duda de que el
contenido de la fiesta de la Concepción purísima y sin mancha de María,
en cuanto preparación fontal al nacimiento de Jesús, se armoniza bien con
algunos temas principales del Adviento: nos remite a la larga espera mesiánica
y recuerda profecías y símbolos del Antiguo Testamento, empleados también
en la Liturgia de Adviento.
Donde se celebre la Novena de la Inmaculada se deberían destacar los textos
proféticos que partiendo del vaticinio de Génesis 3,15, desembocan en el saludo
de Gabriel a la “llena de gracia” (Lc 1,28) y en el anuncio del nacimiento del
Salvador (cfr. Lc 1,31-33).
Acompañada por múltiples manifestaciones populares, en el Continente
Americano se celebra, al acercarse la Navidad, la fiesta de Nuestra Señora de
Guadalupe (12 de Diciembre), que acrecienta en buena medida la disposición
para recibir al Salvador: María “unida íntimamente al nacimiento de la Iglesia
en América, fue la Estrella radiante que iluminó el anuncio de Cristo Salvador
a los hijos de estos pueblos”.
(Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 102)

 


Para la Semana

Lunes 4:

Isaías 2,1 5. El Señor reúne a todas las naciones en la paz eterna del reino de Dios.

Sal 121. Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos

Mateo 8,5 11. Vendrán muchos de oriente y occidente en el reino de los cielos.

Martes 5:

Isaías 11, 1 10. Sobre él se posará el espíritu del Señor.

Sal 71. Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente

Lucas 20,21 24. Jesús, lleno de la alegría del Espíritu Santo.
Miércoles 6:
Isaías 25,6-10a. El Señor invita a su festín y enjuga las lágrimas de todos los rostros.

Sal 22. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.

Mateo 15,29-37. Jesús cura a muchos y multiplica los panes.
Jueves 7:
San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia. Memoria.

Isaías 26,1 6.
Que entre un pueblo justo, que observa la lealtad.

Mateo 7,21.24 27. El que cumple la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos.
Viernes 8:
Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Solemnidad.

Génesis 3,9-15.20. Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer.

Sal 97. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Efesios 1,3-6.11-12.Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lucas 1,26-38. Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Sábado 9:
San Francisco Javier (1506 1522), jesuita, misionero incansable en la India y el Japón.

Isaías 30,18 21.23 26. Se apiadará a la voz de tu gemido.

Sal 146. Dichosos los que esperan en el Señor.

Mateo 9,35 10,1.6 8. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas.


Inteligencia

Escrito por Comentarista 3 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Muchas veces nos encontramos con diversas complicaciones en nuestra vida diaria, especialmente en los trabajos, para poder ser fieles al Evangelio del Señor o para celebrar el Día del Señor, el domingo. Que decir cuando llega la cuaresma o queremos hacer ayuno sin que nadie se de cuenta, la dificultad para poder pasar desapercibidos, o dar explicaciones. Esto no es nada con lo que tienen que pasar día a día los cristianos perseguidos en muchos países del mundo. Arriesgan su propia vida si quieren vivir su fe y ser fieles a Dios.

 

Así les pasa hoy en la primera lectura a estos cuatro jóvenes judíos que son seleccionados para el servicio del rey pagano de Babilonia. Me parece muy instructiva y valiosa la enseñanza de este pasaje. Ante la decisión que le puede llevar a perder la vida por no obedecer al rey, o desobedecer a Dios para no ponerse en peligro, optan por ponerse en manos de Dios y usar el don de la inteligencia que nos da el Espíritu Santo. Al final, estos jóvenes creyentes consiguen ser fieles a Dios y respetar el poder terrenal en el que conviven.

 

Daniel, Ananías, Misael y Azarías, sin dudar en ningún momento de respetar la ley de Dios, buscaron la manera de llevar a delante las órdenes del Rey Nabucodonosor. Su fe y nobleza de corazón para vivir la Verdad, les lleva a actuar con inteligencia. El Señor les ayuda y les ilumina. Y el resultado es mejor de lo esperado. Nosotros, en muchas ocasiones somos vagos, dejados y timoratos. Y ante decisiones parecidas, con riesgo de perder el trabajo o de no ser aceptado social o familiarmente, rápidamente caemos en la tentación de dejar a un lado nuestros valores evangélicos, la voluntad de Dios y diluirnos en la masa, haciendo lo mismo que los demás.

 

¿En cuantas ocasiones suspendemos nuestros principios cristianos o no preguntamos a Dios que quiere que hagamos, por miedo al que dirán o a que nos humillen? No terminamos de caer en la cuenta, de reflexionar, lo débil que es nuestra fe o la cobardía y la falta de amor a Dios que tenemos ¿Puede ser tan baja nuestra autoestima que ni siquiera nos planteemos por un momento que solución nos ofrece el Señor?

 

Trabajar y emplear los dones que Dios nos da con laboriosidad y humildad, nos ayudan a seguirle y vivir su voluntad afrontando con éxito cualquier dificultad. El problema es que no lo hacemos. Nos creemos o aparentamos que somos autosuficientes, y no es así. Tenemos que aprender de estos jóvenes judíos en un ambiente hostil o de la viuda del evangelio que ofrece a Dios todo lo que tiene para vivir. A Él le debe todo y es el que le ayuda y salva su vida. Utiliza la inteligencia y esta te llevará a abandonarte en Dios, a confiar en Él, a dejarte iluminar por su sabiduría para hacer el bien, lo bueno, lo constructivo, lo que quiere.

La Medalla Milagrosa

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Santos: Acacio, Apolinar, Barlaán, Gustano, Josafat, confesores; Desiderio, Sigfredo, Valeriano, Virgilio, Máximo, obispos; Irenarco, Acacio, presbíteros y mártires; Facundo, Primitivo, Jacobo, Irenarco, Oda, Maharhapor, Basileo, Auxilio, Saturnino, Santiago, Severino, mártires; Bihildis, virgen; Edvoldo, eremita.

27/11/2017 – Lunes de la 34ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
No se encontró a ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías
Comienzo de la profecía de Daniel 1, 1-6. 8-20

El año tercero del reinado de Joaquín, rey de Judá, Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén y la asedió.

El Señor entregó en su poder a Joaquín, rey de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo. Nabucodonosor se los llevó a Senaar, al templo de su Dios, y el ajuar del templo lo metió en el depósito del templo de su dios.

El rey ordenó a Aspenaz, jefe de eunucos, seleccionar algunos hijos de Israel de sangre real y de la nobleza, jóvenes, perfectamente sanos, de buen tipo, bien formados en la sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio real; y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas.

Cada día el rey les pasaba una ración de comida y de vino de la mesa real.

Su educación duraría tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio del rey.

Entre ellos, había unos judíos: Daniel, Ananías, Misael y Azarías.

Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares, ni con el vino de la mesa real, y pidió al capitán de eunucos que lo dispensase de aquella contaminación.

Dios concedió a Daniel encontrar gracia y misericordia en el capitán de los eunucos, y este dijo a Daniel:

«Tengo miedo al rey mi señor, que os ha asignado la ración de comida y bebida; pues si os ve más flacos que vuestros compañeros, ponéis en peligro mi cabeza delante del rey».

Daniel dijo al encargado que el capitán de los eunucos había puesto para cuidarlos a él, a Ananías, a Misael y a Azarías:

«Por favor, prueba diez días con tus siervos: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Después , que comparen en tu presencia nuestro aspecto y el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos según el resultado».

Él les aceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Después de los diez días tenían mejor aspecto y estaban más robustos que cualquiera de los jóvenes que comían de la mesa real. Así que el encargado les retiró la ración de comida y de vino, y les dio legumbres.

Dios les concedió a los cuatro inteligencia, comprensión de cualquier escritura y sabiduría. Daniel sabía, además interpretar visiones y sueños.

Al cumplirse el plazo señalado para presentarlos al rey, el capitán de los eunucos los llevó a Nabucodonosor. Después de hablar con ellos, el rey no encontró ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías, y quedaron a su servicio.

Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía, los encontró diez veces superiores al resto de los magos y adivinos de todo su reino.

Palabra de Dios.

Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56
R. ¡A ti gloria y alabanza por los siglos!

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres,
bendito tu nombre santo y glorioso. R.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R.

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R.

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R.

Bendito eres en la bóveda del cielo. R.

Aleluya Mt 24, 42a. 44
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Estad en vela y preparados,
porque a la hora que menos penséis
viene el Hijo del hombre. R

EVANGELIO
Vio una viuda pobre que echaba dos monedillas.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 1-4

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos, vio unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas y dijo:

«En verdad os digo que esa viuda pobre ha echado más que todos, porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir».

Palabra del Señor.

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