Archiv para 9 diciembre, 2017

Leocadia, virgen y mártir († a. 304)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Leocadia, Casaria, Gorgonia, vírgenes; Valeria, virgen y mártir; Daniel, Julián, Próculo, Severo, Siro, Restituto, Víctor, obispos; Aumonio, Basilio, Eusebio, Basiano, Primitivo, Mirón, Lucio, Pedro, Suceso, Hiparco, Filoteo, Santiago, Paragro, Habido, Romano, mártires; Balda, abadesa; Cipriano, abad; Ulrico, eremita; Wulfilda, abadesa.

El que no recibe de Dios, no puede dar más que migajas de sí

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

¿Dar gratis?, ¿pero no nos han educado en que lo que se da gratis pierde su valor? Incluso esos dispendios de ofertas en los establecimientos son señuelos para que sigas comprando, que ya nos lo sabemos. Si te dan dinero exclusivo de la tienda es porque buscan fidelizar a sus clientes. Que, como decimos en España, nadie regala duros a pesetas.

Por eso detrás de un regalo, salta la previsora sospecha de otra intención. Como esas madres listorras que por el tono de voz hipercariñoso de sus hijos saben que no necesitan su cariño sino que le van a pedir algo. Cuesta tanto la gratuidad que apenas nos fiamos de ella. No sé si el lector recuerda una ceremonia que practicaban los aborígenes del noroeste de los EEUU y que ha sido muy estudiada. Se denominaba el Potlatch. Era una fiesta de despiporre culinario, con mucha carne de foca y bisonte. El anfitrión tenía que mostrar su estatus y poderío por la calidad de sus regalos. Tantos regalos, tanto poder. Los regalos eran el papel de envolver el prestigio. Pero el Señor insiste en el Evangelio, “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”. Ojo, que no se refiere a una propiedad, a un bien de consumo, al traspaso de una realidad con peso y medida. Aclarémoslo, lo que los discípulos recibieron del Señor fue la presencia misma de Dios, y ellos permanecieron como sus asombrados testigos.

Los acontecimientos que ocurren en la Sagrada Escritura no son más que la gran preparación al face to face de Pentecostés, cuando entendieron por fin todo lo que había pasado. La gracia de Dios les traspasó los costados y se llenaron del Otro. De lo propio, les quedaba un profundísimo amor por Aquel que había comido y bebido con ellos. Dios puso su presencia, ellos pusieron su entusiasmo, y si en nuestra vida no se da ese cruce al mundo le aportamos muy poco. El que no recibe de Dios, no puede dar más que migajas de sí. Todos tratamos de dar amor a quien se pone a nuestro lado, hacerle una vida más satisfactoria con mucha conversación, momentos de jarana, sacrificios amorosísimos, etc. Pero sin la fuerza de Dios, lo mucho es bastante poco.

Desde aquí se entienden entonces las palabras más oscuras del Señor, como aquellas en las que se antepone al amor del padre y de la madre. Es decir, si Dios no entra en nuestro pecho y no se pone a limpiar el fondo del terrario de nuestra alma, amaremos mal, incluso muy mal a nuestros padres. “El que se niegue a sí mismo, no puede ser discípulo mío”, claro, el que no recoge sus caprichos y los mete en el contenedor de reciclaje, no puede dejar pasar a quien tiene un poder real de transformación.

Y además su fuerza es gratis, sólo cuesta… un poco de amor.

09/12/2017 – Sábado de la 1ª semana de Adviento

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Se apiadará de ti al oír tu gemido
Lectura del libro de Isaías 30, 19-21. 23-26

Esto dice el Señor, el Santo de Israel:

«Pueblo de Sión, que habitas en Jerusalén, no tendrás que llorar, se apiadará de ti al oír tu gemido: apenas te oiga, te responderá.

Aunque el Señor te diera el pan de la angustia y el agua de la opresión, ya no se esconderá tu Maestro, tus ojos verán a tu Maestro.

Si te desvías a la derecha o a la izquierda, tus oídos oirán una palabra a tus espaldas que te dice: “Este es el camino, camina por él.”

Te dará lluvia para la semilla que siembras en el campo, y el grano de la cosecha en el campo será abundante y suculento; aquel día, tus ganados pastarán en anchas praderas; los bueyes y asnos que trabajan en el campo comerán forraje fermentado, aventado con pala y con rastrillo.

En toda alta montaña en toda colina elevada habrá canales y cauces de agua el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.

La luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, cuando el Señor vende la herida de su pueblo y cure la llagas de sus golpes».Palabra de Dios

Sal 146, 1-2. 3-4. 5-6
R. Dichosos los que esperan en el Señor

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R.

Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R.

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R.

Aleluya Is 33, 22
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. El Señor nos gobierna, nos da leyes, es nuestro rey:
él es nuestra salvación

EVANGELIO
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1. 5a. 6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el Evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:

«ld a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra del Señor