Archiv para 10 diciembre, 2017

Eulalia de Mérida, virgen y mártir (c. a. 300)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

La Traslación de la Santa Casa de Loreto. Santos: Eulalia de Mérida, Julia, vírgenes; Melquiades (Melciades), Gregorio III, papa; Carpóforo, presbítero y mártir; Abundio, diácono y mártir; Menas, Hermógenes, Eugrafo, Mercurio, Gemelo, mártires; Sindulfo, Diosdado, obispos.

Vocación de teloneros de Dios

Escrito por Comentarista 4 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Hoy es el día del santo que se alimentaba de saltamontes y miel silvestre, pero no te equivoques, no era un excéntrico. Juan Bautista, el primo del Señor, vino de telonero del Hijo de Dios y lo hizo bien, con esa palabra que perfila espléndidamente a los amigos de Dios: con santidad. No creas que es poco lo que podemos aprender de él, aunque su imagen nos recuerde más a los primeros eremitas del desierto que a los amigos de Dios que viven en el corazón de una ciudad poblada de rascacielos.

Desde luego su vida era una vida en Dios, y esto nos tiene que dar un aldabonazo en el pericardio a los que andamos “divertidos en varios cuidados y pensamientos, lejos de amar con verdad”, los que vivimos“despiertos al desasosiego de esta vida” (Fray Luis de León) . El ser humano intuye que vino a este mundo con una enciomienda, una encomienda vocacional, algo redondo para alcanzar una realización personal. No parece que hayamos venido al mundo para ejercer la glotonería, me refiero a glotonería en sentido amplio, a quedarnos satisfechos con saturar los propios sentidos, a llenarnos la barriga, a buscar la tibieza, a tirar para lo propio en todas las elecciones. Ni siquiera tener salud nos vale, porque cuando uno goza de buena salud se queda a medias, “¿y ahora qué hago con la salud?, ¿hacia dónde tiro?”.

Todos llevamos impresa una vocación de más allá, de entrega, de ponernos a disposición de los demás. Somos un poco como Juan Bautista, que allanaba el terreno a sus seguidores para facilitarles el acceso al Mesías. Eso hace justamente la madre de familia, regala a su hijo el equipamiento afectivo necesario para afrontar su futuro emocional. Toda madre es una “facilitadora” de elecciones futuras. También los voluntarios que se acercan a ver al enfermo que se duele en su cama de hospital, alivian su mal trago, dejándole conversaciones y distracción. Todos deberíamos visibilizar nuestra vocación de teloneros de nuestro Señor. Somos los que ponemos fácil el acceso del otro al corazón del Maestro, para que cuando se queden solos piensen, ¿de dónde les viene a Jaime, a Teresa, a Alfredo esa serenidad, esa especie de tiempo detenido que son capaces de dilapidar sin prisas? Juan Bautista no tenía más prisa que la del enamorado de las almas humanas que se pierden el amor más grande.

Piensa por un momento cuantas veces pretendes suplantar al Maestro cuando sólo eres su telonero. Alivia al que te pide ayuda, ponle cerca del sagrario, déjale enamorado de la eucaristía, y el Señor te recompensará con recompensa divina.

10/12/2017 – Domingo de la 2ª semana de Adviento

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Preparadle un camino al Señor
Lectura del libro de Isaías 40, 1-5. 9-11

«Consolad, consolad a mi pueblo, -dice vuestro Dios-; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle, que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados».

Una voz grita:

«En el desierto preparadle un camino al Señor; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale.

Se revelará la gloria del Señor, y la verán todos juntos – ha hablado la boca del Señor – ».

Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión; alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén; álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: «Aquí está vuestro Dios. Mirad, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario, y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño, reúne con su brazos los corderos y los lleva sobre el pecho; cuida él mismo a las ovejas que crían».Palabra de Dios

Sal 84, 9ab-10. 11-12. 13-14
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos».
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.

SEGUNDA LECTURA
Esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 3, 8-14

No olvidéis una cosa, queridos míos, que: para el Señor un día es como mil años y mil años como un día.

El Señor no retrasa su promesa, como piensan algunos, sino que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie se pierda sino que todos accedan a la conversión.

Pero el día del Señor llegará como un ladrón.

Entonces los cielos desaparecerán estrepitosamente, los elementos se disolverán abrasados y la tierra con cuantas obras hay en ella quedará al descubierto.

Puesto que todas estas cosas van a disolverse de este modo ¡qué santa y piadosa debe ser vuestra conducta, mientras esperáis y apresuráis la llegada del Día de Dios!

Ese día los cielos se disolverán incendiados y los elementos se derretirán abrasados.

Pero nosotros, según su promesa, esperamos unos cielo nuevos y una tierra nueva en los que habite la justicia.

Por eso, queridos míos, mientras esperáis estos acontecimientos, procurad que Dios os encuentre en paz con él, intachables e irreprochables.

Palabra de Dios

Aleluya Lc 3, 4cd. 6
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.
Toda carne verá la salvación de Dios. R

EVANGELIO
Enderezad los senderos del Señor
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino.

Una voz grita en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”»

Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el jordán.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

– «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Palabra del Señor