Archiv para 19 diciembre, 2017

Martes 19 de diciembre. Raíz de Jesé

Escrito por Comentarista 6 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

OH, RAÍZ DE JESÉ, QUE TE ALZAS COMO UN SIGNO PARA LOS PUEBLOS, VEN A LIBRARNOS, NO TARDES MÁS.

Jesé era el padre del Rey David. Según la profecía, de su linaje nacería el Mesías, que tendrá también título de rey, pues lleva sangre real. Para establecer la evolución de las generaciones en las familias se elaboran los famosos “árboles” genealógicos. Este símbolo botánico es el que nos permite comprender este titulo del Mesías. Una feligresa, experta en jardinería, está dándose una buena paliza “actualizando” el jardín que tenemos junto a la sacristía porque estaba en absoluta decadencia. Se ha dedicado a cribar tierra, plantar semillas y a podar los árboles. En uno de ellos hay una rama finita junto al tronco, que nacía desde el suelo, como de un metro de alta y con bastantes hojas. Le pregunté que por qué no la cortaba. Y me respondió que es un “hijo” del árbol: cuando el actual muera o haya que cortarlo, el nuevo lo sustituirá.

El título “Raíz de Jesé” vincula a Jesucristo con la sangre azul, la realeza. Su árbol genealógico va desde Jesé hasta San José, quien pertenecía a la misma tribu que David. Además, el más afamado rey de Israel nació también en el mismo pueblo que Jesús: Belén de Judá. El Arcángel San Gabriel completa la relación del Mesías con Jesé cuando le dice a la Virgen María: “el Señor Dios le dará el trono de David, su padre”. Todas estas consideraciones vienen a legitimar a Jesucristo como Rey, aunque su reinado luego tuvo poco que ver con las esperanzas demasiado mundanas de muchos creyentes: su reino no es de este mundo, sino que es el Reino de Dios, el reino del universo entero. Para quien es Raíz de Jesé, un reino de este mundo es demasiado poco.

Igual que un hijo del Emperador es señal de la continuidad del linaje, y por lo tanto de la estabilidad de un imperio, así el Mesías que viene es un “signo para los pueblos” de la tierra: signo de la llegada del Reino de Dios que no pasa nunca. El Niño garantiza la sucesión y permanencia del reino.

Ayer aparecía el Mesías como rescatador. Hoy lo hace como libertador: “Ven a librarnos”. La falta de libertad se relaciona con la esclavitud, en este caso, la esclavitud del pecado que ata a toda la humanidad. Quien es Raíz de Jesé viene a romper nuestras cadenas.

No tardes más, Jesús, Raíz de Jesé: visítanos, ¡condúcenos a la libertad verdadera de los hijos de Dios!

 

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Versículos del Aleluya (Leccionario).

(dom) 17 de dic.: Oh, Sabiduría del Altísimo, que lo dispones todo con firmeza y suavidad, ven para mostrarnos el camino de la prudencia.

(lun) 18 de dic.: Oh, Pastor de la casa de Israel, que en el Sinaí diste a Moisés tu ley, ven a rescatarnos con el poder de tu brazo.

(mar) 19 de dic.: Oh, Raíz de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más.

(mié) 20 de dic.: Oh, Llave de David, que abres las puertas del Reino eterno, ven y libra a los cautivos que viven en tinieblas.

(jue) 21 de dic.: Oh, Enmanuel, rey y legislador nuestro, ven a salvarnos, Señor, Dios nuestro.

(vie) 22 de dic.: Oh, Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.

(sab) 23 de dic.: Oh, Rey de las naciones y Piedra angular de la Iglesia , esperanza de las naciones y salvador de los pueblos, ven a salvarnos, Señor Dios nuestro.

(dom) 24 de dic.: Oh, Sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven ahora a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

 

Nemesio, mártir († c. 250)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Anastasio I, papa; Sindimio, Nemesio, Darío, Zósimo, Segundo o Secundino, Ciriaco, Anastasio, Maura, Eusebio, Marcelo, Hipólito, Máximo, Fausta, Polieuto, Paulino, Meuris, Teo, mártires; Gregorio, obispo; Timoteo, diácono y mártir; Protasia, virgen y mártir; Urbano V, papa (beato).

19/12/2017 – Martes de la 3ª semana de Adviento

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El nacimiento de Sansón fue anunciado por el ángel
Lectura del libro de los jueces 13, 2-7. 24-25a

En aquellos días, había en Sorá un hombre de estirpe danita, llamado Manoj. Su esposa era estéril y no tenía hijos.

El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo:

«Eres estéril y no has engendrado. Pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, guárdate de beber vino o licor, y no comas nada impuro, pues concebirás y darás a luz un hijo. La navaja no pasará por su cabeza, porque el niño será un nazir de Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel de la mano de los filisteos».

La mujer dijo al esposo:

«Ha venido a verme un hombre de Dios. Su semblante era como el semblante de un ángel de Dios, muy terrible. No le pregunté de dónde era, ni me dio a conocer su nombre. Me dijo: “He aquí que concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino o licor, y no comas nada impuro; porque el niño será nazir de Dios desde el seno materno hasta el día de su muerte”».

La mujer dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. El espíritu del Señor comenzó a agitarlo.Palabra de Dios

Sal 70, 3-4a. 5-6ab. 16-17
R. Que se llene mi boca de tu alabanza y así cantaré tu gloria.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.

Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías. R.

Contaré tus proezas, Señor mío,
narraré tu justicia, tuya entera.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas. R.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Ven, Señor, y no tardes,
perdona los pecados de tu pueblo. R.

EVANGELIO
Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 5-25

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.

Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.

Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo:

«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, “para convertir los corazones de los padres hacía los hijos”, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías replicó al ángel:

«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».

Respondiendo el ángel le dijo:

«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».

El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.

Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo:

«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor cuando se ha fijado en mi para quitar mi oprobio ante la gente».

Palabra del Señor