Archiv para 28 diciembre, 2017

Jueves 28 de diciembre. Fiesta de los Santos Inocentes.

Escrito por Comentarista 7 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La celebración de la fiesta de los Inocentes está desde siempre ligada a la Octava de Navidad y aunque su ubicación nos sitúa en el plano histórico, los formularios presentan un tinte teológico. En efecto, nos narra el evangelio de Mateo que el rey Herodes, advertido del nacimiento de un Rey para los judíos, mandó ejecutar a los niños menores de dos años en Belén y sus alrededores. Los historiadores nos cuentan que Herodes pensaba que querían arrebatarle el reino, incluso sospechaba de sus hijos llegando, de hecho, a ejecutar a alguno de ellos. El nacimiento de un pretendiente al trono era una amenaza para él.

Pero el hecho histórico que nos relata el Evangelio, se convierte en la celebración de la fiesta en un compendio de la “teología del martirio”. En efecto, lo que las oraciones de la Misa proclaman es que el martirio es siempre, como se manifiesta en este caso, más que una ofrenda del hombre a Dios, una gracia de Dios al hombre. Los niños no pueden dar testimonio de palabra, ni defenderse con los miembros, es la entrega de su vida y el derramamiento de su sangre lo que habla por ellos.

La victoria de los Inocentes no es originalmente fruto de su entrega si no don de Dios, que como afirma Juan en su primera carta: “Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero”.

Los santos Inocentes (s. I)

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Los Santos Inocentes. Santos: Eutiquio, Domiciano, Cástor, Víctor, Rogaciano, Troadio, Cesáreo, mártires; Calínico, Eustracio, Bonifacio, obispos; Indes, Domna, Teófila, vírgenes y mártires; Agape, confesor; Teodoro, abad; Antonio, monje.

28/12/2017 – Jueves – Octava de Navidad. Los Santos Inocentes, mártires

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PRIMERA LECTURA
La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1, 5-2, 2

Queridos hermanos:

Este es el mensaje que hemos oído a Jesucristo y que os anunciamos: Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna. Si decimos que estamos en comunión con él y vivimos en las tinieblas, mentimos y no obramos la verdad. Pero, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.

Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia.

Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y su palabra no está en nosotros.

Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.Palabra de Dios

Sal 123, 2-3. 4-5. 7b-8
R. Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas impetuosas. R.

La trampa se rompió,
y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

Aleluya
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. A ti, oh, Dios, te alabamos;
a ti, Señor, te reconocemos;
a ti te ensalza
el blanco ejército de los mártires, Señor. R.

EVANGELIO
Herodes mató a todos los niños en Belén
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 2, 13-18

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:

«De Egipto llamé a mi hijo».

Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.

Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:

«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes; es Raquel que llora por sus hijos, y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

Palabra del Señor