Archiv para 2 enero, 2018

El Cordero de Dios

Escrito por Comentarista 8 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

San Juan 2,29-3,6

Sal 97, 1-2ab. 3cd-4. 5-6

San Juan 1, 29-34

”Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo“… Es, de nuevo, Juan Bautista quien señala al Niño que estos días veneramos en Belén. No debes apartar tu vista del pesebre, porque en él se hallan encerrados todos los secretos del Amor de Dios. Conforme le contemplas, deja que estas frases que te regala la liturgia suenen una y otra vez, hasta inundar con su eco tu alma e iluminar la imagen del Niño. De fondo, las palabras del discípulo amado: “Mirad (¡Mirad!) qué Amor nos ha tenido el Padre…” “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. El Niño es Víctima, Hostia; el pesebre altar; los pañales, corporales. Los brazos de María ya ofrecen al Padre su Tesoro para que nuestros pecados sean perdonados.

El sacrificio de un cordero, al que los judíos estaban acostumbrados desde siglos, es un sacrificio conmovedor. El cordero es joven, y grita inocencia con sus ojos mientras el cuchillo se acerca a su cuello; es manso, y apenas abre la boca mientras es conducido a la muerte; es blanco como la nieve, y el rojo de la sangre que le tiñe de púrpura al ser degollado parece estar clamando al Cielo… Sí, ya sé que es un cuadro cruel, pero, recuerda… Entre Belén y el Calvario hay una misteriosa asociación.

Nuestros pecados ya se arremolinan en torno al pesebre; el Niño ha impedido a los ángeles cortarles el paso. Y pocos saben que el llanto de este Recién Nacido no es un llanto como los demás; que llora desde muy lejos, y su llanto, cristalino y rojo, llega muy arriba.

La imagen es triste, y podrás juzgar disparate lo que ahora te digo, pero creo firmemente que en esta escena se halla el centro de nuestra enorme alegría. Más grande que nuestros pecados se manifiesta hoy el Amor de Dios, quien no ha dudado en entregarnos a su propio Hijo como Víctima reparadora. Es un Amor muy grande, incomprensible; Dios es muy muy bueno… Nos dio su Tesoro, a su propio Hijo, sabiendo que lo romperíamos; pero aún así nos lo dio para que, roto, fuese el sacrificio que limpiase nuestras culpas. Es muy bueno…

Mientras tanto, el Niño sonríe. No; no es que no sepa nada de lo que está pasando. Lo sabe todo, pero sonríe; sonríe porque nos ama, y ve llegado el momento de nuestra redención. Y sonríe, sonríe también la Madre mientras asoma una lágrima a sus ojos, y sonríe el bueno de José, porque la alegría de ambos no es la risa tonta del ingenuo, sino el gozo profundo de un Amor muy grande. Y sonrío yo, y quiero que sonrías tú también, porque – créeme -, nunca, ¡Nunca! has sido más amado.

 

02/01/2018 – Martes – 2ª semana de Navidad.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 2, 22-28

Queridos hermanos:

¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.

En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y esta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna.

Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas – y es verdadera y no mentirosa -, según os enseñó, permaneced en él.

Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida.

Palabra de Dios.

Sal 97, 1-2ab. 2cd -3ab. 3cd 4
R. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia.
Se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la salvación de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente
a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R.

EVANGELIO
El que viene detrás de mi
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 19-28

Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:

«¿Tú quién eres?».

Él confesó y no negó; confesó:

«Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron:

«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».

Él dijo:

«No lo soy».

– «¿Eres tú el Profeta?»

Respondió: «No».

Y le dijeron:

«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».

El contestó:

«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».

Juan les respondió:

– «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Palabra del Señor.

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