Archiv para 9 enero, 2018

La autoridad de Jesús

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Y, en seguida se van a Cafarnaún. Jesús y sus primeros discípulos. Y empiezan a ver cómo acontece el reino. Jesús enseña con autoridad. Es decir dice algo que tiene autoridad sobre el corazón del hombre. Cuándo él habla se impone la verdad en nuestro interior y sentimos la llamada a responder. Esa es su autoridad. No habla de oídas. Tampoco expone un discurso que sólo es hermoso o sólo verdadero. Dice cosas que tocan lo más profundo de nuestro ser. Reconocemos la autoridad cuándo nos damos cuenta de qué, de alguna manera, hemos de seguirla. A Cristo hay que prestarle atención y obedecerle. Esto nos señala también de qué manera hemos de leer o escuchar la palabra de Dios. Jesús tiene autoridad y, por eso, nos obliga a tomar una posición. Claro que, lo primero, es escucharle.

Algunos se asombran y uno, se revuelve. El espíritu inmundo estaba dentro de él y habla en plural, porque debían ser unos cuantos demonios, pero también porque frente a la autoridad de Jesús quiere oponer la verdad de la “multitud”, el triunfo de las encuestas y las estadísticas; la barrera de una supuesta mayoría que se defiende atacando; que tergiversa los hechos. La pregunta es tremenda “¿has venido a acabar con nosotros?”. Evidentemente Jesús se enfrenta al mal, pero no destruye al hombre. Arranca, cuando nos abrimos a su amor, lo que nos destruye interiormente. Pero hay también la posibilidad de que nos confundamos y pensemos que quiere arrebatarnos algo nuestro. Como no recordar las palabras de Benedicto XVI: “Cristo no quita nada, lo da todo”.

Lo que es cierto es que le encuentro con Jesús produce una conmoción en nosotros, porque nuestra vida cambia. Jesús ha venido a desatar el corazón del hombre al que la esclavitud del pecado impedía amar según el designio de Dios. Ahí se realiza la salvación, en que quedamos libres para amar. Y, consiguientemente llega el estupor: “¿qué es esto?”.

Me parece que una de las cosas que hemos de recuperar es la sorpresa ante el mensaje del evangelio. No podemos acostumbrarnos al hecho de que Dios nos ha hablado. Continuamente hemos de percibir la novedad de lo que dice y de que nos habla a nosotros. Para ello hemos de percibir la palabra de Dios como algo vivo, que tiene el poder de obrar en nosotros.

Hoy vemos que Jesús enseña y libera. Lo que sucedió en Cafarnaún nos puede pasar a cada uno de nosotros. Él no deja de instruirnos con una sabiduría desconocida capaz de iluminar nuestra vida de una manera totalmente nueva. Cuando nos dejamos guiar por ella nuestra vida alcanza una nueva densidad. Al mismo tiempo el Señor nos va apartando del mal para que en nuestra vida se desarrolle la vida que nos da y su amor.

Acaba el evangelio de hoy señalando que la fama de Jesús se extendió. También hoy es muy conocido. No sabemos cómo impactó en cada persona ese oír hablar de Jesús. En cualquier caso no se puede prescindir del encuentro personal. Es ante él cuando nos damos cuenta de quién es y de cómo nos ama.

Eulogio, mártir (c. a. 800-859)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Eulogio de Córdoba, Britwaldo, obispos y mártires; Pedro, Marcelino, obispos; Basilisa, Marciana, vírgenes; Vidal, Revocato, Fortunato, Julián y Basiliso, Anastasio y Antonio, Celso y Marcionila, Epicteto, Jocundo, Segundo, Adriano, Pusilana y Favila, mártires; Adrián, abad.

09/01/2018 – Martes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
El Señor se acordó de Ana, y dio a luz a Samuel
Lectura del primer libro de Samuel 1, 9-20

En aquellos días, se levantó Ana, después de comer y beber en Siló. El sacerdote Elí estaba sentado en el sitial junto a una de las jambas del templo del Señor. Ella se puso a implorar al Señor con el ánimo amargado, y lloró copiosamente. E hizo este voto:

-«Señor del universo, si miras la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mi y no olvidas a tu sierva, y concedes a tu sierva un retoño varón, lo ofreceré al Señor por todos los días de su vida, y la navaja no pasará por su cabeza. »

Mientras insistía implorando ante el Señor, Elí observaba su boca. Ana hablaba para sí en su corazón; solo sus labios se movían, más su voz no se oía. Elí la creyó borracha.

Entonces le dijo:

-«¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Echa el vino. que llevas dentro»

Pero Ana tomó la palabra y respondió:

-«No, mi Señor, yo soy una mujer de espíritu tenaz. No he bebido vino ni licor, solo desahogaba mi alma ante el Señor. No trates a tu sierva como a una perdida, pues he hablado así por mi gran congoja y aflicción.»

Elí le dijo:

-«Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda el favor que le has pedido.»

Ella respondió:

-«Que tu sierva encuentre gracia a tus ojos .»

Luego, la mujer emprendió su camino, comió y su semblante no fue ya el mismo-

Se levantaron de madrugada y se postraron ante el Señor. Después se volvieron y llegaron a su casa de Ramá.

Elcaná se unió a Ana, su mujer, y el Señor se acordó de ella.

Al cabo de los días Ana concibió y dio a luz un hijo al que puso por nombre Samuel, diciendo:

-«Se lo pedí a Señor.»Palabra de Dios.

IS 2, 1. 4-5. 6-7. 8abcd
R. Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador.

Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R.

Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor.
Los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R.

El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R.

El levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R.

Aleluya Cf. 1 Tes 2, 13
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Acoged la palabra de Dios, no como palabra humana,
sino, cual es en verdad, como palabra de Dios. R.

EVANGELIO
Les enseñaba con autoridad
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

« ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«Cállate y sal de él».

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:

«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.

enero 2018
L M X J V S D
« Dic    
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031