Archiv para 10 enero, 2018

Gonzalo de Amarante, confesor († a. 1260)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Gregorio X, papa; Nicanor, mártir; Agatón, Marciano, presbíteros; Aldo, Gonzalo, confesores; Guillermo (=Willian, Billy), Juan el Bueno, Patrocinio y Domiciano, Petronio, Maurilo, obispos; Pedro Urseolo, Gonzalo, monje; Aringa, virgen; Leonia Francisca de Sales Aviat, beata.

Un día de Jesús

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En seguida Jesús, de nuevo con sus discípulos, se fue a la casa de Simón y Andrés. Marcos especifica que fue con Santiago y Juan. Se representa ahí cómo se va formando una comunidad que tiene por centro a Jesús. La amistad con Cristo no es exclusivista sino integradora. Aquel día pusieron Simón y Andrés la casa; en otra ocasión serían otros. Parece que ya se conocían entre ellos, pero la presencia de Jesús suscita lazos más profundos, que con el tiempo se revelarán nuevos en la existencia de la Iglesia.

¿De qué le hablan en primer lugar a Jesús? De aquello que, en aquel momento más les preocupaba y era que la suegra de Simon tenía fiebre. Como quien dice hace dos días que conocen al Maestro y ya le tienen confianza. Volvemos a encontrarnos con el “inmediatamente”. ¿Cuándo es el momento oportuno de hablar con Jesús de nuestros problemas? Cuando se presentan. A veces vamos a rezar y por querer ser elevados no ponemos la vida, la nuestra, delante del Señor. Por otra parte ese hablar de lo que nos preocupa al Señor también es una manera de indicarnos que hay que sosegar el alma, porque sino lo que nos inquieta vuelve una y otra vez y así no hay quien haga oración.

Se pone también de manifiesto la auténtica humanidad de Jesús. Ha ido a la sinagoga y ahora a compartir, comer, descansar con sus amigos. Vive una vida verdaderamente humana y se deja afectar por todo lo humano. Hermoso el detalle delicado de Jesús que “se acercó, la cogió de la mano y la levantó”. Qué ha eso ha venido al mundo, a levantarnos. Y tiene verdadero cuerpo y toca. La humanidad santa de Jesús se encuentra con nuestra humanidad herida y la sana.

Curada la suegra se puso a servir, imagen en la que tantos comentaristas han visto que necesitamos de la salvación del Señor para ser verdaderos servidores. Y quien sirve a Jesús sirve también al prójimo. Pienso en tantas personas indolentes, fatigadas, postradas por sus propias frustraciones o por el maltrato, angustiadas,… que necesitan de esa mano de Jesús que les devuelva la alegría de la existencia. También en nosotros, que necesitamos del contacto con Cristo para que nuestra vida sea más entregada y generosa.

La fama de Jesús se extiende y también su poder sanador. Así que la multitud se agolpa a su alrededor. La práctica del bien no va a reducirnos las ocupaciones sino aumentarlas. Pienso en esos santos inagotables: Francisco Javier, Pedro Claver, Juan Bosco,… El bien atrae y da trabajo. Jesús, nos enseña esa caridad que es amor sin medida.

Y ya de madrugada Jesús rezando. Lo que hace Jesús es una auténtica lección sobre cómo orar. Lo vemos a lo largo de todo el evangelio. Hoy se nos enseña el tiempo y el lugar; a buscar un momento que sea oportuno (el mejor para el Señor) y adecuado. Muestra también como en su humanidad Jesús ansiaba el diálogo con su Padre. Así lo encuentran los discípulos. Así está también Jesús en el sacramento de la Eucaristía, cerca de nosotros, en continuo coloquio con el Padre. En un lugar muchas veces solitario pero siempre accesible. ¿Qué le dicen los apóstoles? “Todo el mundo te busca”. Así empiezan a hacer de intermediaros entre las necesidades de la gente y Jesús. Interceder por los demás para que se encuentren con el Señor.

10/01/2018 – Miércoles de la 1ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Habla, Señor, que tu siervo escucha
Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20

En aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí.

La palabra del Señor era rara en aquellos días tiempo y no eran frecuentes las visiones.

Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos comenzado a debilitarse y no podía ver.

La lámpara de Dios, aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios.

Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió:

-«Aquí estoy.»

Corrió donde estaba Elí y dijo:

-«Aquí estoy, porque me has llamado.»

Respondió:

-«No te he llamado; vuelve a acostarte.»

Fue y se acostó.

El Señor volvió a llamar a Samuel.

Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y le dijo:

-«Aquí estoy; porque me has llamado.»

Respondió:

-«No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte.»

Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había sido manifestado todavía la palabra del Señor.

El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue a donde estaba Elí y dijo:

_ «Aquí estoy; porque me has llamado.»

Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel:

-«Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, que tu siervo te escucha.”» Samuel fue a acostarse en su sitio.

El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:

-«¡Samuel, Samuel!»

Respondió Samuel:

-«Habla, que tu siervo escucha.»

Samuel creció. El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel era un autentico profeta del Señor.

Palabra de Dios.

Sal 39, 2 y 5. 7-8a. 8b-9. 10
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito.
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

« – Como está escrito en mi libro
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes. R.

Aleluya Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor
y yo las conozco, y ellas me siguen. R.

EVANGELIO
Curó a muchos enfermos de diversos males
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron:

-«Todo el mundo te busca.»

Él les respondió:

– «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido»

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios

Palabra del Señor.

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