Archiv para 12 enero, 2018

Un milagro para los escribas

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La escena de la curación del paralítico de Cafarnaún es especialmente emocionante. Además del la compasión de Jesús encontramos la osadía de aquellos cuatro personajes anónimos que condujeron al no menos desconocido paralítico ante Jesús.

Encontramos varios personajes. La multitud que llena la casa (algunos dicen que era la de Pedro). Jesús está rodeado de gente, pero no siempre los que están más cerca son los que salen más beneficiados. Entre estos hay unos escribas que, además indica san Marcos, estaban sentados. Aunque había mucha gente habían encontrado acomodo. Quizás la misma multitud, por respeto se lo había cedido o quizás ellos mismos se lo habían apropiado. Están esos cuatro desconocidos de los que ya hemos hablado (que algún padre de la Iglesia ve en ellos una alegoría de las virtudes, que yo no, porque si aquel hombre no podía andar es que sus virtudes no podían llevarlo), está el paralítico y está Cristo.

No sabemos de la fe del paralítico; si era mucha o escasa. De lo que no cabe duda es de que sí la tenían sus porteadores. Jesús les hace el encomio. También Jesús actúa en consonancia con la fe de aquellos hombres y le perdona los pecados al paralítico. Como el perdón de Jesús es real aquel hombre debió sentir una alegría tremenda, aunque seguía postrado.

Pero los escribas empezaron a farfullar interiormente. Detengámonos en eso, que muchas veces no hacen falta aspavientos exteriores ni grandes gestos para rechazar lo que Jesús hace. Lo piensan. Piensan mal y ahí ya rechazan a Cristo. En nuestro mundo tan de la apariencia y la pose se nos escapa la importancia de la interioridad. Pero dentro de cada uno pasan muchas cosas. Pasaban en el corazón de los que llevaron al paralítico; en éste que quedó justificado y en los escribas que en lugar de abrirse a la contemplación de la gracia malmeten interiormente contra Jesús. Uno se imagina que un escriba se dedica a levantar acta de lo que suceden, pero estos añadían notas a pie de página. Aquel día pusieron: “Blasfema”. No podían juzgar de lo que sucedía en el alma del paralítico y cargaron las tintas contra Jesús.

Pero Jesús también lee lo que se escribe en los corazones, aunque sea con mala sangre. Lee lo que borronearon los escribas y nuestros garabatos. Y les habló al corazón como había hecho con el paralítico y sus camilleros. Hizo aquel milagro tan vistoso y tan bien acompañado por el enfermo que, para evitar dudas y malentendidos; para que constara fielmente transcrito en el documento escribano, salió “a la vista de todos”. No sabemos que pasó en el interior de aquellos escribas, que mañana nos los encontramos de nuevo, y si sus corazones eran de piedra y lo habían grabado a cincel o si hicieron una tachadura. En cualquier caso tenemos aquí una invitación muy hermosa a acercarnos al sacramento de la confesión. Jesús quiere perdonarnos y limpiarnos el corazón y que después podamos andar para que otros lo vean y se admiren. Porque siempre mueve a conversión descubrir que la vida de otros ha cambiado.

Gracias Señor por tu misericordia.

Benito Biscop, abad (629-690)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Juan, Probo, Bonet (Bonito), obispos; Taciana (Tatiana), Sátiro, Arcadio, Zótico, Rogato, Modesto, Cástulo, Tigrio, Eutropio, mártires; Cesarea, virgen; Benito, Aelredo (Alfredo), Victoriano, abades; Nazario, Martín de León, presbíteros.

12/01/2018 – Viernes de la 1ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Os quejaréis a causa del rey, pero el Señor no os responderá
Lectura del primer libro de Samuel 8, 4-7. 10-22a

En aquellos días, se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Rama, donde estaba Samuel.

Le dijeron:

-«Tú eres ya un anciano y tus hijos no siguen tus caminos. Nómbranos, por tanto, un rey, para que nos gobierne, como se hace en todas las naciones».

A Samuel le pareció mal que hubieran dicho:

-«Danos un rey, para que nos gobierne».

Y oró al Señor.

El Señor dijo a Samuel:

-«Escucha la voz del pueblo en todo cuanto te digan. No es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que no reine sobre ellos.»

Samuel transmitió todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido un rey.

Samuel explicó:

-«Este el el derechos del rey que reinará sobre vosotros: se llevará a vuestros hijos para destinarlos a su carroza y a su caballería, y correrán delante de su carroza. Los destinará a ser jefes de mil o de cincuenta, a arar su labrantío y segar su mies, a fabricar sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas . Se apoderará de vuestros mejores campos, viñas y olivares, para dárselos a sus servidores. Cobrará el diezmo de vuestros olivares y viñas., para dárselo a sus eunucos y servidores. Se llevará a vuestros mejores servidores, siervas y jóvenes, así como vuestros asnos, para emplearlos en sus trabajos. Cobrará el diezmo de vuestro ganada menor, y vosotros os convertiréis en esclavos suyos. Aquel día os quejaréis a causa del rey que os habéis escogido. Pero el Señor no os responderá».

El pueblo se negó a hacer caso a Samuel y contestó:

-«No importa. Queremos que haya un rey sobre nosotros. Así seremos como todos los otros pueblos. Nuestro rey nos gobernará, irá al frente y conducirá nuestras guerras».

Samuel oyó todas las palabras del pueblo y las transmitió a oídos del Señor.

El Señor dijo a Samuel::

-«Escucha su voz y nómbrales un rey.»Palabra de Dios.

Sal 88, 16-17. 18-19
R. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.

Dichoso el pueblo que sabe aclamarte:
caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
tu nombre es su gozo cada día,
tu justicia es su orgullo. R.

Porque tú eres su honor y su fuerza,
y con tu favor realzas nuestro poder.
Porque el Señor es nuestro escudo
y el Santo de Israel nuestro rey. R.

Aleluya Lc 7, 16
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo. R.

EVANGELIO
El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico:

-«Hijo, tus pecados quedan perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

-«Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?».

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:

-«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados-dice al paralítico-: ”Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa” ».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:

-«Nunca hemos visto una cosa igual».

Palabra del Señor.

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