Archiv para 14 enero, 2018

Jesús, al encuentro de los hombres

Escrito por Comentarista 9 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Antes que cualquier milagro, Jesús sale al encuentro con los hombres. Así lo relata el evangelio de Juan. No es extraño que los primeros discípulos del Señor pertenecieran al círculo del Bautista. Él se había dedicado a preparar “un pueblo bien dispuesto” para recibir al Mesías. Antes que por sus gestos los primeros discípulos son atraídos por la persona misma de Cristo. No hace mucho una joven, con graves dificultades morales y que renegaba de la Iglesia porque pensaba que esta quería destruirla, encontró la fe a través de unos amigos. Entonces dijo: “hasta ahora todos los problemas de mi vida me parecían insoportables, ahora comparado con Jesucristo, al que he conocido, todo me parece pequeño”.

También los primeros discípulos encontraron a Jesús a través del testimonio de otro. ¿Qué ha hecho Juan el Bautista? Además de sus predicaciones anteriores, ahora cuando pasa Jesús se fija en él. Después habla de lo que está mirando y lo define como “Cordero de Dios”. Esa frase aludía al sacrificio, que más o menos a esa hora, se celebraba cada día en el templo. El caso es que mirando al que, a nuestros ojos parece un simple hombre, lo define señalando el misterio de su divinidad. Por la atención de Juan los dos discípulos se acercan a Cristo.

Entonces es Jesús quien les pregunta: “¿Qué buscáis?” Porque el encuentro con el Señor no es un divertimento de la vida, sino que él viene para responder a nuestras necesidades más profundas; nos trae la salvación.

Aun antes de saber cómo responder a esa pregunta los discípulos desean estar con él y escucharle. Lo llaman Rabí, con lo que de antemano le reconocen la autoridad para formarles. Y la invitación de Cristo es a que vayan con él y vean. Años más tarde el evangelista Juan, que muchos consideran que fue el compañero de Andrés en esta escena, iniciará su primera carta hablando “de lo que hemos visto y oído, lo que han tocado nuestras manos”. La invitación de Cristo a permanecer con él indica la novedad de la vida cristiana, que ya desde entonces consistirá en permanecer con el Señor. Por eso, en el bautismo, lo primero que sucede es que Dios viene a nosotros para estar junto a nosotros.

Carlos de Foucauld, comentaba este texto: “tu primera palabra a los discípulos es ‘Venid y veréis’, esto es ‘seguid y mirad’, o sea ‘imitad y contemplad’… La última es ‘sígueme’ (Jn 21, 22)… ¡Qué tierna, dulce, saludable y amorosa es esta palabra: ‘sígueme’, esto es, ‘imítame’!”

Tras pocas horas de estar con el Maestro los discípulos ya tienen una certeza: es el Mesías. Por eso Andrés corre a decírselo a su hermano Pedro. Les ha sucedido algo impresionante: se han encontrado con Cristo. Y en esto consiste, nos recordaba Benedicto XVI, el cristianismo: en el encuentro con una persona que cambia radicalmente la orientación de nuestra vida. A ello se refiere el apóstol en la segunda lectura al indicarnos cómo hemos de vivir ya que, unidos a Cristo, no sólo hemos sido salvados por su muerte sino que también estamos llamados a resucitar. De ahí que toda nuestra vida (nuestro cuerpo) ha de glorificar a Dios.

Malaquías, profeta (s. IV y V a. C.)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Félix, presbítero; Eufrasio, Dacio, Fulgencio, Sabas, Caldeolo, Barbescemin, obispos; Malaquías, profeta; Juan de Ribera, Macrina, confesores; Ponciano, Prisco, Prisciliano, Engelmaro, Benedicta, mártires; Esteban, abad.

Juan de Ribera, obispo († 1611)

Escrito por webmaster el . Posteado en Santoral

Santos: Félix, presbítero; Eufrasio, Dacio, Fulgencio, Sabas, Caldeolo, Barbescemin, obispos; Malaquías, profeta; Juan de Ribera, Macrina, confesores; Ponciano, Prisco, Prisciliano, Engelmaro, Benedicta, mártires; Esteban, abad.

14/01/2018 – Domingo de la 2ª semana de Tiempo Ordinario.

Escrito por el . Posteado en Lecturas de Misa

PRIMERA LECTURA
Habla, Señor, que tu siervo escucha
Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el Arca de Dios.

Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió:

«Aquí estoy.»

Corrió adonde estaba Elí y le dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

«No te he llamado; vuelve a acostarte».

Fue y se acostó.

El Señor volvió a llamar a Samuel.

Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Respondió:

«No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte».

Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor.

El Señor llamó a Samuel, por tercera vez . Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo:

«Aquí estoy, porque me has llamado».

Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel:

«Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”». Samuel fue a acostarse en su sitio.

El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores:

«¡Samuel, Samuel!».

Respondió Samuel::

«Habla, que tu siervo escucha».

Samuel creció. El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras.

Palabra de Dios.

Sal 39, 2 y 4ab. 7. 8-9. 10
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor;
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios. R.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
entonces yo digo: «Aquí estoy». R.

« – Como está escrito en mi libro –
para hacer tu voluntad.
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios; Señor, tú lo sabes. R.

SEGUNDA LECTURA
¡Vuestros cuerpos son miembros de Cristo!
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, l3c-15a. 17-20

Hermanos:

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. Y Dios resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros con su poder.

¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?

El que se une al Señor es un espíritu con él.

Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios?

Y no os pertenecéis, pues habéis sido comprados a buen precio.

Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!

Palabra de Dios.

Aleluya Cf. Jn 1, 41. 17b
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Hemos encontrado al Mesías, que s Cristo;
la gracia y la verdad nos han llegado por medio de él. R.

EVANGELIO
Vieron dónde vivía y se quedaron con él
Lectura del santo Evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

«Este es el Cordero de Dios».

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

«¿Qué buscáis?».

Ellos le contestaron:

«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».

Él les dijo:

«Venid y veréis»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro)».

Palabra del Señor.

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