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Este es mi hijo amado en quién me complazco

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Celebramos este domingo la fiesta del bautismo de Jesús, de esta forma cerramos el tiempo de Navidad y damos comienzo al tiempo ordinario. Durante todos estos días hemos profundizado el misterio de la Encarnación, el misterio que es que Dios quiso hacerse hombre. Ahora, pasamos a otra etapa del año litúrgico, nos vamos a centrar en el ministerio de Jesús, en su vida pública, que comienza con el bautismo.

Jesús, el Hijo amado, era verdadero Dios y verdadero hombre. Jesús, durante su vida, que vamos a ir recorriendo durante el tiempo ordinario, nos muestra lo que significa ser hijos, nos enseña en que cosiste la verdadera filiación. Para ello, necesita ser ungido por el Espíritu Santo en su humanidad, de esta forma, podrá llevar hasta el final la misión que el Padre le encomienda. Como vemos, esta fiesta es profundamente trinitaria. El Padre se deja oír desde el cielo diciendo: “este es mi Hijo amado, en quién me complazco”. El Hijo, para llevar a cabo su misión, se coloca en la fila para ser bautizado por Juan, reconoce que necesita de la acción del Espíritu en su humanidad. El Espíritu desciende sobre Jesús y se posa sobre Él. Padre, Hijo y Espíritu, cada uno realizando su misión en el plan de salvación.

Esta fiesta nos enseña la importancia de la comunión. Dios Amor, comunión de personas, actúa siempre en unidad. Nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, nuestra esencia más profunda es la comunión. Pidamos hoy la comunión para nuestra Iglesia, desde los ámbitos más pequeños a los más grandes, pidamos la comunión para nuestros grupos de catequesis, para nuestras parroquias, para nuestras diócesis, comunión en la Iglesia local y universal. Comunión no significa uniformidad de pensamiento y de formas, sino opción por la unidad en la diferencia. Esta fiesta también nos enseña la necesidad que tenemos todos del Espíritu Santo, si el Hijo de Dios, segunda persona de la trinidad, fue ungido por el Espíritu en su humanidad, cuanto más nosotros, criaturas, necesitamos ser ungidos por el Espíritu. Sin la acción del Espíritu no podemos generar comunión, no podemos crear unidad, por eso pidamos la fuerza del Espíritu. Hoy somos nosotros los hijos amados en quién Dios se complace, hoy Dios nos confía también la misión de llevar el evangelio a nuestro mundo.

Comencemos el tiempo ordinario pidiendo al Espíritu Santo que nos ilumine, que nos guíe, que nos conduzca. Que nos ayude a vivirnos y sentirnos en todo momento como los hijos predilectos de Dios, en quienes Él confía. Pidamos por todos los catecúmenos que se preparan para recibir el bautismo. Por los padres de los niños que se acercan a la Iglesia para pedir este sacramento, ojalá pueda significar para ellos un acercamiento y un redescubrimiento de su fe. Pidamos hoy por todos los bautizamos, para que renovemos nuestro bautismo en este día, para que descubramos la grandeza de ser hijos amados de Dios.

Elevemos nuestra plegaria a la Trinidad, que el Padre, el Hijo y el Espíritu nos ayuden a comprender lo que significa nuestro bautismo. Que ellos nos acompañen durante todo el tiempo ordinario para que sepamos actuar como hijos en todas las circunstancias y situaciones que la vida nos presente.

Jesús recorría toda Galilea predicando y curando

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Ayer celebramos la Epifanía de Dios a todos los pueblos, y hoy vemos a Jesús poniéndose en camino para anunciar el evangelio y para curar enfermedades. Jesús abandona Nazaret y se dirige a Cafarnaún, Jesús sale a otros lugares para llevar allí también la buena noticia de la salvación. La noticia del arresto de Juan lejos de paralizarle le hace ponerse en marcha. Esta actitud de Jesús es un contraste para nosotros. Este evangelio me lleva a dos reflexiones.

La primera es acerca de Juan Bautista, es encarcelado por ser un profeta, por decir la verdad, por ser fiel a sus principios. ¿Cuántos “Juan Bautista” hay en el presente en nuestro mundo? ¿Cuántos cristianos perseguidos por su fe? Os invito hoy a rezar por los cristianos perseguidos, por aquellos que sufren una persecución cruenta y por los que sufren persecución a otros niveles. También os invito a rezar no solo por los cristianos, sino por todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que sufren por defender la verdad, o que son víctimas de radicalismos y fundamentalismos. Recemos por todos los que están presos por causa de la injusticia.

La segunda reflexión es sobre la forma que tiene Jesús de revelar al Padre, a través de hechos y palabras. “La revelación de Dios se lleva a cabo en Jesús a través de hechos y de palabras intrínsecamente conexos” (cf. Dei Verbum nº 2). Jesús recorría Galilea hablando del Reino, a la vez que realizaba milagros, que son signo del anticipo de ese Reino en la persona de Jesús. ¿Qué nos enseña esto? Que nosotros también debemos anunciar el Reino con hechos y con palabras. Nos enseña que debemos ser coherentes con lo que creemos, la fe no son ideas, la fe es vida, implica acciones concretas. Sabemos que nuestra palabra tiene más fuerza cuando es acompañada de nuestras obras.

Señor Jesús, ayúdanos a ponernos en camino como Tú, ayúdanos a vivir el seguimiento siempre en actitud de salida. Danos ojos para ver a nuestro alrededor las enfermedades y dolencias de nuestro tiempo, y con tu ayuda, acercarnos a las necesidades de nuestros hermanos.

Todos los pueblos caminarán hacia tu luz

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

La fiesta de este día, la Epifanía de Dios a todos los pueblos, es una fiesta muy entrañable de la que podemos extraer varios mensajes.

El primero es el deseo universal de salvación de Dios. Esta fiesta nos remite al deseo de nuestro Dios de que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1Tim 2, 4). Para los primeros cristianos llegar a formular esta afirmación supuso un cambio total de sus expectativas, ya que el Mesías, el Salvador, lo sería tan solo del pueblo de Israel. Sin embargo, descubrieron que Cristo se entregó no solo por ellos, sino por todos, Pablo tuvo un papel decisivo para la comprensión de este mensaje universal de salvación, como vemos en la segunda lectura. Siendo él un judío de la fiel observancia de la ley, tras su conversión, se sintió llamado a llevar la buena noticia de Cristo a los gentiles. La apertura de la Iglesia primitiva, nos invita a nosotros hoy, a salir de nuestras fronteras, a generar esa cultura del encuentro de la que tanto nos habla nuestro papa Francisco. Si nuestro Dios desea llegar a todos, y Él llegó a nosotros los primeros, salgamos a las periferias a anunciarle. Preguntémonos hoy en nuestra oración: ¿En qué periferias quieres que anuncie tu salvación?

El segundo mensaje de este día podría ser la llamada a vivir nuestra fe en clave de adoración, como los magos de oriente. Enséñanos Señor a postrarnos frente a Ti, a saber adorarte en la vida, en el día a día, a colocarte en el centro de nuestras vidas. Podemos preguntarnos también hoy: ¿Qué sería vivir adorándote? ¿Qué nos deslumbra, que adoramos? La cultura del bienestar, del placer, del consumismo dirige nuestra mirada a tantos falsos dioses, sin embargo, los cristianos solo tenemos un rey a Quién adorar, ante Quién rendirnos.

Por último, el tercer mensaje de este día nos llega de mano de los niños. Si hay algún día del año en el que la inocencia de los niños resplandece con más fuerza, ese día es hoy. Dejémonos nosotros, los adultos, contagiar de esta inocencia para esperar y recibir el mayor regalo que nos ha sido dado: Jesús. Con Él lo tenemos todo, no necesitamos nada más. En esta Navidad he tenido la ocasión de visitar a una familia siria que acababa de reencontrarse después de llevar dos años separados. La madre y el hijo de 9 años tuvieron que salir los primeros de Siria, el padre llegó a España hace apenas unos días. Para este hijo el mayor regalo que podía recibir era tener a su padre con él, sus ojos radiaban alegría. En esos ojos vi los ojos de Dios, hecho niño, inocente, vi su deseo de unidad y paz. Ese niño me enseñó que teniendo a su padre consigo lo tenía todo. Nosotros tenemos al Enmanuel, al Dios con – nosotros ¿Qué nos puede faltar? Para acabar me gustaría pedir una oración por todos aquellos niños a los que la vida les robó la inocencia, recemos por todos los niños que sufren, por todos los niños que siguen en Siria o en países en guerra, en ellos Dios sufre y nos necesita. Señor que tu mensaje de salvación le llegue también a ellos.

¡Eso que te ayuda a vivir y que te da esperanza, comunícalo a los otros!

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“Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret”, le dice Felipe a Natanael. Felipe expresa muchísimo en ésta frase. El Mesías tan esperado por su pueblo, aquel que viene a dar cumplimiento a todas las promesas que Dios hace a su pueblo las identifica en la persona de Jesús.

Felipe nos ayuda a descubrir cuál es nuestra misión en la vida, qué es lo que estamos llamado a comunicar a las demás personas con las que convivimos y trabajamos. El papa Francisco en la llamada que nos hace a todos lo expresa así:

“todos somos llamados a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor, que más allá de nuestras imperfecciones nos ofrece su cercanía, su Palabra, su fuerza, y le da un sentido a nuestra vida. Tu corazón sabe que no es lo mismo la vida sin Él; entonces eso que has descubierto, eso que te ayuda a vivir y que te da una esperanza, eso es lo que necesitas comunicar a los otros” (Evangelii Gaudium 121)

Hoy nos podríamos preguntar: ¿Qué es lo que a mi me ayuda a vivir? ¿Qué actitudes de vida, qué aspectos de la fe y de la persona de Jesús me dan fuerza y sentido en el día a día?

El papa nos ayuda a sincerarnos y a darnos cuenta de que realmente no es lo mismo la vida sin El o con El. Por eso desde ahí nos podemos preguntar: ¿En qué situaciones de mi vida he experimentado que no da lo mismo la vida con El o son El? ¿Qué situaciones he superado gracias a El? ¿De dónde he sacado la fuerza para vivirlas de una forma reconciliada, que no me hicieran daño, incluso con alegría?

Esta reflexión puede ayudarnos a reconocer lo que Dios ya ha hecho en nuestras vida y la fuerza de la fe en ellas. Hay personas que gracias a la fe en Jesús rehicieron su matrimonio y no se separaron. Otros reconocen que la fe les ayudó a aceptar con paz la pérdida de un ser querido. Otros que gracias a la persona de Jesús llegaron a poder perdonar fuertes ofensas. Otros experimentan que Jesús cambió por completo su escala de valores y del carrierismo pasaron a vivir la alegría de sacar lo mejor de los demás y a potenciarles.

A la hora de hablar con los demás no se nos pide dar teorías o buenos consejos, sino justamente ésto, lo que a mi me ha ayudado y dado esperanza en la vida. Que en medio de nuestras imperfecciones no callemos aquello ya “hemos encontrado” como Felipe.

Jesús se interesa por las inquietudes de los discípulos y les invita a convivir con él

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En el Evangelio de hoy vemos como Jesús se toma en serio la búsqueda de Andrés y del otro discípulo de Juan. Jesús se interesa por nuestras inquietudes y búsquedas.

Cada uno de nosotros tenemos una o varias inquietudes vitales. Por ejemplo a la filósofa judía, que después fue carmelita, Edith Stein le movió toda su vida la búsqueda de la verdad. A uno de los santos padres de los primeros siglos del cristianismo llamado San Agustín fue la búsqueda del Amor que llenara su corazón inquieto, lo que le hizo buscar en muchas experiencias de amor humano.

En la Biblia también se nos presentan personajes como Moisés, quien era muy sensible a la situación de injusticia que vivía el pueblo de Israel frente a la opresión del imperio egipcio.

¿Cuál es tu inquietud existencial? ¿Qué es lo que más te importa en la vida, cuáles son esas preguntas que te inquietan dentro de ti?

Jesús ante esas inquietudes de los discípulos de Juan no les da respuestas rápidas, sino que les dice: “Venid y veréis”. Los invita a convivir con él, a vivir su misma vida. Este momento debió ser marcante para ellos, ya que en el Evangelio está recogida hasta la hora: era como la hora décima.

Es desde la convivencia con Jesús, desde la amistad con El desde donde todas nuestras inquietudes y dudas van encontrando respuesta. Como dice el concilio Vaticano II, “la razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador” (Gaudium et Spes 19).

Esta unión con Dios no es algo abstracto, sino que se realiza a través de la unión con Cristo. San Pablo describe así el sentido de su vida: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Gálatas 2,20). Pablo nos explica que no se trata solo de pensar cómo actuaría Cristo en cada situación, sino de dejar a Cristo vivir, sentir, pensar y actuar en nuestras vidas. Esto nos saca de toda actitud voluntarista a la hora de vivir nuestra unión o amistad con Cristo y le confiere un sentido y un valor muy grande a cada uno de nuestros días. Madeleine Delbrel, una asistente social y escritora del siglo pasado lo concreta de ésta manera:

“Empieza un día más.

Jesús quiere vivirlo en mi. No está encerrado.

Ha caminado entre los hombres.

Conmigo está entre los hombres de hoy.

Va a encontrarse con cada uno de los que entren en casa,

Con cada uno de los que me cruce por la calle,

Otros ricos distintos de los de su tiempo, otros pobres,

Otros sabios y otros ignorantes,

Otros niños y otros ancianos,

Otros santos y otros pecadores,

Otros sanos y otros inválidos.

Todos serán los que él ha venido a buscar.

Cada uno, el que él ha venido a salvar.

A quienes me hablen, él tendrá algo que responder.

A quienes tengan carencias, él tendrá algo que dar.

Cada uno existirá para él como si fuera único.

Tendrá que vivir su silencio en le ruido.

Impulsará su paz en el tumulto.

Todo estará permitido el día que venga,

Todo estará permitido y exigirá que yo diga que sí.

El mundo en el que él me deja para estar conmigo

no puede impedirme estar con Dios;

como un niño en los brazos de su madre

no deja de estar con ella,

aunque ella camine entre la multitud.

Jesús no ha dejado de ser enviado a todas partes.

Nosotros no podemos dejar de ser

en cada instante

los enviados de Dios al mundo.

A través de los hermanos próximos a los que él nos hará

Servir, amar, salvar,

las oleadas de su caridad partirán

hasta el confín del mundo,

irán hasta el fin de los tiempos.

Bendito sea éste nuevo día, que es Navidad para la tierra,

porque en mi Jesús quiere vivirlo de nuevo.”

Que podamos vivir el día de hoy desde ésta maravillosa perspectiva.

Cómo Dios se presenta

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En un hombre que se pone a la cola de os pecadores, como uno más que necesita el perdón de Dios y se bautizado por Juan, es capaz Juan de reconocer al Hijo de Dios.

Muchas veces influenciada por las películas he creído que Juan vió algo muy especial, vió realmente al Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre Jesús y por eso le reonoció como Hijo de Dios. Pero si nos situamos en el contexto de su época, Juan era un judío como tántos que vivía bajo la opresión romana y que esperaba la venida de un Mesías de forma espectacular y que les liberase de la opresión romana. Sin embargo Jesús se acerca al Jordán como un pecador más. El Hijo de Dios se presenta de una forma inesperadamente poco espectacular, sin poderes, humilde y como un cordero manso.

Tenemos muy frescas las Navidades, donde Dios se hace presente al margen de la sociedad, en una familia extrangera, humilde y sin recursos. Ahí Dios se hace presente en “un niño envuelto en pañales” rodeado del amor de sus padres, que es capaz de congegar desde unos sabios de oriente hasta los más sencillos pastores que velaban aquella noche su rebaño.

Si yo hubiera estado en la situación de Juan el Bautista, ¿hubiera reconocido en ese hombre y en su forma de presentarse al Hijo de Dios?

A veces Dios actua de una forma tan discreta en nuestras vidas, en nuestras familias y en medio de la sociedad, que no es fácil descubrirle.Cuando uno ve dentro de la situación del mundo el conflicto entre isrelitas y palestinos, podemos pensar que un conflicto de tantos años ya no tiene remedio y sin embargo miles de mujeres han pergrinado este año en octubre desde el norte de Israel hasta la casa del presidente israelí Benjamin Netanyahu en Jerusalén pidiendo que se retomen las negociaciones de paz entre el gobierno israelí y el palestino por el futuro de las nuevas generaciones. Este gesto puede parecer una gota en el desierto, pero quien mira a más profundidad reconoce que esto es un signo de la presencia de Dios en el mundo. Dios actua de una forma pacífica, discreta, pero enormemente transformadora.

El amor humilde de Dios es que puede conquistar más profundamente nuestra libertad porque es un amor que no se impone, que nos desarma, que nos quita miedos y llega a conquistar nuestra voluntad.

Puede suceder, que en nuestras familias, después de un momento de tensión haya una persona que da un paso tímido de buscar el diálogo o hasta de pedir perdón, pero por no reconocer a Dios ahí, no apoyamos estos pasos con mayor decisión. Nos gustaría que Dios actuara solucionandonos de golpe todos los problemas, pero ese no el Dios que se pone a la fila de los pecadores, que nace en un pesebre y cuyo Reino comienza en cada uno de nuestros corazones así se extiende a nuestras relaciones hasta abarcar el mundo entero.

Hay más personas de las que a veces pensamos en nuestras familias, lugares de trabajo o en la universidad, que están siendo esos “corderos de Dios que quitan el pecado del mundo”. Son personas que no temen asumir los fallos propios o de los demás, que aman en silencio, que disculpan, que unen en vez de meter división y acentuar las diferencias. Quizás nos esté llamando Dios a ser una de esas personas allí donde estamos.

Pidámosle a Dios los ojos de Juan el Bautista que fue capaz de reconocer a Dios en las personas y en las situaciones más humanas y sencillas de nuestra vida. Que ahí podamos escuchar estas palabras frente a la vida de los otros y frente a las nuestras propias: “Tú eres mi Hijo amado en quien me complazco” como remarca el evangelista Marcos relatando éste mismo episodio de la vida de Jesús.

La importancia de “allanar el camino al Señor”

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El Evangelio de hoy nos presenta a la figura de Juan como aquel que tiene conciencia de nos ser el Mesias y que se dedica a allanar el camino a éste. Quizás en este nuevo día que Dios nos regala ésta vida pueda ser luz para identificar una misión no poco importante como cristianos.

Seguramente nos hayamos preguntado varias veces por qué tan poca gente cree en Dios o siquiera le conoce. Una de las razones es porque consciente o inconscientemente la gente, y a veces nosotros mismos, tienen una imagen falsa de Dios. Creemos que Dios es el que viene a quitarnos la voluntad propia, el policía que nos controla, el juez que condena nuestras faltas o que incluso nos castiga con el fracaso o alguna enfermedad, el que está lejos y es impasible ante lo que viven las personas, el Dios que no puede existir porque sino no permitiría tanto mal que sucede en el mundo, el que viene a prohibir todo aquello que nos da satisfacción o placer, el aburrido, el culpable de tantas discusiones, fanatismos y guerras,etc. Como es lógico, frente a un Dios así nadie quiere acercarse y menos abrir su corazón. Aquí es donde es necesario las personas que “allanen el camino al Señor”  desbloqueando y desactivando éstas imágenes falsas en las mentes y corazones de las personas. Estas son personas estilo Juan el Bautista que hacen creíble con sus vidas y palabras que Dios es cercano, bueno, sensible a la vida de las personas, Padre y Madre, misericordia hasta las últimas consecuencias.Personas que ayuden a los demás a no interpretar la vida desde un ángulo que les hace daño. Esto es así si interpretamos lo que vivimos como fruto de nuestros errores, como castigo divino, como quien nunca tiene ni tendrá suerte, desde el victimismo, desde la desesperación, etc. ¡Qué importante que en esos momentos de la vida haya alguien que ayude a leer la vida como una historia de Amor de Dios con nosotros, en clave de agradecimiento, con la certeza de que “Dios encamina todo hacia el bien de los que le aman”(Rom 8, 28)  o mejor dicho, de los que El ama.

Con todo esto Dios no nos pide ser o creernos salvadores o “el Mesías” de la gente, pero sí que necesita que le allanemos el camino hacia la mente y el corazón de las personas, para que éstos le puedan dar, si quiera, una oportunidad de revelarse a sus vidas, de hacerles felices, de hablarles, etc.

¿Quién me justifica?

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

El Evangelio de hoy es la famosa comparación entre el fariseo y el publicano.

La invitación de hoy podría ser la de percibir que estas actitudes, sobretodo la primera, son bastante sutiles y que se introducen con facilidad en nuestras mentes y en nuestras vidas.

La tendencia a echar las culpas fuera o a los demás cuando algo falla, está extendidísima.

Depende con quien nos comparemos podemos quedar como personas buenas, que ayunan dos veces por semana y pagan el diezmo de todo lo que tienen, o si no al menos colaboran con alguna organización.

¿Cuántas veces al día se nos pasa por la cabeza ese “no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano”? Frente a lo que está pasando en nuestro mundo, los millones de personas que se ven obligados a salir de sus países por guerra, por el hambre fruto de la corrupción, es tan fácil autojustificarnos y pensar que todo esto no tiene nada que ver con nuestro estilo de vida. También, a menor escala, cuando viene la crítica, un problema, una discusión, etc. tendemos enseguida a justificarnos.

En todos nosotros hay una parte buenísima y otra parte egoísta. Jesús nos lo explica en otro momento, hablándonos de que en todos nosotros hay trigo bueno y al mismo tiempo cizaña. La cizaña no son un grupo de personas malas, con las cuales yo no tengo nada que ver, sino es la capacidad de hacer el mal que hay dentro de cada uno de nosotros por ser seres humanos (Mateo 13, 24-52).

Siendo conscientes de que esta capacidad de hacer el mal existe, es justamente el publicano, el que nos recuerda cual es la actitud más digna, más coherente y más responsable: “quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.” Dios se estremece frente a esta capacidad de verdad y de autocrítica y le justifica.

¿Experimento a Dios como aquel que me justifica o trato de justificarme a mismo?

La viña de nuestra vida

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En el Evangelio de hoy Jesús nos vuelve a hablar de la necesidad de la conversión. Lo interesante es el marco en el que lo hace, al poner la parábola de la higuera:

«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?” Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.”»

Al parecer alguien, que no es el dueño de la higuera, ve que ésta después de tres años no produce y la quiere cortar. La mirada del viñador es claramente diferente. El viñador expresa la paciencia y la esperanza de aquel que cree que con el paso de un poquito más de tiempo la higuera puede llegar a dar fruto. A veces la mirada que tenemos con la vida de los demás es así: Llevo esperando X tiempo y esta persona no cambia. Esta mirada también la proyectamos sobre nosotros mismos.

Dios nos invita a descubrir que la vida es el tiempo de la paciencia de Dios con cada hombre y mujer de esta tierra. El trata de seducirnos el corazón y hacernos capaces de dar frutos de amor, paz, entrega por los demás. Probablemente si continuáramos esta parábola, si después de 4 años siguiera sin dar fruto, el viñador volvería a pedir un año más de prórroga. La única que no concede prórroga es la muerte.

¡Qué sintiendo la mirada creyente del viñador de nuestras vidas y no por miedo, podamos dar mucho fruto en nuestras vidas!

Cristianos en nuestro tiempo

Escrito por Comentarista 11 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

En el Evangelio de hoy Jesús nos lanza una pregunta punzante o hasta puede parecer un reproche: ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?

En nuestro tiempo muchos musulmanes están sufriendo el hecho de que unos pocos usen el nombre de Allá para hacer el mal y como dijo alguien en su pregón con motivo del DOMUND, vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. También la iglesia católica lleva el peso de los abusos y de una historia, que no siempre ha sido constructora de paz. En el pregón dado en la Sagrada Familia en Barcelona se describe nuestra sociedad como  una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. Estamos en un momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores.

Pensando lo que vivimos en nuestros tiempo, son las palabras de San Pablo a los Efesios de una actualidad impresionante: “esforzaos por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.” Como cristianos estamos llamado a buscar lo que nos une con las otras personas. Necesitamos volver a una escucha profunda de la gente, incluso y sobretodo de aquellos que piensan distinto de nosotros. Jesús visitaba a la gente como Zaque, Simón el fariseo, Marta, María y Lázaro, etc. en sus casas, cenaba y comía amistosamente con ellos, no los juzgaba. Esto no significa que bendigamos todo lo que la gente vive y dice, pero quizás sea necesario que las personas nos expresen su decepción frente a la iglesia y su desesperanza frente al mundo, como lo hacen los dos discípulos de Emaus con Jesús, para que sus ojos  puedan abrirse poco a poco y desde el calor de la amistad. Solamente la amistad es capaz de rescatar lo común y no de recalcar tanto las diferencias. Tampoco se trata de corregir al otro en un plano primeramente moral. Muchos jóvenes no se casan hoy por la iglesia, porque no creen en un amor para siempre, no necesariamente por tener algo en contra de la iglesia. Reforcemos la esperanza de la gente y desde ahí otras cosas surgirán como consecuencia de recuperarla.

Mucho del deseo de solidaridad, aunque esté mezclado con otras cosas, es inspirado por Dios en el corazón de muchos ateos, agnósticos o enfriados de la fe. Valoremos las reflexiones de los demás y quizás desde allí los podamos llevar más lejos, a dónde el Espíritu de Dios nos vaya indicando.

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