Domingo de la 19ª semana de Tiempo Ordinario. – 08/08/2004

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Comentario Pastoral
VIGILANTES DESDE LA FE

Estar en vela significa renunciar al sueño de la noche. Se suele renunciar al sueño para prolongar el trabajo, para cuidar a un enfermo, para evitar ser sorprendido por el enemigo. Por eso estar en vela es lo mismo que ser vigilante, luchar contra el torpor y la negligencia a fin de conseguir lo que nos proponemos.

El cristiano vive en vigilia para estar pronto a recibir al Señor cuando llegue, ya sea entrada la noche o de madrugada. Todos sabemos que los trabajos de día son más activos, que en la luz estamos más despreocupados. Sin embargo, por la noche instintivamente nos situamos en actitud más expectante, agudizamos el oído ante cualquier ruido, somos más sensibles ante cualquier destello de luz. De ahí que ser vigilante es siempre un trabajo comprometido y responsable, sobre todo cuando hay que vivir en la noche sin ser de la noche.

Mal se puede vigilar si la lámpara de la fe está apagada o escasea el aceite de la esperanza. La alerta supone atención a lo primordial y despego de lo accesorio; exige también sobriedad, es decir, renuncia a los excesos nocturnos. Y no hay que ser vigilante solamente un día, sino todos, pues el cristiano es el hombre perseverante que espera siempre el retorno del Señor.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Sea la fe precursora de tu camino, sea la Escritura divina tu camino. Bueno es el celestial guía de la palabra. Enciende tu candil en esta lámpara, para que luzca tu ojo interior, que es la lámpara de tu cuerpo. Tienes multitud de lámparas; enciéndelas todas, porque se te ha dicho: “Tened ceñida la cintura y encendida las lámparas». Donde la oscuridad es muy densa, se necesitan muchas lámparas, para que en medio de tan profundas tinieblas brille la luz de nuestros méritos.

San Ambrosio de Milán
Comentario sobre el salmo 118


Palabra de Dios:

Sabiduría 18, 6-9

Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22

Hebreos 11, 1-2. 8-19

san Lucas 12, 32-48

Comprender la Palabra

Agrupa el Evangelista San Lucas -en la Lectura del Evangelio de este Domingo cuatro breves parábolas del Señor, dirigidas a los discípulos, mientras va de camino a Jerusalén.

En la primera Parábola insiste el Señor en el desprendimiento necesario de los bienes de este mundo para “tener un tesoro en el cielo” y “poner en él nuestro corazón”. Esta primera Parábola guarda relación con la enseñanza de Jesús sobre el espíritu de pobreza, que escuchábamos el Domingo pasado. (Recordemos la Parábola del Avaro Insensato).

En las otras tres Parábolas el Señor nos inculca la permanente actitud de vigilancia: vigilancia activa, cumpliendo fielmente la tarea encomendada. Así la Parábola del Dueño de la casa y la del Administrador al frente de la servidumbre o la de los Criados vigilantes, Nuestro vida está finalizada por el encuentro imprevisible con el Señor

Es esta última Parábola, la de los Criados vigilantes, la que requiere principal-mente nuestra atención, si tenemos en cuenta la lª Lectura. Esto es un fragmento de un poema del Libro de la Sabiduría, en el que se evoca la Historia de la Salvación antes de Cristo. El fragmento escogido alude veladamente a la Cena Pascual judaica, instituida en la Noche memorable de la Pascua -Paso, Éxodo- de Egipto a la Tierra Prometida; Cena, conmemorativa del Acontecimiento, en la que -dice el Autor- “nos honrabas llamándonos a Tí”, cena, festiva, en la que “…empezaron a entonar los himnos tradicionales”.

Al escucharla Parábola de los Criados Vigilantes no podemos menos que pensar en la solemne Vigilia Pascual. “…las lámparas encendidas… esperando a que el Señor vuelva y llame a la puerta”. (Recordemos el Rito Inicial de la Luz: las velas, encendidas en la llama del Cirio Pascual) “…os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo” (La Celebración de la Eucaristía de la Noche de la Pascua y, de toda Eucaristía; es siempre el Señor quien nos sirve).

La Parábola evidentemente apunta al momento culminante de nuestra vida. nuestra entrada en el Banquete del Reino Glorioso, que se nos anticipa en la Celebración Eucarística más importante del Año cristiano y en toda celebración eucarística.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Aprendemos a tener en cuenta la sed de verdad de cada persona y de la sociedad


La exhortación La Iglesia en Europa nos ayuda en el lúcido discernimiento y concreción de este proceso del anuncio misionero de Jesucristo en la sociedad madrileña cuando nos advierte: “La misión de cada Iglesia particular en Europa es tener en cuenta la sed de verdad de toda persona y la necesidad de valores, auténticos que animen a los pueblos del Continente. Ha de proponer con renovada energía la novedad que la anima”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Lorenzo, diácono y mártir – 10 de Agosto

Es muy antigua la fiesta del mártir diácono romano Lorenzo, que sufrió el martirio en la Vía Tiburtina, naciendo para el cielo el 10 de agosto del año 258, cuatro días después de los demás diáconos romanos que fueron ajusticiados con el papa Sixto 11. Ya se celebraba su fiesta en el siglo IV con una vigilia solemne de oraciones. La historia de su martirio cuenta la última fase del mismo, lleno de crueles tormentos, que Lorenzo, ya extendido en la parrilla ardiente e invitado aún a sacrificar a los dioses, respondió: “Yo me ofrezco a Dios en sacrificio de suave olor, porque un espíritu contrito es un sacrificio para Dios”. Y mientras los verdugos atizaban el fuego, dirigiéndose a Decio, le dice: “Mira, miserable, ya has asado un costado; dale la vuelta y cómetelo. Yo te doy gracias, Señor Jesucristo, porque he merecido franquear las puertas de tu reino”.

Según una tradición legendaria Lorenzo habría sido martirizado por haber desobedecido a una ley fiscal, que imponía entregar los supuestos tesoros de la Iglesia. Después de haber reunido a todos los pobres y enfermos, le habría dicho al juez: “He aquí los tesoros de la Iglesia”. “Los flagelos del verdugo, las llamas, los tormentos, las cadenas sólo pudo vencerlos la fe de Lorenzo” (Inscripción en la basílica de San Lorenzo Extramuros).

“Cristo, tu Hijo, ofreciendo su vida por nuestro rescate, nos amó hasta el fin y así nos enseñó que no hay amor más grande que el de aceptar la muerte por los hermanos. En esta escuela, Lorenzo, discípulo auténtico y fiel, dio a los hombres, con su martirio, la prueba suprema de amor” (Prefacio Misal Ambrosiano).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), patrona de Europa (1891-1942), de gran talento, bautizada a los 31 años, carmelita, humilde. Murió en la cámara de gas de Auschwitz.



Eclesiástico 51,1-12. Me auxiliaste con tu gran misericordia,
Mateo 10,28-33. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

Martes 3:
San Lorenzo (s. III), diácono de la Iglesia de Roma, martirizado en la persecución de Valeriano.

2 Corintios 9,6-10. Al que da de buena gana lo ama Dios
Juan 12,24-26 A quien me sirva, el Padre le premiará.


Miércoles 3:
Santa Clara (1193-1253), virgen, imitadora de San Francisco de Asís, fundadora de las Clarisas.



Ezequiel 9,1-7;10,18-22. La marca en la frente de los que se lamentan afligidos por las abominaciones de Jerusalén.

Mateo 18,15-20. Si te hace case, has salvado a tu hermano

Jueves 3:
Santa Juana Francisca de Chantal (1572-1641), madre de seis hijos, fundadora del Instituto de la Visitación.

Ezequiel 12,1-12. Emigra a la luz del dio, a la vista de todos.

Mateo 18,21-19,1. No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Viernes 3:
San Ponciano, papa y San Hipólito, presbítero, condenados a trabajos forzados en las minas de Cerdeña durante la persecución del emperador Maximino (s. III),

Ezequiel 16,1-15,60.63, Tu belleza era completa con las galas con que te atavié; y te prostituiste. Mateo 19,3-12. Por los tercos que sois permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.
Sábado 3:
San Maximilino-María Kalbe (+1941) Ofreció su vida en el campo de concentración de Auschwitz: como holocausto de caridad

Ezequiel 18,1-10 13b,30-32, Os juzgaré a cada uno según su proceder.

Mateo 19,13-15. No impidáis a los niños acercarse a mi; de los que son como ellos es el reino de los cielos.



Domingo de la 18ª semana de Tiempo Ordinario – 01/08/2004

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Comentario Pastoral
RICOS ANTE DIOS

La primera lectura de este domingo comienza con la célebre reflexión, tantas veces repetida: “Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad”. ¿Qué saca el hombre de todo su trabajo y de los afanes con que trabaja bajo el sol?”. Se pueden tener muchas cosas y estar vacío por dentro. Se puede ser humanamente rico y espiritualmente pobre. El egoísmo de acumular y llenar bien los propios graneros nos puede dejar vacíos ante Dios.

En el Evangelio, Jesús utiliza un lenguaje parecido al del antiguo sabio de Israel, al condenar la voluntad explícita de querer solamente almacenar para uno mismo, olvidándose de lo fundamental: la urgencia y necesidad de ser rico ante Dios. Es oportuno volver a recordar que el ideal, el sueño dorado del hombre no debe ser la posesión y acumulación de los bienes de la tierra. “Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Hay un hecho muy importante, el hombre al morir no puede llevarse ninguno de sus bienes materiales. Esto significa que no debe pasarse la vida reuniendo tesoros para sí mismo como única obsesión-preocupación-tranquilidad-felicidad, pues en el momento más inesperado (esta misma noche puede sernos arrebatado todo) la vida se escapa de nuestras manos. Pensar solamente en la riqueza material con desprecio y marginación de la riqueza espiritual es un grave error, pues los bienes terrenos han de ser entendidos y usados en la perspectiva y valoración de los bienes celestiales.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Cuando damos a los pobres las cosas indispensables no les hacemos liberalidades personales, sino que les devolvemos lo que es suyo. Mas que realizar un acto de caridad, lo que hacemos es cumplir un deber de justicia.

S. Gregorio Magno


Palabra de Dios:

Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23

Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

San Pablo a los Colosenses 3, 1-5. 9-11

San Lucas 12, 13-21

Comprender la Palabra

“Dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia” -le dice uno al Señor (Lectura del Evangelio). Y Jesús, que había dicho en el Sermón del Llano -recordémoslo,, al que se lleve lo tuyo no se lo reclames”, se niega razonablemente a ser “juez” o “árbitro” entre los dos contendientes.

Sin embargo el Señor no desaprovecha la ocasión para ir al fondo de la cuestión, como suele hacerlo. Recordemos cuando le preguntan sobre la licitud de despedir a la mujer por cualquier motivo. Así también en este caso. El problema de fondo es la avaricia, la codicia, la sed insaciable de bienes: mas aún, cifrar en ellos, en su acumulación, el sentido, la finalidad, de la vida. Pero “la vida no depende de los bienes”. La parábola, que sigue, ilustra la sentencia del Señor.

“Necio -le dice Dios al avaro-, esta noche te van a exigir la vida; lo que has acumulado ¿de quien será?”.

El mejor comentario de la Parábola del Avaro Insensato lo tenemos en el fragmento elegido como 1ª Lectura, del Libro del Eclesiastés.

“¿Qué saca el hombre de todo su trabajo y de los afanes con que trabaja?” -se pregunta el Autor del libro

Concluye la Parábola Evangélica, diciendo. “Así será el que amasa riquezas para si y no es rico ante Dios”.

“Amasar riquezas paras sí”, llenarse de cosas, aferrándose a ellas, como si fueran la única salvación perdurable, es -dirá el Eclesiastés- “vaciedad”,- cuanto más se sienta uno lleno de cosas tanto más se sentirá, al mismo tiempo, vacío, vacío ante Dios, vacío de Dios.

El que sensatamente se desprende de sus bienes, haciendo buen uso de ellos -el pobre en el espíritu- lejos de vaciarse, se llenará de Dios, será “rico ante Dios “.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es renovarse para anunciar mejor el Evangelio


En la decisión de convocar y preparar el Sínodo, no ha pesado ni única ni primordialmente los asuntos internos de una mejor organización canónica y pastoral de la Iglesia diocesana, sino la necesidad urgente, inequívocamente constatada, de un anuncio misionero del Evangelio a nuestra sociedad. La comunidad diocesana ha de atreverse a entrar en el campo abierto de” la misión” en búsqueda de los que no pertenecen a la Iglesia y de los que están unidos a ella sólo por lazos muy tenues. Es incontestable el hecho de los muchos que en Madrid no conocen el Evangelio y de los muchos más que viven “como si Dios no existiera”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


La Transfiguración del Señor – 6 de agosto

Cuarenta días antes de la Exaltación de la Santa Cruz (14 septiembre) celebramos la Transfiguración del Señor. Figura en el calendario de la Iglesia Romana desde 1457, pero en Oriente ya era conocida la fiesta en el siglo V.

La Transfiguración se asemeja en algunos detalles al Bautismo del Señor. La nube que envuelve a Jesús, la voz del Padre que la señala como a su Hijo Amado, son una repetición de la manifestación del Jordán. En la Transfiguración se añade la presencia de Moisés y de Ellas, como aportación del testimonio de la Ley y los Profetas, de los que dirá Jesús que habían profetizado su muerte y resurrección.

Pero la finalidad de la Transfiguración era fortalecer la fe de los Apóstoles: “Cristo manifestó su gloria a unos testigos predilectos, y les dio a conocer en su cuerpo en todo semejante al nuestro, el resplandor de su divinidad. De esta forma, ante la proximidad de la Pasión, fortaleció la fe de lo: apóstoles, para que sobre llevasen el escándalo de la cruz, y alentó la esperanza de la Iglesia, al revelar en sí mismo la claridad que brillará un día en todo el cuerpo que le reconoce como cabeza suya” (Prefacio).

Tanto en el Bautismo como en la Transfiguración se prefigura la perfecta adopción que convertirá a todos los creyentes en hijos dc Dios y coherederos con Cristo en la gloria.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Eusebio de Vercelli (s. IV), obispo, defensor de la fe de Nicea, tuvo que sufrir por ello largos destierros.

San Pedro-Julián Eymard (1811-1868), presbitero, buen predicador y sabio director espiritual, apóstol de la Eucaristía, fundador de los Sacramentinos.



Jeremías 28,1-17. Ananías, el Señor te ha enviado, y tú has inducido al pueblo a una falsa confianza

Mateo 14,13-21. Alzó la mirada al ciclo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.


Martes 3:

Jeremías 30,1-2.12-15.18-22, Por la muchedumbre de tus pecados te ha tratado así, Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob.

Mateo 14,22-36, Mándame ir hacia ti andando sobre el agita.

Miércoles 3:
San Juan María Vianney (1786-1859). Llegó al sacerdocio después de muchas difí- cultades a causa de los estudios Transformó radicalmente la parroquia de Ars.

Jeremías 31,1-7. Con amor eterno te amé.
Mateo 15.21-28. Mujer, qué grande es tu fe.

Jueves 3:
Dedicación de la basílica de Santa María. Después de] concilio de Efeso, el Papa Sixto 111 erigió en Roma una basílica dedicada a la Madre de Dios

Apocalipsis 21,1-5. Vi la nueva Jerusalén Arregla-da como una novia que se adorna para su esposo. Locas 11,27-28, Dichoso el vientre que te llevó.
Viernes 3:
Transfiguración del Señor. Por medio de la transfiguración en la montaña los discípulos pudieron contemplar la gloria del Señor y comprender su crucifixión.



Daniel 7,9-10.13-14. Su vestido era blanco como la nieve
o 2 Pedro 1,16-19, Esta voz del ciclo la oímos nosotros.
Lucas 9,28b-36. Moisés y Elías hablaban de su muerte.

Sábado 3:
El profeta Nahum ve la ruina de Ninive, ciudad orgullosa y egoísta, opresora del pueblo de Israel y de otros pueblos, el juicio de Dios.
Cuando Judá está a punto de caer, Habacuc se dirige a Dios para pedirle explicaciones: ¿Cómo quiere castigar a su pueblo escogido mediante un pueblo más perverso? Dios responde con la promesa de la salvación para los que crean en él a pesar de todo.

En Madrid: Santos Justo y Pastor, mártires en su ciudad natal, Alcalá de Henares, a los siete y nueve años, respectivamente.

Hababuc 1,12;2,4. El justo vivirá por la fe,
Mateo 17,14-19. Si tuvierais de nada os seria imposible.



Domingo de la 17ª semana de Tiempo Ordinario. Santiago Apóstol – 25/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
SANTIAGO APÓSTOL

Santiago, discípulo de Jesús, hijo de Zebedeo, hermano de San Juan evangelista, es el patrón de España. Se le llama “el Mayor” para distinguirlo de su homónimo, el apóstol Santiago el Menor, hermano del Señor. Era pescador, y siguió con su hermano Juan el llamamiento de Jesús, dejando a su padre y su oficio.

Formó parte del grupo de los doce apóstoles y, junto con sus hermanos Juan y Pedro, ocupó un lugar privilegiado entre “los Doce” siendo testigo de tres momentos privilegiados en la vida de Jesús: la transfiguración del Señor en el monte Tabor, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía de Jesús en el Getsemaní. Por la impetuosidad de su carácter Santiago y su hermano fueron llamados por Jesús “Boaenerges”, que significa “hijos del trueno”. Fue el primer apóstol que padeció martirio por Cristo bajo el poder de Herodes Antipas.

Tres tradiciones vinculan al apóstol y España. La primera es su predicación en España mencionada por San Isidoro de Sevilla. Otras menciones, mejor documentadas se remontan a los siglos VIII y IX, fijando su sepultura en Compostela, donde el obispo de Iría halló milagrosamente el sepulcro del apóstol.

La representación de Santiago el Mayor ha dado lugar a tres tipos iconográficos: el apóstol, el peregrino y el caballero. En las evocaciones más antiguas aparece como apóstol, vestido con larga túnica y sosteniendo el Nuevo Testamento en la mano derecha. Como consecuencia de las peregrinaciones a Compostela, a partir del siglo XII se representó a Santiago con el atuendo propio del peregrino con amplio sombrero, apoyado en un bordón y con el típico zurrón y la calabaza. Después de la batalla de Clavijo toma la figura de un caballero cristiano, que montado sobre un caballo, arremete contra los moros, enemigos de la fe cristiana.

El apóstol Santiago cumplirá en su vida el reto que a él y a su hermano les hizo Jesús: “¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”. Su muerte violenta, decapitado, culminará su vida de testimonio evangélico, hecho con valentía y coraje, movido por el Espíritu de Dios, al que es preciso obedecer antes que a los hombres.

Supliquemos la intercesión del protomártir de los apóstoles, para que con su guía y patrocinio se conserve la fe en los pueblos de España.


Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2

Sal 66, 2-3. 5. 7-8

san Pablo a los Corintios 4, 7-15

san Mateo 20, 20-28

Comprender la Palabra

Escuchamos en la Lectura del Evangelio la noticia más relevante, que nos dan los Evangelistas, sobre el Apóstol Santiago: su compromiso, su respuesta generosa, de fidelidad a Jesucristo: “lo somos” (“capaces de beber el cáliz, que Cristo había de beber”).

“Beber el cáliz” de la Pasión del Señor, como el mismo Cristo explica a continuación, consiste en ser “servidor” ‘ «esclavo ” ‘ a imitación de Cristo, que “ha venido, no para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por todos ” (uno por los muchos). Con estas palabras (final de la Lectura del Evangelio) el Señor resume su Ministerio Mesiánico, que culmina en el Acontecimiento de su Muerte-Resurrección-Ascensión y Sesión a la Derecha del Padre. “Sentarse” al lado de Cristo, era lo que le pedían a Cristo los dos Hermanos por mediación de la madre de ambos.

Y lo que Son Pablo les dice a los fieles de Corinto nos lo dice hoy el Apóstol Santiago a nosotros, sus hijos de España. En la Vida del Apóstol se cumple día a dio el Misterio de la Muerte y Resurrección de Cristo, que nos anuncia. Mientras vivimos (en este mundo) continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús -se refiere a la incesante persecución de los poderes malignos de este mundo, para que también la Vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal”.

Es el Servicio del Evangelio, que, según testimonio de San Lucas en el Libro de los Hechos de los Apóstoles (1ª Lectura), es contestado, impugnado, impedido, v.gr., por el Sanedrín: “Al oír el Anuncio del Evangelio en boca de Pedro y los demás Apóstoles se consumían de rabia y trataban de matarlos”. Y añade el Evangelista San Lucas la sobria noticia, que justifica la elección de esta Lectura en este día: “El rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan”. Es la muerte del único Apóstol, que nos consta en las páginas del Nuevo Testamento.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Preparando el Sínodo escuchamos la Voz del Señor que nos llama a la conversión (II)


Basta con ser realistas para sentirnos obligados a reconocer que no avanzaremos en el camino de la conversión si no dedicarnos tiempo exterior e interior para buscar el encuentro con el Señor en la lectura y meditación del Evangelio: en “la contemplación de su rostro” y en la oración ferviente con María. Él es la revelación y realización plena del designio de Dios Padre para la humanidad. Sólo unidos a El, podremos pensar y juzgar como Él, vivir y actuar como Él, obedientes a Dios -Padre, Hijo y Espíritu Santo- y servidores de nuestros hermanos.

Nuestra comunidad diocesana, en su camino sinodal, quiere acoger, orando, esta invitación a la conversión, renovar el ardor apostólico para afrontar los nuevos retos de una sociedad hambrienta de Dios y asumir con responsabilidad pastoral y alegría cristiana el compromiso de la evangelización.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Santa Marta – 29 de julio

Marta, María y Lázaro son los amigos del Señor, a quien ofrecieron hospitalidad en su casa de Betama, en las proximidades de Jerusalén. Marta es la mujer hacendosa, dinámica, organizadora y vehemente. A Lázaro le presenta el evangelista Juan como el amigo del Señor. Maria es el modelo evangélico de las almas contemplativas de todos los tiempos y de los que han escogido la mejor parte. Marta aparece tres veces en el Evangelio: en el banquete de Betania, en que junto con su hermana María recibe a Jesús en su casa; cuando la resurrección de su hermano Lázaro, en que con sus ruegos alcanzó de Jesús la resurrección de su hermano, y hace profesión de su fe en el “Hijo de Dios”; y en la comida ofrecida a Jesús seis días antes de la Pascua. En las dos comidas, María se ocupa del servicio, en tanto que María unge los pies del Señor con perfume precioso o se sienta a sus pies para escucharle. Cuando Marta se queja a Jesús de que su hermana no le ayuda, el Señor no rechaza su solicitud caritativa, pero le reprende por su inquietud y agitación, que tiene el peligro de dejar de lado lo esencial, que es su presencia ante él. Supuso para Marta un honor recibir a Jesús en su casa y sentarle a su mesa. Cada uno de nosotros puede ejercitar la misma hospitalidad: cuando servimos a un hermano nuestro lo hacemos al mismo Cristo. “Dios todopoderoso, cuyo Hijo aceptó la hospitalidad de Santa Marta y se albergó en su casa; concédenos, por intercesión de esta santa mujer, servir fielmente a Cristo en nuestros hermanos y ser recibidos, como premio, en tu casa del Cielo”. (Oración colecta).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María

Jeremías 13, 1 -11. El pueblo será como ese cinturón, que ya no sirve para nada.
Mateo 13,31-35. El grano de mostaza se hace un arbusto, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.

Martes 3:

Jeremías 14,17-22. Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros.
Mateo 13,36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, as¡ será al fin del tiempo.


Miércoles 3:

Jeremías 15,10.16-2 1, ¿Por qué se ha vuelto crónica mi llaga? Si vuelves estarás en mi presencia. Mateo 13.44-46. Vende todo lo que tiene y compra el campo.


Jueves 3:
Santa Marta. En su casa de Betania supo estar siempre al servicio de Jesús.




1 Juan 4,7-16. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros.

Lucas 10,38-42. Marta, anda inquieta y nerviosa con tantas cosas.

Viernes 3:
San Pedro Crisólogo (+450), obispo de Rávena, sobresalió por su doctrina y ejemplo

Jeremías 26,1-9. El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.
Mateo 13,54-58. ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Sábado 3:
San Ignacio de Loyola (1491-1556). Herido en la defensa de Pamplona, durante su convalecencia experimenta una profunda conversión, En 1534 funda la Compañía de Jesús.

Jeremías 26,11-16.24. Ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar estas palabras.
Mateo 14,1-2. Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús.



Domingo de la 16ª semana de Tiempo Ordinario. – 18/07/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
HOSPITALIDAD DESDE LA FE

En el camino de] hombre Dios se le hace encontradizo y huésped. La primera lectura bíblica de este domingo nos recuerda a Abrahán, ofreciendo la hospitalidad a Dios, que se le muestra bajo las apariencias de tres extranjeros que van de paso. En el Evangelio Jesús se detiene para descansar en casa de sus amigos de Betania. Marta nos recuerda al samaritano del domingo anterior María es signo de lo primero y fundamental para la acción caritativa: la escucha de Jesús.

En un mundo inhóspito, en que hay tantos recelos y suspicacias y miedos de abrir la puerta, es conveniente meditar sobre las exigencias de una hospitalidad desde la fe. Todos hubiéramos acogido con toda prontitud y alegría a Jesús, s hubiese querido físicamente quedarse en nuestra casa, del mismo modo que lo hizo en Betania. Sin embargo nos resulta bastante difícil acogerle en la verdad misteriosa de su Palabra. En cada Eucaristía siempre tenemos la ocasión maravillosa de dar hospitalidad a la Palabra que se nos proclama (que es Cristo), de ser discípulos del Maestro, de escuchar la verdad que fortalece la fe, centra la esperanza y purifica el amor. Así podremos después servir a los hermanos, acoger siempre a todos con amabilidad.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Oh Dios, que en la casa de Betania deparaste a tu Hijo el afecto del amigo,
la generosidad de¡ anfitrión y la solicitud atenta del discípulo:
concédenos la gracia de adherirnos al mismo maestro
mediante el fervor de la meditación y las obras de caridad,
de modo que, siendo aceptables a sus ojos,
nos introduzca finalmente en la casa de su bienaventuranza.



Palabra de Dios:

Génesis 18, 1-10a

Sal 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

san Pablo a los Colosenses 1, 24-28

san Lucas 10, 38-42

Comprender la Palabra

“Yendo de camino, entró Jesús en una aldea…” (Lectura del Evangelio). De vez en cuando San Lucas nos recuerda que Jesús va de camino … a Jerusalén, Es el Camino geográfico, que San Lucas espiritualiza: es el Camino de la Vida Salvífica de Cristo, de su Ministerio Mesiánico, que finaliza, mejor, culmina con el Acontecimiento de la Pascua -la Resurrección-Ascensión gloriosa-, que tuvo lugar en Jerusalén. Por el Camino Jesús atiende, enseña, responde, cura, y se hospeda (`”Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa”).

También en la 1ª Lectura escuchamos otro relato semejante: Los tres Personajes anónimos (¿son uno? ¿son tres?), a quienes Abraham hospedó en su tienda (“Vió a tres hombres frente a él y … corrió a su encuentro”).

El interés de ambos Relatos está en las frases finales: “Sólo (una cosa es necesaria -te dice Jesús a Marta-; María ha elegido la parte mejor y no se la quitarán”, “Cuando vuelva a verte -le dice el Personaje a Abraham- Sara habrá tenido un hijo”.

Es el Misterio de la Hospitalidad: quien acoge a otro acoge al Otro (con mayúscula). “Señor” -le llama Marta a Jesús- Y “sentada a los pies del Señor, María escuchaba su palabra”. “Señor” -le dice (les dice) Abraham ‘postrado en tierra”- -al Personaje (a los Personajes)-, “si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo”. El titulo de “Señor” es título dado sólo a Dios, en el Antiguo y en el Nuevo Testamentos.

Quien hospeda a Dios se convierte en huésped, hospedado, de Dios: Dios, simbolizado (presente) en el Personaje (los Personajes) -Revelación implicita del Misterio de Dios Trinidad, acogiendo a Abraham; Dios mismo, el Hijo de Dios encarnado, simbolizado, en la humanidad de Cristo, Sacramento de Dios -quien le ve a Él ve al Padre, hospedando a María y a María.

En ambos sucesos misteriosos los huéspedes hospedados son abundantemente recompensados: Sara, con la fecundidad: “Cuando vuelva a verte … Sara habrá tenido un Hijo” -el Hijo de la Promesa-). Y a María se le concede “la parte mejor -lo único necesario, que no se la quitarán”.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Preparando el Sínodo escuchamos la Voz del Señor que nos llama a la conversión (I)


Participar en la preparación del Sínodo supone el deseo sincero de buscar la voluntad de Dios y asimilarla, renunciando al proyecto propio, que con tanta frecuencia consideramos irrenunciable. Será irrealizable sin que tome cuerpo y forma concreta en nuestro proceder sinodal un acto de conversión, a saber: la renuncia a criterios, sentimientos y conductas contrarios al Evangelio aunque pudieran presentarse como razonables e incluso como más de acuerdo con la opinión mayoritaria en la vigente mentalidad del “mundo” y en el abandono de la rutina pastoral y la tibieza espiritual y apostólica, dispuestos a andar nuevos caminos por muy ásperos que sean yendo al encuentro de los que están lejos, “Se observa, escribe el Papa, cómo nuestras comunida- des eclesiales tienen que forcejear con debilidades, fatigas, contradicciones. Necesitan escucha también de nuevo la voz del Espeso que las invita a la conversión, las incita a actuar con entusias- mo en las nuevas situaciones y las llama a comprometerse en la gran obra de la nueva evangeliza ción. (Ecelesia in Europa, 23).


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Santa María Magdalena – 22 de julio

“Jesús se apareció en primer lugar a María la de Magdala, de la que había expulsado siete demonios”. Ella fue el apóstol de los Apóstoles en el anuncio de la resurrección. La pecadora perdonada se habla adherido llena de amor a los pasos de Jesús. Formaba parte del grupo de mujeres que acompañaban a Jesús y los Doce en su caminar a través de los pueblos y aldeas anunciando la Buena Noticia. En tanto los Apóstoles huyeron con ocasión del arresto del Señor, ella se encontraba al pie de la cruz junto con María, la Madre de Jesús, y el discípulo amado. Cuando el cuerpo del Señor fue depositado en el sepulcro, Magdalena no supo separarse de él; junto con María, la mujer de Cleofás, siguió “sentada fuera del sepulcro”. Este es el humilde servicio silencioso, “el amor sin desfallecimiento que unió para siempre Santa María Magdalena con su divino Maestro, Cristo”. A ella quiso mostrársele antes que a nadie el Señor resucitado y a ella lo confió “la misión de anunciar la alegría pascual”.

“Tú le encendiste en el corazón el fuego de un inmenso amor a Cristo, que le había devuelto la libertad del espíritu, y le infundiste el valor de seguirlo fielmente hasta el Calvario. Incluso tras la muerte de cruz buscó a su maestro con tanta pasión, que mereció encontrar al Señor resucitado y ser la primera que anunciara a los apóstoles la alegría de la Pascua” (Prefacio Misal Ambrosiano).

Su memoria obligatoria ya se celebraba en Constantinopla en el siglo X, y en el XI se difundió en Roma y en Occidente.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Miqueas 6,1-4.6-8. Te han explicado, hombre, lo que Dios desea de ti.
Mateo 12,38-42. Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará

Martes 3:

Miqueas 7,14-15.18-20. Arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos.

Mateo 12,46-50. Señalando con la mano a los discípulos dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”.

Miércoles 3:
San Lorenzo de Brindis (1559-1619), capuchino, teólogo, predicador por toda Europa.

Jeremías 1, .4-10. Te nombré profeta de los gentiles.
Mateo 13,1-9. Cayó en tierra buena y dio grano.

Jueves 3:
Santa María Magdalena, apóstol de los apóstoles en el anuncio de la resurrección del
Señor.


Cantar 3,14a. Encontré al amor de mi alma,
Juan 20,1.11-18. Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas?

Viernes 3:
Jeremías es el testigo fiel que sufre la ruina de su pueblo, infiel a la alianza de Sinaí. Para él la palabra del Señor está por encima de todo, lo juzga y aclara todo, convierte y encamina el corazón del hombre y conduce la marcha de la historia
Santa Brígida, patrona de Europa (1303-1373), madre virtuosa, terciaria franciscana, admirable por su carisma de oración contemplativa

Gálatas 2,18-20. Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.
Juan 15,1-8. El que permanece en mi y yo en él, ese da fruto abundante,

Sábado 3:
En Madrid Beatas María de los Ángeles de San José y compañeras, carmelitas, mártires de Guadalajara en 1936.

Jeremías 3,14-17. Os daré pastores a mi gusto; acudirán a Jerusalén.
Mateo 13,18-23. El que escucha la palabra y la entiende, ese dará fruto.




Domingo de la 15ª semana de Tiempo Ordinario. – 11/07/2004

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Comentario Pastoral
¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

En el camino de la vida el hombre se pregunta quien es su prójimo y la Palabra de Dios le responde que el problema es otro: hacerse y sentirse en todo circunstancia próximo y prójimo de los demás. La maravillosa parábola del buen samaritano, que se lee en este domingo, es un reflejo de cómo hay que vivir en concreto la ley del amor a Dios y a los hombres.

Conviene recordar que Dios ha sido el primero que se ha hecho próximo al hombre a través de su palabra y de la manifestación de su poder. La Biblia está salpicada de diálogos con el hombre ya desde las primeras páginas del Génesis. Pero sobre todo Dios se ha hecho próximo en su Hijo, mediador único y universal, de quien proviene todo y es fuente del amor misericordioso del Padre. Cristo es el verdadero Buen Samaritano, que antes de enseñar la parábola, la hizo realidad en su vida acogiendo a todos, amando a los pobres, perdonando a los pecadores, defendiendo a los marginados, curando a los enfermos, salvando hasta entregar la última gota de su sangre en la cruz.

En un mundo en que se acercan las distancias y se incrementan a todos los niveles las comunicaciones, muchos hombres no logran estar próximos a otros porque las actitudes interiores diversas no van en consonancia con la proximidad física. ¡Cuántos están solos en medio del barullo de la gran ciudad! Reciben codazos al andar entre la multitud y no reciben ninguna muestra de amor

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Jesús, nuestro Redentor, en su vida terrena, pasó haciendo el bien
y curando a los oprimidos por el mal.
También hoy, como buen samaritano, se acerca a todo hombre
que sufre en su cuerpo o en su espíritu,
y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche del dolor, vislumbramos la luz pascual, en tu Hijo muerto y resucitado.



Prefacio común VIII


Palabra de Dios:

Deuteronomio 30, 10-14

Sal 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37

san Pablo a los Colosenses 1, 15-20

san Lucas 10, 25-37

Comprender la Palabra

Un letrado -nos dice el Evangelista San Lucas- pregunta a Jesús “para ponerlo a prueba” (Léase la lª parte del Evangelio de este Domingo). ¿Qué esperaba el Letrado que Jesús respondiera? Jesús asiente ala respuesta, que el Letrado le dio, respondiendo a su vez a la pregunta, que Jesús le hizo. Responde el Letrado con la recitación de los dos Preceptos, que todo buen israelita sabia de memoria y recitaba tres veces al día. Quizá la doble intención del Letrado esté en la pregunta final: “Y ¿quién es mí prójimo?” ¿Esperaba que Jesús respondiese que sólo son prójimos los miembros del Pueblo Judío? o que también lo son los de los otros pueblos, para muchos judíos aborrecibles, v. gr., los samaritanos? La respuesta de Jesús está en la Parábola, que sigue.

Pero la Parábola no responde exactamente a la pregunta del Letrado. Jesús se sitúa desde otro punto de mira. Prójimo, por supuesto es todo hombre, sin precisar más (“Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó “) Pero “prójimo” -pone el Señor de, relieve- es ante todo el que se hace prójimo, próximo, el que se aproxima al necesitado, al que sufre, para socorrerlo. En este sentido, la pregunta conclusiva de la Parábola: “¿ Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?”.

Esta Parábola de Jesús sólo San Lucas la recoge en su Relato Evangélico y la sitúa entre las enseñanzas de Jesús por el Camino hacia Jerusalén. Precisamente la narración tiene lugar en el Camino por el que Jesús ha de subir (“Bajaba … de Jerusalén a Jericó… “).

La Parábola, denominada “del Buen Samaritano” ha sido muy comentada. ¿Cómo no ver en “el Buen Samaritano” al mismo Cristo, socorriendo a todo hombre, necesitado de salvación? Jesús, en sus enseñanzas, en sus parábolas, no sólo nos dice, también se nos dice. Y quien quiera que haga lo mismo que El se convierte en imagen, icono, de Cristo,

Desde la perspectiva del Señor, el Buen Samaritano, ni “el sacerdote” ni “el levita”, que “dando un rodeo, pasan de largo” podían salvar al hombre. Y “el posadero”, a quien el Señor encomienda al hombre malherido hasta la vuelta (en su 2ª Venida) somos nosotros, la Iglesia.

En el fondo de la Parábola y de la Recitación-Respuesta del Letrado resuena la exhortación del mismo Dios por boca de Moisés ( 1ª Lectura). Obsérvese la coincidencia literal de las palabras, “Amarás -conviértele (en el Libro del Deuteronomio)- al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda el alma



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La verdadera reforma que necesitamos nace de la conversión a Jesucristo (II)


También en este punto es extraordinariamente luminosa y sugerente la exhortación sobre “La Iglesia en Europa”. Continuando con el paradigma del Apocalipsis, el Papa recuerda la visión del libro, escrito por el anverso y el reverso, sellado con siete sellos y sostenido en la mano derecha por el que está sentado en el trono. Nadie puede abrir el libro ni leerlo, sino sólo Jesucristo. Sólo él conoce y puede revelar y realizar su contenido: el proyecto definitivo de la salvación misericordiosa de Dios sobre las personas y la historia. El libro es entregado al apóstol san Juan con la orden de comérselo. De este modo lo asimilará con la intensidad y la identificación necesaria para poder comunicarlo provechosamente a los demás (cfr. Ap 10).


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Benito, Abad. Patrono de Europa – 11 de julio

Con razón, se ha llamado a San Benito padre de los monjes de Occidente y fue declarado por Pablo VI en 1964 patrono de Europa, juntamente con los santos Cirilo y Metodio. Su nombre significa “bendito” bendito de Dios y de su Iglesia. Nació Benito en Nursia por el año 480. Luego de haber estudiado en Roma, con la idea de romper con el mundo se retiró a Subiaco para llevar una vida eremética. Se trasladó después a Casino, en donde fundó el célebre monasterio y escribió la Regla para los monjes. Pronto se extendió desde Monte Casino por el occidente europeo una red de monasterios, observantes de la Regla de San Benito, en la que supo conjugar la experiencia ascética del oriente cristiano y el sentido humano de la vida occidental con los más puros valores del Evangelio.

San Benito quiso fundar una escuela en que se aprendiera a “servir al Señor”, por la senda de los mandamientos con libertad de corazón”; hizo de la concordia fraterna y de la paz el alma de la vida comunitaria, insistiendo por encima de todo en el servicio de Dios por medio de la oración y de la disponibilidad con los hermanos, en los que hay que descubrir al mismo Jesús.

Los monjes benedictinos, cuyo lema es llorar y trabajar” llevaron a cabo silenciosa y pacientemente durante largos siglos, la tarea de evangelización de los pueblos bárbaros, que en su día se asentaron en la Europa Occidental. Y, con el Evangelio, supieron llevarles también la cultura en todas sus dimensiones: desde el cultivo del campo hasta las letras y la convivencia ciudadana


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 1,10-17. Lavaos, apartad de mi vida vuestras malas acciones.
Mateo 10,34-11,1. No he venido a sembrar paz, sino espadas.

Martes 3:
San Enrique (973-1024), emperador, se distinguió por su labor misionera y reformadora.

Isaías 7,1-9. Si no creéis, no subsistiréis.
Mateo 11,20-24. El día del juicio le será más llevadero a Tiro y Sidón y a Sodoma que a vosotros.


Miércoles 3:
San Camilo de Lelis (1550-1614), presbítero, primer militar, después al servicio de los enfermos.

Isaías 10,54.13-16. ¿Se envanece el hacha contra quien la blande?
Mateo 11,25-27. Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a la gente sencilla.


Jueves 3:
San Buenaventura (1218-1274), filósofo y doctor, superior general de los franciscanos, cardenal de la diócesis de Albano,

Isaías 26,7-9.12.16-19. Despertarán jubilosos los que habitan en el Reino.
Mateo 11,28-30, Soy manso y humilde de corazón.

Viernes 3:
Nuestra Señora del Carmen. Advocación popular de la Virgen, unida a la Orden Carmelitana.

Zacarías 2,14-17. Alégrate, hija de Sión, que yo vengo.
Mateo 12,46-50. Señalando con la mano a los discípulos, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos”.

Sábado 3:
El libro del profeta Miqueas está lleno de promesas y amenazas, de un diálogo constante entre Dios creador liberador y guardián de Israel, y su pueblo, que le ha abandonado para seguir a los ídolos y a la maldad de su conducía,



Miqueas 2,1-5. Codician los campos y se apoderan de las casas.
Mateo 12,14-2 1. Les mandó que no le descubrieran. Asa se cumplió lo que dijo el profeta.




Domingo de la 14ª semana de Tiempo Ordinario. – 04/07/2004

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Comentario Pastoral
PREGONEROS DE LA PAZ

Los textos de este domingo están en la clave del camino de Jesús hacia Jerusalén para cumplir su misión mesiánica. El camino de Jesús es el camino de los cristianos. Por eso él, que era el Enviado de Dios, envía a setenta y dos discípulos. Este número tiene su importancia, pues debe ser interpretado como explícita significación de universalidad. Según el modo de pensar de los antiguos setenta y dos eran los pueblos que habitaban la tierra.

El envío de Jesús es universal, el anuncio de su Reino es para todos, su salvación alcanza a la humanidad entera. Todo cristiano es enviado al mundo para predicar el Evangelio no solo con palabras, sino con los gestos y las actitudes que dan credibilidad: la pobreza, el desinterés, la renuncia, que más que virtudes son signos de la disponibilidad hacia el don de la salvación que Dios ofrece a todos y que debemos traspasar a los demás.

Lo primero que hay que comunicar es la paz. En un mundo crispado, en una sociedad agresiva, en ni) ambiente violento la oferta de paz es siempre válida y actual. El hombre pacífico es el más valiente, porque crea una convivencia más estable y transforma el interior violento de las personas. La principal tentación del cristiano es abandonar su misión pacificadora, ya que no ve frutos inmediatos ni resultados notorios en la sociedad que tiene otra escala de valores y otra moral. No hay que cambiar de anuncio, ni de slogan, ni de casa. La constancia es la prueba de que se cree verdaderamente en el hombre, incluso en el que oprime, aplasta o mata. Necesariamente el testimonio cristiano es una pacificación total, en estar siempre abierto al diálogo, para liberar de fatigas y de opresiones violentas. La paz, como el Reino de Dios, siempre está cerca.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Dios de la paz, tú eres la paz misma,
pero el hombre violento no te comprende ni el corazón cruel te acepta:
haz que los que conviven como hermanos perseveren en el bien
y los que están enfrentados recuperen la paz con el olvido del odio.



Oración colecta por la paz


Palabra de Dios:

Isaías 66, 10-14c

Sal 65, 1-3a. 4-5. 16 y 20

an Pablo a los Gálatas 6, 14-18

san Lucas 10, 1-9

Comprender la Palabra

Escuchamos este Domingo, en la Lectura del Evangelio, el Relato de la Misión de los Setenta y dos discípulos de Jesús. Sólo San Lucas relata este Episodio, además del Relato de la Misión de los Doce Apóstoles, que también nos relatan Marcos y Mateo. Ambos Relatos (ensayo de la Misión de la Iglesia), esquematizados, son muy pare(,¡dos; algo más extenso el Relato, que hoy comentamos. Cuando el Evangelista lo escribe, sin duda tiene muy en cuenta lo que ya, hace décadas, está sucediendo: la Misión de la Iglesia -de Cristo, Señor de la Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo -entre todas las gentes; Misión, no sólo de los Doce Apóstoles, sino de muchos otros discípulos del Señor; Misión, en la que participa y de la que es testigo San Lucas, acompañando al Apóstol San Pablo en sus viajes misionales; Misión, que el mismo San Lucas nos describe en su Libro de los Hechos de los Apóstoles.

Quizá extrañe el lenguaje algo arcaizante: “No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias … no os detengáis a saludar a nadie por el camino… ” Quiere decir que la Misión siempre es urgente y no admite demoras; y que los enviados tienen que estar siempre disponibles.

La Misión consiste en anunciar con la palabra y con signos (de curación) el Reino (proyecto) de Dios, que trae “la paz”; la ‘paz”, que es abundancia, plenitud, perfección, salvación. Es la “paz”, a la que se refiere el Profeta Isaías (1ª Lectura): “Yo haré derivar hacia ella -la Nueva Jerusalén, la Iglesia- como un río, la paz”; “Paz”, que es consolación, alegría; la alegría y el consuelo, de que quedan embargados los que reciben el Anuncio, Buena Noticia, del Reino de Dios, como atestigua el Evangelista San Lucas en su Libro de los Hechos de los Apóstoles.

La Misión -les advierte el Señor a los discípulos- no será fácil; encontrarán oposición, hostilidad: “Cuando entréis en un pueblo y no os reciban… “; Sin embargo los poderes malignos, que predominan en este mundo, serán definitivamente vencidos por el avance del Reino de Dios. Veía a Satanás -les dice el Señor- caer del cielo como un rayo “.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La verdadera reforma que necesitamos nace de la conversión a Jesucristo (I)


Somos igualmente conscientes de que no alcanzaremos más claridad ni mayor generosidad sin una conversión sincera al Señor y a su Evangelio, La reforma que verdaderamente nos capacite a toda la comunidad diocesana para ser “sus testigos” en todos los aspectos de la vida personal y comunitaria -transformación de las personas, renovación de la acción pastoral, etc.- será la que nazca de la conversión a la persona de Jesucristo. Por eso hemos iniciado el camino sinodal con espíritu de penitencia y haciendo examen de conciencia. Los criterios para orientar la renovación a la que nos sentimos llamados, no los buscamos primariamente en las técnicas, psicológicas y sociológicas -siempre útiles-, que estudian el comportamiento de los grupos, etc., Sino en la Palabra de Dios acogida con fe y confianza en comunión con la Iglesia. Esa palabra -palabra de la verdad-, aplicada a la vida, iluminará el itinerario de la verdadera renovación diocesana.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Peregrinar a Santiago

Este año la Festividad del Apóstol Santiago, Patrono de España, tiene la peculiaridad de caer en Domingo. Y por ello, se celebra el Año Santo Jacobeo. Si desde la Edad media no han dejado de celebrarse peregrinaciones a Compostela para mar ante la tumba del Apóstol Santiago, en la actualidad las peregrinaciones jacobeas están cobrando nuevo vigor, nueva fuerza y nuevo impulso.

Caminar es una experiencia primordial, que permite al hombre liberarse de un determinado lugar y alcanzar nuevas tierras y nuevas metas. La peregrinación a Santiago -andando en todo o, a lo mejor, en una parte del camino forma parte de esa experiencia. Porque el caminar ayuda a la reflexión, al encuentro consigo mismo y al encuentro con Dios en la contemplación de las bellezas naturales en los diversos y bellísimos paisajes de la ruta jacobea y en el interior del corazón humano. Si se peregrina en compañía es también encontrarse con los otros. Porque peregrinar es alejarse del desierto del pecado y avanzar, de etapa en etapa, hacia el encuentro con Dios. Vestirse de peregrino -capa santiagüeña, concha y bordónes revestirse de la caridad y de las demás virtudes. Y llegados a Santiago, abrazar al Apóstol es quererse identificar con su vida de servicio a Dios hasta entregar la vida por los hombres. Poner la mano en el hueco de la columna es adherirse a la fe de la Iglesia. Contemplar la catedral es descubrir la incomparable belleza del mundo espiritual y trascendente, de la gloria de Dios, Hacer una ofrenda es sacrificar los deseos mundanos de consumismo y manifestar el compromiso de ayudar a los más pobres y necesitados.

Peregrinar a Santiago y ganar el jubileo. A eso nos invita este año el Apóstol en su fiesta. Se viene haciendo desde los albores del siglo X desde todos los rincones de Europa. Continuar esta tradición es una manifestación más de las raíces cristianas de Europa. No dejemos que se sequen.



Rafael del Olmo Veros

Para la Semana

Lunes 3:

Oseas 2,16.17b-18,21-22. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo.
Mateo 9,18-26. Mi hija acaba de morir, pero ven tú y vivirá.

Martes 3:
Santa María Goretti (1890-1902), virgen y mártir, murió apuñalada por defender su castidad.

Oseas 8,4-7.11.13. Siembran vientos y cosechan tempestades.
Mateo 9,32-38. La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.


Miércoles 3:

Oseas 10,1-17-8.12. Es tiempo de consultar al Señor.
Mateo 10,1 Id a las ovejas descarriadas de Israel.

Jueves 3:

Oseas 11,1-4.8c-9. Se me revuelve el corazón.
Mateo 10,7-15. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis

Viernes 3:

Oseas 14,2-10. No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos.
Mateo 10, 16-23. No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

Sábado 3:

Isaías 6,1-8. Yo, hombre de labios impuros, he visto con mis ojos al rey y Señor de los
ejércitos.
Mateo 10,24-33. No tengáis miedo a los que matan al cuerpo.



Domingo de la 13ª semana de Tiempo Ordinario. – 27/06/2004

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Comentario Pastoral
DOS VOCACIONES

Es clásica la relación entre “las vocaciones” o llamadas de la primera lectura y del Evangelio de este domingo. Se describe, en primer lugar, la llamada de Eliseo. El manto es el símbolo del carisma profético que se transmite como una investidura. El arado, símbolo del trabajo de Eliseo, se convierte en el signo del nuevo trabajo de¡ apóstol, ya que “ninguno que ha puesto su mano en el arado y después se vuelve atrás es digno del reino de Dios”. Ésta es la principal diferencia entre la perícopa de Elíseo y la perícopa evangélica.

La vocación al Reino, que pide Jesús, es exigente y radical. Es necesario no apoyarse en medios humanos y naturales. Es necesario que haya prontitud de respuesta y abandono del pasado. Es necesario mirar al futuro, hacia la Jerusalén de la entrega total. “Si alguno quiere venir detrás de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”.

San Pablo dice que nuestra vocación es la libertad, por eso la libertad es el gran don de la redención, ya que hemos sido librados de la esclavitud del pecado. Es la libertad que supera el egoísmo y nos centra en el amor.

La vocación cristiana es cortar con un pasado cómodo o con costumbres aceptadas. La vocación cristiana es renuncia y distanciamiento de los bienes materiales, de los afectos poco convenientes y de las decisiones superficiales. La vocación cristiana es contraria a la nostalgia.

La vocación cristiana nos lleva siempre al terreno del amor auténtico y de la fe comprometida. Nos abre a los demás liberándonos de estar encerrados en nosotros mismos. La vocación cristiana nos mueve a caminar por la senda del Espíritu liberándonos de los deseos de la carne.

La vocación cristiana nos hace encontrar al Señor como lote y heredad perfecta, como bien supremo, que nos sacia de gozo en su presencia y de alegría perpetua.


Andrés Pardo


Palabra de Dios:

Reyes 19, 16b. 19-21

Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11

san Pablo a los Gálatas 5, 1. 13-18

san Lucas 9, 51-62

Comprender la Palabra

Con la Lectura Evangélica de este Domingo comenzamos una nueva Sección del Evangelio según San Lucas. Es la Sección más prolongada y se caracteriza por “el Camino”, que Jesús emprende de Galilea a Jerusalén. San Lucas nos lo recuerda, reiterándonos que Jesús “iba de camino”. Sin ir más lejos, en la Lectura del Evangelio de este Domingo, nos lo recuerda dos veces: “De camino entraron en una aldea de Samaría… “. Mientras iban de camino, uno le dijo: Te seguiré adonde vayas… ” Mientras va de camino, Jesús continúa ejerciendo su Ministerio Mesiánico, como iremos viendo.

Llama la atención sobre todo la frase inicial de la Lectura del Evangelio: “Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la resolución) de “Ir a Jerusalén”. Es decir, el momento culminante de Jesucristo, de su Ministerio Mesiánico, de su Vida toda ella salvífica, consiste en su Victoria sobre el pecado y la muerte por su Resurrección-Ascensión Gloriosa; Acontecimiento (subida, paso, pascua), que tuvo lugar en Jerusalén.

Pero San Lucas nos describe el Camino geográfico de Jesús a Jerusalén como un símbolo: es Jesús quien abre el Camino; más aún, El es el Camino; el Camino del seguimiento de Jesucristo. Por el Camino, Jesús invita a unos y otros a seguirle. Las respuestas de Jesús aparentemente impertinentes, desabridas, son la expresión de la prioridad y de la urgencia del Reino (proyecto) de Dios. En manera alguna se opone el Señor a los deberes filiales -Mandamiento de Dios -de atender a los padres, como es el caso del Profeta Elíseo, llamado por el Profeta Elías a seguirle (Iª Lectura).

San Lucas observa que Jesús no pudo entrar en la región de Samaría, el Evangelista quiere darnos a entender que el Señor cumplió su Ministerio Mesiánico, mientras estaba en este mundo en presencia física, en Galilea y en el Camino a Jerusalén. Después de la Resurrección-Ascensión a los cielos el mismo Señor a través de su Iglesia, con la fuerza del Espíritu Santo, proseguirá su Ministerio Mesiánico -como observa San Locas en su Libro de los Hechos de los Apóstoles desde Jerusalén, por toda Judea, y Samaría y hasta los confines de la tierra, simbolizados en Roma, encrucijada de caminos.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es ponerse en Camino de Conversión (II)


Lo sabemos: del reconocimiento entusiasta del Señor Resucitado y de su obra salvadora nace el deseo intenso de vivir unidos a Él, nuestro amor y nuestra esperanza; y el compromiso de entregarnos con todas nuestras fuerzas, siempre apoyados en la gracia, a secundar su llamada. Precisamente esto es lo que pretendemos con el Sínodo Diocesano: ver más claro cómo corresponder a la acción de Dios y, pidiéndoselo, decidirnos a ello con toda generosidad.



Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Pedro y San Pablo, apóstoles – 29 de junio

“En los apóstoles Pedro y Pablo has querido dar a tu Iglesia un motivo de alegría: pedro fue el primero en confesar la fe, pablo el maestro insigne que la interpretó: aquel fundó la primitiva Iglesia con el resto de Israel; éste la extendió a todas las gentes. De esta forma, señor, por caminos diversos, ambos congregaron a la única Iglesia de Cristo, y a ambos, coronados por el martirio, celebra hoy tu pueblo con una misma veneración”(Prefacio). San Pedro y san Pablo fueron martirizados en Roma: el primero el año 64, crucificado cabeza abajo, y enterrado después en la colina vaticana, junto al circo de Nerón; el otro el año 67, decapitado, en la Vía Ostiense, a cinco kilómetros de Roma. La tradición cristiana señala que ambos apóstoles recibieron el martirio el 29 de junio del mismo año.

La Iglesia celebra en este día no sólo la gloria de su martirio, sino también el misterio de su apostolicidad y universalidad. Pedro es la roca y el fundamento, el supremo pastor. Pablo es el instrumento elegido por Dios para revelar el misterio de Cristo entro los gentiles, fuera del mundo judío. Es una celebración de santa alegría, pero al mismo tiempo un compromiso de Fidelidad a las enseñanzas recibidas de que quienes fueron fundamento de nuestra fe cristiana.

Y una ocasión de manifestar nuestra comunión con el Papa, sucesor de Pedro, al frente de la Iglesia, y de “orar insistentemente a Dios por él”.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Amos 2,6-10.13-16. Revuelcan en el polvo al desvalido.
Mateo 8,18-22. Sígueme.

Martes 3:
San Pedro y San Pablo, apóstoles. Pedro fue el primero en confesar la fe; Pablo, el maestro insigne que la interpretó; aquel fundó la Primitiva Iglesia con el resto de Israel, éste la extendió a todas las gentes.

Hechos 12,1-11. Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes.
2 Timoteo 4,6-8.17-18. Ahora me aguarda la corona merecida.
Mateo 16,13-19. Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos

Miércoles 3:
Amos, un pastor de los alrededores de Belén, que Dios llamó a la difícil misión de proclamar su palabra a un pueblo tentado de idolatría y riquezas.
Santos Protomártires de la santa Iglesia Romana. Murieron en la persecución de Nerón en el año 64.

Amos 5,14-15,21-24. Retirad de mi presencia el estruendo del canto, fluya Injusticia como arroyo perenne.
Mateo 8,28-34. ¿Has venido a atormentar

Jueves 3:

Amos 7,10-17. Ve y profetiza a mi pueblo.
Mateo 9,1-8. La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.


Viernes 3:

Amos 8,4-6. 9-12. Enviaré hambre, no de pan, sino de guardar la palabra del Señor.
Mateo 9,9-13. No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificios.

Sábado 3:
Santo Tomás, apóstol. Su incredulidad primera ante la resurrección de Cristo desembocó después en un ardiente testimonio de fe pascual.

Efesios 2,19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.
Juan 20,24-29. Señor mío y Dios mío.




Domingo de la 12ª semana de Tiempo Ordinario. – 20/06/2004

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Comentario Pastoral
¿QUIÉN ES CRISTO?

Los cristianos debernos hacernos dos preguntas: ¿Quién es Cristo para mí? ¿Quién soy yo para Cristo?”. Reconocer a Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre obliga a revertirse de Cristo, es decir, alcanzar el verdadero “ser cristiano”. Todos tenemos que meditar la respuesta del apóstol Pedro, que por reconocer el primero en Jesús al Mesías, lo convierte en fundamento primero de la Iglesia. Jesús se apresura a decir que su mesianismo, su salvación, pasa necesariamente por el dolor y la cruz; que seguirle es negarse a sí mismo; que sólo vale algo la vida si se entrega por los demás.

Hay preguntas que parecen inútiles y superadas, pero que son fundamentales, La pregunta de Cristo “¿quién decís que soy yo?”, que se lee en el Evangelio de este domingo, es una pregunta que cuestiona seriamente y compromete la decisión consciente de seguirlo,

No bastan las respuestas sabidas de¡ catecismo. No vale evadirse: “unos dicen … otros dicen…. los de más allá ignoran, etc”. Hay que responder desde la experiencia de la fe, con el valor de la esperanza y en la sinceridad del amor. Solamente se puede llamar cristiano a quien sabe responder a esta pregunta fundamental.

¿Quién es Dios? ¿un ser lejano? ¿alguien que habita en el cielo o en morada que no sabemos ubicar con exactitud? 0 por el contrario, ¿el Dios en quien creemos es el Padre de Jesucristo y nuestro Padre? Evidentemente, es un Dios desconcertante, un Dios que no acabamos de entender del todo porque sus caminos no son nuestros caminos. Es un Dios que sentirnos cerca y al que escuchamos porque creemos en su Palabra, que se ha hecho carne y ha habitado entre nosotros.

El Dios revelado por Jesucristo no es un remedio de emergencia, una medicina de última hora para los casos desesperados, cuando todo falta. Dios es plenitud, vida, amor y salvación. Creer en Dios es admitir lo eterno en nuestra finitud y saber que también se nos revela en lo opaco, en lo desconcertante. Por eso la fe supone riesgo, decisión; no es vacío, sino firmeza. A veces la fe es vivir en un interrogante profundo, que nos hace más sinceros y auténticos.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Por Jesucristo, tu Hijo amado, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas,
y nos lo enviaste, para que hecho hombre del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen,
fuera nuestro Salvador y Redentor.
Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección,
extendió los brazos en la cruz y así adquirió para ti un pueblo santo.


Prefacio Plegaria Eucarística


Palabra de Dios:

Zacarías 12, 10-11; 13, 1

Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9

san Pablo a los Gálatas 3, 26-29

san Lucas 9, 18-24

Comprender la Palabra

Reanudamos con este Domingo -12 del Tiempo Ordinario del Año Cristiano- la lectura semicontínua, siguiendo el orden de capítulos, del Evangelio según San Lucas.

La Lectura Evangélica recoge la solemne confesión deje de Pedro, “Tú eres el Mesías de Dios”. Es Pedro ciertamente el primero en confesar sin ambajes la Mesianidad de Jesús frente a otras opiniones.

La confesión de fe de Pedro tiene su relieve en los Relatos Evangélicos. Por eso la escuchamos reiteradamente en los tres ciclos A, B y C.- “Tú eres el Mesías ” (según San Marcos); “Tú eres el Mesías el Hijo de Dios vivo” (según San Mateo).

La l” Lectura nos hace fijar la atención en el Primer Anuncio, que Jesús nos hace de su Pasión-Resurrección, en respuesta a la Confesión de Fe de Pedro. Jesús es ciertamente el Mesías, mas un Mesías paciente y por ende triunfante en la prueba: “El Hijo del hombre tiene que ser desechado … ejecutado y resucitar al tercer día “.

Cristo es el misterioso personaje, “el Señor”, a quien el Profeta Zacarías hace hablar en primera persona (1ª Lectura). “el Traspasado”, a quien “todos miran”; “el Traspasado`, que “derrama sobre todos un espíritu de gracia y de clemencia” (de compunción, de conversión); “el Traspasado”, “el Hijo único”, “e1primogénito”, ‘por quien hacen llanto… ” ‘ ¿Cómo no pensar en Jesús Crucificado, Traspasado por la lanza del soldado, según testimonio del Evangelista San Juan?

“El espíritu de gracia y de clemencia” que “.se derrama… “, es simbolizado en el agua y la .sangre, que manó del costado de Cristo, abierto por la lanza; es el espíritu de compunción, que, según testimonio de San Lucas, embargó a los que presenciaban la Pasión y la Crucifixión del Señor: “Le seguían un gran gentío del pueblo y de mujeres, que se lamentaban por El … toda la muchedumbre, que había acudido a este espectáculo (la muerte afrentosa de Cristo) se volvían dándose golpes de pecho”.

‘El espíritu de, gracia y de clemencia ” es el Espíritu Santo, que nos mueve a ‘perder la vida por causa de Cristo, en seguimiento de El, para salvarla”.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es ponerse en Camino de Conversión (I)


Comprender los acontecimientos de la historia -también los de nuestra pequeña historia personal- a la luz de la Resurrección del Señor, contemplar la obra que el Espíritu Santo realiza en nosotros y en la Iglesia, conduce, como decía el Mensaje final del II Sínodo para Europa, a “una alegre confesión de esperanza: ¡tú, Señor resucitado y vivo, eres la esperanza siempre nueva de la Iglesia y de la humanidad; tú eres la única y verdadera esperanza del hombre y de la historia; tú eres entre nosotros ‘la esperanza de la gloria’ (Col 1,27) ya en esta vida y también más allá de la muerte! En ti y contigo podemos alcanzar la verdad, nuestra existencia alcanza el auténtico sentido, la comunión es posible, la diversidad puede transformarse en riqueza, la debilidad en fortaleza, la fuerza del Reino ya está actuando en la historia y contribuye a la edificación de la ciudad terrena, la caridad da valor perenne a los esfuerzos de la humanidad, el dolor puede hacerse salvífico, la vida vencerá a la muerte y la creación participará de la gloria de los hijos de Dios”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Nacimiento de San Juan Bautista – 24 de junio

Juan el Bautista, el hombre de los desiertos, el hombre que no se resigna a creer que Dios no pueda cumplir la promesa. Él ha visto amanecer ya el Día, ha podido percibir cómo el desierto le tendía la mano. No le ha faltado el alimento diario, ni el agua en momentos de bochorno. En este amanecer ha comprendido que el día camina hacia su plenitud y que los hombres vivirán sin temor, como hijos, una vez que llegue el Compasivo.

Nacimiento de Juan el Bautista: ¿Será un privilegiado entre los nacidos de mujer? Y el más pequeño en el reino de los cielos, ¿no será tan privilegiado como él? Buen día para preguntarnos por el futuro de nuestros niños: ¿qué será de estos niños? Porque también su nacimiento y su vida es prueba palpable del amor misericordioso del Padre. ¿Seremos capaces de dedicarles el tiempo que sea necesario para que crezcan y se fortalezcan en el Espíritu’~ ¿Les alejaremos de tanto ruido vacío del mundo para introducirlos en la sonoridad del desierto donde puedan escuchar con sorpresa al Dios que habla y anuncia la paz a sus amigos y a aquellos que se convierten de corazón?

Si. Muchos de ellos han salido ya al desierto, han encontrado manantiales de agua viva y, subidos sobre los montes, empiezan a hacer señas a los hombres mostrándoles el camino del Mesías que avanza por el desierto y trae la paz.



Tirso Vaquero

Para la Semana

Lunes 3:

2 Reyes 17,5-8.13-15a.18. El Señor arrojó de su presencia a Israel, y sólo quedó la ciudad de Judea,
Mateo 7,1-5. Sácate primero la viga del ojo.

Martes 3:
San Paulino de Nola (355-43 l), primero vivió en matrimonio, después monje, finalmente, obispo. San Juan Fisher (1469-1535), obispo de Roff, luchó contra los errores de su tiempo y Santo Tomás Moro (1477-1535), canciller del rey de Inglaterra, ambos decapitados por Enrique VII.

2 Reyes l9,9b-l 1, 14-21.31-35a.36. Yo escucharé a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David.
Mateo 7,6.12-14. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten.


Miércoles 3:

2 Reyes 22-8-13; 23,1-3. El rey leyó al pueblo e¡ libro de la alianza encontrado en el templo y selló ante el Señor la alianza.
Mateo 7,15-20. Por sus frutos los conoceréis.

Jueves 3:
Natividad de San Juan Bautista. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan, para dar testimonio de la luz y preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto.



Isaías 49,1-6. Te hago luz de las naciones. Hechos 13,22-26. Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.
Lucas 1,57-66. El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.


Viernes 3:
San Pelayo (+925), mártir de la castidad a los 14 años en Córdoba.

2 Reyes 25,1-12. Marchó Judá al destierro.
Mateo 8,1-4. Si quieres, puedes limpiarme.


Sábado 3:

Lamentaciones 2,2.10-14.18-19. Grita al Se flor, laméntate, Sión.
Mateo 8,5-17. Vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán Isaac y Jacob.



Domingo de la 11ª semana de Tiempo Ordinario. Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – 13/06/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
CORPUS CHRISTI

Cada día, de Oriente a Occidente, desde donde sale el sol hasta el ocaso, la Iglesia celebra el banquete sacrificial del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, cuya institución conmemoramos en la tarde del Jueves Santo. Todos los días son por lo tanto celebración del “Corpus”. Sin embargo, concluídas las fiestas pascuales, somos invitados nuevamente a una celebración solemne y particular de este Santísimo Sacramento, que sintetiza la vida toda del Señor y nos comunica los frutos de la redención.

El misterio de la Eucaristía tiene muchas evocaciones: es memorial de la pasión, es banquete de unidad, es anticipo de la vida divina que compartiremos con Cristo en el cielo. Por eso es necesario no quedarse en la periferia del misterio, sino descubrir una vez más lo que creemos y celebramos: el Cuerpo que se entrega, la Sangre que se derrama. La entrega es esencia profunda y última del Corpus, que debemos renovar constantemente. El cristiano debe ser pan que se multiplica, pan que se hace accesible a cualquier fortuna, pan de vida, pan de unión, pan que sacia el hambre. A ejemplo de Cristo que ha derramado su sangre,. el cristiano debe convertirse también en vino bueno, de la mejor cosecha, que va pasando de mano en mano y de copa en copa, para que todos beban salvación y no muerte.

Hay dos clases de procesiones. Una muy sencilla, pero difícil, la que día a día y momento a momento, al salir de la Eucaristía, debemos mostrar la verdad de fe y las exigencias de amor de lo que hemos recibido y hemos comulgado.

Y está la procesión solemne, grandiosa, emotiva y testimonial del Corpus. Con temblor interior y emoción profunda llevamos la Eucaristía como síntesis total de la vida de Cristo, y de su salvación universal, y a la vez como testimonio de la verdad y del amor que creemos e intentamos llevar a la práctica.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Fue en la última -ágape fraterno-, tras comer la Pascua según mandamiento,
con sus propias manos repartió su cuerpo, lo entregó a los Doce para su alimento.
La Palabra es carne y hace carne y cuerpo con palabra suya lo que fue pan nuestro.
Hace sangre el vino, y aunque no entendemos basta fe, si existe corazón sincero.
Adorad postrados este Sacramento. Cesa el viejo sitio; se establece el nuevo.
Dudan los sentidos y el entendimiento: que la fe lo supla con asentimiento.


Fragmento del ‘Pangue Lingua”


Palabra de Dios:

Génesis 14, 18-20

Sal 109, 1. 2. 3. 4

san Pablo a los Corintios 11, 23-26

san Lucas 9, 11b-17

Comprender la Palabra

En la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo las tres Lecturas Bíblicas se refieren al Misterio de la Eucaristía. En la 2ª Lectura escuchamos el Relato de la Institución de la Eucaristía, transcrito por el Apóstol San Pablo. “Yo he recibido -nos dice- una tradición, que procede del Señor, y que a su vez os trasmito…”. En las otras dos Lecturas escuchamos anuncios profetices de la Eucaristía.

La figura de Melquisedec, que irrumpe en la trama de la Historia Sagrada, ofreciendo al Dios Altísimo pan y vino y bendiciendo a Dios por la Creación y por la Victoria de Abraham (1ª Lectura), evoca la figura de Jesucristo en la Última Cena, tomando en sus manos el pan y la copa, pronunciando sobre ellos la Plegaria de Bendición, evocando la Creación y la Salvación de Dios a través de los tiempos y que culmina en Cristo. La brevísima Plegaria sobre el pan enseguida, después de Cristo, se fundió con la Plegaria sobre el Cáliz, de mayor entidad y relevancia.

Pero Jesucristo no ofrece, como Melquisedec, pan y vino, sino “su Cuerpo y su Sangre” bajo los velos del pan y del vino; es decir, se ofrece a Sí mismo, su Persona, su Vida biográficamente entendida, que culmina en el Acontecimiento de su Pasión-Muerte-Resurrección, ofrece su Vida al Padre, viviéndola pendiente de la voluntad del Padre; es decir, entregándola por años en servicio de todos -“Su Cuerpo entregado y su Sangre derramada”; entregados a la muerte por (en provecho de) nosotros -Resurrección-.

Esta Ofrenda (Elevación) de Jesucristo al Padre culmina en su Ascensión Gloriosa. Así Cristo es sacrificado = Hecho sacro, sagrado, Glorificado. Este momento culminante de Cristo fue proféticamente anunciado en el Salmo, que comenta la Lectura: El que se ofrece y sacrifica es Aquel ti quien el Padre “ha engendrado entre esplendores sagrados antes de la aurora” y a quien ha declarado “Sacerdote Eterno, según el rito de Melquisedec”.

La Presencia real de Cristo, de su Persona, de su Vida Salvífica, que culmina en su Resurrección Gloriosa, en los dones consagrados, está garantizada por el mismo Cristo, en virtud del Espíritu Santo, por el Memorial (Evocación), que el Señor nos mandó hacer. “Haced esto en Memorial (memoria, conmemoración) de Mí”.

El Milagro de Multiplicación de panes y peces (Lectura del Evangelio) es también anuncio profético del Misterio de la Eucaristía. Cuando San Lucas escribe el Relato, hace tiempo que ya viene celebrándose la Eucaristía en la Iglesia y no puede menos que pensar en ella al describírnoslo.

Atención a las palabras de Cristo -exigencia de la Eucaristía- en este Dio de Cáritas. “Dadles vosotros de comer”.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La Vida del Resucitado se abre camino victoriosamente en nuestra historia (II)


El que participa en el Sínodo proclama esta certeza y, fundado en ella, sabrá buscar con toda humildad qué quiere Dios de nosotros aquí y ahora, y disponerse a la reforma de la propia vida, y a colaborar lleno de alegría en la realización del plan de Dios en este momento de la historia y de la vida de la Iglesia Diocesana. ¡Estamos seguros de no trabajar en vano!.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


El Sagrado Corazón de Jesús – 18 de junio

La fiesta del Sagrado Corazón de Jesús no tiene ninguna relación con un hecho histórico de su vida. Sus antecedentes hay que situarlos en la Edad Media, donde la devoción a la humanidad de Cristo, especialmente a su pasión y a sus llagas se extendió como una corriente de espiritualidad. Los impulsores de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús fueron primero Santa Gertrudis y Santa Matilde en el siglo XIV, y en el XVII San Juan Eudes y Santa Margarita María de Alacoque. Clemente XIII aprobó la fiesta para la nación polaca, Pío IX en 1865 la extendió a la Iglesia universal, y Pío XI en 1928 la elevó a la máxima categoría litúrgica, comparable con las fiestas de Navidad y la Ascensión. No han faltado liturgistas que veían difícil justificar esta fiesta desde el punto de vista litúrgico. Decían que el Viernes Santo ya se celebraba el amor de Cristo herido por nuestros pecados, y que es el día más apropiado para meditar en su humanidad, incluyendo en ella su corazón. Lo principal en esta fiesta es el reconocimiento del amor de Cristo y la reparación. En la oración colecta se pide ofrecer a Dios “una cumplida reparación”. Pío XII en la encíclica “11aurietis aquas” dice que el amor a Dios a nosotros es lo fundamental en el cristianismo. Y este culto al Corazón de Jesús, en lo esencial, no es otra cosa sino el culto al amor divino y humano de la Palabra encarnada. Y a la vez el culto al amor con que el Padre y el Espíritu Santo aman a los hombres.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

1 Reyes 21,1-16. Nabot ha muerto apedreado,
Mateo 5,38-42. Yo os digo: no hagáis frente al que os agravia.

Martes 3:
En Madrid, Dedicación de la Catedral de la Almudena, consagrada por Juan Pablo 11 el 15 de junio de 1993.

1 Corintios 3,9b-l 3.16-16. Sois templos de Dios.
Lucas 19,140. Hoy ha sido la salvación de esta casa.

Miércoles 3:
En Madrid: Santa María Micaela del Santísimo Sacramento (1809-1865), virgen, devota de la Eucaristía, fundadora de las Adoratrices.

2 Reyes 2,1-6-14. Los separó un cano de fuego y Elías subió al cielo.
Mateo 63-6.16-18. Tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.


Jueves 3:

Eclesiástico 48,1-15. Elías fue arrebatado en el torbellino y Elisco recibió dos tercios de su espíritu,
Mateo 6,7-15. Vosotros rezad así.

Viernes 3:
El Sagrado Corazón de Jesús. Se celebra el amor de Jesús para con todos los hombres, representado en su corazón.

Ezequiel 34,11- 16. Yo mismo apacentaré mis ovejas; las haré sestear.

Romanos 5,5b-1 1. La prueba de que Dios nos ama.

Sábado 3:
Inmaculado Corazón de María. Fiesta instituida por Pío XII en 1944.

Isaías 61,9-11. Desbordo de gozo con el Señor.
Lucas 2,41-5 1. Conservaba todo esto en su corazón.



Domingo de la 10ª semana de Tiempo Ordinario. La Santísima Trinidad – 06/06/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
SANTÍSIMA TRINIDAD

Los cristianos creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso; y en un solo Señor, Jesucristo; y en el Espíritu Santo, dador de vida. Este es el dogma fundamental de que todo fluye. Por eso la Iglesia, hoy nos invita a la celebración del gran misterio que nos hace conocer y adorar en Dios la unidad de naturaleza en la trinidad de personas.

Creer en la Trinidad normalmente no cuesta mucho, quizá porque es una verdad abstracta, que parece que afecta sólo a los teólogos. Ante el misterio no se pueden emplear palabras banales ni es actitud coherente el simple soportarlo. El misterio se cree, se adora. No basta quedarse en la representación del triángulo, del trébol o de los tres círculos enlazados. Tenemos un concepto de fe demasiado nocional, pues nos parece que creer es saber y entender, sin embargo creer es vivir. Por eso, creer en Dios es intentar vivir el misterio múltiple y único de Dios, que se manifiesta en nuestra vida.

La oración cristiana comienza “en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” y siempre se concluye con una doxología en honor de las tres divinas personas.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Dios, Padre todopoderoso,
que has enviado al mundo la palabra de la verdad
y el Espíritu de la santificación
para revelar a los hombres tu admirable misterio,
concédenos profesar la fe verdadera,
conocer la gloria de la eterna Trinidad
y adorar su unidad todopoderosa.


Oración colecta


Palabra de Dios:

Proverbios 8, 22-31

Sal 8, 4-5. 6-7a. 7b-9.

San Pablo a los Romanos 5, 1-5

San Juan 16, 12-15

Comprender la Palabra

Concluido el Tiempo Pascual con la Solemnidad de Pentecostés, celebramos este Domingo la Solemnidad de la Santísima Trinidad. En toda celebración cristiana celebramos siempre a la Santísima Trinidad. Sin embargo este Domingo las lecturas bíblicas y las plegarias de la Misa nos hacen fijar la atención en el Misterio de Dios-Trinidad, revelado en Jesucristo.

Las tres Divinas Personas son mencionadas en la 2ª Lectura y en la del Evangelio, La actividad de Dios fuera de Sí mismo -la acción creadora, conservadora, la acción salvadora- es común a las tres Divinas Personas, si bien las diversas acciones divinas son atribuidas a Una u Otra Personas.

En la Lectura del Evangelio escuchamos un fragmento del coloquio de Jesús con sus discípulos en la sobremesa de la última Cena. Jesús nos revela la comunión armoniosa de las tres Personas Divinas, que intervienen en la Revelación de “la Verdad Plena”, que nos salva, si bien la revelación es atribuida al Espíritu Santo: “Todo lo que tiene el Padre es mío (del Hijo), Por eso os he dicho -nos dice el Señor- que (el Espíritu Santo) tomará de lo mío y os lo anunciará” (Lectura del Evangelio). El Espíritu Santo, “el Espíritu de la Verdad”, guió efectivamente a la Iglesia naciente “hasta la Verdad plena” durante el período, en que vivieron los Apóstoles en este mundo, la Iglesia Apostólica. Y proseguirá después incesantemente el Espíritu Santo iluminando a la Iglesia en el conocimiento de la Verdad Revelada.

En la 2ª Lectura el Apóstol también nos recuerda la actividad de las tres Divinas Personas: “De Dios (Padre), por medio de Jesucristo, hemos recibido el don de la fe … y de la esperanza … y, del amor de Dios, que ha sido derramado en nues1ros corazones con el Espíritu Santo, que se nos ha dado”.

En la 1ª Lectura el Misterio de la Santísima Trinidad está insinuado. En una relectura cristiana podemos entender “la Sabiduría” de Dios, personificada, como revelación implícita de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

La Vida del Resucitado se abre camino victoriosamente en nuestra historia (I)


La Vida del Resucitado se abre camino ya en nuestra historia victoriosamente y llegará un día en que será realidad plena, por el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, que con sus dones, con la gracia, ha puesto en el corazón de los cristianos las semillas indestructibles del Remo, La victoria del Resucitado sobre la muerte no es una hipótesis posible o deseable: es cierta (cfr. 1 Cor 15,54-58). En tiempo de incertidumbre como el nuestro, esta certeza puede parecer a algunos arrogante. La fe no lo permite, al situarnos en el polo opuesto del triunfalismo: al mostrarnos en el cuerpo glorioso del Resucitado las llagas abiertas, que nos avisan del sufrimiento en el camino.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


La Solemnidad de la Santísima Trinidad

E1 domingo siguiente a Pentecostés se celebra la solemnidad de la Santísima Trinidad. Es como un eco y una síntesis de la Pascua del Señor. Todos los domingos se celebra la Santísima Trinidad, pero en éste se contempla el misterio pascual en el marco de la acción divina en el mundo y en la historia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La devoción a la Santísima Trinidad se inicia hacia el siglo IX, desarrollándose su culto en los monasterios benedictinos. No obstante, la liturgia nunca ha ignorado este misterio. “Todo don salvífico viene del Padre, por mediación del Hijo Jesucristo, en el Espíritu Santo; y en el Espíritu Santo, por medio del Hijo, vuelve de nuevo al Padre”. De una manera o de otra en todas las oraciones litúrgicas se invoca a las tres divinas personas: “Dios Padre todopoderoso… Por nuestro Señor Jesucristo… en la unidad del Espíritu Santo.
El formulario antiguo de la Misa era más bien abstracto y conceptual, y tenía puesta la mirada en la expresión de la fe de la Iglesia en un solo Dios y tres personas distintas. Pero la Santísima Trinidad es un misterio de vida y de comunión, además de misterio de fe y de adoración. Los formularios de después de la reforma litúrgica tienen más en cuenta la actuación de las tres divinas Personas con su unidad de naturaleza, con lo que es propio de cada persona, en la misma perspectiva que aparece este misterio en la Escritura. La oración colecta antigua decía: “Dios todopoderoso y eterno, que en la profesión de la fe verdadera, has concedido a tus siervos reconocer la gloria de la Trinidad eterna y adorar la Unidad de tu majestad omnipotente…”. En cambio, ahora: “Dios, Padre todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio ……


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
En los libros de los Reyes la historia nacional de Israel os contemplada con los ojos de Dios: son alabados los que fueron fíeles a un solo Señor y a un solo Templo, y son condenados y silenciados los otros, prescindiendo de sus cualidades políticas. Mateo en su evangelio, escrito para los cristianos que provenían de la ley mosaica, ve en Jesús de Nazaret al Mesías, en el cual se cumplen las promesas hechas a los padres de Israel por boca de los profetas. El tenia principal es la venida del reino de Dios.



1 Reyes 17-16. Elías sirve al Señor Dios de Israel.
Mateo 53-12. Dichosos los pobres en el espíritu.

Martes 3:

1 Reyes 17,7-16. La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Ellas.
Mateo 5,13-16. Vosotros sois la luz del mundo.


Miércoles 3:
San Efrén (306-373), diácono de Edesa, asceta y teólogo.

1 Reyes 18,20-39. Que sepa este pueblo que tú eres el Dios verdadero y que tú lo cambiarás el corazón.
Mateo 5,17-19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Jueves 3:

1 Reyes 18,41-46, Elías oró, y el cielo derramó lluvia.

Mateo 5,17-19. No he venido a abolir, sino a dar plenitud,


Viernes 3:
San Bernabé, apóstol, compañero de San Pablo, intervino en el Concilio de Jerusalén y predicó el Evangelio en Chipre,

Hechos 11,21b-26; 13,1-3. Era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe.
Mateo 5,27-32. El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero.


Sábado 3:

1 Reyes 19,19-21. Eliseo se levantó y marchó tras Elías.

Mateo 5,33-37.Yo os digo que no juréis en absoluto.



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