Domingo de la 3ª semana de Adviento – 12/12/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA ALEGRÍA DEL ADVIENTO

E1 hombre está hecho para expansionarse en el gozo. El que vive la espiritualidad de Adviento descubre el sentido de la alegría cristiana. Porque la Navidad que se acerca es fiesta de gozo y salvación, desde este domingo “Gaudete” se comienza a vivir la esperanza feliz y desbordante de la cercanía del Señor. La alegría es respuesta al gran anuncio, a la cercana presencia. Los sueños de felicidad se van a hacer realidad con el nacimiento salvador de Jesús.

Es oportuno recordar hoy que las grandes felicidades proceden del cielo y que las pequeñas alegrías, de los hombres. Los cielos de Adviento llueven alegría para todos y eliminan la contaminación atmosférica de la tristeza anticristiana. En todos estos días luminosos hay que aumentar la provisión de alegría, para poder disponer de ella en los días oscuros.

La alegría comienza en el instante mismo en que uno suspende sus afanes de búsqueda de la propia felicidad para procurar la de los otros. En el corazón del hombre inquieto, el hambre de felicidad es hambre de Dios. Desventurados los satisfechos que, empachados de placeres, ahogan lo infinito de sus deseos. Bienaventurados por el contrario, quienes tienen todavía hambre. Benditos los que proporcionan alegría a los pobres; en la cúspide de la entrega y del olvido de sí, florece la alegría y se reencuentra la vida.

En Adviento se vuelve a recordar que el camino de la felicidad no arranca de las personas o de las cosas, sino que parte de uno mismo hacia los otros, es decir, hacia Dios que es causa de alegría. La entrega a Dios es una entrega a la alegría.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
A Cristo, Señor nuestro, todos los profetas anunciaron,
la Virgen esperó con inefable amor de Madre,
Juan lo proclamó ya próximo y señaló después entre los hombres.
El mismo Señor nos concede ahora prepararnos con alegría al misterio de su naci–
miento,
para encontrarnos así, cuando llegue, velando en oración y cantando su alabanza.


Prefacio II


Palabra de Dios:

Isaías 35, 1-6a. 10

Sal 145, 7. 8-9a. 9bc-10

Santiago 5,7-10

San Mateo 11, 2-11

Comprender la Palabra

Un profeta anónimo, cuya visión profética se recoge en el Libro de Isaías, anuncia a los llegados de Babilonia, de la cautividad, un futuro magnífco en contraste con la desolación, en que se encuentran al regresar a la Patria.

Las palabras del Profeta apuntan evidentemente hacia una situación definitiva, que aún no ha tenido lugar y que sigue siendo también para nosotros objeto de esperanza. Todo será transformado, “embellecido”, “glorificado” , por “la gloria del Señor”, por `la belleza de nuestro Dios”. “Mirad a nuestro Dios -les dice, nos dice, el Profeta-, viene en Persona, resarcirá y os salvará” ,

No habrá nada imperfecto; todo será motivo de ‘gozo y alegría”, ‘pena y aflicción se alejarán”. Se nos anuncia, por tanto, la Venida Gloriosa del Señor; la única Venida del Señor, que, desde la perspectiva del Antiguo Testamento, se vislumbra, como ya hemos advertido en Domingos anteriores del Tiempo de Adviento. Y es también, como veíamos el Domingo pasado, la perspectiva de Juan el Bautista, que aguarda la única, inminente, Venida de Cristo.

Juan -como escuchamos en la Lectura del Evangelio- oye desde su prisión hablar de Jesús. lo que dice, lo que hace, en los comienzos de su misión mesiánica, y está desconcertado. El esperaba que el Mesías pronunciara su juicio irrevocable, definitivo, y que instaura el orden nuevo, del que él mismo (Juan) participara, siendo liberado de su prisión y recom-pensado.

La respuesta de Jesús a los discípulos, que Juan le envía (“id y decid a Juan… “), en el
fondo es: Ya sí se están cumpliendo los anuncios proféticos de restauración universal; se
están cumpliendo SIGNIFICATIVAMENTE: “los ciegos ven, los inválidos andan … los muert-os resucitan, a los pobres se les anuncia la Buena Noticia« … pero todavía no del todo,
definitivamente, ya si pero todavía no en la Primera Venida de Cristo, lo definitivo, ya sin
signos, cara a cara, será en la Segunda Venida de Cristo.

Por eso concluye el Señor: “Dichoso el que no se sienta defraudado por Mí”. Es decir, el que perciba, en la fe, a través de los signos, la salvación definitiva.

Esta es también la óptica del Apóstol Santiago, que nos exhorta a “tener paciencia” ,,ante la Venida -Segunda, Gloriosa- del Señor” (2ª Lectura).


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Sólo en la Iglesia reconocemos a Jesucristo como salvador nuestro (II)


La relación con Jesucristo no es, pues, planteable como mero asunto privado de cada persona, ni puede diluirse en una mera experiencia subjetiva. Solamente dentro de la comunión de la Iglesia es posible el trato sincero con Él, el crecer como discípulos suyos, el saberse queridos no como siervos, sino corno amigos, a quienes Jesús recela todo ¡o que ha oído de su Padre. Es en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica donde recibimos de El -que nos lo da- la plenitud de su Espíritu que nos guía hacia la verdad completa, nos transforma y nos convierte en testigos que han de hacerle presente en el mundo por la palabra y las obras.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Preparación inmediata para la Navidad

E1 17 de diciembre marca el comienzo de la preparación inmediata para la Navidad. A partir de esa fecha la liturgia adquiere una forma peculiar y pretende conducimos de una manera progresiva, día a día, a la fiesta de Navidad.

La liturgia de una manera insistente expresa su anhelo de que llegue el Señor, de que no tarde, de que ya está a las puertas “El Señor está cerca, venid, adorémosle”. “Sabed que está cerca el reino de Dios; os aseguro que no tardará”. “No dejéis de velar; pronto llegará el Señor, nuestro Dios”. A medida que se aproxima la fiesta de Navidad, parece como si la Iglesia contara los días.
“No temáis, dentro de cinco días vendrá a vosotros el Señor, Y en la antevíspera todo está dispuesto para recibir al Señor como en la primera Navidad: “Se ha cumplido ya todo lo que el ángel dijo de la Virgen María”, Y la víspera: “Hoy sabréis que viene el Señor, y mañana contemplaréis su gloria” o “Mañana quedará borrada la tierra y sobre nosotros reinará el Salvador del mundo”.

En esta espera la presencia de Maria es una presencia discreta, pero su influencia lo invade todo: “El ángel Gabriel fue enviado a Maria Virgen, desposada con José”. “Se ha cumplido ya todo lo que el ángel dijo de la
Virgen María”. “A María llegó el tiempo de dar a luz a su Hijo primogénito”.

En la oración de la tarde -las vísperas- destacan las ‘antífonas de la 0″. Cada una de las siete antífonas se dirigen a Cristo, Palabra encarnada, haciendo referencia a un título divino o mesiánico: ‘Oh Sabiduría”, “Oh Adonai”, “Oh Renuevo”, ‘,Oh Llave”, “Oh Sol”, “Oh Rey”, “Oh Emmanuel”. Cada una de las antífonas es una oración a esta Palabra de Dios que ha existido con el Padre y el Espíritu Santo desde toda la eternidad, se ha encarnado ahora y habita entre nosotros. Después de recordar su misericordia en el pasado, la Iglesia le suplica que cure de nuevo, ilumine y salve nuestro mando.

Las lecturas de la Misa están relacionadas directamente con el misterio de la Navidad. Las ilustran otros nacimientos, como el de Sansón y el de San Juan Bautista. También cuentan los hechos que rodean al nacimiento de Jesús: María desposada con José, el mensaje del ángel y la visita de María a Isabel. A través de estas lecturas aparece Jesús dentro de la historia humana cuyos personajes centrales son Abrahán, David, Judá, José, Zacarías, Isabel, Juan Bautista y María.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Números 24,2-7.15-17a. Avanza la constelación de Jacob.

Mateo 21.23-27. El bautismo de Juan, ¿de dónde venía?


Martes 3:
San Juan de la Cruz (1542-1591), carmelita, escritor místico y poeta, que ayudó a santa Teresa en la reforma del Carmelo.



Sofonías 3,1-2.9-13. Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres.

Mateo 21,28-32. Vino Juan y los pecadores lo creyeron.


Miércoles 3:

Isaías 45,6b-8.18.21b-26. Cielos, destilad el ro-cío.

Lucas 7,19-33. Anunciad a Juan lo que habéis vis-to y oído.

Jueves 3:

Isaías 54,1-10. Como a mujer abandonada te vuel-ve a llamar el Señor.

Lucas 7,24-30. Juan es el mensajero que prepara el camino del Señor,

Viernes 3:
¡Oh Sabiduría!



Génesis 49,1-2.8-10. No se apartará de Judá el ce-tro.

Mateo 1, 1 – 17. Genealogia de Jesucristo, hijo de David.

Sábado 3:
¡Oh Adonai!

Jeremías 23,5-8. Suscitaré a David un vástago legitimo. En su día se salvará Judá,

Mateo 1, 18-24, La Virgen concebirá y dará a luz un hijo; le pondrá por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.



Domingo de la 2ª semana de Adviento – 05/12/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
EL PROFETA Y EL BAUTISTA

En este segundo domingo de Adviento, la liturgia pone de relieve a dos figuras eminentes: el Profeta y el Bautista.

Isaías es el cantor de la esperanza mesiánica. El Profeta que alerta la conciencia del pueblo y suscita la conversión. Sus oráculos están transidos de perspectiva de fe y esperanza salvadera. El anuncio del Emmanuel, el nacimiento de un príncipe predestinado, la llegada del rey de justicia y de una era de paz siguen siendo “leit motiv” de nuestro Adviento. El Mesías descrito por Isaías tendrá el Espíritu de Dios, estará revestido de la potencia del cielo.

Juan, el precursor, surge en la aurora de la redención. Cuando nadie advertía nada ni sospechaba lo que sobrevenía, Juan su retira al desierto, y vive corno eremita. Y habla de penitencia, de rectitud, de pureza. Habla de aquél que va a venir. Se define sólo como “voz” sin celos de sí mismo y totalmente celoso de su misión profética. Es el punto de contraste con la vanidad de nuestros hombres de éxito. Por ser hombre de Dios, su boca dice la verdad a todos: palabras juiciosas y de severidad para los que creen ser algo. Y lo meten en la cárcel porque ha herido a los poderosos, y allí sigue sin pensar en si mismo, sino en aquél a quien anuncia.

El mensaje del Bautista para este domingo es el mismo mensaje de Cristo: “Convertíos, porque está cerca el reino de los Cielos”- Su palabra dura y severa es una exigencia para todos. Nuestra mediocridad cristiana, nuestra tibieza de fe será aventada al aire del Espíritu del Señor, que renueva la historia y purifica la realidad humana.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Tú nos has ocultado el día y la hora
en que Cristo, tu Hijo, Señor y Juez de la historia,
aparecerá, revestido de poder y de gloria, sobre las nubes del cielo.
En aquel día terrible y glorioso pasará la figura de este mundo
y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El mismo Señor que se nos mostrará entonces lleno de gloria
viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento
para que lo recibamos en la fe
y por el amor demos testimonio de la espera dichosa de su reino



Prefacio III


Palabra de Dios:

Isaías 11, 1-10

Sal 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17

San Pablo a los Romanos 15, 4-9

San Mateo 3, 1-12

Comprender la Palabra

Como advertíamos el Domingo pasado (1º de Adviento), los Profetas del Antiguo Testamento contemplan en sus visiones-anuncios una sola Venida del futuro Mesías Cristo, o bien, desde su perspectiva enfilan las dos Venidas, de modo que no es posible distinguirlas.

Así, en la lª Lectura, el Profeta anónimo, cuyo anuncio se recoge en el Libro de Isaías, nos presenta al Mesías, el Hijo de David -“el Renuevo del tronco de Jesé”, padre de David-en su Venida definitiva, como Juez inexorable e ineludible: Juez Salvador -defenderá con justicia al desamparado… “- y Juez debelador de toda maldad -“Herirá al violento con el látigo de su boca”_ Consecuentemente instaurará la paz definitiva -“habitará el lobo con el cordero… “- y la felicidad imperturbable -“No harán daño ni estrago por todo mi monte santo”-, “porque está lleno el país de la ciencia del Señor” (la bienaventuranza eterna, de la que participarán todas las gentes).

La perspectiva del Profeta es también la perspectiva de Juan el Bautista, “la Voz, que clama en el desierto.- preparad el camino del Señor”. En efecto, Juan anuncia “al que viene detrás de ¿I y que puede más que él: al Mesías Cristo, a quien él mostrará.

Y con el Mesías -nos dice- llegará “la ira inmínente”, cuando “toque el hacha la base de los árboles, que no dan fituto, para ser talados”. El, el Mesias, “trae el bieldo … reúne el trigo en el granero”. El, el Mesías, “bautizará con Espíritu Santo y Juego” (el fuego, que purifica), es el Bautismo definitivo, en el que somos sumergidos en el Espíritu Santo y por el que somos introducidos en la bienaventuranza eterna. En conclusión, invitará el Bautista con insistencia: “Convertios, porque está cerca el Reino de los cielos (el Reino de Dios).

Será necesario que el mismo Cristo, en el ejercicio de su función mesiónica le dé a entender a Juan que ya sí se cumplen sus avisos en la Primera Venida (le Cristo, pero todavía no plenamente, definitivamente; así será en la Segunda Venida de Cristo.

La doble Venida de Cristo se supone en la exhortación del Apóstol (2ª Lectura): ‘Tas Antiguas Escrituras se escribieron Para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo, que nos dan las Escrituras mantengamos la esperanza” (en la Segunda Venida del Señor).

Inmaculada Concepción de la Virgen María

,Varía es la “llena de gracia” desde el primer instante, de su existencia y, por tanto, eximida del pecado original, preservada de todo pecado personal. La exención de todo pecado no llevó consigo la preservación de la inclinación al pecado o tentación. Maria, si bien no podía caer en pecado, tuvo que esforzarse en la lucha contra el mal, ejercitarse en las virtudes. Este don, privilegio, singular le fue otorgado a María “en previsión de la muerte redentora de Cristo”,

El Misterio de María preservada de toda culpa, aparece insinuado proféticamente en la victoria de “la Mujer” y “su linaje” (Cristo) sobre “la Serpiente” y “su linaje” (mal-raíz de todos los males. el pecado). (Léase la l« Lectura). María es “la Mujer” victoriosa, que “hiere en la cabeza” a “la Serpiente”, que sedujo a Eva, la mujer vencida, “La Mujer” y “su Linaje”. María aparece en su victoria; indisolublemente unida a Cristo, su Hijo, María, la Nueva “Eva” ‘ ‘por ser madre de todos los que viven” (en Cristo),

La “maravilla” de la Concepción Inmaculada de María, “Su victoria” sobre el Pecado, es consecuencia de la santidad de María, de su proximidad a la Santidad de Dios por la Encarnación del Hijo.

Pero Dios no obra nunca caprichosamente. Dios da sus dones en función de la vocación-misión o tarea, que encomienda. Dios le concedió a María tan excepcional privilegio en función de la singular Y gravísima tarea de ser la madre, educadora, de su Hijo.



Avelino Cayón


al ritmo de la semana


La Inmaculada Concepción de la Virgen María – 8 de diciembre

Los orígenes de la fiesta de la Inmaculada Con cepción de la Virgen María se remontan a los siglos VII-VIII en Oriente. Poco a poco fue penetrando en Occidente, en el siglo IX en Italia, Inglaterra e Irlanda, hasta que se impone claramente en el siglo XI, extendiéndose por toda la Iglesia. Parece que se buscó el plazo de los nueve meses antes del 8 de septiembre, fiesta del nacimiento de Maria. El 8 de diciembre de 1854, Pío IX, después de haber consultado a todos los obispos del mundo, para que se le manifestasen su sentir y el de sus fieles; en este punto, declaró como dogma de fe que 1a Bienaventurada Virgen Maria fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano…”

La Inmaculada Concepción de María no sólo supone la preservación del mal, sino también la
plenitud de gracia. El pecado entra en el mando cuando el hombre quiere afirmar su yo con la no aceptación de Dios, En María Inhumanidad ha conseguido ya la primera victoria plena sobre el pecado. Dios le ha vestido “un traje de gala” y le ha envuelto en un “manto de triunfo”. Pero es al mismo tiempo recuerdo de la lucha continua que espera a esa humanidad contra la tentación y el pecado, Las hostilidades entro la estirpe de la serpiente la mujer no acaban con la victoria de María . Esta nos da la esperanza y la alegría en la lucha.

María en su Inmaculada Concepción es la imagen radiante de lo que la Iglesia aspira a ser, de lo que la Iglesia, toda ella, un día será: la Esposa del Señor, Esposa gloriosa, sin mancha ni arruga, santa e inmaculada. “Purísima había de ser la Virgen que nos diera el Cordero inocente que quita el pecado del mundo. Purísima la que, entre todos los hombres es abogada de gracia y ejemplo de santidad”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Nicolás (s. IV), obispo turco de gran veneración.

Isaías 35, 1 – 10. Dios viene en persona y os salvará.

Lucas 5,17-26. Hoy hemos visto cosas admirables.


Martes 3:
San Ambrosio (s. IV), obispo de Milán, de clara inteligencia, escritor fectindo e ilustre por su doctrina.



Isaías 403-11. Dios consuela a su pueblo.

Mateo 18,12-14. Dios no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.


Miércoles 3:
La Inmaculada Concepción de la Virgen María. La preparación radical a la venida del Salvador y el feliz comienzo de la Iglesia, hermosa, sin mancha ni arruga

Génesis 3,9-15.20, Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer.

Efesios 1,3-6.11-12. Nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo.

Lucas 1,26-38, Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.


Jueves 3:
La figura y la palabra del Bautista iluminan el, amino hacia el encuentro con Jesús, el Hijo de Dios, que viene a quitar el pecado del mundo y a establecer el reino de justicia y de paz.



Isaías 4,13-20. Yo soy tu redentor, el Santo de Israel, Mateo 11, 11- 15. No ha nacido uno más grande que Juan, el Bautista.
Viernes 3:
Santa Eulalla de Mérida (s. III), virgen, martirizada a los doce años

Isaías 48,17- 19. Si hubieras atendido a mis mandatos.

Mateo 11, 16-19. No escuchan ni a Juan ni al Hijo de hombre.


Sábado 3:
San Damaso 1 (305-384), nacido en España, papa durante dieciocho años, gran devoto de los mártires.

Eclesiástico 48,1-4.9-11. Elías volverá para reconciliar y restablecer las tribus de Israel.

Mateo 17,10-13. Elías vendrá y lo renovar



Domingo de la 1ª semana de Adviento – 28/11/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
EL ADVIENTO TIEMPO PRIVILEGIADO

E1 tiempo de Adviento-tiempo de la Venida- es uno de los tiempos fuertes del año litúrgico más acentuados tradicionalmente, y quizás con mayores resonancias espirituales.

La reacción del creyente al celebrar la Venida del Señor es, desde luego, la conversión de corazón, pero es también el gozo, la esperanza, la oración, la decisión de salir al encuentro del Señor que viene … Por eso el tiempo de Adviento no es directamente penitencial, y sería equívoco plantearlo como una especie de Cuaresma previa a la Navidad.

Adviento es el tiempo oportuno y privilegiado para escuchar el anuncio de la liberación de los pueblos y de las personas. En él se percibe una invitación a dirigir el ánimo hacia un porvenir que se aproxima y se hace cercano, pero que todavía está por llegar. Tiempo para descubrir que nuestra vida pende de unas promesas de libertad, de justicia, de fraternidad todavía sin cumplir; tiempo de vivir la fe como esperanza y como expectación; tiempo de sentir a Dios como futuro absoluto del hombre…

Reavivamos en él y revivimos la admirable espera de Israel por el Mesías; anticipamos el final de los tiempos aún pendiente y por venir; incrustados en esa línea histórica nuestro presente como encarnación y compromiso. De la mano de los grandes profetas, de los grandes precursores y, ante todo, de Jesús, el hombre para los demás, nos hacemos al camino para acelerar la llegada de una humanidad adulta, transida del Espíritu de Dios y reconciliada con el mundo transformado, con la tierra nueva.

En el frontispicio de¡ Adviento de siempre, hay un tríptico central que destaca las figuras eminentes. Sin ellas no hubiera sido posible el Adviento de ayer, ni puede ser entendido, vivido y celebrado el Adviento de hoy. Son, en orden decreciente de importancia (y no de simple cronología) Isaías, el profeta y poeta; Juan, el precursor y testigo; María, la Virgen y Madre, la Reina del Adviento.



Para orar con la liturgia
Cristo, Señor nuestro, al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne,
realizó el plan de redención trazado desde antiguo
y nos abrió el camino de la salvación;
para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria,
revelando así la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos
que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar.



Prefacio I


Palabra de Dios:

Isaías 2, 1-5

Sal 121, 1-2. 4-5. 6-7. 8-9

san Pablo a los Romanos 13, 11-14a

san Mateo 24, 37-44

Comprender la Palabra

Comienza con este Domingo el Tiempo de Adviento; el Tiempo, en que se nos pone de relievc un aspecto esencial del Misterio de Cristo: su Advenimiento-su Venida a nosotros. El Señor es siempre el que viene; el que vino, el que vendrá.

En las lecturas bíblicas del Antiguo Testamento, que escuchamos en la 1ª Lectura los domingos de Adviento, es preciso tener en cuenta que los profetas, desde su óptica, enfilan las dos Venidas de Cristo, como si fueran una sola Venida. Esta es también la perspectiva de Juan e1 Bautista, como veremos en las Lecturas del Evangelio de los Domingos 2ºy 3ºde Adviento.

Sólo es posible distinguir la doble Venida de Cristo a partir de su Primera Venida, como podemos observar en la Lectura del Evangelio de los Domingos l’, 3’y 4’y en la 2’Lectura (de las Cartas de los Apóstoles),

En la Lectura del Evangelio de este Domingo -fragmento del Discurso Escatológico, sobre el sentido de la Historia- el Señor nos anuncia su Segunda Venida, Venida sorprendente y sorpresivo, como la fue “el Diluvio “, como lo es “el ladrón “, que no anuncia la hora su venida.

En este mismo sentido abunda el Apóstol en el fragmento de su Carta, que hoy escuchamos (2ª Lectura): “La noche está avanzada, el día se echa encima.

A los que nos ha tocado vivir en la última de las Edades, en tensión permanente entre la lª y la 2ª Venidas del Señor, hemos de vivir preocupados =ocupados de antemano, en vigilancia activa. “Estad en vela … estad preparados… ” -nos advierte el Señor. “Daos cuenta del momento en que vivis -insiste el Apóstol-, conduzcámonos como en pleno día, con dignidad”.

Un Profeta anónimo -su anuncio se recoge en el Libro de Isaías- nos describe su Visión paradisíaca. No se menciona el futuro Mesías, pero está latente en la Profecía. El es “el Monte” v “la Casa del Señor”; El es “la Ley” y “la Palabra del Señor”. “Hacia El confluyen pueblos numerosos, todas las gentes “. ¿Cuándo será eso? Ya sí está sucediendo a partir de la 1ª Venida de Cristo, pero todavía no plenamente, definitivamente. Lo será en la 2ª Venida de Cristo.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Sólo en la Iglesia reconocemos a Jesucristo como salvador nuestro (I)


Los apóstoles “predicaron la palabra de la verdad y engendraron ¡as Iglesias”. El testimonio de los apóstoles pervive fielmente en los obispos, sus sucesores. Por ellos, como testigos autorizados de¡ Evangelio, llega a los hombres de todos los tiempos, y a nosotros hoy, la invitación a creer en Jesucristo Resucitado, nuestro Señor y Redentor. La palabra de los Apóstoles, actual en la palabra de sus sucesores, “con Pedro” y “bajo Pedro”, reclama la respuesta de la fe plena y viva. Es el Espíritu Santo quien nos mueve a abrimos a Cristo y su obra salvadora, anunciada, celebrada y vivida en la Iglesia, en comunión jerárquica con el ministerio apostólico que garantiza su autenticidad. Fuera del ámbito de la comunión de la Iglesia, animada y sostenida por el Espíritu Santo, Jesús podrá ser conocido como influyente personaje histórico, pero jamás reconocido como Hijo de Dios, Salvador y único Maestro. Nosotros si le conocemos en toda su verdad y lo confesamos valiente y gozosamente: ¡Jesucristo es el Hijo de Dios, el Salvador, el Señor Jesús, nuestro Señor!.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Celebramos el Adviento del Señor

Celebramos el Tiempo de Adviento, para recordarnos que siempre es Adviento. El Señor Jesús, a quien creemos, a quien amamos, a quien celebramos, es EL QUE VIENE, EL QUE VENDRÁ; el que viene ahora incesantemente en forma velada, sacramentalmente, latente, hasta que llegue el momento, en que se manifieste de modo patente, en el esplendor de su gloria. Las lecturas bíblicas, las plegarias, del Tiempo de Adviento nos lo recuerdan insistentemente.

La Venida del Señor, que evocamos en las celebraciones, debe suscitar y fomentar en nosotros la esperanza, el deseo, de encontrarnos con Jesucristo, EL QUE VIENE, EL QUE VENDRÁ. En este sentido cobra todo su relieve durante el Tiempo de Adviento la aclamación -confesión de fe,”Anunciamos tu muerte… VEN, SENOR JESÚS” que al menos los domingos debería cantarse. Y también la petición del Padrenuestro “VENGAANOSOTROS TU REINO”, el Reino de Dios: su proyecto de la oración conclusiva del Padrenuestro … mientras esperamos la VENIDA GLORIOSA DE NUESTRO SALVADOR JESUCRISTO”. Venida Gloriosa, que el Señor nos anticipa en cada celebración cucarística, en el momento de la comunión. Tambi¿ii el Padrenuestro y la Oración conclusiva del mismo procede cantarlos los domingos de Adviento.

Dos personajes son mencionados una y otra vez, durante el Tiempo de Adviento: el Profeta Isaías, llamado con razón el Evangelista del Antiguo Testamento, y San Juan Bautista, el Precursor de Cristo. Ambos son nuestros guías en la trayectoria del Adviento. Isaías nos anuncia a distancia de siglos en sus visiones proféticas al que ha de venir. Juan Bautista nos anuncia su llegada inminente, señalándole con el dedo “Este es”.

Y ya al final del Adviento aparece con todo su relieve la figura de Maria, nuestra Señora del Adviento, de la expectación gozosa, como Imagen y Madre de la Iglesia, que “nos muestra a Jesús, fruto bendito de su vientre”.



Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 4,2-6. El vástago del Señor será ornamente para los supervivientes del Reino de Dios,

Mateo 8,5- 11 . Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de Dios.


Martes 3:
. San Andrés, apóstol, hermano de san Pedro. Fiesta de gran veneración en Oriente y Occidente

Romanos 10,9-18. La fe nace del mensaje y el mensaje consiste en hablar de Cristo.

Mateo 4.18-22. Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron,


Miércoles 3:

Isaías 25,6-1011, El Señor dispondrá un festín para todos los pueblos y enjugará las lágrimas de todos los rostros,


Jueves 3:

Isaías 1-6, Abrid las puertas para que entre un pueblo justo porque confía en ti,

Mateo 7,21-24-27. El que hace la voluntad del padre entrará en el reino de los cielos.


Viernes 3:
San Francisco Javier (1506-1552), de] grupo fundador de los jesuitas, misionero incansable en India y Japón.

Isaías 29,17-24. Aquel día verán los ojos de los ciegos.

Mateo 9,27-31. Curación de dos ciegos que creen en Jesús.

Sábado 3:

Isaías 30,18-21.23-26. Cuando te quejes, el Señor se inclinará hacia ti.

Mateo 9,35-1.6-8, Jesús, al ver a las muchedumbres



Domingo de la 34ª semana de Tiempo Ordinario. – 21/11/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
EL REY DEL UNIVERSO

Con este domingo y la semana que de él depende se concluye el largo Tiempo Ordinario y se clausura el Año Litúrgico. Hoy se nos presenta la grandiosa visión de Jesucristo Rey del Universo; su triunfo es el triunfo final de la Creación. Cristo es a un mismo tiempo la clave de bóveda y la piedra angular del mundo creado.

La inscripción colocada sobre el madero de la Cruz decía: “Jesús de Nazaret es el Rey de los judíos”. Esta inscripción es completada por San Pablo cuando afirma que Jesús es “imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura, Cabeza de] Cuerpo, que es la Iglesia, reconciliador de todos los seres”.

Parece paradógico que los cristianos nos gloriemos en proclamar Rey a quien muere en la debilidad aparente de la Cruz, que desde este momento se transforma en fuerza y poder salvador. Lo que era patíbulo e instrumento de muerte se convierte en triunfo y causa de vida.

No deja de ser sorprendente volver a leer en este domingo, para celebrar el reinado universal de Cristo, el diálogo entre Jesús y el malhechor que cumpliendo su condena estaba crucificado junto a él. Ante el Rey que agoniza entre la indiferencia de las autoridades y el desprecio del pueblo que asiste al espectáculo del Calvario, suena estremecida la súplica del “buen ladrón”, que confiesa su fe y pide: “acuérdate de mi cuando llegues a tu reino”.

El Reino nuevo de Cristo, que es necesario instaurar todos los días, revela la grandeza y el destino del hombre, que tiene final feliz en el paraíso. Es un Reino de misericordia para un mundo cada vez más inmisericorde, y de amor hacia todos los hombres por encima de ópticas particularistas. Es el Reino que merece la pena desear. Clavados en la cruz de la fidelidad al Evangelio se puede entender la libertad que brota del amor y se hace realidad “hoy mismo”.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del universo
a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo, ungiéndolo con óleo de alegría,
para que ofreciéndose a sí mismo como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redención humana, entregara a su majestad infinita un reino
eterno y universal:
el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz.


Prefacio


Palabra de Dios:

Samuel 5, 1-3

Sal 121, 1-2. 4-5

san Pablo a los Colosenses 1, 12-20

san Lucas 23, 35-43

Comprender la Palabra

Con la Solemnidad de Cristo Rey coronamos el Año Cristiano en este último Domingo del ciclo C, que concluímos.

El titulo de “Rey” es atino mesiánico. Ambos títulos “Mesías “y “Rey” se identifican. David, antecesor y figura profética de Cristo, el Hijo de David, fue “ungido rey de Israel” -escuchamos en la lª Lectura.

Mesías (en hebreo), Cristo (en griego), significan “Ungido”, untado, penetrado (el aceite penetra) por la fuerza vital (divina) del Espíritu Santo, simbolizada en el óleo (crisma).

¿ Cómo es Jesús Rey? Paradójicamente en el letrero burlesco, colocado en lo alto de la cruz. Jesús es proclamado en todos las lenguas, por todas las lenguas, “Rey”; y es proclamado “Rey” en el momento de la suprema humillación, en el suplicio ignominioso de la cruz. En ella culmina el Señor su función regia, que venía ejerciendo en el servicio por amor hasta la entrega de su vida, ” El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por muchos”. Reinar es servir:

En la suprema humillación vislumbramos, la suprema exaltación del que en verdad “se ha salvado a Si mismo” (¡las burlas “de autoridades y pueblo… y de los soldados”!); El es “el Mesías de Dios, el Elegido’, “el Rey”, que se salva a si misma por su Resurrección de la muerte, y que “no salva también a nosotros” por nuestra resurrección en Cristo, con Cristo (“el malhechor, que le increpaba: sálvate a ti mismo y a nosotros!).

“Hoy -le responde Jesús al malhechor arrepentido, crucificado a su lado -estarás conmigo en el paraíso”. En el malhechor arrepentido podemos considerarnos representados todos los que, como él, invocamos al Señor sinceramente, “acuérdate de mí, cuando llegues a tu remo”.

En el fragmento, del himno, que el Apóstol recoge en su Carta (2ª Lectura) Jesús es proclamado Rey, no sólo de los judíos, como rezaba el letrero sobre la cruz, sino del Universo. El es “el Principio” “el Primero en todo”, “el Primogénito de toda criatura”, en quien “todo se mantiene “, “por quien todas las cosas han sido creadas”. Más aún, El es ‘la Imagen del Dios Invisible”. En este himno se funda la imagen tantos veces pintada y esculpida del Pantocrator.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Reconocer a Jesucristo es obra del Espíritu Santo en nosotros


La figura de Jesucristo no se reduce a la de un héroe admirable o de un personaje ~jemplar que nos conmueve. Es infinitamente más: el Hijo de Dios vivo que se hizo hombre por nuestra salvación, como confesó Pedro en Cesárea de Filipo. La Verdad sobre Jesucristo no se la reveló ni la carne ni la sangre sino el Padre que está en el ciclo. El ciego Bartimeo siguió al Señor por el camino, como un discípulo, sólo después do recuperar la vista del cuerpo y del alma. Los apóstoles proclaman con claridad y audacia que Jesús es el Mesías después de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés. También nosotros lo confesaremos delante de los hombres de nuestro tiempo, tan autocomplacientes y orgullosos de sí mismos, solamente si recibimos y acogemos la gracia del Espíritu Santo: la vida nueva, que se expresa y manifiesta en la fe, la esperanza la caridad: las virtudes sobrenaturales.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Preparando el Adviento: Bendición de la corona

En muchas iglesias y hogares se ha introducido la costumbre de la corona de Adviento, formaría por ramas y cuatro cirios que se van encendiendo uno tras otro en los sucesivos domingos. La “Corona de Adviento” o “Corona de luces de Adviento” es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya el significado religioso. En el “Bendicional”, en la tercera parte, donde be encuentran las bendiciones de las cosas que en las iglesias se destinan al uso litúrgico o a las prácticas de devoción, está la bendición de la corona de Adviento (cf. capítulo XXXVII, pág. 553, nn. 1235-1242).

En una monición introductoria se explica el sentido de la corona de Adviento. “Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad “.

En la oración que sigue se pide que aquel que por ser luz de¡ mundo ilumina las oscuridades nos ilumine a nosotros. “La tierra, Señor, se alegra en estos días, y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor, que se avecina como luz esplendorosa, para iluminar a los que yacemos en las tinieblas de la ignorancia, del dolor y del pecado. Lleno de esperanza en su venida, tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque y la adorna con luces. Ahora, pues, que vamos a empezar el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo, te pedirnos, Señor, que, mientras se acrecienta cada día el esplendor de esta corona, con nuevas luces, a nosotros nos ilumines con el esplendor de aquel que, por ser luz del mundo, iluminará todas las oscuridades.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Cecilia, virgen y mártir, patrona de la música

Apocalipsis 14,1-3.4b-5. Llevaban grabado en la frente el nombre de Cristo y el de su Padre.

Lucas 21,1-4. Vio una viuda pobre que echó dos reales.

Martes 3:
San Clemente (s. l), tercer papa, mártir. 0 San Columbano (+615), abad, monje irlandés, fundador en Francia e Italia.



Apocalipsis 14,14-19. Ha llegado la hora de la siega, pues la mies de la tierra está más que madura.

Lucas 21,5-11. No quedará piedra sobre piedra

Miércoles 3:
San Andrés Dung-Lac y compañeros, 117 mártires vietnamitas (ss. XVIII-XIX), canonizados por Juan Pablo 11 en 1988.

Apocalipsis 15,1-4. Cantaba el cántico de Moisés y el cántico del Cordero.

Lucas 21,12-19. Todos os odiarán por causa mía, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.


Jueves 3:

Apocalipsis 18,1-2.21-23; 19,1-3a. ¡Cayó la gran Babilonia~

Lucas 21,20-28. Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que a los gentiles les llegue su hora.

Viernes 3:

Apocalipsis 20,1-4.11-21,2. Los muertos fueron juzgados según sus obras Vi la nueva Jerusalén que descendía del cielo.

Lucas 21,29-33. Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.


Sábado 3:

Apocalipsis 22,1-7, Ya no habrá más noche, porque el Señor irradiará luz sobre ellos,

Lucas 21,34-36. Estad siempre despiertos



Domingo de la 33ª semana de Tiempo Ordinario. – 14/11/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
EL DíA DE LA SALVACIóN

Cuando el año litúrgico toca a su fin, somos convocados desde los textos bíblicos de este domingo, a una reflexión escatológica: 1lega el día”. Este día no es un día de calendario, sino la hora de Dios, la hora del culto verdadero en espíritu y verdad. No son los cataclismos y desastres cósmicos del final los que deben hacer cambiar nuestra conducta para superar la tibieza espiritual. Siempre es momento oportuno para el cambio, pues siempre es el día propicio, el tiempo apto para honrar el nombre del Señor de los ejércitos y quemar la paja de nuestras infidelidades.

El Señor viene continuamente y es necesario descubrirle presente con actuación salvadera en la historia, por encima de las guerras que continuamente se desatan, los terremotos y hambre que acompañan la vida del hombre, las persecuciones que soporta el creyente. De ahí que no sea fácil vivir con esperanza y perseverar en la fe. Volviendo los ojos a Cristo, que venció al mal en la cruz, el cristiano supera el pánico de la soledad y de la incomprensión y descubre la Buena Noticia del Reino de Dios que se instaura en el mundo. Todos los días son pues, oferta gratuita de salvación.

En este domingo de noviembre los católicos de España son movidos a acrecentar su presencia en la Iglesia universal a través de la comunidad diocesana. Cada asamblea eucarística reune y expresa el misterio total de la Iglesia, porque ella es la Iglesia misma. Este misterio de unidad eclesial tiene sus exigencias y compromisos, que conviene actualizar. para que toda esta realidad mistérica no sea una teoría en la vida.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre de misericordia:

Haz que nuestra Iglesia de Madrid se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida;
consolida los vínculos de unidad entro los laicos y los pastores de tu Iglesia, entre nuestro Obispo Antonio-María y sus presbíteros y diáconos,
entre todos los Obispos y el Papa Juan Pablo II:
que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz.


Plegaria Eucarística V d


Palabra de Dios:

Malaquias 3, 19-20a

Sal 97, 5-6. 7-9a. 9bc

san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-12

san Lucas 21. 5-19

Comprender la Palabra

Escuchamos en la Lectura del Evangelio de este Domingo, penúltimo del Año Cristiano, un fragmento (la 1ª Parte) del llamado Discurso Escatológico -referente a las ultimidades de la Historia-, que los tres Evangelistas, Marcos, Mateo y Lucas, sitúan en los días inmediatos a la Pasión del Señor,

El Discurso -Anuncio Profético- de Jesús es respuesta a la pregunta, que le hacen los discípulos: “¿Cuándo va a ser esto…?” (la destrucción del Templo de Jerusalén).

La respuesta de Jesús va más allá de la pregunta de los discípulos. En el Discurso de Jesús se cruzan dos planos -dos etapas históricas: la que conclave con la destrucción de Jerusalén y de su Templo en el año 70 por las legiones romanas al mando de Tito, y la que se prolonga indefinidamente hasta el final di, este mundo.

La destrucción de Jerusalén y de su Templo puso fin a la Nación Judaica y por tanto a la persecución de dirigentes religiosos del Pueblo Judío contra la Iglesia en los primeros tiempos. Subraya el Evangelista San Locas palabras de Jesús: “os entregaron ti los tribunales y a la cárcel y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por cansa de mi Nombre…y matarán a algunos de vosotros y todos os odiarán por causa de mi Nombre”; palabras proféticas de Jesús, cuyo cumplimiento comprueba el Evangelista en su Libro de los Hechos de los Apóstoles. Es preciso advertir que la Profecía de Jesús ya se había cumplido, cuando San Lucas redacta su Relato Evangélico,

Pero la Persecución de los Poderes Malignos, demoníacos, contra la Iglesia, que encarna en su vida y en su mensaje la Fe Cristiana, no cesará hasta el final de, los tiempos, hasta la Venida Gloriosa del Señor, que se nos describe (líneas más abajo) y que escuchamos al comienzo del Año Cristiano en curso.

A la Venida Gloriosa del Señor se refiere el Profela Malaquias (1ª Lectura), cuando dice: “Mirad que llega el día: malvados y perversos … no quedará de ellos ni rama ni raíz … Pero a los que honran mi Nombre -dice el Señor- los iluminará un Sol (de Justicia, que lleva la salud en las alas ` (Imagen alusiva al futuro Mesías, Cristo).



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Frente a la falta de interioridad, contemplación del ministerio de Cristo (II)


Como un primer paso para responder al reto de Juan Pablo II, nos proponemos promover la lectura asidua de la Sagrada Escritura en toda la Diócesis, en las parroquias, comunidades, asociaciones y movimientos, incluso en las propias familias. Decía con genial acierto san Jerónimo que “desconocer la Escritura es desconocer a Cristo”; lo que es lo mismo que ignorar el amor de Dios, cegar la vida regia de su conocimiento verdadero y la posibilidad de entrega a Él.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Día de la Iglesia Diocesana

E1 penúltimo domingo del año litúrgico (XXXIII del tiempo ordinario), se celebra en España, desde 1984, el “Día de la Iglesia Diocesana”. Este día tiene una doble finalidad: sentir viva y actuante nuestra comunión eclesial diocesana, y crecer en comunicación cristiana de bienes y servicios, que proporcione soporte y ayuda a las necesidades pastorales diocesanas. En ambas direcciones debemos crecer, sentirnos Diócesis y abrirnos a las necesidades de toda la Diócesis, para poder cumplir mejor la misión que Cristo ha confiado a la Iglesia de Madrid.

La Iglesia, aún ateniéndose a criterios de pobreza y de desprendimiento evangélicos precisa disponer de recursos suficientes para atender al culto divino, a las obras apostólicas y de caridad y al conveniente sustento de sus ministros. Se ha de conseguir una verdadera comunicación cristiana de bienes para que la Iglesia pueda cumplir su misión con entera libertad.

La Iglesia somos todos. Y “los fieles tienen el deber de ayudar en sus necesidades a la Iglesia, de modo que disponga lo necesario para el culto divino, las obras apostólicas y de caridad y el conveniente sustento de los ministros” (e. 222, l).

Con la colaboración de todos la Diócesis de Madrid, como la mayoría de las diócesis de España, no sólo puede autofinanciarse, solucionando sus propios problemas económicos, sino también contribuir, dada su potencialidad económica, en la solución de las necesidades de otras diócesis, que con toda seguridad no podrán por sí mismas hacer frente a ellas.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Alberto Magno (1206-1280), dominico, obispo de Ratisbona, escritor, de gran cultura sagrada y profana.
El Apocalipsis fue escrito para las comunidades cristianas, perseguidas por la fuerza abrumadora del Imperio Romano, la Bestia que lucha contra el reino de Dios. Profetiza la victoria de este reino sobre las fuerzas del mal. La fuerza del mal fracasará siempre

Apocalipsis 1, 1 -4;2,l-5a. Recuerda de donde has caído y arrepiéntete.

Lucas 18,35-43. ¿Qué quieres que haga por ti? Señor, que vea otra vez.

Martes 3:
Santa Margarita de Escocia (10461093), madre de ocho hijos, modelo de reina cristiana. 0 Santa Gertrudis (1256-1301), monja alemana, destacó por el don de la contemplación

Apocalipsis 3,1-6.14-22. Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos.

Lucas 9,1-10. El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido,

Miércoles 3:
Santa Isabel de Hungría (1207-1231), tras la muerte de su esposo, vivió pobremente, dedicándose al cuidado de los enfermos, para los que fundó un hospital.



Apocalipsis 4, 1 -11. Santo es el Señor, soberano de
todo: el que era, es y viene.

Lucas 19,11-28. ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

Jueves 3:
La Dedicación de las Basílicas de los Apóstoles San Pedro y San Pablo. Se celebra desde el siglo XI.

Hechos 28,1-16,30-31. Llegaron a Roma.

Mateo 14,22-33. Mándame ir hacia ti andando sobre el agua.


Viernes 3:

Apocalipsis 10,8-11. Cogí el libro y me lo comí.

Lucas 19,45-48. Habéis convertido la casa de Dios en una cueva de bandidos.


Sábado 3:

Apocalipsis 11,4-12. Estos dos tormento para los habitantes de la tierra.

Lucas 20,27-40. No es Dios de muertos, sino de vivos.



Domingo de la 32ª semana de Tiempo Ordinario. – 07/11/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA ESPERANZA ÚLTIMA

E1 Evangelio nos presenta una de las controversias de Jesús con las distintas clases teológicas. Los saduceos, partido aristocrático-conservador, enfrentados sobre todo con los fariseos en lo que respecta a la Resurrección, quieren poner a prueba a Jesús. Pero Jesús, contra el pavor de la muerte, contra la curiosidad morbosa sobre el futuro del hombre, manifiesta la esperanza pascual unida al Dios de la vida. Dios es vida y el que cree en él vive con él y para él. Siempre que celebramos la eucaristía debemos experimentar que Dios vence nuestra mortalidad y siembra en nosotros un germen de inmortalidad. “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”.

La vida es un camino, lleno de etapas intermedias, hasta llegar a la definitiva. El presente florecerá en un futuro de gloria. Éste es el gran consuelo y esperanza que Dios nos da.

Si Cristo no resucitó, es vana nuestra fe. En su Resurrección se basa la esperanza de nuestra propia resurrección. Esta esperanza relativiza a todos los cristianos los absolutos de su existencia. Le corrige sus ideas e ideales más inconmovibles. Le pone en cuestión la misma vida. La muerte y el martirio serán el paso a una vida nueva.

El cristiano, que en el bautismo muere con Cristo para resucitar con él, deberá pedir continuamente la esperanza y las fuerzas que necesita para vivir en consecuencia y hasta el fin ese bautismo.

La esperanza relativiza el presente. El cristiano no puede establecer alianzas definitivas que lo distraigan de su camino. Su meta está siempre más lejos.

Pero la esperanza sostiene el presente, lo hace fecundo e importante. La esperanza del futuro estimula y alimenta el empeño en el presente por encima de sus límites, heridas y tensiones. Los cristianos en el mundo son profetas de la vida y de la alegría.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Así como el pan que viene de la tierra, después de haber recibido la invocación de Dios, ya no es pan ordinario, sino Eucaristía, constituida por dos causas, una terrena y otra celestial, así nuestros cuerpos que participan en la Eucaristía ya no son corruptibles, ya que tienen la esperanza de la resurrección”

S. lreneo de Lyón


Palabra de Dios:

Macabeos 7, 1-2. 9-14

Sal 16, 1. 5-6. 8 y 15

san Pablo a los Tesalonicenses 2, 16-3, 5

san Lucas 20, 27-38

Comprender la Palabra

El Relato Evangélico de este Domingo recoge una entre otras respuestas de Jesús a preguntas capciosas, malévolas, que unos y otros le hacen en los dios, en que está en Jerusalén, en el Templo, después de su Entrada Triunfal ‘ v antes de la pasión.

Le hacen la pregunta “unos saduceos, que niegan la resurrección” y se mofan de los que la afirman.

Jesús, no obstante la ridiculización, que hacen del tema los saduceos en su pregunta (léase en la Lectura del Evangelio), responde en serio. La respuesta de Jesús es ciertamente provisional, la respuesta definitiva será la Resurrección de Cristo y en consecuencia nuestra resurrección en Cristo.

Sin embargo, en la respuesta, que Jesús da a los saduceos, entiéndase la resurrección como salvación definitiva; es la resurrección a la vida eterna; no la mera reanimación de a¡ cadáver a la vida en este mundo. Así entienden también la resurrección los Siete hermanos Macabeos y su Madre en su testimonio-martirio (1ª Lectura).

La resurrección es la salvación del hombre íntegro, que no es sólo alma inmortal, sino ser corpóreo. Seres corpóreos son “Abraham, Isaac y Jacob”, con quienes Dios hace alianza irrevocable, para siempre, pues “Dios no es de muertos -Cuyos espíritus perviven (inimaginables sin cuerpo)- sino de vivos”, tal como son, como han sido creados, espíritus corpóreas (‘para Dios todos están vivos’9.

A la pregunta concreta, que le hacen a Jesús. “¿De cuál de ellos -los siete hermanos casados- será la mujer?” -responde el Señor, diciendo que en la Bienaventuranza Eterna “hombres y mujeres no se casarán “, “Pues ya no pueden morir«. El fin esencial del matrimonio -institución natural- es la perpetuación dc la Especie Humana en este mundo, en el inundo definitivo ya no tiene sentido la humana función reproductiva.

“Son como ángeles” -añade el Señor. No por cierto incorpóreos, sino plenamente realizados, como ellos, como “hijos de Dios”.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Frente a la falta de interioridad, contemplación del ministerio de Cristo (I)


Si nuestro testimonio de Jesucristo ha de ser fiel a todo lo que Él significa como el Hijo de Dios y Salvador del hombre, es preciso conocerle mejor y vivir unidos a Él. el Papa ha dado la señal de alerta sobre la falta de interioridad que aqueja a la cultura europea actual. Es su drama, nos ha dicho en “Cuatro Vientos”, sólo superable por la vía de la oración contemplativa. Si sabemos mirar a Cristo y dejarnos mirar por El, si contemplamos los Misterios de su Vida, Pasión, Muerte y Resurrección reposada y devotamente, si abrimos el corazón a su Evangelio, penetrando en el Misterio del amor de Dios que entrega a su Hijo para que nadie perezca, irá creciendo y madurando que nadie perezca, irá creciendo y madurando en nosotros la vida interior. Estaremos resolviendo el drama europeo en la parte tan decisiva que nos toca (cfr. Jn 3,17).


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Ntra. Sra. de la Almudena – 9 de noviembre

La Virgen de La Almudena está unida, desde el primer momento, a la historia cristiana de Madrid, Según una tradición, avalada por la historia, el 9 de noviembre del año 1085, se rasgó el frente de una muralla de la puerta de la Vega y apareció una imagen de la Virgen, que los cristianos madrileños habían ocultado. Existe documentación del año 1382, en que se nombra con el titulo de ‘Almudena” a una imagen de la Virgen, a la que el pueblo de Madrid ha venerado con singular devoción. Y el origen de ese nombre de “Almudena” se remonta a la reconquista de Madrid, cuando las mezquitas fueron convertidas en iglesias, Una de ellas estaba dedicada a Santa María y se encontraba en la ciudad o en La Almudena. Alfonso VI en 1083 ‘con lágrimas en los ojos dobla la rodilla en tierra y de buscar a la Virgen hace solemne promesa tan pronto como Toledo vencido y tomado sea”.

Fueron fervientes devotos de Nuestra Señora de La Almudena, entre otros, san Ildefonso de Toledo, san Isidro Labrador, que entraba en su templo todos los días a rezar a la Virgen antes de comenzar el trabajo en el campo, y su esposa Santa Maria de la Cabeza.

La imagen actual de la Virgen de La Almudena, fue coronada solemnemente el 10 de noviembre de 1948 y declarada patrona de la archidiócesis de Madrid por el papa Pablo Vi el 1 de julio de 1977. Recibe culto de les madrileños en la nueva Catedral que lleva su nombre, dedicada solemnemente por Juan Pablo II el 15 de junio de 1993,

“Como excelsa patrona de Madrid bendice y protege a quienes pronuncian cada día, con devoto amor tu nombre santo y el de tu Hijo”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
En Madrid, La Dedicación de la Basílica de Letrán (anticipada). Catedral de Roma, sede del papa, iglesia madre de 1,9 cristiandad occidental.

Ezequiel 47,1-2.8^9.12. Vi que manaba agua del lado derecho del templo y habrá vida donde quiera que llegue la corriente.

1 Corintios 3.9c-11,16-17. Sois templo de Dios. Juan 2,13-22. Hablaba del templo de su cuerpo.

Martes 3:
En Madrid, Nuestra Señora de La Almudena, patrona de la Archidiócesis de Madrid, unida desde el primer momento a la historia de la ciudad.

Zacarías 2,14-17. Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti.

Apocalipsis 21,3-5a. Esta es la morada de Dios entre los hombres, ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos, y será su Dios.

Juan 19,25-27. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa,

Miércoles 3:
San León Magno, papa en el 440, decidido defensor de la unidad de la Iglesia,



Tito 33-7. Ibamos fuera de camino pero según su propia misericordia nos ha salvado.

Lucas 17, 11- 19. ¿No ha vuelto más que este extranjero para ciar gloria a Dios?


Jueves 3:
San Martín de Tours (316-397), de padres gentiles, recibido el bautismo, abandonó las armas, llevando una vida monástica. De obispo formó al clero y evangelizó a los pobres.
Onésimo, que había huido de su casa, en Roma se encuentra con Pablo, que le convierte a la fe, El apóstol le retorna a su amo Filemón, recomendándole que le acoja como hermano en Cristo

Filemón 7,20. Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido.

Lucas 17,20-25. El reino de Dios está dentro de vosotros

Viernes 3:
San Josafat (1580-1623), obispo mártir de Pólotzk, que trabajó mucho por la unidad de la Iglesia.
La segunda carta de san Juan además de instruir en el mandamiento de¡ amor mutuo, rechaza algunos errores contra la encarnación del Hijo de Dios, Jesús, Dios y hombre verdadero.

2 Juan 4-9. Quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo,

Lucas 17,26-37. El día que se manifieste el Hijo del hombre.

Sábado 3:
En Madrid. San Diego de Alcalá (1400-1463), lego franciscano, entregado a la oración y a los oficios más humildes.
La tercera carta de san Juan alienta a colaborar con todas las fuerzas en la difusión del Evangelio.

3 Juan 5-8. Debemos sostener a los hermanos cooperando así en la propagación de la verdad,

Lucas 18, 1 -8. Dios hará justicia a los elegidos que le gritan.



Domingo de la 31ª semana de Tiempo Ordinario – 31/10/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
CONVERSIóN Y PERDóN

Dios crea, ama y perdona. Bajo esta óptica hay que meditar el Evangelio de la conversión de Zaqueo, el odiado recaudador de impuestos romanos.

La salvación de Zaqueo por Jesús comienza con el deseo, casi infantil, desafiando respetos humanos, de subirse en un árbol para ver mejor al Señor que pasa. Esta salvación continúa con la sorpresa de la invitación de Jesús, que quiere alojarse en su casa; y culmina con la respuesta de conversión generosa y decidida del rico jefe de publicanos: ‘La mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le retribuiré cuatro veces más”.

La conversión radical de Zaqueo se manifiesta sobre todo en la solidaridad efectiva con los pobres y con las víctimas de la injusticia. Por eso la conversión es al mismo tiempo una reorientación hacia Dios y un acto social y comunitario. Cuando se experimenta el perdón de Dios no hay más remedio que encaminarse por una ruta de alegría y de donación.

Como dice el libro de la Sabiduría, Dios se compadece de todos, cierra los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan, ama a todos los seres y a todos perdona porque son suyos, corrige poco a poco a los que caen y a los que pecan les recuerda su pecado para que se conviertan y crean.

Es importante subrayar que el perdón y la salvación de Dios ya estaba presente y actuante en aquel primer movimiento de búsqueda del Señor por parte de Zaqueo. “No me buscaríais a mí si no me hubieseis ya encontrado”, dice Dios. El Dios amigo de la vida y del perdón infunde a todo lo creado un soplo incorruptible de vida. Se trata de seguir ese soplo del Espíritu cuando y dondequiera que nos invada. No hay situación humana en que no pueda sorprendernos la invitación de Dios

El cristiano es el que experimenta todos los días el perdón de los pecados; por eso se debe reconquistar con intensidad el valor del sacramento de la reconciliación y celebrarlo con amor y con pasión,

La conversión continua no es un acto ritual sino vital, comporta una nueva opción por Dios y por el prójimo, un nuevo nacimiento para ser nueva criatura. De esta manera florece la ética cristiana, el empeño por Injusticia y por la construcción de un nuevo orden de relaciones. As¡ se construye la nueva comunidad humana. La conversión no sólo nos abre a los demás, sino también a Dios.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristiano, reconoce tu dignidad. Puesto que ahora participas de la naturaleza divina, no degeneres volviendo a la bajeza de tu vida pasada. Recuerda a qué Cabeza perteneces y de qué Cuerpo eres miembro. Acuérdate de que has sido arrancado del poder de las tinieblas para ser trasladado a la luz del reino de Dios”

S. León Magno


Palabra de Dios:

Sabiduría 11, 22-12, 2

Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11. 13cd-14

san Pablo a los Tesalonicenses 1, 11-2,2

san Lucas 19, 1 – 10

Comprender la Palabra

San Lucas, más que los otros Evangelistas, pone de relieve, junto con la Misericordia de Dios en Cristo, la conversión, que conlleva el perdón de los pecados. Así en la Parábola del Hijo Prodigo, apenas el Padre permite al Hijo expresar su arrepentimiento, apresurándose a abrazarlo en señal del perdón. Así también la Mujer Pecadora, que llora a los pies de Jesús; le dirá el Señor a quien le había convidado: “se la perdona mucho, porque ha amado mucho ” (En la contricción va implícito el perdón).

Lo mismo observamos en el Episodio de Zaqueo, que muestra su arrepentimiento en el propósito de satisfacer penitencialmente: “Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres y, si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más”. Jesús le responde: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”.

Y como en el caso del Publicano Mateo, así también en el caso del publicano Zaqueo, las murmuraciones: `Este come con publicanos y pecadores`, literalmente, en el caso de Zaqueo. `Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador”.

También la conversión -no sólo el perdón- es don de Dios. Dios tiene, por tanto, la iniciativa: “Jesús levantó los ojos y dijo: Zaqueo, baja enseguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa ” Y San Lucas advierte: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.”

En el fondo de este Misterio de la Conversión y el Perdón, don de Dios, iniciativa de Dios, estan latentes las palabras-plegaría meditativa- del Autor del Libro de la Sabiduría (1ª Lectura): “Señor .. te compadeces de todos … cierras los ojos a los pecados de los hombres, para que se arrepientan … a todos perdonas, porque son tuyos … corriges poco a poco a los que caen, a los que pecan les recuerdas su pecado, para que se conviertan y crean en Tí, Señor”.

Los perdones de Jesús, narrados en los Relatos Evangélicos, no son todavía el Sacramento de la Penitencia y de la Reconciliación, que la Iglesia celebra a partir del Acontecimiento de la Pascua; si son anuncios proféticos de la Conversión y el Perdón definitivas en el gran Juicio Misericordioso de Dios en Jesucristo, que se nos anticipa en el Sacramento.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

El deseo de servir nos ayuda a superar las dificultades


La etapa de la consulta a los grupos, en la que nos encontramos actualmente, es inevitablemente larga y exigente. Resulta difícil a veces encontrarlas fórmulas para las soluciones que buscamos, Es explicable que nuestra fe y nuestra confianza se vean puestas a prueba. Además tropezamos con las limitaciones y defectos propios de toda realización humana: en la organización del trabajo, en la elaboración de los cuadernos de consulta, en la presentación del método, etc. No dudemos en colaborar con la debida información y, ayudando a mejorar los defectos que podamos advertir. Y no tengamos reparos en preguntar o pedir ayuda cuando lo necesitemos, sin dejar que nos paralicen las dificultades, Y, sobre todo, acudamos a quien nos da aliento y esperanza constantemente: el Espíritu Santo, “la fuerza que pone en pie a la Iglesia en medio de las plazas y levanta testigos en el pueblo”, a quien pedimos en la oración del Sínodo junto con María, nuestra Madre y Señora de La Almudena: “que nos guíe en la búsqueda de la verdad— y nos impulse a comunicar de nuevo el gozo del Evangelio”.

“Quien encuentra al Señor conoce la Verdad, descubre la Vida y reconoce el Camino que conduce a ella”. ¿Cómo podrían oír y ver la Palabra de la Vida, si no resuena en nuestras comunidades y asociaciones, si no nos convertimos y la hacemos palpable en nuestros criterios y en nuestra conducta?


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Solemnidad de Todos los Santos – 1 de noviembre

Alegrémonos todos en el Señor al celebrar este día de fiesta en honor de todos los Santos. Los ángeles se alegran de esta solemnidad y alaban a una al Hijo de Dios” (antífona de entrada). Son “una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas…” (P Lectura). Ellos son de los que dice el Evangelio: “Dichosos los pobres en el espíritu— los sufridos… los que lloran… que tienen hambre y sed de justicia… los misericordiosos… los limpios de corazón… los que trabajan por la paz… los perseguidos por la justicia… porque de ellos es el Reino de los Cielos … heredarán la Tierra… serán consolados … alcanzarán misericordia… verán a Dios … su recompensa será grande en el cielo”.

A ellos sí que se ha manifestado Dios, son semejantes a él, le ven tal cual es (2ª Lectura). Porque hoy nos concedes celebrar la gloria de todos los Santos, nuestros hermanos, asamblea de la Jerusalén celeste, que eternamente te alaba. Hacia ella, aunque peregrinos en país extraño, nos encaminamos alegres, guiados por la fe y animados por la gloria de los Santos; en ellos encontramos ejemplo y ayuda para nuestra debilidad (Prefacio).

“Dígnate aceptar, Señor, las ofrendas que te presentamos en honor de todos los Santos, y haz que sintamos interceder por nuestra salvación a todos aquellos que ya gozan de la gloria de la inmortalidad” (Oración sobre las ofrendas).



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Todos los Santos. Hoy celebramos la Jerusalén celeste, donde eternamente alaba a Dios la asamblea festiva de todos los santos, nuestros hermanos.

Apocalipsis 7,24.9-14. Apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lenguas.

1 Juan 3,1-12a. Veremos a Dios tal cual es.

Mateo 5,1-12a. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Martes 3:
Conmemoración de todos los fíeles Difuntos. Por influencia de los monjes de Cluny tuvo su origen litúrgico en Roma a partir del siglo XIV



2 Macabeos 12,43-46. Pensando con gran rectitud y nobleza en la resurrección.

Romanos 5,5-11, Justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados de la cólera.

Marcos 15,33-39.16,1^6. Jesús, dando un fuerte grito, expiró.

Miércoles 3:
San Martín de Partes (15791636), dominico peruano, de una vida mortificada y pobre.

Filipenses 2,12-16. Seguid actuando vuestra sal-vación, porque es Dios quien actúa en vosotros el querer y la actividad.

Lucas 14,25-33. El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío,


Jueves 3:
San Carlos Borromeo (1538-1584), obispo, cardenal, recorrió muchas veces la diócesis, convocó sínodos, trabajó arduamente por la salvación de las almas.

Filipenses 3,3-8a. Lo que para mi era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo.

Lucas 15,1-10. Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.

Viernes 3:

Filipenses 3,17-4, 1. Aguardamos un salvador; él transformará nuesti a condición humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.

Lucas 16,1-8. Los hijos de este mundo son más astutos con la gente que los hijos de la luz.

Sábado 3:

Filipenses 4,10-19, Todo lo puedo en aquel que me conforta.

Lucas 16,9-15. Si no fuisteis de fiar en el injusto dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?



Domingo de la 30ª semana de Tiempo Ordinario. – 24/10/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
ORAR EN FARISEO O EN PUBLICANO

Dos hombres subieron al templo a orar”. Así comienza la parábola que se lee en este domingo XXX del tiempo ordinario. Uno fariseo, perteneciente a los “observantes de la ley, a los devotos en oraciones, ayunos y limosnas. El otro es publicano, recaudador de tributos al servicio de los romanos, despreocupado por cumplir todas las externas prescripciones legales de las abluciones y lavatorios.

El fariseo más que rezar a Dios, se reza a si mismo; desde el pedestal de sus virtudes se cuenta su historia: “ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo”. Y tiene la osadía de dar gracias por no ser como los demás hombres, ladrones, injustos y adúlteros. Por el contrario, el publicano sumergido en su propia indignidad, sólo sabía repetir: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.

Aunque el fariseo nos resulte antipático y bufón, hemos de reconocer que la mayoría de las veces nos situamos junto a él en el templo e imitamos su postura de suficiencia y presunción. Vamos a la iglesia no para escuchar a Dios y sus exigencias sobre nosotros, sino para invitarle a que nos admire por lo bueno que somos. Somos fariseos cuando olvidamos la grandeza de Dios y nuestra nada, y creemos que las virtudes propias exigen el desprecio de los demás. Somos fariseos cuando nos separamos de los demás y nos creemos más justos, menos egoístas y más limpios que los otros. Somos fariseos cuando entendemos que nuestras relaciones con Dios han de ser cuantitativas y medirnos solamente nuestra religiosidad por misas y rosarios.

Es preciso colocarse atrás con el publicano, que sabe que la única credencial válida para presentarse ante Dios es reconocer nuestra condición de pecadores. El publicano se siente pequeño, no se atreve a levantar los ojos al cielo; por eso sale del templo engrandecido. Se reconoce pobre y por eso sale enriquecido. Se confiesa pecador y por eso sale justificado.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“La conciencia que tenemos de nuestra condición de esclavos nos haría meternos bajo tierra, nuestra condición terrena se desharía en polvo, si la autoridad de nues tro mismo Padre y el Espíritu de su Hijo no nos empujase a proferir este grito ¡Abba, Padre!

S. Pedro Crisólogo


Palabra de Dios:

Eclesiástico 35, 12-14. 16-18

Sal 33, 2-3. 17-18. 19 y 23

san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 16-18

san Lucas 18, 9-14

Comprender la Palabra

“La conciencia que tenemos de nuestra condición de esclavos nos haría meternos bajo tierra, nuestra condición terrena se desharía en polvo, si la autoridad de nues tro mismo Padre y el Espíritu de su Hijo no nos empujase a proferir este grito ¡Abba, Padre! (S. Pedro Crisólogo)

La Parábola del Fariseo y del Publicano, orantes, -que escuchamos este Domingo-, como la Parábola de la Viuda y el Juez Injusto (Evangelio del Domingo pasado), lleva también su Introducción, más aún, su interpretación: “Dijo Jesús la Parábola por algunos, que teníendose por justos, se sentían seguros de vi mismos y despreciaban a los demás “.

Poco más podemos añadir con nuestro comentario a las palabras del Evangelista.

El Fariseo, que se tiene por justo, perfecto, no lo es en verdad. Es evidente su injusticia, despreciando al publicano. En el fondo de su plegaria, de su pseudo-plegaria (“Te doy gracias… “), está diciéndonos su autosuficiencia, su no necesidad de Dios. El Fariseo pretende salvarse a sí mismo; en último término Dios sería para él corno un patrono, a quien su empleado le exige la recompensa merecida.

Sin embargo el Publicano, que reconoce su injusticia, su pecado, -¡”Oh Dios, ten compasión de este pecador!”-, “bajó a su casa justificado” ‘ es decir; perdonado, purificado, rehabilitado; más aún, “enaltecido”, según la conclusión de la Parábola, “enaltecido ” , santificado, glorificado, por el favor de Dios, pues, como os dice e1 Eclesiástico ( 1ª Lectura), “el Señor no es parcial contra el po bre (que reconoce su indigencia, e1 vacío de su vida, vacío de buenas obras) y escucha las súplicas del oprimido (por el peso –el pesar de sus culpas). Sus penas (la satisfacción penitencial) consiguen su Favor. Porque el Juez justo le hace justicia« (le justifica, le purifica, le perfecciona).

Dentro de la Celebración Eucarística (además del Rito Penitencial al comienzo de la Misa) expresamos en diversos momentos nuestra actitud de conversión en demanda de perdón, como preparación para la Comunión, vgr. en la recitación de la Oración Domi-nical. “…perdona nuestras ofensas… “, en el momento de mostrársenos “al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. “Señor, no soy digno de que entres en mí casa… “
Imitamos así al Publicano de la Parábola, en el momento de recibir el Sacramento de “la Alianza Nueva v Eterna para el perdón de los pecados “.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

El mejor servicio: Anunciar el Evangelio, fundamento de libertad y esperanza para el hombre (III)


Mientras vamos preparando los trabajos de la Asamblea Sinodal -y mucho más claramente sucederá así en la Asamblea misma- habremos de tener muy presente este aspecto “diaconal” del Sínodo Diocesano: servimos en él y con él a la Iglesia y a su misión evangelizadora en el mundo. Un servicio evangelizador que presupone e incluye el proceso de nuestra propia conversión, y que se expresa en el darse y dar la vida por Cristo a los hermanos. Nuestra ganancia será el ciento por uno prometido por Jesús a quienes confían en su palabra y la cumplen


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


“Eucaristía y Misión” (II)

Volviendo idealmente al Cenáculo, el año pasado, precisamente el Jueves Santo,
he firmado la Encíclica EccIesia de Eucharistia, de la que quisiera tornar algu-nos pasajes que nos pueden ayudar, queri-dos Hermanos y Hermanas, a vivir con espí-ritu eucarístico la próxima Jornada Misione-ra Mundial.

“La Eucaristía edifica la Iglesia y la Iglesia hace la Eucaristía” (n. 26): así escribía observando cómo la misión de la Iglesia se encuentra en continuidad con la de Cristo (Cfr. Jn 20,2 l), y obtiene fuerza espiritual de la comunión con su Cuerpo y con su Sangre. Fin de la Eucaristía es precisamente “la comunión de los hombres con Cristo y, en Él, con el Padre y con el Espíritu Santo” (Ecclesia de Eucharistia, 22). Cuando se participa en el Sacrificio Eucarístico se percibe más a fondo la universalidad de la redención, y consecuentemente, la urgencia de la misión de la Iglesia, cuyo programa “se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (Ibid., 60).

Alrededor de Cristo eucarístico la Iglesia crece como pueblo, templo y familia de Dios: una, santa católica y apostólica. Al mismo tiempo, comprende mejor su carácter de sacramento universal de salvación y de realidad visible jerárquicamente estructurada. Ciertamente “no se construye ninguna comunidad cristiana si ésta no tiene como raíz y centro la celebración de la sagrada Eucaristía” (Ibid., 33; cfr Presbyterorum Ordinis, 6). Al término de cada santa Misa, cuando el celebrante despide la asamblea con las palabras “lte, misa est”, todos deben sentirse enviados como “misioneros de la Eucaristía” a difundir en todos los ambientes el gran don recibido. De hecho, quien encuentra a Cristo en la Eucaristía no puede no proclamar con la vida el amor misericordioso del Redentor.


Juan Pablo II.
Mensaje para la Jornada Misionera Mundial 2004

Para la Semana

Lunes 3:

Efesios 4,32-5,8. Vivid en el amor como Cristo.

Lucas 13,10-17. A ésta que es hija de Abrahán,¿no había que soltarla en sábado?


Martes 3:

Efesios 5,21-33. Es éste un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

Lucas 13,18-2 1. Crece el grano y se hace un arbusto.


Miércoles 3:

Efesios 6,1-9. No como quien sirve a los hombres, sino como esclavos de Cristo.

Lucas 13.22-30. Vendrán de Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Jueves 3:
San Simón y San Judas, apóstoles, “celotes” el primero, “tadeo”, el otro.

Efesios 2,19-22. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles.

Lucas 6,12-19. Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles

Viernes 3:
Pablo exhorta a los filipenses a vivir unidos v seguir el ejemplo de Cristo, que nunca exigirá sus derechos, antes bien, se rebajó hasta morir en la cruz. Les muestra su ejemplo. él sigue corriendo hasta alcanzar la meta.



Filipenses 1,1-11. El que ha inaugurado en voso-tros una empresa buena la llevara adelante hasta el día de Cristo.

Lucas 14,1-6. Si a uno se le cae al pozo el hijo o el buey, ¿no lo saca, aunque sea sábado?

Sábado 3:

Filipenses 1,18b-26. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir.

Lucas 14,1.7-11. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.



Domingo de la 29ª semana de Tiempo Ordinario. – 17/10/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
NUEVA CATEQUESIS SOBRE LA ORACIóN

Siempre es tema importante el de la oración, que está presente durante toda la existencia de Cristo, sobre todo en los instantes más decisivos de su misión. Hoy se nos pone de relieve una de las características básicas, como es la perseverancia, que no es otra cosa que la fidelidad en la adhesión orante a Dios.

La cualidad fundamental de la viuda del Evangelio es su irresistible constancia, que no conoce la oscuridad del silencio del juez, la amargura de su indiferencia y la constante dureza de su hostilidad. La oración es una aventura misteriosa con matices de lucha, pues es una agonía y un combate con lo infinito.

Otra dimensión de la oración, propiamente teológica, que se deriva de la parábola lucana es la certeza de la escucha. La consecuencia es lógica: si un juez corrupto e injusto cede ante la constancia de una viuda, cuánto más lo hará el Juez justo y perfecto que es Dios. La confianza en la paternidad de Dios es la raíz de la oración, su estilo y atmósfera.

Perseverar en la oración sin desanimarse probará la firmeza de nuestra voluntad y lo inquebrantable de nuestra fe en Dios, que siempre hace justicia.

La oración es un puente de comunicación entre lo finito y lo infinito, une a la humanidad con Dios. La oración no es la intuición sentimental de un instante ni un estadio transitorio de exaltación. Necesita perseverancia y empeño. Es una lucha con el misterio, una aventura.

La oración produce justicia. Quien tiene contacto con Dios vuelve al mundo con más luz de lo alto, trasfigurado, porque su amor es más fuerte, su coraje más sólido, su esperanza más viva.

La oración produce también paz en el corazón, porque se dirige no a un juez, sino a un padre misericordioso. Por eso conforta, consuela, serena, renueva al hombre.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“A los que buscan el Reino y la justicia de Dios. Él les promete darles todo por añadidura. Todo en efecto pertenece a Dios: el que posee a Dios, nada le falta, s él mismo no falta a Dios”

S. Cipriano


Palabra de Dios:

Éxodo 17, 8-13

Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

Timoteo 3, 14-4,2

san Lucas 18, 1-8

Comprender la Palabra

La Parábola, que escuchamos este Domingo en la Lectura del Evangelio, lleva una introducción motivadora: Tara explicar a los discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse”.

La insistencia, la perseverancia, de “la viuda” de la Parábola ante “el Juez inícuo” nos recuerda la insistencia de Aquel Otro, que a media noche llama a la puerta de su Amigo, para que le dé unos panes -la Parábola del Amigo inoportuno, que no se leyó este año por coincidir el Domingo correspondiente con la Solemnidad del Apóstol Santiago-,

El interés a(? la Parábola está en su conclusión: “Os aseguro -dice el Señor- que (lejos di, darles largas) Dios les hará justicia sin tardar”,

Si en la Parábola del Anargo Importuno el interés está en la perseverancia en la oración, en la Parábola de la Viuda y el Juez Injusto está en la eficacia sin demora de la oración.

Dios nos concede siempre lo que le pedimos. Así nos lo asegura el Señor en diversos momentos. Nos concede siempre lo que le pedimos en el fondo de nuestras peticiones. “Nos hace justicia sin tardar”.

La Parábola del Amigo Importuno concluye con estas palabras del mismo Cristo.. Vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden “. Dios nos da siempre el don del Espíritu Santo, es decir, el Don de Si mismo.

Pone a¿, relieve el Señor la disponibilidad amorosa de Dios Padre hacia nosotros en contraste con la actitud irresponsable del Juez Injusto. Si el Juez Injusto acaba haciendo justicia a la Viuda … cuánto más Dios…

Volviendo sobre, el encabezamiento de la Parábola, “orar siempre sin desanimarse”, la Iglesia, obediente al mandato del Señor y siguiendo su ejemplo, desde sus orígenes, persevera en la Plegaria (la Oración de las Horas).

La figura de Moisés (1ª Lectura) con los brazos en alto (orando?) es imagen, anuncio profético, de Cristo, el Orante por antonomasia, que “extendió sus brazos en la cruz” y “vive para siempre intercediendo por nosotros”. En la Oración de la Iglesia se hace audible la perenne oración de Cristo.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Vemos la necesidad más urgente: Salvaguardar la base espiritual que nos hace personas (I)


Para apreciar el valor de este servicio vale la pena recordar una vez más de la mano de la exhortación La Iglesia en Europa lo que está en juego con nuestro gran objetivo sinodal. Nos encontramos ante una sociedad marcada por el immanentismo y por tina especie de agnosticismo práctico e indiferencia religiosa, carente de base espiritual, que parece haber olvidado la fe cristiana que la ha configurado durante siglos, una sociedad asustada y temerosa ante el futuro, que renuncia a tener hijos y a transmitirles los valores trascendentes provenientes de la verdad sobre Dios y sobre el hombre que la recta razón y la revelación dan a conocer. De ahí que sea frecuente la relativización de la moral separándola de la fe que le da fundamento; se desconciertan las relaciones humanas, y en especial la familia, sin referencias que las salven de la fascinación y el vaivén de los intereses materiales.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


“Eucaristía y Misión” (I)

E1 compromiso misionero de la Iglesia constituye, también en este comienzo del tercer milenio, una urgencia que en varias ocasiones he querido recordar. La misión, como he recordado en la Encíclica Redemptoris Misslo, está aun lejos de cumplirse y por eso debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio (cfr. n.1). Todo el Pueblo de Dios, en cada momento de su peregrinar en la historia, está llamado a compartir la “sed” del Redentor (cfr. Jn 19,28). Los santos han advertido siempre con mucha fuerza esta sed de almas que hay que salvar: baste pensar, por ejemplo, a santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones, y a monseñor Comboni, gran apóstol de África, que he tenido la alegría de elevar recientemente al honor de los altares.

Los desafíos sociales y religiosos a los que la humanidad hace frente en estos tiempos nuestros motiva a los creyentes a renovarse en el fervor misionero. ¡Sí! Es necesario promover con valentía la misión “ad gentes “, partiendo del anuncio de Cristo, Redentor de cada criatura humana. El Congreso Eucarístico internacional, que será celebrado en Guadalajara, en México, el próximo mes de octubre, mes rnisionero, será una ocasión extraordinaria para esta unánime toma de conciencia misionera alrededor de la Mesa del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Reunida alrededor del altar, la Iglesia comprende mejor su origen y su mandato misionero “Eucaristía y Misión”, como bien subraya el tema de la Jornada Misionera Mundial de este año, forman un binomio inseparable. A la reflexión sobre los lazos que existen entre el misterio eucarístico y el misterio de la Iglesia, se une este año una elocuente referencia a la Virgen Santa, gracias a la celebración del 150 aniversario de la definición de la Inmaculada Concepción (1854-2004). Contemplamos la Eucaristía con los ojos de Maria. Contando con la intercesión de la Virgen, la Iglesia ofrece a Cristo, pan de la salvación, a todas las gentes, para que le reconozcan y le acojan como único salvador.


Juan Pablo II.
Mensaje para la Jornada Misionera Mundial 2004

Para la Semana

Lunes 3:
San Lucas, evangelista. Compañero de San Pablo, escribió el tercer evangelio y los Hechos de los Apóstoles.

2 Timoteo 4,9- 1 7a. Sólo Lucas está conmigo.

Lucas 10,1-9. La mies es abundante y los obreros pocos.

Martes 3:
San Pedro Alcántara (1499-1562), franciscano, ayudó a Santa Teresa en la reforma del Carmelo, austero y duro consigo mismo. Santos Juan Brebeuf e Isaac Jogues y compañeros, martirizados. en 1647 y 1648. 0 San Pablo de la Cruz (1694-1775), fundador de los Pasionistas, destacó por su espíritu de penitencia.

Efesios 2,12-22. El es nuestra paz, él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa.

Lucas 12,35-38. Dichosos los criados a quienes el Señor, al llegar, los encuentre en vela.

Miércoles 3:

Efesios 3,2-12. El misterio de Cristo ha sido revelado ahora: que los gentiles también son coherederos de la promesa.

Lucas 12,39-48. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.


Jueves 3:

Efesios 3,14-2 1. Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento: así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Lucas 12,49-53. No he venido a traer paz, sino división.


Viernes 3:

Efesios 4,14 Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo.

Lucas 12,54-59. Si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente?.

Sábado 3:
San Juan de Capistrano (1386-1456), juez, después franciscano, desarrolló su vida apostólica por toda Europa

Efesios 4,1-6. Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo.

Lucas 13,1-9. Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera



Domingo de la 28ª semana de Tiempo Ordinario. – 10/10/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
VIVIR EN ACCIÓN DE GRACIAS

Algunos, basándose en el relato evangélico de la curación de los diez leprosos, de lo que solamente uno vuelve a dar gracias a Jesús, podrían deducir en un análisis de juicio global de la sociedad en que vivimos, que tan sólo el diez por ciento de la personas son agradecidas. No hasta con tener talante interior de gratitud, sino que e preciso demostrarlo. ¡Qué importante es reconocer los beneficios que otro nos ha hecho saber agradecer sus palabras y obras buenas!

En términos fríos de justicia, de servicios obligados, de mero cumplimiento de¡ trabajo profesional, se corre el peligro de ver todo normal, como debido, como pago, como obligación, como reivindicación. Muchas personas son autómatas y actúan con una insensibilidad despersonalizada- No hacen el más mínimo esfuerzo por ayudar al que lo precisa, si el asunto no está contemplado en el reglamento laboral o en el contrato firmado.

Saber agradecer es mirar positivamente los gestos, las actitudes, las manos abiertas de los que nos favorecen. No es simple cuestión de cortesía, de buena educación, sino de buen corazón, Por eso se puede afirmar que el cristiano debe tener siempre mirada limpia para ver las continuas acciones gratuitas de Dios en favor nuestro, Como lo hizo la Virgen, cuya vida fue un prolongado ‘Magníficat”. Sabido es que Dios no obra por obligación, sino por amor.

En este domingo (XXVIII de¡ tiempo ordinario) conviene recordar que agradecer es sinónimo de alabar y bendecir. Tener capacidad de alabar es tener capacidad de admirar, de contemplar, de adorar, de olvidarse de sí mismo. Es lo que hizo el leproso dando gloria a Dios- La alabanza engloba la acción de gracias. Lo repetimos sin darnos cuenta, en el Gloria de la Misa: “Te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor”.

Una cosa importante para vivir en acción de gracias es tener memoria. Cuando se recuerda el estado anterior se analiza la situación actual mejorada, surge casi espontáneamente el agradecimiento. Memoria tuvo el leproso samaritano que volvió, porque no sólo miró su cuerpo limpio, sino sobre todo su corazón; los otros nueve solo miraron su cuerpo y no se acordaron de más.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
El presidente los toma (el pan y el vino) y eleva alabanza y gloria al Padre del universo, por el nombre M Hijo y del Espíritu Santo y da las gracias largamente porque hayamos sido juzgados dignos de estos dones”

S. Justino


Palabra de Dios:

libro de los Reyes 5, 14-17

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4

Timoteo 2, 8-13

san Lucas 17, 11-19

Comprender la Palabra

Dos episodios -Milagros de curación de lepra- escuchamos sucesivamente en la 1ª Lectura y en la del Evangelio.

San Lucas relata el Milagro de la Curación de Diez Leprosos. Pero el interés del Relato no está en la curación, que Jesús realiza a distancia – ‘5nientras iban de camino, quedaron curados’~-, sino en el agradecimiento religioso de Uno de los curados: “Un samaritano”, que “se volvió, alabando a Dios a grandes gritos y se echó a los pies de Jesús, dándole gracias “.

Lo mismo hace Naamán, el general sirio, curado por su obediencia al Profeta Eliseo, que le mandó lavarse siete veces en el río Jordán. Vuelve al Profeta Elíseo, diciendo: “Ahora reconozco que no hay más Dios que el Dios de Israel”.
( 1ªLectura).

Pero hay más en ambos Relatos. Nítamán el Sirio y el Samaritano no sólo obtienen la curación de, la lepra, obtienen también la curación radical, del mal, raíz de todos los males, con el don de la fe. Al Leproso Samaritano Jesús le dirá: Yevántate, vete, tu fe te ha salvado” (no solo te ha curado).

Y Naamán, creyente en el Dios de Israel, pide que “se le entregue una carga de tierra”, de tierra del territorio de Israel, para esparcerla en un lugar de su casa, donde puede “ofrecer al Señor” Piensa Naamán, según común creencia, que el Dios de Israel es un dios territorial, como los otros dioses, y que sólo puede dársele culto Y ofrecérsele sacrificios sobre el territorio-tierra de Israel.

Jesús, en su Visita a la Sinagoga de Nazaret, recordará a sus oyentes, según relata San Locas, la curación de Naamán, proponiéndole como modelo de creyente.

Ambos Episodios-Milagros-curación de dos extranjeros, no judíos-,son. signo de la universalidad de la salvación de Dios en Cristo. En este sentido abunda el Salmo. “El Señor revela a las naciones su justicia”; la justificación (purificación, renovación … ) que obtenemos por la fe.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

El mejor servicio: Anunciar el Evangelio, fundamento de libertad y esperanza para el hombre (II)


Tratar de reavivar las raíces cristianas de Europa, lejos de responder a una nostalgia romántica o a “un sueño” imposible, equivale más bien a dar un nuevo impulso al compromiso de la evangelización. A emplearse en un nuevo y valiente testimonio de la fe y en la construcción de una sociedad cada vez más humana en torno a la tutela y promoción de la dignidad inviolable de la persona: de su valor su premio frente a cualquier beneficio económico o hedonista y frente al egoísmo y la indiferencia por los que sufren. Es servicio humilde y generoso frente al elitismo y la prepotencia dominantes.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


Nuestra Señora del Pilar – 12 de octubre

Tu permaneces como la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto”. Una columna de fuego por la noche y de nube durante el día acompañaba al pueblo de Israel peregrino por el desierto, dirigiendo su camino. Según una tradición la Virgen María se apareció al apóstol Santiago en Zaragoza sobre una columna. Esta columna o pilar se ha convertido en el signo de la presencia de María en medio de su pueblo, guiándolo y protegiéndolo en su peregrinación por este mundo.

La Virgen del Pilar es invocada como refugio de pecadores, consoladora de afligidos, madre de España, patrona de la Hispanidad. Por encima de milagros espectaculares, la santa Capilla es un lugar privilegiado de oración, donde sopla la fuerza del Espíritu. Nunca faltan fieles que vienen a postrarse ante la imagen bendita en busca de reconciliación, paz, gracia y diálogo con Dios.

La devoción al Pilar tiene una gran repercusión en Iberoamérica, cuyas naciones celebran la fiesta M Descubrimiento de su Continente el 12 de octubre, es decir, el mismo día del Pilar. Como prueba de su devoción a la Virgen, los numerosos mantos que cubren la sagrada imagen y las banderas que hacen guardia de honor a la Señora ante su santa Capilla, testimonian la vinculación fraterna que Iberoamérica tiene, por el Pilar, con la patria española.

“Brilla aquí en la tradición firme y antiquísima del Pilar, la dimensión apostólica de la Iglesia en todo su esplendor .. La fe que los misioneros españoles llevaron a Hispanoamérica es una fe apostólica y eclesial, heredada -según venerable tradición que aquí junto al Pilar tiene su asiento secular- de la fe de los apóstoles … Aquí, en Zaragoza, luce también la dimensión misionera de la Iglesia y bien en concreto de la Iglesia en España”. “Virgen del Pilar: desde este lugar sagrado alienta a los mensajeros del Evangelio…” (Juan Pablo II, Zaragoza, 10 octubre 1984).



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
Santa Soledad Torres Acosta (18261887), virgen, fundadora de las religiosas ‘ministras de los enfermos”.

Gálatas 4,22-24.27.31-5.1. No somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre.

Lucas 11,29-32, A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás.

Martes 3:
Nuestra Señora del Pilar. Según ruta antigua tradición, la Virgen se apareció a Santiago en las orillas del Ebro de Zaragoza, cuando aún vivía en carne mortal, Como signo de su presencia trajo una columna o pilar,



1 Crónicas 15,3-4.15-16; 16,1-2. Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda,

Hechos 1,12-14. Perseveraban en la oración con María, la madre de Jesús,

Lucas 11,27-28, Dichoso el vientre que te llevó.

Miércoles 3:

Gálatas 5,18-25. Los que son de Cristo han crucificado su carne en sus pasiones.

Lucas 11,42-46. ¡Ay de vosotros, fariseos! ¡Ay de vosotros también maestros de la ley!

Jueves 3:
San Calixto (+222), papa y mártir, luchó contra los herejes adopcionistas y modalistas.
Carta a los Efesios .La obra de Jesucristo ha unifi-cado la humanidad, todos somos hijos del mismo Padre, por la muerte de Cristo en la cruz todos
formamos en él el hombre nuevo, creado a imagen y semejanza de Dios.


Efesios 1,1-10, Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo,

Lucas 11,47-54. Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías.

Viernes 3:
Santa Teresa de Jesús (1515-1582), virgen y doctora, reformadora del Camelo. Su divisa era: sufrir o morir

Eclesiástico 15,1-6. La llena de espíritu, de sabiduría e inteligencia.

Mateo 11,25-30. Soy manso y humilde de corazón

Sábado 3:
Santa Eduvigis (1174-1243), llevó una vida devota, entregada a los pobres y enfermos. 0 Santa Margarita-Maria de Alacoque (1647-1690), propagadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús,

Efesios 1,15-23. Dio a Cristo como cabeza, sobre todo, a la Iglesia, que es su cuerpo.

Lucas 12,8-12, El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.



noviembre 2017
L M X J V S D
« Oct    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930