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Domingo de Pentecostés – Termina el Tiempo Pascual – 30/05/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
PENTECOSTES

Qué significa celebrar Pentecostés? Significa tomar conciencia de nuestra ciudadanía celeste, reconocer el valor de lo especial sin evasiones, profundizar en la vivencia pascual, descubrir el pluralismo en la unidad y alcanzar la convergencia en la fe. Pentecostés es la fiesta del aire nuevo, del viento impetuoso que viene de arriba para barrer, purificar y oxigenar nuestras estancias contaminadas y mortecinas. Pentecostés es día de fuego, de transmisión de calorías de fe y esperanza a nuestros corazones ateridos. Pentecostés es tiempo de comunicación con palabras auténticas de amor y de perdón, que superan el frío lenguaje institucionalizado.

La Iglesia comienza a andar en Pentecostés, que es día de catolicidad y por lo tanto de expansión misionera. Por la acción santificadora del Espíritu, la Iglesia es en el mundo la anti-Babel, pues en ella las diversas lenguas encuentran su unidad en la confesión del nombre del Señor.

Para los creyentes el Espíritu Santo es torrente de vida abundante, fuente de energía que capacita para imitar a Jesús, manantial de alegría eterna, origen de la paz verdadera que es fruto del perdón de los pecados. El cristianismo necesita la sacudida de un constante Pentecostés, para no quedarse en una quietud cobarde y en una actividad estéril.

Pidamos que el Espíritu descienda sobre nosotros para que seamos hombres con espíritu, con aliento de vida trascendente, con empuje creador. Supliquemos a Dios que su Espíritu sea para todos maestro, abogado, defensor, revelador de la Palabra. Deseamos el Espíritu que es causa de plenitud para el mundo y origen de la nueva creación.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Oh Dios, que por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones.

Derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.



Oración colecta


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34

San Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

San Juan 20, 19-23

Comprender la Palabra

VIGILIA DE PENTECOSTES

Oportunamente escuchamos, en la Lectura del Evangelio de la Misa de la Vigilia, la Promesa del Señor de enviarnos su Espíritu Santo; Promesa, que leemos cumplida en la Lectura del Evangelio de la Misa del Día.

El Señor promete el Don del Espíritu Santo bajo el símbolo del agua. Jesús, asiste ala Fiesta de los Tabernáculos, durante la que se agua sobre el altar de los Holocaustos en el Templo de Jerusalén en acción de gracias e impetración de lluvia necesaria para la sementera otoñal.
Pero aquella agua anunciaba proféticamente a quien es el “Agua” -Cristo, su Espíritu-. Por eso, nos dice: ‘El que tenga sed que venga a Mi, el que cree en Mí que beba… de sus entrañas manarán torrentes de agua viva ” Recordemos que Jesús, en su diálogo con la Samaritano dirá lo mismo; “El que beba del agua, que Yo le daré nunca más tendrá sed…se convertirá dentro de él en un surtidor de agua, que salta hasta la vida eterna”.

El Evangelista observa que Jesús “se refería al Espíritu, que iban a recibir los creyentes; y que todavía no se había dado, porque Jesús no había sido glorificado “. En efecto, el Señor Jesús resucitado, glorificado, -escuchamos en el Evangelio del Día – exhala su aliento -su Espíritu- sobre los discípulos; y en la 1ª Lectura de la Misa del Día San Lucas nos describe la efusión del Espíritu Santo en Pen tecostés.

El Espíritu Santo, “el Agua viva, que apaga toda sed”, que el Señor Jesús resucitado, glorificado, ha “derramado ” sobre nosotros (en el Bautismo) y nos ha dado a beber (en la Eucaristía), es quien hace suyos “nuestros gemidos”, “intercediendo por nosotros con gemidos inefables”, avivando en nosotros “la esperanza “y “fortaleciendo nuestra debilidad”, para que “aguardemos con perseverancia la hora de ser (plenamente) hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo«. (Lectura anterior a la del Evangelio).

Las cuatro Lecturas del Antiguo Testamento (a elegir) nos describen sucesos u oráculos proféticos, que evocan y anuncian el Acontecimiento de Pentecostés.

PENTECOSTÉS

Celebramos este Domingo, Octavo de Pascua, la Solemnidad de Pentecostés. Pentecostés significa cincuenta; los cincuenta días del Tiempo Pascual; el Día Cincuenta del Tiempo Pascual.

El momento de la Donación-Efusión del Espíritu Santo es culminación del único Acontecimiento de la Pascua. El Señor Jesús, Resucitado de entre los muertos y Subido a los cielos, nos envía desde el Padre el Don del Espíritu Santo, para que se realice en nosotros, a imagen de Jesucristo, el mismo proceso. Y así la Pascua (Paso) de Cristo sea nuestra Pascua (Paso) en Cristo.

En la Lectura del Evangelio (la misma, que escuchábamos el Domingo 20 de Pascua) y en la l’ Lectura escuchamos Relatos del mismo Acontecimiento del Don del Espíritu Santo, simbolizado en “el Aliento” Vital, que Jesús “exhala “y en “las lenguas como llamaradas “, respectivamente. En el momento de la Ascensión -escuchábamos el Domingo pasado Jesús, “levantando las manos -imponiendo las manos- los bendito” La imposición de las manos es signo ritual eficaz de la comunicación del “Bien, que les dice”, que les da: el Espíritu Santo.

Es, pues, el Espíritu Santo, el Don de la Pascua, que, con su incesante actividad, es el alma de la Iglesia en medio del mundo, impulsando la Misión (“Como el Padre me ha enviado, así también os envío YO”); provocando la fe-adhesión a Jesucristo (“Nadie puede decir Jesucristo es el Señor, si no es bajo la acción del Espíritu Santo”); promoviendo en la Iglesia, Cuerpo de Cristo, los diversos carismas “servicios ” , ‘funciones”, “para el bien común”.

Y principalmente, en las acciones sacramentales, acciones de Cristo en, con, el Espíritu Santo: “Todos hemos sido bautizados (sumergidos) en un mismo Espíritu ” (el agua, símbolo de Cristo- “Agua “, y del Espíritu Santo). “Y todos hemos bebido de un solo Espíritu ” (beber la Sangre, Persona, Vida, de Cristo, es beber el Don del Espíritu Santo). (2ª Lectura). El ministro sacerdote (obispo, presbítero) “perdona los pecados”, Cristo en con, el Espíritu Santo perdona los pecados (Evangelio).

Avelino Cayón


celebrar mejor


Vigilia de Pentecostés

La celebración de la Pascua del Señor alcanza su culminación en la solemnidad de Pentecostés. Cristo resucitado ha dejado en su lugar, y como arras de la promesa, al Espíritu Santo. Puede ser conveniente celebrar la tarde-noche anterior una vigilia de oración. Hay que tener en cuenta que ésta, a semejanza de la Vigilia pascual, es meditación de la Palabra de Dios. La última edición del Misal Romano propone la celebración de la Misa de la vigilia de forma más extensa, con o sin 1 Vísperas incorporadas, abundantes lecturas bíblicas: cuatro del Antiguo Testamento, cada una con su salmo responsorial y oración, una paulina y el evangelio.

Las lecturas de la vigilia hablan una y otra vez del Espíritu Santo en cuanto promesa del Antiguo y Nuevo Testamento. En Babel el Señor confundió la lengua de toda la tierra (Gén ILI-9). El Señor bajará al monte a la vista del pueblo en la alianza del Sinaí (Ex 19.3-8a. 16-20b). La impresionante visión de los huesos secos es un anuncio de la resurrección del pueblo: “os infundiré mi
espíritu y viviréis” (Ez 37,1-4). La espléndida promesa: “sobre mis siervos y siervas derramaré mi espíritu” (J1 13,1-5). La lectura del Nuevo Testamento es como un eco de esta profecía de Joel, habla de la acción del Espíritu en el corazón de los creyentes: “el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables” (Rin 8,22-27). El cuadro se completa con el anuncio hecho por Jesús en la fiesta de los Tabernáculos: “El que tenga sed, que venga a mí: el que cree en mi, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva” (3n 7,37-39). Jesús Se refería a¡ Espíritu Santo que habrían de recibir los creyentes. Espíritu que brotó del costado de Cristo en la cruz.

“Dios todopoderoso y eterno, que has querido que la celebración de la Pascua durase simbólicamente cincuenta días y acabase con el día de Pentecostés; te pedimos que los pueblos, divididos por el odio y el pecado, se congreguen por medio de tu Espíritu y que las diversas lenguas encuentren su unidad en la confesión de su nombre”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
La Visitación de la Virgen María. “Dichosa tú, María, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.
La segunda carta de Pedro habla sobre todo de conservar y aumentar la gracia, que es la vocación recibida de Dios por la fe, Nos invita a deshacernos de las corrupciones del mundo y esperar un cielo nuevo y una tierra nueva, inaugurados con la segunda venida del Señor.

Sofonías 3,14-18a. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti.

Romanos 12,9-16b. Contribuid en las necesidades del Pueblo de Dios: practicad la hospitalidad.

Lucas 1,39-56. ¿Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Martes 3:
San Justino (s. II), filósofo y mártir, defendió con sus escritos el cristianismo.
Hacia el año 67, Pablo prisionero escribe a su discípulo Timoteo. Le dice que tenga fuerza para gobernar la Iglesia, ya que para este ministerio recibió la imposición de las manos, que le comunicó su espíritu de confianza y valentía

2 Pedro 3,12-15a.17-18. Esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva.

Marcos 12,13-17. Lo que es del César, pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.

Miércoles 3:
San Marcelino y San Pedro, mártires. San Dámaso da testimonio de su martirio, pues conoció a su verdugo.

2 Timoteo 1,1-16-12, Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos,

Marcos 12,18-27. No es Dios de muertos, sino de vivos.

Jueves 3:
Jesucristo, Sumo y eterno Sacerdote, fiesta concedida al episcopado español en 1973.

Isaías 52,13-53,12, Él fue traspasado por nuestras rebeliones.

Hebreos 10,12-23. Tenemos no gran sacerdote al frente de la casa de Dios.

Lucas 22,14-20. Este es mi cuerpo. Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre.

Viernes 3:

2 Timoteo 1,10-17. El que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús, será perseguido.

Marcos 12,35-37. ¿Cómo dicen que el Mesías es hijo de David?

Sábado 3:
San Bonifacio (673-754), obispo de Maguncia, martirizado por unos paganos.

2 Timoteo 4,1-8. Cumple tu tarea de evangelizador. Yo estoy a punto de ser sacrificado y e) Señor me premiará con la corona merecida.

Marcos 12,38-44. Esa pobre viuda ha echado más que nadie.



Domingo de la 7ª semana de Pascua -La Ascensión del Señor – 23/05/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA ASCENSIóN COMO ENVíO


La Ascensión es un misterio de planificación, pues culmina el misterio pascual. Hoy actualizamos y celebramos en la fe el estado glorioso de Jesús de Nazaret, sentado a la derecha del Padre en el. cielo.

Celebrar la Ascensión del Señor no es quedarse estáticos contemplando el azul celeste o mirando las estrellas. No es vivir con los brazos cruzados pensando en la estratosfera y soñando evasiones fuera de la realidad. No es suspirar por un cielo nuevo y una tierra nueva, creyendo que en este mundo vivimos en una ausencia que engendra tristeza.

Todos necesitamos ascender, subir y superar nuestros niveles bajos de atonía humana y espiritual. Necesitamos perspectivas de altura para ver todo con más verdad y justa proporción. Es urgente ascender en la fe, en la esperanza y en el amor. Paradójicamente ascendemos mejor cuando descendemos más, somos ciudadanos del cielo cuando en la tierra caminamos comprometidos en las existencias del Evangelio. Cristo ha ascendido a los cielos porque antes descendió obediente a la voluntad del Padre hasta la verdad del desprecio, de la condena y de la muerte.

La Ascensión es sobre todo un envío y un compromiso en la Iglesia. Con realismo cristiano hay que vivir en el mundo trascendiendo todo, bautizando siempre, predicando el Evangelio en cualquier circunstancia, bendiciendo a todos, dando testimonio de cuanto hemos visto en la fe. Si levantamos los ojos para ver a Cristo que asciende, es para saber mirar a los hombres y reconocerlos como hermanos. Y a la vez acrecentar nuestro deseo del cielo.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Jesús, el Señor, el rey de la gloria, vencedor del pecado, de la muerte,
ha ascendido ante el asombro de los ángeles a lo más alto del cielo,
como mediador entre Dios y los hombres, como juez de vivos y muertos.
No se ha ido para desentenderse de este mundo,
sino que ha querido precedernos como cabeza nuestra
para que nosotros miembros de su Cuerpo,
vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino.


Prefacio I de Ascensión del Señor


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 1, 1-11

Sal 46, 2-3. 6-7 8-9

Efesios 1, 17-23

san Lucas 24, 46-53

Comprender la Palabra

Celebramos este Domingo, Séptimo de Pascua, la Solemnidad de la Ascensión del Señor.

Escuchamos, este año (ciclo C), el doble Relato de] Acontecimiento de la Ascensión, en la 1ª Lectura y en la Lectura del Evangelio, escrito por el Evangelista San Lucas. Ambos relatos con sus variantes se complementan.

El Acontecimiento de la Ascensión del Señor concluye el Evangelio según San Lucas y abre el Libro de los Hechos de los Apóstoles.

La Ascensión del Señor -ateniéndonos al Mensaje de San Lucas- es el momento culminante de su Relato Evangélico; Jesucristo, con su Gloriosa Ascensión, alcanza la meta de su Camino-subida desde Galilea a Jerusalén; y a partir de Jerusalén inaugura un nuevo Camino, que el mismo Cristo Glorioso, a través de su Iglesia, recorrerá por “Judea y Samaría y hasta los confines de la tierra”.

Concibe, pues, el Evangelista San Lucas la Ascensión del Señor como punto final de la Misión Mesiánica del Señor en este mundo antes del Acontecimiento de la Pascua, y como punto y seguido de su Misión Mesiánica, prolongada en la Iglesia hasta el final de los tiempos. Jesucristo no ha dimitido; no tiene sucesores; es siempre el Señor de la Iglesia.

Es importante tener en cuenta el orden geográfico, que san Lucas nos indica: Galilea-Jerusalén (Ministerio de Cristo); Jerusalén -Judea- Samaria-Confines de la tierra (Ministerio de la Iglesia). San Lucas se atiene a este esquema en su doble Obra literaria: Evangelio-Hechos de los Apóstoles. Concluye precisamente su Relato de los Hechos de los Apóstoles con la llegada de San Pablo a Roma, encrucijada de todos los caminos, que conducen a todos los confines de la tierra.

Un dato importante a tener en cuenta: En el momento de elevarse hacia el cielo Jesús, “levantando las manos, los bendijo ” (Lectura del Evangelio), Entiéndase: Imponiendo las manos sobre ellos, los bendijo. La imposición de las manos es gesto simbólico, ritual, expresivo, de la comunicación del Don del Espíritu Santo, que enseguida iban a recibir. “Yo os enviaré -les dice- lo que mi Padre ha prometido … que os revistáis de la fuerza de lo alto”. El Relato de la Ascensión del Señor que hoy escuchamos, se completa con el que escucharemos el próximo Domingo, Solemnidad de Pentecostés.

El Apóstol San Pablo, ahondando en el Misterio de la Ascensión del Señor, nos descubre su sentido : la Ascensión de Cristo es nuestra Ascensión en Cristo; El es nuestra Cabeza, inseparable de nosotros, que somos su Cuerpo (2ª Lectura).


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Nuestra esperanza tiene como fundamento la resurrección de Jesucristo (II)


“El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias”(Ap 3,22), que no es otra cosa que el Evangelio. El anuncio de la victoria del Resucitado es lacl4veque permite interpretar el sentido de los acontecimientos y de toda la existencia humana. El Evangelio es)apalabra que Dios nos dirige para que percibamos cómo la historia que vivimos con nuestros hermanos, con sus interrogantes y sus penas, junto con sus anhelos, ilusiones y nostalgias, avanza, aunque sea a tientas, por el camino pascual, abierto por Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y de la muerte.

Vivir el Sínodo y participar en él en la forma que sea posible -en los grupos de consulta, o unidos en espíritu y oración por sus frutos- es un acto de esperanza cristiana, sobrenatural, que no nace de nuestra sola voluntad de cambiar las cosas, como si el reino de Dios dependiera de nuestro esfuerzo; ni tampoco del bienintencionado e ingenuo optimismo que nos sugiere como alcanzables los ideales de nuestra imaginación. La esperanza cristiana nace de la seguridad del don de la Vida a la que Dios nos llama, por más que la veamos fuertemente combatida y amenazada por el pecado.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


La Última Semana de la Cincuentena Pascual

E1 cirio pascual no se apaga después del evangelio de la Ascensión del Señor sino que sigue junto al altar o junto al ambón hasta el domingo de Pentecostés inclusive. Después se coloca en el baptisterio para utilizarlo en la celebración del bautismo. Así se simboliza la presencia del Cristo resucitado en todos los sacramentos.

‘Tas ferias que van desde la Ascensión hasta el sábado antes de Pentecostés preparan para la venida del Espíritu Santo’. Después de la Ascensión de Jesús a los cielos 1os apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos… Todos ellos se dedican a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hech 1, 12-14). De la misma manera la Iglesia espera en la oración la venida del Espíritu Santo. Aunque esta espera ha estado presente durante toda la cincuentena pascual, se pone de relieve de manera especial en la última semana. “Oh rey de la gloria, Señor del universo, que hoy ascienden triunfante al cielo, no nos dejes huérfanos, envíanos desde el Padre tu promesa, el Espíritu de la verdad. Aleluya”. En las antífonas de entrada y de comunión y en el versículo del aleluya se emplean las mismas palabras de Cristo que promete el Paráclito. En la oración colecta se pide al Padre que llene su Iglesia con el don de su Espíritu, o que nos fortalezca con su poder para que hagamos su voluntad y le seamos fieles, o que haga nuestros corazones agradables a él, o que robustezca nuestra fe.

“Jesucristo, señor del universo habiendo entrado una -vez para siempre en el santuario del cielo, ahora, intercede por nosotros, como mediador que asegura la perenne efusión del Espíritu. Pastor y obispo de nuestras almas, nos invita a la plegaria unánime, a ejemplo de María y los Apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés” (Prefacio).




J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 19,1-8. ¿Recibisteis e¡ Espíritu Santo al aceptar la fe?

Juan 16,29-33. ¡Tened valor!: Yo he vencido al mundo.

Martes 3:
En Madrid: Santa Vicenta López Vicuña (1847-1890), funda en Madrid un Instituto para atender a las empleadas de hogar, sobresalió por su caridad con los pobres y humildes.



Hechos 20,17-27. Lo que me importa es completar mi carrera y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús.

Juan 17,1 -11 a. Padre, glorifica a tu Hijo,

Miércoles 3:
San Felipe Neri (1515-1598), se dedicó al cuidado de los jóvenes, fundó la Congregación del Oratorio, dedicada a las obras de caridad.



Hechos 20,28-38. Os dejo en manos de Dios que tiene poder para construiros, y datos parte en la herencia,

Juan 17.1lb-19. Que sean uno como nosotros.


Jueves 3:
San Agustín de Cantorbery (+605). Enviado a Inglaterra desde su monasterio, primero predicó el Evangelio, después ordenado obispo.



Hechos 22,30,23,6-11. Tienes que dar testimonio en Roma.

Juan 17,20-26. Que sean completamente uno

Viernes 3:

Hechos 25,13-21. Se trataba de ciertas discusiones acerca de un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo.

Juan 21,15-19. Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas.

Sábado 3:

Hechos 26,16-20-30-31, Pablo vivió en Roma predicándoles el Reino de Dios.

Juan 21,20-25, Este es el discípulo que ha escrito todo esto y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.



Domingo de la 6ª semana de Pascua – 16/05/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
DIALOGAR DESDE LA FE Y GUARDAR LA PALABRA

E1 tiempo pascual, que se caracteriza por el denominador común de la alegría se diversifica cada domingo por los temas que pone a nuestra consideración. La Pascua es el gran fundamento de la vida cristiana, que nos hace pasar de la utopía a la realidad, de la mentira al amor, del miedo a la paz.

Domingo tras domingo los cristianos guardamos la palabra que se nos ha dado, escucharnos las lecturas santas que nos recuerdan lo que Dios ha hecho por nosotros y sobre todo lo que Cristo ha realizado y cumplido para salvarnos. El cristiano no tiene que ser olvidadizo, desmemorizado, sino hombre de palabra, fiel a lo que cree y dice. El creyente es el que habla con palabra auténtica en un mundo de tantas falsedades, de tantos matices fonéticos. Hay que hablar y hacerse presente para posibilitar el diálogo, tomar conciencia de la realidad circundante manifestar vivencias interiores. Los diálogos desde la fe, aunque sean difíciles, son necesarios y urgentes, pues se están achatando los horizontes de la vida del hombre.

Se debe guardar la palabra de Dios sin que tiemble nuestro corazón ni nos acobardemos. El miedo es mal consejera, atenaza, impide cumplir la misión que se nos ha confiado. Existen demasiados temores y desánimos que cristalizan en cobardías cómplices. Es el Espíritu quien nos enseña y recuerda todo. No hablamos de nosotros, sino de Cristo. Nuestras palabras no tienen que ser de alarma o inquietud, no deben imponer más cargas que las indispensables, es decir, las del evangelio. Los conflictos hay que encerrarlos con serenidad, sin arrogancia, pues la palabra cristiana siempre es oferta de paz.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
nos concedes en cada momento lo que más conviene
y diriges sabiamente la nave de la Iglesia,
asistiéndola siempre con la fuerza del Espíritu Santo,
para que, a impulso de su amor confiado,
no abandone la plegaria en la tribulación
ni la acción de gracias en el gozo.


Prefacio II del Espíritu Santo


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 15, 1-2. 22-29

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

Apocalipsis 21, 10-14. 21-23

san Juan 14, 23-29

Comprender la Palabra

Escuchamos este Domingo, 6º de Pascua, en la Lectura del Evangelio, -como el Domingo anterior- un fragmento del Discurso-Coloquio de Jesús con sus discípulos en la sobremesa de la última Cena. Desde la perspectiva de la Pascua adquieren las palabras del Señor plenitud de sentido.

“Mi Padre y Yo -nos dice el Señor- vendremos a él (al que lo ama y guarda su Palabra) y haremos morada en él”. Es la Presencia del Padre y del Hijo en, por, el Espíritu Santo), Presencia Misteriosa, latente, tan reiterada en las páginas del Antiguo Testamento y afirmada solemnemente en el Nuevo a partir del Acontecimiento culminante de la Pascua de Cristo.

Esta Presencia de Dios –del Padre y del Hijo en, por, el Espíritu Santo- se hará patente, en visión beatífica, según la Visión-Revelación que tiene el Evangelista San Juan en su Libro del Apocalipsis (2ª Lectura): ‘El ángel … me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios … Su templo es el Señor Todopoderoso y el Cordero (la gloria de Dios lo ilumina y su lámpara es el Cordero) “. Es la Iglesia triunfante, gloriosa, el Nuevo Pueblo de Dios, Israel (las Doce puertas de la Ciudad=los nombres de las Doce Tribus); es la Iglesia Apostólica (los Doce cimientos, que llevan los nombres de los “Doce” Apóstoles).

La Iglesia Triunfante, Gloriosa, en la que la Presencia de Dios será patente, en su fase definitiva, tiene su precedente, su preparación, en la Iglesia en este mundo, a la que el Señor Jesús consuela, diciendo, “Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde… me voy y vuelvo a vuestro lado” (de un modo nuevo, misterioso, latente). Esta vuelta del Señor será en, con, “el Espíritu Santo “, “a quien el Padre nos envía en nombre de Jesucristo”, para que “nos lo enseñe todo y nos vaya recordando todo lo que el Señor nos ha dicho”.

En el primer Concilio de la Iglesia, en Jerusalén -según testimonio de San Lucas en el Libro de los Hechos de los Apóstoles (1ªLectura), los convocados son conscientes de la Presencia actuosa del Señor Jesús, que “vuelve a nuestro lado “, con el Espíritu Santo, y al concluir su deliberación, -dirán-: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros.., “. La Presencia de Jesucristo en, con, el Espíritu Santo garantiza la infalibilidad de la Iglesia en lo esencial de la Fe y de la vida cristiana, preservándola de caer en graves errores; tal era el caso, al que se refería el Concilio de Jerusalén.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Nuestra esperanza tiene como fundamento la resurrección de Jesucristo (I)


En la exhortación apostólica postsinodal La Iglesia en Europa, el Papa Juan Pablo II, nos ayuda a comprender bien las actitudes con que hemos de vivir nuestro trabajo sinodal en este curso que se inicia. Evocando el libro del Apocalipsis, nos muestra la fuerza sobrenatural de la resurrección de Jesucristo que guía y alienta a unas comunidades cristianas en su misión de anunciar el Evangelio en medio de la inseguridad, el desconcierto y las persecuciones. “No temas” dice la voz del cielo, potente como una trompeta. “Yo soy el Primero y el último, el que vive estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Infierno” (Ap 1,17-18). La Iglesia puede verse rechazada e incluso perseguida -como en tantas ocasiones a lo largo de su peregrinación histórica-, pero su confianza tiene un firme fundamento: el Viviente que sostiene en su derecha las siete estrellas, que son una figura de las diversa iglesias. La Iglesia habrá de hacer frente a las dificultades, no hay duda; pero su victoria esta asegurada porque está en manos de quien ya ha vencido a la muerte para siempre (cfr, Ap 1,20)


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Sentido del Misterio

Algunos síntomas revelan un decaimiento del sentido del misterio en las celebraciones litúrgicas, que deberían precisamente acercarnos a él. Por tanto, es urgente que en la Iglesia se reavive el auténtico sentido de la liturgia. Esta, como han recordado los Padres sinodales, es instrumento de santificación, celebración de la fe de la Iglesia y medio de transmisión de la fe. Con la Sagrada Escritura y las enseñanzas de los Padres de la Iglesia, es fuente viva de auténtica y sólida espiritualidad. Con ella, como subraya certeramente también la tradición de las venerables Iglesias de Oriente, los fieles entran en comunión con la Santísima Trinidad, experimentando su participación en la naturaleza divina como don de la gracia. La liturgia se convierte así en anticipación de la bienaventuranza final y participación de la gloria celestial.

En las celebraciones hay que poner como centro a Jesús para dejamos iluminar y guiar por Él. En ellas podemos encontrar una de las respuestas más rotundas que nuestras Comunidades han de dar a una religiosidad ambigua e inconsistente. La liturgia de la Iglesia no tiene corno objeto calmar los deseos y los temores del
hombre, sino escuchar y acoger a Jesús que vive, honra y alaba al Padre, para alabarlo y honrarlo con Él. Las celebraciones eclesiales proclaman que nuestra esperanza nos viene de Dios por medio de Jesús, nuestro Señor.

Se trata de vivir la liturgia como acción de la Trinidad. El Padre es quien actúa por nosotros en los misterios celebrados; El es quien nos habla, nos perdona, nos escucha, nos da su Espíritu; a El nos dirigimos, lo escuchamos, alabamos e invocamos. Jesús es quien actúa para nuestra santificación, haciéndonos partícipes de su misterio. El Espíritu Santo es el que interviene con su gracia y nos convierte en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Se debe vivir la liturgia como anuncio y anticipación de la gloria futura, término último de nuestra esperanza. Como enseña el Concilio, “en la liturgia terrena pregustamos y participamos en la Liturgia celeste que se celebra en la ciudad santa, Jerusalén, hacia la que nos dirigimos como peregrinos hasta que se manifieste Él, nuestra Vida, y nosotros nos manifestamos con Él en la gloria”.


Juan Pablo II.
Ecclesia in Europa, nn. 70-71


Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 16,11-15. El Señor abrió el corazón de Lidia para que aceptara lo que decía Pa-blo.

Juan 15,26-16,4a. El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí.


Martes 3:
San Juan 1 (+526), papa, que murió mártir en la cárcel de Ravena.



Hechos 16,22-34. Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.

Juan 16,5-11. Si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito.


Miércoles 3:

Hechos 17,15.22-18, 1. Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo.

Juan 16,12-15. El Espíritu de la Verdad os guiará hasta la verdad plena,


Jueves 3:
San Bernardino de Siena (1380-1444), franciscano, predicador por toda Italia, gran devoto del nombre de Jesús.

Hechos 18,1-8. Se quedó a trabajar en su casa. Todos los sábados discutía en la sinagoga.

Juan 16,16-20. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría.


Viernes 3:

Hechos 18,9-18. Muchos de esta ciudad son pueblo mío.

Juan 16,20-23a. Se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría.

Sábado 3:
Santa Joaquina Vedruna (1783-1854), religiosa, que se dedicó al cuidado de los enfermos y de la juventud.

Hechos 18,23-28. Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías.

Juan 16,23b-28. El Padre os ama, porque vosotros me queréis y habéis creído.



Domingo de la 5ª semana de Pascua. – 09/05/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA NOVEDAD DEL AMOR CRISTIANO

Los textos bíblicos de este quinto domingo de Pascua hablan de “novedad”. “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva” dice el Apocalipsis. “Os doy un mandamiento nuevo” afirma Jesús. Después de veinte siglos de historia de la Iglesia de práctica y vivencia del mandamiento primero y principal de la ley, ¿se puede hablar sinceramente de “novedad”? ¿No suena a tópico decir que la novedad cristiana se traduce en la palabra “amor”, palabra tan exaltada y a la vez tan desgastada? ¿Cuál es la novedad del amor cristiano?

Evidentemente que el amor no es algo nuevo. El afecto, el gozo, el cariño, la pasión, el consentimiento son la expresión constante del amor humano. El amor es sentimiento imperecedero del hombre en la tierra. La novedad cristiana de amor está en la referencia “corno yo os he amado”, que manifiesta su perfección y su meta. El amor no es una fría ley, no se puede reducir a un organigrama caritativo y a una institución social, no debe someterse a un calendario con días fijos para amar, no admito límites cortados por un reglamento, una campana o un reloj. El amor auténtico germina y vive siempre en la libertad de poderse expresar siempre.

Cristo nos amó hasta dar su vida. Por eso tiene sentido que el cristiano se consagre al servicio exclusivo de sus hermanos hasta la muerte de uno mismo.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Tanto amaste al mundo, Padre Santo, que, al cumplirse la plenitud de los tiempos, nos enviaste como salvador a tu único Hijo.

El cual se encarnó por obra de¡ Espíritu Santo, nació de María la Virgen, y así compartió en toda nuestra condición humana menos en el pecado; anunció la salvación a los pobres, la liberación a los oprimidos y a los afligidos el consuelo.

Para cumplir tus designios, él mismo se entregó a la muerte, y, resucitando destruyó la muerte y nos dio nuestra vida.

Y porque no vivamos ya para nosotros mismos, sino para él, que por nosotros murió y resucitó, envió, Padre, desde tu seno al Espíritu Santo, como primicia para los creyentes, a fin de santificar todas las cosas, llevando a plenitud su obra en el mundo.


Plegaria Eucarística IV


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 14, 21b-27

Sal 144, 8-9. 10-11. 12-13ab

Apocalipsis 21, 1-5a

san Juan 13, 31-33a. 34-35

Comprender la Palabra

Los Domingos Quinto y Sexto de Pascua, en la Lectura del Evangelio, escuchamos fragmentos del llamado Discurso-Coloquio del Señor en la sobremesa de la Última Cena, del Evangelio según San Juan. Escuchamos este Domingo (ciclo C) el comienzo del Discurso-Coloquio, “una vez que salió Judas del Cenáculo”.

De entrada Jesús anuncia su “pronta glorificación”: su glorificación por su Resurrección de la muerte. En la suprema humillación de la Cruz allí está Dios, allí resplandece el brillo (gloria) de su poder amoroso.

Todo el Discurso-Coloquio, de gran densidad, tiene plenitud de sentido y de comprensión a partir del Acontecimiento de la Pascua. Por eso, lo escuchamos en Tiempo Pascual.

La perenne novedad de la Pascua de Cristo, el Hombre Nuevo, lo innova todo: ‘Ahora hago el Universo Nuevo” -dice “el que está sentado en el Trono”, en la Visión del Evangelista San Juan en el Apocalipsis (2ª Lectura). Contempla el Evangelista, en sucesivas Visiones 1a Nueva Jerusalén -Morada de Dios entre los hombres-, que descendía del cielo de junto a Dios (la Iglesia, don de Dios, anterior a todos sus miembros), arreglada como una novia, que se adorna para su Esposo ” (Cristo). Es la Iglesia, que tiene su comienzo y su fin culminante en el Acontecimiento de la Pascua; la Iglesia en su fase definitiva, gloriosa, en la que “ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor”, en el marco grandioso de “los cielos nuevos y la tierra nueva”, porque “el primer mundo “, este mundo, por el que peregrina la Iglesia en su fase provisional, “ha pasado”.

Y en “la Nueva ciudad de Dios « en la Bienaventuranza Eterna, se cumple perfectamente “el Mandamiento Nuevo” del Señor: “Amaos unos a otros como Yo os he amado “: el Mandamiento perennemente vigente, que la Iglesia en este mundo se esfuerza por cumplir.

En la 1ª Lectura escuchamos la conclusión del Primer Viaje misionero del Apóstol San Pablo, acompañado de Bernabé, fundando numerosas comunidades cristianas. Es la Iglesia en sus comienzos, que crece y se extiende a todas las gentes, no sin persecuciones ( “Les exhortaban a perseverar en la fe, diciéndoles que “hay que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios. Así se cumple en la Iglesia la muerte (persecuciones) y la Resurrección de Cristo (el éxito de la Misión).


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Participar en el Sínodo es un testimonio de esperanza


La participación en un grupo de consulta sinodal -grupo eclesial orante-, a fin de preparar el Sínodo Diocesano, conlleva un valioso testimonio de la fe y una prueba inequívoca y eficaz de querer fortalecerla. No caigamos en la tentación del pesimismo, pensando que las comunidades eclesiales son demasiado rutinarias como para poder renovarse y abrirse a la voluntad del Señor y que resulta poco menos que imposible conseguir que la sociedad actual acoja el Evangelio. No, no .sería nada sensato desistir del camino emprendido. Sólo pensará as¡ el que no quiere salir de su propia comodidad o cuenta únicamente con sus propios recursos, los puramente humanos, y no con la gracia de Dios, Pero sabemos que Jesucristo resucitado vive en su Iglesia, nos llama a la conversión, perdona nuestros pecados y nos alimenta en la Eucaristía y los demás sacramentos, para enviarnos día a día a hacer de todos los pueblos discípulos suyos. No ha lugar ni para el desfallecimiento ni para la retirada. Todo lo contrario: lo que se impone es la actitud y el talante de la esperanza,


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San Isidro Labrador, patrono de Madrid – 15 de mayo

Madrid, capital de España, no tiene por patrono un sabio, sino un sencillo trabajador, que “prefirió vivir de la agricultura, por parecerle el oficio más humilde, más penoso y más apto y seguro para la salvación de su alma”. Porque San Isidro, que vivió en el siglo XII, y fue canonizado por Gregorio XV en 1622, supo aquello de que “el que no trabaja, que no coma”, que decía Pablo, o lo que Santiago, “el labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibe la lluvia temprana y tardía”.

Isidro nunca fue a labrar sin haber asistido primero al santo sacrificio de la misa, y haber implorado el auxilio de Dios y de la bienaventurada Virgen María. Fue tan grande su caridad hacia los demás que aún siendo pobre, se privaba a sí mismo de lo necesario para entregárselo a los necesitados. “San Isidro, labrador, cultivando la tierra, trabajó por el alimento que perdura; apeteciendo el Pan de la Vida, compartió su pan con los necesitados; unido a la Vid, que es Cristo, derramó sobre todo el vino del consuelo y de la alegría. En él nos has dejado la imagen viva de tu Hijo Jesucristo, que se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (Prefacio).

“A ninguno, Isidro, el cielo premió por arar tan bien, porque fuisteis sólo quien aró con el cielo el suelo… ¿Qué labrador ha sabido fructificar sufrimientos? ¿Quién en la tierra ha escondido tanto cielo, que a sedientos campos haya humedecido?” (Himno de Vísperas).


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 14,5-18. Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo.

Juan 14,21-26. El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.


Martes 3:

Hechos 14,19-28. Contaron la comunidad lo que Dios habla hecho por medio de ellos.

Juan 14,27-3 la. Mi paz os doy.

Miércoles 3:
San Nereo y San Aquiles, al convertirse abandonaron su vida militar, y murieron martirizados, o San Pancracio, sufrió el martirio en la persecución de Diocleciano.

Hechos 15,1-6. Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los Apóstoles y presbíteros sobre la controversia.

Juan 15, 1-8. El que permanece en mi y yo en él ése da fruto abundante.



Jueves 3:

Hechos 15,7-21. A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios.

Juan 15,9-11. Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud.


Viernes 3:
San Matías, fue elegido apóstol para ocupar el puesto de Judas

Hechos 1,15-17.20-26. Echaron suertes, le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles.

Juan 15,9-17. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

Sábado 3:
San Isidro, labrador (s. XII), patrono de la villa de Madrid y de los agricultores.

Hechos 4,32-35. Todos pensaban y sentían lo mismo.

Santiago 5,7-8.11.16-17. El labrador aguarda paciente el fruto valioso de la tierra.

Juan 15,1-7. Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador



Domingo de la 4ª semana de Pascua. – 02/05/2004

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Comentario Pastoral
OVEJAS DEL BUEN PASTOR

Este domingo, conocido como el del Buen Pastor, recientemente desde tiempos del Papa Pablo VI tiene el matiz propio de ser Jornada de oración por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

Una de las imágenes bíblicas más entrañables es la del pastor. Ya en las catacumbas y en los mosaicos de las antiguas basílicas es frecuente la imagen del “buen pastor” joven y fuerte, que carga una oveja sobre sus hombros. Pastor y cordero son una misma realidad dentro de la maravillosa unidad de las imágenes terrenas usadas para representar al Cristo pascual desde la primitiva Iglesia. Son rasgos propios del pastor la fortaleza, el aguante, el silencio, la sensibilidad, la capacidad de observación, la sencillez de un rico mundo espiritual, la constancia. Todas estas características encerradas en la figura, frecuentemente enjuta y curtida, del pastor, hacen que sea persona entrañable e imprescindible en la experiencia de la vida rural de todos los tiempos, aunque muchos de nosotros, habitantes de la gran ciudad y un tanto tecnificados, tengamos que hacer un esfuerzo para captar la riqueza de su significado.

El trozo de evangelio que se lee este año, la última parte de la parábola, está centrado en la relación que existe entre las ovejas y el pastor Jesús, que se presenta a sí mismo como pastor verdadero, identificándose de esta manera con Dios, a quien los profetas y salmos proclaman como el Pastor de 1srael. “Yo y el Padre somos uno”.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre santo, tú que invitas a todos los fieles a alcanzar la caridad perfecta, pero no dejas de llamar a muchos para que sigan más de cerca las huellas de tu Hijo, concede a los que tú quieras elegir con una vocación particular llegar a ser, por su vida, signo y testimonio de tu reino ante la Iglesia y ante el mundo.


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 13, 14. 43-52

Sal 99, 2. 3. 5

Apocalipsis 7, 9. 14b-17

San Juan 10, 27-30

Comprender la Palabra

El Domingo 4º de Pascua, en los tres ciclos anuales, la Lectura del Evangelio es de Capítulo 10 del Evangelio según San Juan, en el que el Señor, en diálogo con los dirigen les religiosos de Israel, se nos revela bajo la imagen del Pastor; también bajo la imagen de la Puerta del aprisco. “Yo soy el Buen Pastor; Yo soy la Puerta de las ovejas”. Las solemne afirmaciones de Cristo “Yo soy… “, que encontramos sobre todo en el Evangelio según San Juan, evocan el Nombre de Dios, revelado a Moisés en la Teofanía de la Zarza; y no revelan el Misterio de la Divinidad de Jesucristo.

En el breve párrafo, que escuchamos, no aparecen esas solemnes afirmaciones, pero e preciso tenerlas en cuenta. Escuchamos estas palabras del Señor en el Tiempo Pascual. Es a partir del Acontecimiento de la Pascua cuando adquieren pleno sentido.

En la Visión, que tuvo el Evangelista San Juan y que él nos describe (2ª Lectura) contemplamos la Iglesia en su fase definitiva: “la muchedumbre inmensa, que nadie podía contar” “vestidos con vestiduras blancas” (la Nueva Humanidad -lo blanco símbolo de lo nuevo) ” … y con palmas en las manos” (la Humanidad vencedora sobre las fuerzas del mal-la palma símbolo de victoria). “Están delante del Trono (de Dios Padre) y del Cordero (degollado = inmolado; puesto en pie-resucitado). Son la Iglesia triunfante, gloriosa, que tiene su comienzo en este mundo.

“El Cordero, que está delante del trono, será su Pastor” (de nuevo la imagen de Pastor); El “nos conduce hacia fuentes de agua viva”. Cristo, el Pastor de la Iglesia en la dos fases: en este mundo y más allá de este mundo. Es la Iglesia, en la que va cumpliéndose el Acontecimiento de la Pascua de Cristo: “los que vienen de la gran tribulación … a quienes Dios enjuga las lágrimas de sus oíos”.

En la lª Lectura escuchamos un fragmento del relato del Primer Viaje misionero de Apóstol San Pablo (y Bernabé) por la zona sur de la actual Turquía. El Misterio Pascual, que anuncian en su Mensaje, se cumple, se verifica, en la persecución que padecen Pablo y Bernabé “hasta la expulsión del territorio” (Pasión de Cristo); pero también en el éxito de la Misión: las comunidades recién fundadas, “llenas de alegría y de Espíritu Santo” (Resurrección de Cristo).



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Buscar Juntos la voluntad de Dios


Es cierto, un examen de conciencia veraz y cristianamente exigente, compartido con otros hermanos, nos ayuda a combatir contra las propias pasiones y las tentaciones del “enemigo” e implica la búsqueda de la verdad cristiana; es decir, supone no dejarse enredar en el relato interminable de las propias experiencias, acoger todo lo que la Palabra de Dios dice y no sólo lo que aparentemente nos conviene; y, finalmente, atreverse a avanzar en la dirección que Dios nos muestra aunque sea contra la corriente y la propuesta del mundo. Todo ello es posible si se vive en un clima de hondo y perseverante espíritu de conversión y con una valiente disposición de cambio de vida a la medida del Evangelio, según Dios, cueste lo que cueste, ¡Grande es -y será -el gozo que recibiremos por perseverar, con humildad y confianza, en la sincera búsqueda de la voluntad de Dios! Las propuestas de renovación y reforma personal y pastoral se aplicarán luego con toda la naturalidad, propia del estilo de vida de aquellos que, como María, escuchan la Palabra de Dios y la cumplen: “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


Cultivo de las vocaciones

Al ser determinante la entrega de los ministros ordenados y de los consagrados, no se puede pasar por alto la preocupante escasez de seminaristas y de aspirantes a la vida religiosa, sobre todo en Europa occidental. Esta situación requiere que todos se comprometan en una adecuada pastoral de las vocaciones. Sólo “cuando a los jóvenes se les presenta sin recortes la persona de Jesucristo, prende en ellos una esperanza que les impulsa a dejarlo todo para seguirle, atendiendo su llamada, y para dar testimonio de él ante sus coetáneos”. El cultivo de las vocaciones es, pues, un problema vital para el futuro de la fe cristiana en Europa y repercute en el progreso espiritual de sus pueblos; es paso obligado para una Iglesia que quiera anunciar, celebrar y servir al Evangelio de la esperanza.

Para desarrollar una pastoral vocacional, tan necesaria, es oportuno explicar a los fieles la fe de la Iglesia sobre la naturaleza y la dignidad del sacerdocio ministerial; animar a las familias a vivir como verdaderas “iglesias domésticas” en cuyo seno se puedan percibir, acoger y acompañar las diversas vocaciones;
realizar una acción pastoral que ayude, sobre todo a los jóvenes, a tomar opciones de una vida arraigada en Cristo y dedicada a la Iglesia.

En la certeza de que también hoy actúa el Espíritu Santo y no faltan signos de su presencia, se trata ante todo de llevar el anuncio vocacional al terreno de la pastoral ordinaria. Por eso es necesario “reavivar, sobre todo en los jóvenes, una profunda nostalgia de Dios, creando así el marco adecuado para que broten vocaciones corno respuesta generosa”; es urgente que se propague en las Comunidades eclesiales del continente europeo un gran movimiento de oración, puesto que 9a actual situación histórica y cultural, que ha cambiado bastante, exige que la pastoral de las vocaciones sea considerada corno uno de los objetivos primarios de toda la Comunidad cristiana”. Y es indispensable que los sacerdotes mismos vivan y actúen en coherencia con su verdadera identidad sacramental. En efecto, si la imagen que dan de sí mismos fuera opaca o lánguida, ¿cómo podrían inducir a los jóvenes a imitarlos?.


Juan Pablo II.
Ecclesia in Europa, nn. 39-40

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 11,1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.

Juan 10,1-10. Yo soy la puerta de las ovejas

Martes 3:

Hechos 11,19-26. Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.

Juan 10,22-30. Yo y el Padre somos

Miércoles 3:
En Madrid. San José-María Rubio ( 1861-1919), jesuita, se dedicó a la predicación y ministerio de la reconciliación, verdadero padre para pobres y abandonados, apóstol de Madrid, canonizado el 3 de marzo de 2003.

Hechos 12,24-13,5a. Apartadme a Bernabé y Saulo.

Juan 12,44-50. Yo he venido al mundo como luz.

Jueves 3:
Hasta el día de Pentecostés se lee en el Evangelio de Juan las palabras de despedida de Jesús a sus discípulos en la última cena.

Hechos 13,13-25. Dios sacó de la descendencia de David a un Salvador: Jesús.
Juan 13,16-20. El que recibe a mi enviado me recibe a mí.


Viernes 3:

Hechos 13,26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.
Juan 14,1-6. Yo soy el camino, y la verdad y la vida.

Sábado 3:

Hechos 13,44-52. Nos dedicamos a los genti-les.

Juan 14,7-14. Quien me ha visto a mí, ha vis-to al Padre.



Domingo de la 3ª semana de Pascua – 25/04/2004

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Comentario Pastoral
RECONOCER AL RESUCITADO

Prosigue el gozo de la Pascua: “La tierra entera aclama al Señor, la Iglesia canta himnos a su gloria, el pueblo fiel exulta al verse renovado en e espíritu y al haber recobrado la adopción filial”. La figura central de la tres lecturas bíblicas de este domingo es Cristo resucitado, que se aparece los apóstoles, mientras están pescando, y dispone la comida en la playa a s regreso. Es un evangelio rico en matices, de significados y reacciones.

A la indicación de Simón Pedro, el pescador fuerte, los apóstoles van a pescar quizás por necesidad, o por desahogo de instinto profesional o por querencias y reclamo del mar. Ellos, en otro tiempo tan expertos, se pasan toda la noche sin coger nada; ni un solo pez compensa su vigilia y agotamiento. Y al amanecer, la voz de un desconocido les llega desde la playa indicándoles que echen la red a la derecha. ¡Cuántas noches y días de esfuerzo vano y de trabajo estéril pasamos todos! Si sabemos llegar vigilantes al alba y escuchamos la voz amiga y obedecemos sus indicaciones, lograremos también una pesca abundante.

Al ver el milagro reconocen al Señor. Pedro con tantos esfuerzos para sacar la red no se había dado cuenta de quien le hablaba. Es necesario que s amigo Juan le indique: “es el Señor” y entonces va el primero a su encuentro ya que no ha sido el primero en identificarle. A nosotros nos puede pasar 1 mismo ante los afanes de este mundo y los esfuerzos por lo inmediato. N descubrimos al Señor presente, a Cristo resucitado, al Hijo de Dios que está nuestro lado.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Para orar con la liturgia
Que tu pueblo, Señor, exulte siempre al verse renovado
y rejuvenecido en el espíritu, y que la alegría de haber recobrado
la adopción filial afiance su esperanza de resucitar gloriosamente


Oración colecta


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 5, 27b-32. 40b-41

Sal 29, 2 y 4. 5 y 6. 11 y l2a y 13b

Apocalipsis 5, 11-14

San Juan 21, 1-14

Comprender la Palabra

El Domingo tercero de Pascua, en los tres cielos, escuchamos, en la Lectura del Evangelio, relatos de Apariciones del Señor Resucitado. Este año (ciclo C) escuchamos el Relato de la Aparición de Jesús a siete Discípulos Apóstoles, junto al Lago de Galilea.

El Relato tiene dos partes: La 1ª concluye con la Comida (pan y peces) y la 2ª comienza con el Diálogo de Jesús y Pedro.

En la 1ª Parte del Relato apenas hay palabras. Los Discípulos al comienzo de la Aparición parece que dubitan y enseguida se cercioran; “Ninguno de los discípulos -observa el Evangelista- se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor”. Fue precisamente Juan, el discípulo a quien Jesús tanto quería, el primero en reconocerle: “es el Señor”. El Señor Resucitado, en sus Apariciones, se aparece, no en el esplendor de su gloria tal cual es El Resucitado Glorioso, sino a través de mediaciones: bajo la apariencia de un hortelano, de un forastero o de su propia forma física en este mundo. De este modo los Apóstoles serán videntes sin dejar de ser creyentes para ser testigos cualificados, cuyo testimonio funda la .fe de la Iglesia.

“El pan” y “el pez sobre unas brasas “, que el Señor les prepara, evoca el Milagro de la multiplicación depones y peces, y también el Misterio de la Eucaristía (“Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado”).

En la 1ª Lectura escuchamos el solemne testimonio de Pedro ante el Sanedrín, que por segunda vez lo detiene y lo juzga. El Apóstol, vidente, creyente, testigo cualificado, nos anuncia lo nuclear de la Fe. “Dios resucitó a Jesús … la Diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo Jefe y Salvador .. para otorgar la conversión con el perdón de los pecados”. En el testimonio del Apóstol hay citas implícitas del Antiguo Testamento; el Resucitado no es un cualquiera sino Aquel a quien Dios ha acreditado como Salvación para la Humanidad, en la Sagrada Escritura.

Los Apóstoles dan testimonio de Cristo c en su palabra y con su vida hasta el martirio – “Azotaron a los Apóstoles … y salieron contentos de haber merecido ultrajes por el Nombre de Jesús “.

El mismo Señor, a quien en su Aparición contemplan los Apóstoles y de quien Pedro da solemne testimonio, es aclamado como “el Cordero degollado”, inmolado, que “esta de pie ante el trono de Díos”, resucitado, por “los cuatro Vivientes” que asisten ante el Trono y representan a toda la Creación, y por “los veinticuatro Ancianos” que representan al Antiguo y al Nuevo Israel, fundados respectivamente por los doce Patriarcas Hijos de Jacob y por los doce Apóstoles, en la perenne Celebración de Cielo y Tierra (2ª Lectura)


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Reunirse para hablar de la propia fe


El primer fruto ha consistido sin duda en el mero hecho de reunirse para hablar de la propia fe en un clima de oración y de búsqueda de la voluntad de Dios. Hemos sentido la fortaleza que nos da la Palabra en momentos de prueba, el gozo interior que encontramos en ella, la necesidad de transmitirla a otros y lo difícil que resulta a veces vivir cristianamente en una sociedad tan paganizada como la nuestra.

Otro fruto muy valioso ha sido el de haber examinado con los ojos de la fe y una sincera actitud de conversión las situaciones que vivimos en la sociedad, en nuestras parroquias o asociaciones y en nuestra familia. En la humilde escucha de la Palabra de Dios el Espíritu Santo ha desvelado a los ojos de nuestra conciencia la verdadera realidad de nuestra vida personal y comunitaria, vista y valorada según la medida de la Ley de Dios.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

al ritmo de la semana


San José obrero – 1 de mayo

Antes de convertirse en Europa el primero 1 mayo en fiesta del Trabajo, a finales del siglo XIX y principios del XX, fue un día de reivindicaciones, y con frecuencia de luchas en favor de la promoción obrera. En todo ello no podía quedar insensible la Iglesia. Los papas León XIII y Pío XI se esforzaban por abrirse a los problemas del mundo del trabajo. Pío XII en 1955 quiso dar una dimensión cristiana a ese día, instituyendo la fiesta de San José Obrero. Esta sustituía a la festividad del Patrocinio de San José sobre la Iglesia Universal, prescrita por Pío IX en 1847, y que se celebraba el miércoles de la segunda semana de Pascua. José no sólo fue un trabajador, el carpintero de Nazaret, sino que es el modelo del trabajador cristiano, ya que durante muchos años trabajó para Jesús, dentro de la intimidad diaria con él.
Las reivindicaciones de los derechos del trabajador en la sociedad actual son ciertamente una conquista humana y social. La memoria de San José Obrero disipa de algún modo la falsa acusación de que la lucha del mundo del trabajo es una lucha contra la Iglesia. “En tu amorosa providencia, has elegido a San José para que cuidara a tu Hijo hecho hombre, rodeándolo de afecto paternal, y nos ofreciera a nosotros el ejemplo de una vida laboriosa. Aunque descendía de la estirpe de David, se ganó el pan con el sudor de su frente. Ennobleció el trabajo humano sostenido y alentado por la convivencia de Jesús y de María, ejerciendo su arte con dedicación y virtud admirables, se convirtió en maestro de trabajo para Cristo el Señor, que no desdeñó ser llamado hijo del carpintero”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Isidoro (560-636), arzobispo de Sevilla durante 40 años, hombre erudito de vastísimo saber, figura destacada de la liturgia mozárabe.

1 Corintios 2, 1 – 10. Vuestra fe se apoya en el poder de Dios.

Mateo 5,13-16. Vosotros sois la luz del mundo.


Martes 3:

Hechos 7,51-8, 1 a. Señor Jesús, recoge mi espíritu.

Juan 6,30-35. No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.

Miércoles 3:
San Pedro Chanel (1803-1841), misionero en Oceanía, donde murió mártir. 0 San Luis-María Griñón de Monfort (1673-1716), sacerdote, al servicio de los pobres y enfermos. predicador infatigable de la Virgen María.

Hechos 8,1b-8. Al ir de un lugar a otro iban difundiendo el Evangelio.

Juan 6,3 5-40, Esta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.

Jueves 3:
. Santa Catalina de Siena (1347-1380), virgen, doctora, defensora de la libertad y de la paz, patrona de Europa

1 Juan 1,5-2,2. La sangre de Jesús nos limpia los pecados.

Mateo 11,25-30. Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla.


Viernes 3:

Hechos 5.34-42. Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Juan 6,1-15. Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.


Sábado 3:
: San José Obrero, memoria instituida por Pío XII en 1955 para exaltar cristianamente el trabajo humano,



Génesis 1,16-2,1 Llenad la tierra y sometedla.

Colosenses 3,14-15.17.23-24. Lo que hacéis hacedlo con todo el alma, como para servir al Señor y no a los hombres.

Mateo 13,54-58. ¿No es el hijo del carpintero?.



Domingo de la 2ª semana de Pascua – 18/04/2004

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Comentario Pastoral
LA FE EN EL RESUCITADO

Este domingo, que cierra la octava de Pascua, suele llamarse “in albis” es decir, de las vestiduras blancas que habían llevado los nuevos bautizados durante toda la semana.

Todos, cristianos de ayer o desde hace mucho tiempo, somos de alguna manera “recién nacidos”, tenemos la necesidad de comprender mejor” que el bautismo nos ha purificado, que el Espíritu nos ha hecho renacer y que la sangre nos ha redimido”, como reza la Oración colecta de la Misa.

El relato de la aparición de Cristo a los diez apóstoles y luego a Santo Tomás, muestra aquí su luz y su certeza, a la vez que expresa por -boca del mismo Tomás la fe de todas las generaciones cristianas: “Señor mío y Dios mío”. Debemos pensar que los cristianos muchas veces, como los Apóstoles, estamos encerrados por el miedo a los hombres y unidos por la muerte. Es necesario que venga y se aparezca Cristo, que abra puertas y ventanas, para que salgamos a testimoniar la fe pascual, a proclamar que con la resurrección el futuro se ha hecho presente. Este futuro nuestro es cuestión de fe, no de evidencia. Por eso es necesario superar un concepto táctil y comprobador de tener que meter las manos para estar seguros de lo que creemos.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, nuestra Pascua ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales del reino de los cielos;
porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida
y en su resurrección hemos resucitado todos.


Prefacio pascual II


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 5, 12-16

Sal 117, 2-4. 22-24. 25-27a

Apocalipsis 1, 9-1 la. 12-13. 17-19

San Juan 20, 19-31

Comprender la Palabra

Este Domingo es al mismo tiempo el segundo de Pascua (del Tiempo Pascual) y el último día de la Octava de Pascua. Es, por tanto, el Domingo presente y el Domingo pasado, prolongado, distendido, hasta el Día de Hoy, el Octavo. La Celebración del solemnísimo Día de la Pascua abarca la Semana de Pascua; más aún, los Cincuenta Días (pentecostés) del Tiempo Pascual.

La Lectura del Evangelio -la misma en los tres ciclos- es insustituible; recoge la doble Aparición del Señor Resucitado: la ocurrida aquel Día, el Primero de la Semana, al atardecer (el Domingo pasado) y la ocurrida “a los ocho días”, es decir, Hoy.

Las dos Apariciones tienen su nexo en el Apóstol Tomás.

Los Relatos de Apariciones del Señor Resucitado son sobrios. Lejos de ser “reportajes ” periodísticos, no pretenden satisfacer nuestra curiosidad, describiendo la inefable experiencia, que vivieron los agraciados. Son Evangelio, Buena Noticia, para los creyentes, en el sentido más pleno de la palabra. Tienen además una e vidente finalidad catequética y misionera,

Los domingos del Tiempo Pascual las Lecturas Bíblicas no han sido escogidas por su relación entre ellas. Hay sin duda una unidad de Jondo: El Acontecimiento de la Pascua. La lª Lectura, en los tres cielos, es del Libro de los Hechos de los Apóstoles – en el Tiempo Pascual no se lee del Antiguo Testamento- y la 2ª Lectura, en el ciclo C, en que estamos, es del Libro del Apocalipsis. En el ciclo A se lee de la Carta 1ª de San Pedro y en el ciclo B, de la Carta 1ª de San Juan. Estos Escritos nos introducen acertadamente, mejor que otros, en el clima de novedad de la Pascua.

San Lucas, en los comienzos de su Obra los Hechos de los Apóstoles, nos presenta tres Resúmenes sobre la vida de la Iglesia en aquellos primeros tiempos. Intenta presentarnos un modelo-patrón de Iglesia ideal para la Iglesia de todos los tiempos y de todas las latitudes. Este año (ciclo C) escuchamos el Tercero de los resúmenes.

En la 2ªLectura se nos describe la primera Visión del Señor Resucitado (Epifanía, Cristofanía) que tiene el Autor del Apocalipsis, ordenándole describir las sucesivas Visiones-Revelaciones sobre el sentido, finalidad, de la Historia -Historia de Salvación- desde la perspectiva de la Pascua, En domingos sucesivos escucharemos visiones, revelaciones, descritas en este Libro.



Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Los primeros frutos


Aunque es comprensible que algunos piensen que lo verdaderamente importante en el proceso sinodal no es su preparación, sino la celebración de la Asamblea Sinodal que se reunirá, Dios mediante, en el curso 2004-2005, no es del todo exacto. Es evidente que los trabajos actuales no constituyen un fin en sí mismos y que se orientan a la Asamblea sinodal, a fin de que su reflexión sea más lúcida, más fraterno su diálogo y más audaz el compromiso con el Señor y con las exigencias de una nueva evangelización. ¿Pero quién puede negar que la participación en los grupos de consulta está produciendo ya resultados muy positivos? Vosotros mismos nos los habéis manifestado en repetidas ocasiones.


Antonio María Rouco Varela

Cardenal Arzobispo de Madrid
15 octubre 2003

celebrar mejor


La Cincuentena Pascual

Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo. Estos son los días en los que principalmente se canta el Aleluya”. Los domingos de este tiempo han de ser considerados y llamados como “domingos de Pascua” y tienen precedencia sobre cualquier fiesta del Señor y cualquier solemnidad.

Los cincuenta días de Pascua se caracterizan por la ausencia de elementos penitenciales y la acentuación de los festivos. La música, el canto, las vestiduras, las flores, las lecturas y demás textos litúrgicos están orientados a expresar los sentimientos de júbilo y alegría. Se repite constamente ‘Aleluya”, que se inauguró en la Vigilia Pascual, como el heraldo de la buena noticia de la resurrección. Esta palabra, de origen hebreo, significa “alabanza de Dios” y se ha heredado del Antiguo Testamento. Es difícil traducirla exactamente. Expresa a la vez un sentimiento de alabanza y de gozo. El ideal sería cantar siempre el Aleluya.

El cirio pascual, colocado junto al ambón y el altar, bien visible, se enciende en todas las celebraciones litúrgicas de este tiempo, La aspersión con el agua bendita, recuerdo del bautismo, sustituye al acto penitencial, y es propio sobre todo de esta cincuentena. Otros elementos propios son: el canto de Gloria, la bendición solemne al final de la Misa…

Dos libros del Nuevo Testamento tienen la preponderancia durante la cincuentena pascual: los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio de San Juan. El primero sustituye en la primera lectura de la Misa al Antiguo Testamento, Muestra a lo largo de los siete domingos en el ciclo de los tres años, de una manera progresiva y paralela, diversas facetas de la vida y del testimonio de la iglesia primitiva. La Iglesia ha visto siempre una afinidad particular del evangelio de san Juan con el tiempo pascual: profundizar mejor el misterio de Cristo, Ve el desarrollo de la vida de Jesús a la luz de la gloria de la Pascua.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 4,23-3 1. Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.

Juan 3,1-8. El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.

Martes 3:

Hechos 4,32-37. Todos pensaban y sentían lo mismo.

Juan 3,5a.7b-l5. Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Miércoles 3:
San Anselmo

(1033-1109), benedictino, obispo de Cantorbery (Inglaterra), teólogo insigne.
Hechos 5,17-26. Los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo enseñando al pueblo.
Juan 3,16-21. Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él.


Jueves 3:

Hechos 5,27-33. Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.

Juan 3,31-36. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano,

Viernes 3:
San Jorge



, mártir de gran veneración en Oriente y Occidente. 0 San Adalberto (+999), obispo de Praga, benedictino, mártir mientras trabajaba en la expansión del evangelio.
Hechos 5,34-42. Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús,

Juan 6,1-15. Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron.

Sábado 3:
San Fidel de Sigmaringa

(1578-1622), capuchino de gran austeridad, predicador por toda Suiza, donde murió martirizado.

Hechos 4,32-37. Todos pensaban y sentían lo mismo.
Juan 3,5a.7b-1 5. Nadie ha subido al cielo, sino e que bajó del cielo, el Hijo del hombre.



Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: Misa del día – 11/04/2004

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Comentario Pastoral
LA MAÑANA DE PASCUA

E1 alba radiante del domingo de Pascua es la imagen de Cristo Triunfante, que al salir del sepulcro ilumina una creación nueva y eterna. Es el anuncio de la última mañana, del gran día del Señor, la Parusía, el día que no tendrá ocaso. En la liturgia de Pascua la Iglesia no se cansa de festejar este día contemplando amorosamente, con emocionada gratitud, las maravillas que hizo el Señor. Todos los días son de Dios. Pero este domingo, es obra particular de Cristo Jesús, que en él hizo resplandecer su gloria convirtiéndole en el dia de la vida triunfante. Después de las penitencias de la Cuaresma y los sufrimientos de la Semana Santa la Iglesia descansa en el gozo de su Señor, que ya no morirá más.

En la mañana de Pascua tuvo lugar la primera aparición de Jesús a María Magdalena. Ella estaba llorando, sola, junto al sepulcro. Creía que lo había perdido todo. “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano le contesta: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Ve a Jesús y no le reconoce; las lágrimas le impiden ver que tiene ante sí al mismo a quien buscaba, al llorar no reconoce a quien lloraba. La vista, los sentidos no sirven ya para reconocer a Jesús en su nuevo estado de cuerpo resucitado. “Entonces Jesús le dijo: María”. Hasta este momento no había reconocido ni el rostro ni el aspecto ni la voz de Jesús. Pero al oír pronunciar su nombre es liberada de su desconfianza y enviada a anunciar el gozo de la resurrección.

Hoy todos somos enviados a los hermanos para encontrar y ver en la fe a Cristo resucitado. ¡Él está en los demás! Lo encontraremos en donde haya dos o más reunidos en su nombre. En la asamblea litúrgica de este domingo de Pascua podremos vivir la alegría en la certeza final y el gozo de ver al Señor presente en el sacramento de la Eucaristía. Ser cristiano es creer en la resurrección de Cristo, es creer que la muerte se torna en vida, la tristeza en gozo, la prueba en gracia. El cristianismo es luz y alegría.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor Dios, que en este día nos has abierto las puertas de la vida
por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte,
concédenos a los que celebramos la solemnidad
de la resurrección de Jesucristo,
ser renovados por tu Espíritu
para resucitar en el reino de la luz y de la paz.


Oración colecta


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

Sal 117, 1-2. l6ab-17. 22-23

Colosenses 3, 1-4

san Juan 20, 1-9

Comprender la Palabra

VIGILIA PASCUAL

Las Lecturas Bíblicas de la Celebración extraordinaria de la Palabra de Dios de la Solemne Vigilia Pascual son las mismas en los tres ciclos A, B, y C, excepto la Lectura del Evangelio, este año (ciclo C), según San Lucas.

La Lectura del Evangelio, precedida por la aclamación “Aleluya” que se inaugura esta Noche, y por el canto del Salmo 117, el Salmo Pascual por excelencia, contiene la Noticia, en la que se condensa todo el Evangelio=Buena Noticia: HA RESUCITADO. Noticia, que resuena desde nuestras celebraciones por todo el Cosmos; Noticia, que da sentido y finaliza a las Lecturas precedentes del Antiguo y del Nuevo Testamentos; Noticia, que ya venía gestándose en las páginas del Antiguo Testamento, pues, como dice el mismo Señor Resucitado a sus discipulos: “Todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de Mí (de su Resurrección de la Muerte) tenía que cumplirse”. En efecto, las Lecturas escogidas del Antiguo Testamento, de los Libros de la Ley: Génesis y Éxodo, y de los Profetas, son, como los Salmos que las comentan, anuncios proféticos del Acontecimiento de la Pascua. Acontecimiento de la Pascua que, en la Lectura del Apóstol, se nos revela en clave bautismal.

MISA DEL DíA

También las Lecturas Bíblicas de las Misas del Día del Domingo de Pascua -el Domingo primordial- son las mismas en los tres ciclos.
La Lectura del Evangelio recoge los sucesos de la madrugada de aquel Primer Día de la Semana, según San Juan. Son los mismos sucesos, a los que se refieren los otros tres Evangelistas con sus respectivas variantes. También en la Lectura del Evangelio de las misas del Día resuena la Noticia: HA RESUCITADO.
El momento culminante del Relato Evangélico está en las Palabras finales. “Vio -el sepulcro vacío y las vendas y el sudario) y creyó”, ‘pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que ÉL HABIA DE RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS”. Y el que ha resucitado no es cualquiera, sino el que Dios ha acreditado en la Sagrada Escritura como Salvación-Resurrección.
Las otras dos Lecturas recogen los solemnes testimonios de San Pedro y San Pablo, Columnas de la Iglesia: Ellos son los dos Apóstoles videntes, creyentes, testigos, del Señor Jesús Resucitado, cuyo testimonio funda la fe de la Iglesia de todos los tiempos.


Avelino Cayón


celebrar mejor


La Octava de Pascua

Los ocho primeros días del tiempo Pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor”. Son una evocación continuada e intensa de la Resurrección del Señor, a través de la lectura de las apariciones, narradas por los cuatro evangelistas. Se descubre en ellas una intención ordenada y sucesiva de los hechos: la aparición de Jesús resucitado a las mujeres (Mt 28,8-15), a María Magdalena (Jn 20,11-18) -¿son dos o se trata de la misma aparición en la mañana misma de la resurrección?, a los discípulos de Emaús (Le 24,13-35), a los apóstoles reunidos en el cenáculo (Lc 24.35-48) -ambas en la tarde de aquel día-, a los discípulos junto al lago Tiberíades (Jn 21,1-14) -la tercera aparición estando los discípulos reunidos-, y la síntesis de todas las apariciones: a María Magdalena, a los dos de Emaús y a los Once reunidos (Me 16, 9-15)_ “Oh Dios, que todos los años nos alegras con la solemnidad de la resurrección del Señor; concédenos a través de la celebración de estas fiestas, llegar un día a la alegría eterna”. La primera lectura está tomada de los Hechos de los Apóstoles: la experiencia de los discípulos que “comieron y bebieron con el Resucitado”, que “eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones” y “todos pensaban y sentían lo mismo” y reunida en oración con María esperaban la manifestación del Espíritu, es el modelo de los cristianos de todos los tiempos.

Originariamente la octava de pascua fue concebida como una octava de Bautismo, para asegurar a los neófitos una catequesis postbautismal y orar por los nuevos miembros de la Iglesia. Este aspecto aparece destacado en las antífonas y en las oraciones de la Misa. ‘Les dio a beber agua de prudencia; apoyados en ella no vacilarán, los ensalzará para siempre. Aleluya”. “Señor, Dios, que por medio del bautismo haces crecer en tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal vivir siempre con la fe que profesaron”. “Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida”. “Oh Dios, que con la abundancia de tu gracia no cesas de aumentar el número de tus hijos, mira con amor a los que has elegido como miembros de tu Iglesia, para que, quienes han renacido por el bautismo, obtengan también la resurrección gloriosa”.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 2,14.22-23. Dios resucitó a este Jesús y todos nosotros somos testigos.
Mateo 28,815. Id a comunicar a mis herma-nos que vayan a Galilea, allí me verán.

Martes 3:

Hechos 2,36-41. Convertíos y bautizaos to-dos en nombre de Jesucristo.
Juan 20,1 1-18. He visto al Señor y ha dicho esto,

Miércoles 3:

Hechos 3,1-10. Te doy lo que tengo: en nom-bre de Jesucristo, echa a andar.
Lucas 24,13-38, Reconocieron a Jesús al par-tir el pan

Jueves 3:

Hechos3,11-26. Matásteis al autor de la vida; pero Dios le resucitó de entre los muertos.
Lucas 24,35-48. Estaba escrito: El Mesías pade-cerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.

Viernes 3:

Hechos 4,1-12. Ningún otro puede salvar.
Juan 21,1-14. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Sábado 3:


Hechos4,13-21. No podemos menos de contarlo que hemos visto y oído.
Marcos 16,9-15. Id al mundo entero y predicad el Evangelio.



Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa – 04/04/2004

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
COMIENZA LA SEMANA SANTA

Con el domingo de Ramos comienza la Semana Santa, el período más intenso, significativo de todo el año litúrgico. En ella se celebra el acontecimiento siempre actual, sacramentalmente presente y eficaz, de la pasión, muerte y resurrección del Señor. La Semana Santa, que culmina con el festivo “Aleluya” de Pascua, se abre con el episodio de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén. Agitando palmas y ramos de olivo se revive en la procesión el triunfo de Cristo. Pero estas aclamaciones de alegría durarán poco tiempo, pues enseguida resonarán la notas dolorosas de la pasión de Jesús y los gritos hostiles contra él, que a pesar de ser inocente, fue condenado a la muerte de cruz. Muchos de los que hoy grita “hosanna” el viernes gritarán “crucifícalo”.

Hoy comienzan de nuevo los días de la Pasión con los mismos papeles y actores que en el año 33: los espectadores indiferentes, los que se lavan las manos siempre, los cobardes que afirman no conocer a Cristo, los verdugos con sus látigos y reglamentos, y la misma víctima dolorida, infinitamente paciente y llena de amor, que dirige a todos su mirada de interrogación, de ternura, de espera. Y se siguen distribuyendo los papeles para que empiece el drama. ¿Quién interpreta a Simón de Cirene? ¿Quién quiere ser Judas? ¿Quién va a hacer de Verónica?

La Pasión no basta con leerla en el texto evangélico; hay que meditarla, asimilarla, encarnarla en la propia vida pudiendo ser el actor que queramos. El relato de la pasión nos hará ver al vivo (os signos del sufrimiento de Cristo, que es traicionado, escarnecido, cubierto de esputos, flagelado y crucificado. Su ejemplo altísimo de docilidad a Dios y de cumplimiento de la voluntad divina es la más esclarecedora expresión y el gesto más profundo y auténtico de amor, que llega hasta derramar la última gota de sangre para salvar a todos.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Para orar con la liturgia
Cristo, siendo inocente,
se entregó a la muerte por los pecadores
y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales.
De esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa,
y, al resucitar, fuimos justificados.


Prefacio Domingo de Ramos


Palabra de Dios:

Isaías 50, 4-7

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

Filipenses 2, 6-11

san Lucas 23, 1-49

Comprender la Palabra

DOMINGO DE RAMOS

En el Domingo 6º de Cuaresma comienza la Semana Santa, la Semana Mayor del Año Cristiano.

Lleva este Domingo dos títulos: “de Ramos” y “de la Pasión del Señor”. A uno y otro títulos corresponden respectivamente las dos lecturas evangélicas: la de la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, que se lee, cuando se hace Procesión a Entrada Solemne; y la de la Pasión del Señor, lectura prolongada, que caracteriza este Domingo.

Escuchamos este año (ciclo C) el Relato de la Pasión según San Locas. San Lucas pone de relieve, en todo su Relato Evangélico, pero, sobre todo, en el Relato de la Pasión, la Misericordia de Dios en Cristo. Así, en la Mirada de Jesús a Pedro, en la petición al Padre: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”, y en la respuesta al malhechor arrepentido: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Sólo San Lucas recoge estos datos.

Al Relato de la Pasión preceden. Un fragmento de uno de los Poemas del Servidor de Dios (1ªLectura) y el Salmo 21, anuncios proféticos, en los que se describe la Pasión, en boca del futuro Mesías. En la 2ª Lectura el Apóstol recoge el Himno, en el que se compendia el Misterio de Cristo: Misterio de Encarnación, Misterio de la Pascua.

JUEVES SANTO

La Celebración Eucarística Vespertina del Jueves Santo, con la que termina la Cuaresma (cuarenta días a partir del Domingo 7′ de Cuaresma), nos sitúa en el umbral del Santísimo Tríduo Pascual.

Las tres Lecturas Bíblicas se refieren a tres actos simbólicos -ritos- La Cena Pascual Judáica (1ª Lectura: Relato de la Institución), la Cena Pascual Cristiana (2ª Lectura. Relato de su Institución); y el Lavatorio de los pies, gesto espontáneo de Jesús, que ha quedado ritualizado en la Celebración Eucarística de esta tarde (Lectura del Evangelio).

La Cena Pascual Judáica evoca el Acontecimiento de la Pascua Judáica. el Paso (Éxodo, Pascua) de Egipto a la Tierra Prometida. Este Acontecimiento es anuncio profético del Acontecimiento de la Pascua Cristiana: el Paso (Éxodo, Pascua) de Cristo -y de nosotros con Cristo- de este mundo al Padre. Acontecimiento evocado en la Cena Pascual Cristiana -la Cena del Señor-, instituida en el marco de la Cena Pascual Judáica.

El Acontecimiento de la Pascua de Cristo, en el que culmina su entrega en el servicio por amor, en obediencia al Padre (Ofrenda, Sacrificio), simbolizada (presente) en el Símbolo principal -Sacramento- de la Eucaristía fue previamente simbolizado, explicitada, en el símbolo secundario, explicativo, del Lavatorio de los pies.

En la Celebración Vespertina en conmemoración de la Institución de la Cena del Señor, (celebramos en forma condensada lo que vamos a celebrar en forma distendida el Viernes Santo -la Muerte-, el Sábado Santo -la Sepultura- y el Domingo de Pascua -la Resurrección- del Señor.


VIERNES SANTO, Conmemoración de la Pasión del Señor

La Celebración así llamada Conmemoración de la Pasión del Señor es la principal de este Día. Y, después de la Solemne Vigilia Pascual es la más importante del Triduo Sacro. Participar en esta Celebración es la mejor preparación para celebrar la Solemnidad de la Pascua en la Vigilia Pascual.

Si la Vigilia Pascual pone el acento en la Resurrección de la Muerte, en la Celebración de este Día, conmemoramos la Muerte de Cristo corno punto de partida de la Resurrección de Cristo, de nuestra Resurrección en Cristo. Por eso decirnos, “Muerte gloriosa” y Pasión Salvadora”.

En efecto, el Relato de la Pasión del Señor según San Juan (más que los Relatos de la Pasión de los otros Evangelistas) hay que leerlo en doble clave, pues tiene doble sentido: Las alusiones veladas a su exaltación a la Gloria, a su realeza y señorío sobre todo y sobre todos, a la entrega voluntaria de la vida para recuperarla como vida perennemente fecundada, son constantes en el relato de la Pasión. El mismo Cristo nos lo había predicho: “Cuando sea levantado sobre la tierra (levantado en la cruz, levantado a la gloria) atraeré a todos hacia Mí”.

Las otras dos Lecturas y el Salmo abundan en este doble sentido la Muerte de Cristo culmina en la plenitud de la Vida (“Llegado a la perfección-resurrección-“; “verá y se hartará”). Y por eso es una muerte fecunda (“justificará a muchos”; “se ha convertido para todos en causa de salvación eterna”).

En la cruz descubierta -en el momento de la Adoración de la Cruz- contemplamos al Crucificado, al exaltado en su gloria, que atrae nuestros pasos hacia Él para besar su imagen.

Y en el rezo de las Oraciones Solemnes – después de la Liturgia de la Palabra- te invocamos como Mediador nuestro ante el Padre, a Él, el Crucificado, el Resucitado, que vive para siempre intercediendo por nosotros.

En la Comunión de este Día -con la que concluimos la Celebración-, cobra todo su relieve la advertencia del Apóstol: “Cuántas veces comáis de este pan…anunciáis la Muerte del Señor hasta que El vuelva”.


Avelino Cayón


Para la Semana

Lunes 3:

Isaías, 42,1-7. No gritará, no voceará por las calles.

Juan 12,1-11. Déjala, lo tenia guardado para el día de mi sepultura

Martes 3:

Isaías 49,1-6. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra,

Juan 13,21-33.36-38. Uno de vosotros me va a entregar .. No cantará el gallo antes de que me haya negado tres veces

Miércoles 3:

Isaías 50,4-9, No me tapé el rostro ante ultrajes.

Mateo 26,14-25. El Hijo del hombre se va, coro, está escrito; pero, ¡ay del que va a entregarlo!

Jueves 3:

Éxodo 12,1-8,11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.

1 Corintios 11,23-26. El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo.

Viernes 3:

Isaías 52,13-53,12. Él fue traspasado por nuestras rebeliones.

Hebreos 4,14-16; 5,7-9. Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor le salvación.

Juan 18,1-19,42. Lo crucificaron, y con él a otros dos.

Sábado 3:
Vigilia Pascual, madre de todas las vigilias

Génesis 1,1-2,2. Vio Dios todo ¡o que había hecho, y era muy bueno.

Génesis 22,1-8, El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Éxodo 14,15-15.1. Los israelitas en medio del mar a pie enjuto.

Isaías 54,5-14. Con misericordia eterna te quiere el Señor, tu redentor.

Isaías 55,1-11. Venid a mí y viviréis. Sellaré con vuestra alianza perpetua.

Baruc: 3,9-15.32-4,4. Caminad en la claridad del resplandor del Señor,

Ezequiel 36,16-28. Derramaré sobre vosotros agua pura y os daré un corazón nuevo.

Romanos 6,3-11. Cristo una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más.

Lucas 24,1-12. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?



Domingo de la 5ª semana de Cuaresma. – 28/03/2004

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Comentario Pastoral
EL PERDÓN

Resalta en este día el relato evangélico del perdón a la mujer adúltera. Este texto contrapone dos espíritus y dos actitudes: la de los letrados y fariseos, y la de Cristo. Somos como los letrados y fariseos cuando vivimos para sorprender el pecado de los demás, cuando hacemos preguntas capciosas para comprometer, cuando nos conformamos con ser externos cumplidores de todas las prácticas religiosas, cuando nos constituimos en jueces condenadores de los demás, cuando aplicamos la ley sin descubrir su espíritu. Procedemos igual que ellos si no nos damos cuenta de que estamos cargados de miserias y por lo tanto no podemos juzgar al hermano.

¿Por qué razón suplicamos benevolencia para nosotros y gritamos intransigencia para los demás? ¿Por qué preferimos apedrear a salvar? En el gigantesco patio de vecindad en que hemos convertido el mundo enseguida nos escabullimos y desaparecemos sin dejar rastro cuando somos interpelados y movidos a coherencia: “el que esté limpio de pecado que arroje la primera piedra”.

Resalta por contraposición la actitud de Cristo, el inocente que no condena, a la mujer pecadora y que morirá condenado en la cruz para pagar por nuestros pecados. La mirada y la palabra limpia de Jesús puso en pie a una mujer que estaba tirada por tierra. Salva a la mujer no tanto de las piedras cuanto de ella misma, de su pasión descontrolada, de su inmadurez afectiva.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
A tí, pues, Padre, que gobiernas el universo,
te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, que ha venido en tu nombre.
Él es la palabra que nos salva, la mano que tiendes a los pecadores,
el camino que nos conduce a la paz.
Dios, Padre nuestro, nos habíamos apartado de ti
y nos has reconciliado por tu Hijo, a quien entregaste a la muerte
para que nos convirtiéramos a tu amor
y nos amáramos unos a otros.


Plegaria eucarística Reconciliación II


Palabra de Dios:

Isaías 43, 16-21

Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6

Filipenses 3, 8-14

san Juan 8, 1-11

Comprender la Palabra

En las Lecturas Bíblicas de los Domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma de este año (ciclo C) se pone de relieve, como venimos diciendo, el Aspecto Penitencial de la Cuaresma. Penitencia quiere decir cambio o conversión de … a… (paso, pascua); es la conversión pascual, que próximamente celebraremos en la Solemne Vigilia Pascual: nuestro paso, pascua, en Cristo, con Cristo. Este es el sentido de los dos grandes Sacramentos Pascuales, que celebramos- recibimos en la Noche de la Pascua: el Bautismo (la Aspersión con el agua bautismal) y la Eucaristía.

En la Lectura del Evangelio el Señor le dice a la Mujer sorprendida en adulterio. “Yo tampoco te condeno … anda, en adelante no peques más”. “Anda, en adelante”, aquí está expresado el sentido pascual de la conversión cristiana.

Y lo mismo dice el Apóstol San Pablo (2ª Lectura) al recordarnos su experiencia personal de conversión: “Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta… ” “Lo que está por delante … hacia la meta” (conversión pascual).

Y en este mismo sentido, también el Profeta Isaías (1ª Lectura) pone en boca del momo Dios estas palabras: “No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo, mirad que realizo algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?”.

Lo “antiguo”, lo de “antaño” fue el paso, pascua, de Egipto a la Tierra Prometida; lo “nuevo, que está brotando” es el paso, pascua, de los desterrados en Babilonia a la Patria. “Así habla el Señor, que abrió camino en el mar” -dice el Profeta. En ambos casos. conversión al camino de Dios, camino de liberación.

El Salmo, complemento de la Lectura, es el canto agradecido de los deportados, que regresan.

El anuncio profético de Isaías tiene su plenitud de sentido más allá de lo que el Profeta supone: Anuncia la gran conversión de la Humanidad, liberada en Cristo, por el camino que conduce a la Patria definitiva. Conversión y liberación, que se nos anticipan en el perdón de Cristo a la Mujer Adúltera; en el Sacramento de la Penitencia.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

¿Cómo celebramos nuestra fe? (IV)


El bautismo, la confirmación y la eucaristía son los sacramentos que nos introducen en la vida cristiana. La catequesis nos ayuda a recibirlos como un don del amor de Dios y a corresponder a ese amor con nuestra fe y modo de vivir.

Para fortalecer diferentes momentos de la vida cristiana recibimos también otros sacramentos: la penitencia, para recibir el perdón de Dios cuando hemos pecado; el matrimonio, para santificar la vida de familia; la unción, para fortalecer la fe puesta a prueba por la enfermedad.

Las exequias cristianas no son un sacramento, pero la oración de la Iglesia cuando la muerte nos arrebata los seres queridos, sostiene nuestra esperanza y nos anima.


Cuadernillo, nº 3, pág. 72

celebrar mejor


Domingo de Ramos

E1 próximo domingo, último domingo de Cuaresma, denominado “Domin-go de Ramos en la Pasión del Señor”, inauguramos la Semana Santa, que “tiene la finalidad de recordar la Pasión de
Cristo desde su entrada mesiánica en Je-rusalén”. Jesús entra y toma posesión de su ciudad, pero no como un guerrero que avanza con su ejército, sino como un Mesías humilde y manso, La proce-sión de los ramos, rito de entrada de la misa, es en honor de Cristo rey, y su ca-racterística es el júbilo, anticipo de la Pascua. Por eso los ornamentos son ro-jos y se cantan himnos y aclamaciones a Cristo. Se empezó a celebrar en Jeru-salén. La peregrina gallega Egeria la des-cribe en su “Diario de viaje” hacia el año 380: “…al acercarse la hora undécima (las cinco de la tarde) se lee el pasaje del Evangelio en que los niños con ra-mos y palmas acudieron al Señor dicien-do: “Bendito sea el que viene en nom-bre del Señor”. E inmediatamente se le-vanta el obispo con todo el pueblo, y entonces, desde lo alto del monte de los Olivos, se viene, todo el mundo a pie.
Todo el pueblo va delante del Obispo al canto de himnos y antífonas, respon-diendo siempre: ‘Bendito sea el que viene en nombre del Señor’. Todos los pequeños de la región, hasta los que no pueden andar por ser demasiado pequeños y a quienes llevan sus padres en brazos, todos tienen ramos, unos de palmeras, otros de olivos; y as¡ se escolta al obispo a la manera que se escoltó al Señor aquel día. Desde lo alto del monte hasta la ciudad, y desde allí hasta la Anástasis (la Iglesia donde se contiene el Santo Sepulcro) atravesando toda la ciudad, toda la gente hace todo el camino a pie, incluso las mujeres e incluso los altos personajes, todos escoltan al obispo diciendo la respuesta; se va así muy despacio, muy despacio para no fatigar a la multitud, de modo que ya ha caído la tarde cuando se llega a la Anástasis. Llegados allí, aún siendo tarde, se hace, sin embargo, el lucernario y después todavía una oración a la Cruz y se despide al pueblo”. Con todo el centro de la celebración lo va a ocupar el relato de la pasión del Señor de la liturgia de la Palabra de la Misa. Este es el gran tema que la Iglesia medita a lo largo de todo este domingo, pórtico de la Semana Santa


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62. Ahora ten-go que morir siendo inocente.

Juan 8,1 -11. El que esté sin pecado que tire la primera piedra

Martes 3:

Número 21,4-9. Los mordidos de serpiente que darán sanos al mirar la serpiente de bronce.

Juan 8,21-30. Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy.


Miércoles 3:

Daniel 3,14-20.91-92.95. Envió un ángel a sal-var a sus siervos,

Juan 8,3 1-42. Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres

Jueves 3:

Génesis 17,3-9. Serás padre de muchedumbre de pueblos.

Juan 8,5 1-59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día.

Viernes 3:

Jeremías 20,10-13, El Señor está contigo como fuerte soldado.

Juan 10,3 1-42. Intentaron detenerle, pero se les escabulló de las manos.

Sábado 3:

Ezequiel 37,21-28. Los haré un solo pue-blo.

Juan 11,45^47. Jesús debe morir para reunir a los hijos dispersos.



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