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Domingo de la 4ª semana de Pascua – 07/05/2006

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Comentario Pastoral
CANTO DEL PASTOR BUENO

Durante el tiempo pascual se nos presenta a Cristo como buen pastor. La figura del pastor tiene relieve en las composiciones bucólicas y en la literatura política y religiosa.
En su sentido real pastor es quien guarda, guía y apacienta el ganado. Es persona que vive en contacto con la naturaleza, mirando mucho al cielo porque está más en la superficie de la tierra. Es el hombre bueno que sabe poco de querellas y rencillas, porque vive en soledad estimulante. El pastor tiene capacidad de contemplación y éxtasis, porque vibra con los amaneceres y ocasos del sol. Es el hombre fuerte que desafía los rigores del invierno, los calores del verano y el ataque de la fiera enemiga. Ya la vez es el hombre tierno que cuida, defiende y lleva con mimo sobre los hombros al cordero pequeño. Ante la mentalidad moderna, que en muchos casos es urbana y está marcada por la contestación, no es fácil presentar a Cristo como buen pastor. Hoy se grita por doquier que no hay que ser ovejas ni rebaño de ningún pastor, pues meterse en la masa es ser número yuxtapuesto fácilmente manipulable.
Cristo es un pastor único, que a la vez es cordero inmolado en el altar de la cruz. Es el pastor que entregó su vida por las ovejas, con pleno conocimiento del rebaño, sin abandonos ni huidas culpables. El gran reto del cristiano es aceptar el misterio de muerte y vida, pasar de la tiniebla a la luz, saber ser al tiempo cordero fácil y pastor comprometido.
La relación con los demás nos exige ser pastores buenos, que se destacan virtuosamente de las masas indiferenciadas de baja calidad humana. Al mismo tiempo el cristiano tiene que estar dispuesto a dar la vida por los demás como prueba definitiva de la fraternidad y del amor nuevo que nos ha infundido Cristo. En toda circunstancia debe escuchar la voz del Buen Pastor y en el redil de la Iglesia comer el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
“Mirad si sois en verdad sus ovejas, si le conocéis, si habéis alcanzado la luz de su verdad. Si le conocéis, digo, no sólo por la fe, sino también por el amor; no sólo por la credulidad, sino también por las obras. Porque el mismo Juan Evangelista, que nos dijo lo que acabamos de oír, añade también: “Quien dice: Yo le conozco, y no. guarda sus mandamientos, es un mentiroso”.

San Gregario Magno, hom. 14,3


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 4, 8-12

Sal 117, 1 y 8-9. 21-23. 26 y 28-29

san Juan 3, 1-2

san Juan 10,11-18

Comprender la Palabra

En la Lectura del Evangelio del Domingo cuarto de Pascua se lee la 1ª Parte del Capitulo 10 según San Juan, en la que el Señor, en diálogo con los dirigentes religiosos de Israel, les explica su Misión Mesiánica bajo la Alegoría del Buen Pastor (Único, Ejemplar). Escuchamos la Alegoría, fragmentada entre los tres ciclos A, B Y C. Este año (ciclo B) escuchamos el fragmento principal.
En verdad ningún pastor se vería obligado a dar la vida por las ovejas, a no ser que se trate, claro está, de personas.
Escuchamos esta Alegoría en Tiempo Pascual. Sólo desde la perspectiva de la Pascua del Señor Jesús Resucitado tienen sus palabras plenitud de sentido. Sólo así entendemos que “El da la vida por -en provecho, en beneficio de- las ovejas “; su Vida, su Biografía, vivida en obediencia al Padre, entregándola por amor, hasta la muerte de cruz, para recuperarla (Resurrección); es por tanto su Vida Gloriosa, infinitamente fecunda, salvífica .
Y sólo también desde la perspectiva de la Pascua entendemos la pretensión del Redil Universal: “Habrá un solo Rebaño, un solo Pastor”
En El, en el Señor Jesús Resucitado, Glorificado, transparece su Divinidad: YO SOY el Buen Pastor, Dios-Pastor.
En la lª Lectura escuchamos la respuesta de Pedro a la interpelación del Sanedrín, que le juzga por haber curado milagrosamente al tullido, El Domingo pasado escuchábamos las palabras, que dirigía a la concurrencia. 1nsiste el Apóstol en lo fundamental del Mensaje cristiano: el Acontecimiento de la Pascua de Cristo. Y concluye con estas palabras: “Ningún Otro puede salvar; no se nos ha dado otro nombre (sino el de Jesucristo) que pueda salvarnos “.
Y el Apóstol San Juan (2ª Lectura) nos declara en que consiste la salvación: “Cuando El -Jesucristo- se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es”.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Cuidar la celebración de los sacramentos (III)


26. Cuidar los signos externos en las celebraciones de la Iglesia, ornamentación de los templos y objetos litúrgicos, de forma que se viva la dignidad del culto en la sencillez.
27. Procurar que nuestras celebraciones, especialmente aquellas a las que más tintes de acto social se han adherido (confirmaciones, primeras comuniones, bodas), las vivamos de tal modo que los más humildes y senci1los puedan participar en ellas sin sentirse discriminados.
28. Promover la formación y la espiritualidad litúrgicas de los sacerdotes, de los equipos litúrgicos y de todos los fieles.
29. Fomentar los diferentes servicios litúrgicos propios de la celebración: lectores, salmistas, etc., y preparar cuidadosamente las celebraciones sacramentales con todos los elementos que las integran.


Constituciones

celebrar mejor


Pastoral Vocacional

Hay que tener en cuenta que la calidad cristiana de la comunidad y su fuerza de atracción, tienen un peso decisivo a la hora de ofrecer el don eucarístico a todos los fieles. Se trata en concreto de:
– urgir a los pastores a promover las vocaciones sacerdotales; a descubrirlas y a convertirse en sus “heraldos”, empezando por los adolescentes y prestando atención a los acólitos;
– no tener miedo de proponer a los jóvenes la radicalidad del seguimiento de Cristo;
– sensibilizar a las familias, que en algunos casos son indiferentes o incluso contrarias;
– cultivar la oración por las vocaciones en todas las comunidades y en todos los ámbitos eclesiales;
– que los obispos procuren, implicando también a las familias religiosas, respetando el carisma que les es propio, una distribución más equitativa del clero y que urjan al mismo clero a una gran disponibilidad para servir a la Iglesia donde hay necesidad, incluso a costa de sacrificio.
Como respuesta al deber urgente de la Iglesia de ofrecer el don de la Eucaristía de manera habitual a todos los fieles, y dada la escasez de sacerdotes en diversos lugares, dirigimos la mirada al Señor y le pedimos insistentemente que envíe obreros a su mies.
Por nuestra parte, proponemos reforzar la pastoral vocacional y la dimensión vocacional de toda la pastoral, especialmente la juvenil y familiar. Pedimos por ello:
– constituir grupos de monaguillos y procurarles el acompañamiento espiritual; – difundir la adoración eucarística por las vocaciones, en las parroquias, en los colegios y en los movimientos eclesiales;
– estimular a los párrocos y a todos los sacerdotes para que acompañen espiritualmente y formen a los jóvenes, invitándolos a seguir a Cristo en el sacerdocio con su testimonio;
– organizar, según las posibilidades, un centro vocacional o un seminario menor en las Iglesias particulares.
Obispos y sacerdotes queremos empeñamos en primera persona en este género de pastoral, dando ejemplo de entusiasmo y de piedad.


Proposiciones del Sínodo de los obispos sobre la Eucaristía

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 11,1-18. También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.

Juan 10,1-10. Yo soy la puerta de las ovejas.

Martes 3:

Hechos 11,19.26. Se pusieron a hab1ar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús.
Juan 10,22-30. Yo y el Padre somos uno.

Miércoles 3:
San Juan de Ávila (1499-1569), apóstol de Andalucía, patrono del clero español.

Hechos 12,24-13,5. Apartadme a Bernabé y a Saulo.

Juan 12,44-50. Yo he venido al mundo como luz.

Jueves 3:
Palabras de despedida de Jesús a sus discípulos en la última cena: el mandamiento del . amor, la promesa del Espíritu, la plegaria de la Iglesia, el camino de unas nuevas relaciones con el Padre.

Hechos 13,13-25. Dios sacó de la descendencia de David un sa1vador: Jesús.

Juan 13,16-20. El que recibe a mi enviado me recibe a mí.

Viernes 3:

Hechos 13,26-33. Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús.

Juan 14,1-6. Yo soy el camino, y la verdad y la vida.

Sábado 3:
Nuestra Señora de Fátima.

Hechos 13,44-52. Nos dedicamos a los gentiles.

Juan 14,7-14. Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre



Domingo de la 3ª semana de Pascua – 30/04/2006

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Comentario Pastoral
PRUEBA DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO

El evangelio de este tercer domingo de Pascua recoge una serie de pruebas concretas y sensibles con las que Jesucristo abre gradualmente la mente de los apóstoles a la inteligencia de las Escrituras de todo el misterio del Crucificado-resucitado. lnstruídos en esta verdad y convencidos de la realidad objetiva de la resurrección, los discípulos de Jesús se convertirán en garantes y anunciadores de cuanto han visto y comprendido. El evangelista San Juan nos ha transmitido una página ejemplar de las pruebas y signos concretos de la resurrección. Tal página compendia el significado y el alcance que Jesús ha querido dar a sus repetidas apariciones durante el espacio de tiempo que va desde la Pascua a la Ascensión. Estos cuarenta días son la presencia nueva del Eterno en nuestro tiempo caduco, días de plenitud en los que Jesús demuestra que el verdadero tiempo es el tiempo de la resurrección y de la vida, tiempo que da sentido completo a la historia personal y universal. Podemos situamos, con los apóstoles, dentro del Cenáculo de Jerusalén, es de noche y finaliza una jornada tumultuosa y agitada por las noticias que se han producido respecto a un muerto que se aparece vivo. Los apóstoles, cansados y probados, tienen el ánimo muy susceptible. Mientras hablan de lo acontecido, Jesús se presenta en medio y les dice: “Paz a vosotros”. El efecto de esta imprevista aparición produce en los apóstoles, miedo, sorpresa, turbación, incredulidad. Creen ver un fantasma o el espíritu de un muerto. Al revelar esta reacción humana de los apóstoles, casi incapacitados para aceptar el hecho de la resurrección, San Lucas subraya la delicadeza del Resucitado frente a la incredulidad de sus discípulos. Jesús ofrece las pruebas más tangibles de la resurrección, para disipar cualquier duda o falsa ilusión. “Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo!!. Cristo resucitado no es puro espíritu ni mera apariencia evanescente. Tiene cuerpo físico vivo y palpable; es un ser real no imaginario, que ha pasado de ]a muerte a la vida por obra de Dios. Y al final de la prueba extrema de su corporeidad real: con un trozo de pez asado. Desde este momento los apóstoles se convierten en creyentes de la resurrección, en testimonios vivos del misterio pascual, en intérpretes cristo lógicos de toda la Biblia.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, nuestra Pascua ha sido inmolado.
Él no cesa de ofrecerse por nosotros, de interceder por todos ante tí;
inmolado, ya no vuelve a morir; sacrificado, vive para siempre,
por eso, con esta efusión de gozo pascual,
el mundo entero se desborda de alegría.


Prefacio dominical III


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 3, 13-15.17-19

Sal 4,2. 7.9

san Juan 2, 1-5

san Lucas 24, 35-48

Comprender la Palabra

El Domingo III de Pascua, en los tres ciclos, A, B y C, escuchamos, en la Lectura del Evangelio, relatos de Apariciones del Señor Resucitado. Este año (ciclo B) escuchamos, según la versión de San Lucas, el Relato de la misma Aparición del Señor, al atardecer del Día de la Resurrección, que escuchábamos el Domingo pasado según la versión de San Juan. Las diferencias entre ambos Relatos se deben a diversos intereses catequéticos, pastorales, teniendo en cuenta, la diversidad de comunidades cristianas en la primitiva Iglesia.
Los relatos de Apariciones del Señor Resucitado nos describen Apariciones reales: es decir, el Señor se aparece; pero no tal cual es El con su Humanidad glorificada, sino bajo la apariencia de su Humanidad como era en este mundo; más aún, se aparece bajo la apariencia de un hortelano, de un caminante desconocido; a los agraciados parece costarles reconocer/e; no le reconocen al momento. Por tanto, no quedan dispensados de creer en El; no le ven con visión beatifica, propia de la Bienaventuranza eterna; son videntes-creyentes, cuyo testimonio funda la Fe de la Iglesia de todos los tiempos.
Intentar una explicación racional, destruyendo el carácter misterioso, v.gr., alucinación colectiva, narraciones fantásticas…seria “inútil; si no nos atenemos a los Relatos Evangélicos, corremos el peligro de desvarío.
Los Relatos Evangélicos de las Apariciones del señor según San Lucas contienen un mensaje fundamental: el Resucitado es el acreditado por Dios en la Sagrada Escritura, en el Antiguo Testamento, como el Mesías, Salvador, Resurrección. El Resucitado, como dice el Apóstol San Pedro a los que concurren en el atrio del Templo de Jerusalén con ocasión de la curación milagrosa del Tullido, es “el Mesías”, en quien “Dios ha cumplido lo que habían dicho los Profetas”; el que nos libera del mal-raíz de todos los males: el pecado; El es “el Santo”, “el Justo”, “el Autor de la vida”, que nos hace pasar -pascua- con El de la muerte a la vida. (1ª Lectura).
El Resucitado -nos dice también el Apóstol San Juan (2ª Lectura) es “el Justo”, “víctima de propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero “.

Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Cuidar la celebración de los sacramentos (II)


21. Favorecer que en las celebraciones sacramentales se viva la necesaria relación de la acción litúrgica con la vida de la Iglesia: el crecimiento de la fe y de la santidad, la misión evangelizadora y las exigencias del testimonio de la caridad.
22. Alentar la participación de todo el Pueblo de Dios en las celebraciones litúrgicas de forma consciente, activa y fructuosa, tal y como lo exige el sacerdocio común de los fieles, procurando que puedan ser fácilmente entendidas y vividas por la asamblea eclesial como celebración de los Misterios de la fe.
23. Mejorar la predicación 1itúrgica de modo que muestre la actualidad de la Palabra de Dios en los Misterios que se celebran e ilumine la vida cotidiana, con un lenguaje claro y significativo. 24. Elaborar un Directorio Diocesano de pastoral sacramental, en el que se establezcan las condiciones y criterios para su fructuosa celebración en el contexto de la vida diocesana.
25. Cuidar y asegurar la necesaria y adecuada preparación catequética y litúrgica de quienes reciben los sacramentos, de manera que, además, se evite que la celebración de cualquier sacramento se reduzca a mero acto social.


Constituciones

celebrar mejor


El Leccionario del Tiempo de Pascual

Desde el II Domingo de Pascua hasta el Domingo VII inclusive, la liturgia nos propone un inmenso cuadro, en el que se plasman, simultáneamente, el mensaje pascual de la glorificación de Jesús, la alegría de la Iglesia al haberle sido devuelto el Esposo, la vida nueva de los renacidos por el agua y el Espíritu y la acción de éste en la comunidad de los discípulos del Señor y en el corazón de cada uno. Una vez mas los textos evangélicos dibujan los trazos más sobresalientes del conjunto. En tomo a ellos, las demás lecturas, los cantos, las oraciones y los prefacios completan la temática doctrinal y vivencial de cada domingo.
El tono pascual de la Palabra de Dios viene dado por la selección de las lecturas de los Hechos de los apóstoles, del evangelio de San Juan y de otros textos que pueden considerarse bautismales, como I Pedro, I Juan, Apocalipsis. La elección de los Hechos de los Apóstoles para el tiempo pascual es muy antigua, lo recuerda ya San Juan Crisóstomo y los justifica San Agustín, ambos en el siglo V. Se lee el evangelio de San Juan, porque se trata del evangelio espiritual y del evangelio de los signos y de los sacramentos.
El libro de los Hechos de los Apóstoles ocupa el lugar del Antiguo Testamento como primera lectura, con el fin de mostrar en el ciclo de los tres años, de una manera paralela y progresiva, diversas perspectivas de la vida y el testimonio de la Iglesia primitiva.
La elección de los pasajes del cuarto evangelio está motivada por la temática de cada domingo. El evangelio del 11 Domingo es siempre fijo: la narración de la aparición de Jesús resucitado a los ocho días en el cenáculo y la duda de Tomás. El domingo 111 narra las apariciones del Resucitado. El IV Domingo está dedicado al Buen Pastor. En los domingos V y VI se escuchan pasajes escogidos del discurso de Jesús en la última Cena (Jn 14-16). El VII Domingo coincide con la solemnidad de la Ascensión del Señor. A través de las lecturas del Tiempo pascual se contempla la vida de la Iglesia en comunión con la Pascua de Cristo bajo la acción invisible del Espíritu prometido.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San José Obrero, memoria instituída por Pío XII en 1955 para exaltar cristianamente el trabajo humano.



Génesis 1,16-2,3. Llenad la tierra y sometedla.

Colosenses 3,14-15.17.23-24. Lo que hacéis hacedlo con todo el alma, corno para servir al Señor y no a los hombres.

Mateo 13,54-58. ¿No es el hijo del carpintero?

Martes 3:
San Atanasio (295-373), obispo de Alejandría, doctor, luchó contra los arrianos.

Hechos 7,51-8,1a. Señor Jesús, recibe mi espíritu.

Juan 6,30-35. No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.

Miércoles 3:

Hechos 8, 1 b-8. Al ir de un lugar a otro, iban difundiendo el Evangelio.

Juan 6,35-40. Esta es la voluntad del Padre; que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna.

Jueves 3:
En Madrid: San José Maria Rubio (1861-1919), jesuita, se dedicó a la predicación y ministerio de la reconciliación, verdadero padre para pobres y abandonados, apóstol de Madrid. Canonizado por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003.

Hechos 8,26-40. Siguió su viaje lleno de alegría.

Juan 6,44-51. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo.

Viernes 3:

Hechos 9,1-20. Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos.

Juan 6,52-59. Mi carne es verdadera comida. y mi sangre es verdadera bebida.

Sábado 3:

Hechos 9,31-42. La Iglesia se iba construyendo y se multiplicaba, animada por el Espíritu Santo.

Juan 6.60-69. ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna.



Domingo de la 2ª semana de Pascua – 23/04/2006

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Comentario Pastoral
VESTIDURAS BLANCAS

Este domingo blanco, llamado tradicionalmente “in albis”, cierra el gozo y la alegría de la octava de Pascua. Pero el misterio insondable de vida y de resurrección se prolonga y actualiza durante toda la cincuentena pascua!. Durante este ciclo litúrgico luminoso todos los bautizados profundizan en la teología de la resurrección, viviendo una experiencia íntima que posibilita reconocer a Cristo resucitado presente entre los hombres y manifestado de manera patente en el amor y la fidelidad. Será el testimonio de los creyentes el mejor anuncio y la prueba más clara de la resurrección. En medio de tantas cerrazones y miedos Jesús se aparece y anuncia la paz que no tiene fronteras. El mundo de hoy necesita demostraciones incuestionables de la presencia del res:!citado. y la verdadera aparición de Cristo entre los hombres se realiza en la vida auténtica de los cristianos. Los relatos de las apariciones no son cuentos fantasmal es, sino testimonios de fe. Cristo entra estando las puertas cerradas, se pasea por las aguas, come con los discípulos, es decir, se aparece en lo común y en lo extraordinario, en la vida de cada día y en circunstancias especiales. ¿Dónde se debe aparecer Cristo resucitado hoy? En la calle, en el trabajo de la mañana, al final de una jornada de cansancios, en la normalidad de la vida doméstica, en el aguante de la enfermedad, en el desconcierto de las malas noticias, en la decepción del paro injusto, en la estrechez o en la abundancia económica, en todo momento. Testificar en cristiano no es dar noticia, sino hacer presente un acontecimiento. Por eso el testimonio que hace presente la resurrección como promete siempre, supone novedad de vida y exige universalidad. Si la vivencia de la resurrección se queda dentro de casas, sin salir de la propia y concreta Jerusalén, pierde densidad, porque le falta el dinamismo misionero. La vida cristiana es siempre una superación de seguridades egoístas y defensivas. La fe pascual es siempre universal y dinámica. Tomás, el apóstol fogoso e intrépido, que quiere comprobar táctilmente el misterio de la resurrección, abandona la negrura de sus dudas y de sus interrogantes cuando en un arranque de fe emocionada y sincera dice: “Señor mío, y Dios mío”. Entonces se viste de blanco pascual, porque comprende que la verdad de fe no es experiencia física. A Tomás le costó creer en la resurrección porque le importaba mucho creer en ella.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz amanecen a la vida eterna,
los creyentes atraviesan los umbrales del reino de los cielos;
porque en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida
y en su resurrección hemos resucitado todos.


Prefacio Pascual II


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 4, 32-35

Sal 117, 2-4. 16ab-18. 22-24

san Juan 5, 1-6

san Juan 20, 19-31

Comprender la Palabra

El Domingo II” de Pascua es la Octava de la Pascua. En él concluye la Celebración de la gran Solemnidad del Domingo de Pascua: el Domingo pasado, prolongado, distendido. durante ocho días. Sólo dos grandes Solemnidades tienen Octava: La Solemnidad de la Pascua y la Solemnidad de la Navidad. Pero la Octava de la Navidad es de categoría inferior a la de la Pascua. Tan importantes son estas dos solemnidades, que no contentos con celebrarlas en sus días respectivos continuamos celebrándolas durante ocho días. Ocho es número bíblico simbólico, que significa plenitud.
La Lectura del Evangelio recoge dos Apariciones del Señor Resucitado: la acaecida el Domingo de Pascua (el Domingo pasado) y la sucedida hoy “a los ocho días”, el Domingo de la Octava de Pascua. Este Día, el primero de la semana, quedará consagrado en la Tradición cristiana, como el Día del Señor (el Dies Dominicus = el Domingo).
Volveremos a escuchar, el próximo Domingo, el Relato de la Aparición del Señor a todos los Apóstoles en la tarde-noche del Día de Pascua, según la versión de San Lucas. Hay notables diferencias entre ambos Relatos de un mismo Suceso, debidas sin duda a diversos intereses catequéticos, teniendo en cuenta necesidades, preguntas, de las comunidades cristianas del siglo 1″.
Las otras dos Lecturas, ni las de este Domingo ni las de Domingos sucesivos de Pascua, guardan relación con la Lectura del Evangelio; hay sin embargo una unidad de fondo: la Novedad de la Pascua. En la 1 a Lectura de e.'”te Domingo, en los tres ciclos, escuchamos correlativamente tres resúmenes, que San Lucas nos hace sobre la vida de la primitiva Iglesia. Su intención es proponernos la Iglesia Apostólica como modelo, patrón, para la Iglesia de todos los tiempos. . En la 2′ Lectura escuchamos este año (ciclo B) de la 1″ Carta del Apóstol San Juan. Tiene esta Carta un cierto sabor pascual; nos introduce en el ámbito de la novedad de la Pascua.


Avelino Cayón


el Sínodo Diocesano

Cuidar la celebración de los sacramentos (I)


18. Procurar la comprensión de la liturgia como cumbre y fuente de donde mana la acción de la Iglesia y toda la vida cristiana.

19. Cuidar la preparación y celebración de los sacramentos, de manera que se dé gloria a Dios, sirvan para la santificación de los hombres, expresen el gozo de la fe, edifiquen la comunidad eclesial y la impulsen continuamente a la misión.

20. Asegurar que todos los sacramentos se celebren dentro del marco de los libros litúrgicos: misal, leccionarios y rituales, contribuyendo de este modo a construir y visibilizar la comunión y la unidad de la Iglesia. Sin olvidar, por otra parte, la necesaria adaptación que los mismos rituales contemplan, para que la celebración de los sacramentos sea mejor vivida por cuantos están llamados a participar en ellos, sobre todo, los más sencillos y alejados de la fe. Constituciones “‘



Constituciones

celebrar mejor


La Cincuentena Pascual

”Los cincuenta días que van desde el domingo de Resurrección hasta el domingo de Pentecostés han de ser celebrados con alegría y exultación como si se tratase de un solo y único día festivo, más aún, como un gran domingo. Estos son los días en los que principalmente se canta el Aleluya”. Los domingos de este tiempo han de ser considerados y llamados como “domingos de Pascua” y tienen precedencia sobre cualquier fiesta del Señor y cualquier solemnidad. Los cincuenta días de Pascua se caracterizan por la ausencia de elementos penitenciales y la acentuación de los festivos. La música, el canto, las vestiduras, las flores, las lecturas y demás textos litúrgicos están orientados a expresar los sentimientos de júbilo y alegría. Se repite constantemente “Aleluya”, que se inauguró en la Vigilia Pascual, como el heraldo de la buena noticia de la resurrección. Esta palabra, de origen hebreo, significa “alabanza de Dios” y se ha heredado del Antiguo Testamento. Es difícil traducirla exactamente. Expresa a la vez un sentimiento de alabanza y de gozo. El ideal sería cantar siempre el Aleluya. El cirio pascual, colocado junto al ambón y el altar, bien visible, se enciende en todas las celebraciones litúrgicas de este tiempo. La aspersión con el agua bendita, recuerdo del bautismo, sustituye al acto penitencial, y es propio sobre todo de esta cincuentena. Otros elementos propios son: el canto de Gloria, la bendición solemne al final de la Misa… Dos libros del Nuevo Testamento tienen la preponderancia durante la cincuentena pascual: los Hechos de los Apóstoles y el Evangelio de San Juan. El primero sustituye en la primera lectura de la Misa al Antiguo Testamento. Muestra a lo largo de los siete domingos en el ciclo de los tres años, de una manera progresiva y paralela, diversas facetas de la vida y del testimonio de la iglesia primitiva. La Iglesia ha visto siempre una afinidad particular del evangelio de San Juan con el tiempo pascual: profundizar mejor el misterio de Cristo. Ve el desarrollo de la vida de Jesús a la luz de la gloria de la Pascua.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San Fidel de Sigmaringa (1578-1622), capuchino de gran austeridad, predicador, mártir suizo, donde murió martirizado.

Hechos 4,23-31. Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía la palabra de Dios.

Juan 3,1-8. El que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.

Martes 3:
San Marcos, discípulo de San Pedro, sobre cuya predicación escribió el segundo evangelio.

1 Pedro 5,5b-14. Os saluda Marcos, mi hijo.

Marcos 16,15-20. Proclamad el Evangelio a toda la creación

Miércoles 3:
San Isidoro (560-656), arzobispo de Sevilla, hombre erudito de vastísimo saber, figura destacada de la liturgia mozárabe.



l Corintios 2,1-10. Vuestra fe se apoya en el poder de Dios.

Marcos 16,15-20. Proclamad el evangelio a toda la , creación.

Jueves 3:

Hechos 5,27-33. Testigo de esto somos nosotros y el Espíritu Santo.

Juan 3,31-36. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano.

Viernes 3:
San Pedro Chanel (1803-184]), misionero en Oceanía, donde murió mártir, o San Luís María Griñón de Monfort (1673-1716), sacerdote al servicio de los pobres y enfermos, predicador incansable de la Virgen María

Hechos 5,34-42. Salieron contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús.

Juan 6,1-15. Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron

Sábado 3:
Santa Catalina de Sien a (1347-1380), virgen, doctora, defensora de la libertad y de la paz, patrona de Europa.

1 Juan 1,5-2,2. La sangre de Jesús nos limpia los pecados.

Mateo 11,25-30. Has escondido estas cosas a los sabios y las has revelado a la gente sencilla.




Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor: Misa del día – 16/04/2006

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Comentario Pastoral
LA MAÑANA DE PASCUA

El alba radiante del domingo de Pascua es la imagen de Cristo Triunfante, que al salir del sepulcro ilumina una creación nueva y eterna. Es el anuncio de la última mañana, del gran día del Señor, la Parusía, el día que no tendrá ocaso. En la liturgia de Pascua la Iglesia no se cansa de festejar este día contemplando amorosamente, con emocionada gratitud, las maravillas que hizo el Señor. Todos los días son de Dios. Pero este domingo, es obra particular de Cristo Jesús, que en él hizo resplandecer su gloria convirtiéndolo en el día de la vida triunfante. Después de las penitencias de la Cuaresma y los sufrimientos de la Semana Santa la Iglesia descansa en el gozo de su Señor, que ya no morirá más.
En la mañana de Pascua tuvo lugar la primera aparición de Jesús a María Magdalena. Ella estaba llorando, sola, junto al sepulcro. Creía que lo había perdido todo. “Mujer, ¿por qué lloras? ¿a quién buscas? Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré”. Ve a Jesús y no lo reconoce; las lágrimas le impiden ver que tiene ante sí al mismo a quien buscaba, al llorar no reconoce a quien lloraba. La vista, los sentidos no sirven ya para reconocer a Jesús en su nuevo estado de cuerpo resucitado. “Entonces Jesús le dijo: María”. Hasta este momento no había reconocido ni el rostro ni el aspecto ni la voz de Jesús. Pero al oír pronunciar su nombre es liberada de su desconfianza y enviada a anunciar el gozo de la resurrección.
Hoy todos somos enviados a los hermanos para encontrar y ver en la fe a Cristo resucitado. ¡El está en los demás! Lo encontraremos en donde haya dos o más reunidos en su nombre. En la asamblea litúrgica de este domingo de Pascua podremos vivir la alegría en la certeza final y el gozo de ver al Señor presente en el sacramento de la Eucaristía. Ser cristiano es creer en la resurrección de Cristo, es creer que la muerte se toma en vida, la tristeza en gozo, la prueba en gracia. El cristianismo es luz y alegría.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en esta noche,
en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo;
muriendo destruyó nuestra muerte,
y resucitando restauró la vida.


Prefacio Pascual I


Palabra de Dios:

Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37-43

Sal 117, 1-2. l6ab-17. 22-23

san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

san Juan 20, 1-9

Comprender la Palabra

Vigilia Pascual

La Celebración de la Palabra de la Solemne Vigilia Pascual es extraordinaria, por el número de Lecturas Bíblicas (nueve) y por la estructura: A cada lectura del Antiguo Testamento le corresponde, además del Salmo responsorial, un momento de silencio meditativo y una Oración, en la que se recoge en forma de plegaria el mensaje de la Lectura. Cumplimos esta Noche lo que el mismo Señor Jesús hizo con los dos Discípulos de Enaús, mientras iban de camino, y con todos los discípulos reunidos en el Cenáculo, al atardecer el Día de Pascua: Leer todo lo que se refiere a El en toda la Escritura, comenzando por la Ley y los Salmos y los Profetas.
La Celebración de la Palabra culmina con la Lectura del Evangelio, que viene precedida del canto del Salmo 117, el Salmo Pascual por excelencia. La Lectura Evangélica contiene la Buena Noticia: “HA RESUCITADO”. Noticia, que ilumina retrospectivamente y da sentido a todas las Lecturas precedentes: las del Antiguo y la del Nuevo Testamento.
La Resurrección de Cristo fue anunciada proféticamente: en el Acontecimiento del Éxodo -Pascua- judaico (3ª Lectura); en la liberación de la muerte de Isaac (2ª Lectura); en la Creación del Cosmos y del Hombre, presagio de la Nueva Creación, inaugurada en la Resurrección de Cristo. La Resurrección de Cristo acontece misteriosamente, sacramentalmente, en el Bautismo (1ª Lectura del N. T).
Las Lecturas de esta Noche nos preparan para celebrar solemnemente los dos grandes Sacramentos Pascuales: el Bautismo y la Eucaristía.
Domingo de Pascua

Las Misas del Día del Domingo de Pascua en la Resurrección del Señor -el Domingo primordial- son como extensiones de la Solemne Vigilia Pascual.
La Lectura del Evangelio es continuación del Relato de la Pasión -Sepultura del Señor, que escuchábamos en la Celebración Principal del Viernes Santo. El momento culminante del Relato Evangélico es la Fase final -Buena Noticia-: “Que El HABÍA DE RESUCITAR DE ENTRE LOS MUERTOS”, según las Escrituras, “que hasta entonces no habían entendido” los discípulos. El que ha resucitado no es un cualquiera, sino Aquél, a quien Dios ha acreditado como Mesías, Salvador, Resurrección.
La respuesta de los Apóstoles Juan y Pedro nos la resume el Evangelista con dos palabras: “Vió y creyó”: Vieron el sepulcro vacío y creyeron la Palabra de Dios.
Las dos Lecturas precedentes son solemnes testimonios de los dos grandes Apóstoles Pedro (1ª Lectura) y Pablo (2ª Lectura). Uno y otro nos hacían el Acontecimiento de la Pascua de Cristo por su Resurrección de la muerte. Los dos Apóstoles son videntes, creyentes, testigos, del Señor Jesús Resucitado. En su testimonio se funda la Fe de la Iglesia de todos los tiempos. . El Acontecimiento de la Pascua es nuestra Salvación: “Los que creen en Él reciben por su Nombre el Perdón de sus pecados” (1ª Lectura). “Habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios'” (2ª Lectura).

Avelino Cayón


celebrar mejor


La Octava de Pascua

“Los ocho primeros días del tiempo pascual constituyen la octava de Pascua y se celebran como solemnidades del Señor”. Son una evocación continuada e intensa de la Resurrección del Señor, a través de la lectura de las apariciones, narradas por los cuatro evangelistas. Se descubre en ellas una intención ordenada y sucesiva de los hechos: la aparición de Jesús resucitado a las mujeres (Mt 28,815), a María Magdalena (Jn 20,11-18) -¿son dos o se trata de la misma aparición en la mañana misma de la resurrección?-, a los discípulos de Emaús (Le 24,13-35), a los apóstoles reunidos en el cenáculo (Lc 24,35-48) -ambas en la tarde de aquel día-, a los discípulos junto al lago de Tiberíades (lo 21,1-14)la tercera aparición estando los discípulos reunidos-, y la síntesis de todas las apariciones: a María Magdalena, a los dos de Emaús y a los Once reunidos (Mc 16,9-15). “Oh Dios, que todos los. años nos alegras con la solemnidad de la resurrección del Señor; concédenos, a través de la celebración de estas fiestas, llegar un día a la alegría eterna”. La primera lectura está tomada de los Hechos de los Apóstoles: La experiencia de los discípulos que “comieron y bebieron con el Resucitado”, que “eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones” y “todos pensaban y sentían 10 mismo” y reunidos en oración con María esperaban la manifestación del Espíritu, es el modelo de los cristianos de todos los tiempos.
Originariamente la octava de pascua fue concebida como una octava del Bautismo, para asegurar a los neófitos una catequesis postbautismal y orar por los nuevos miembros de la Iglesia. Este aspecto aparece destacado en las antífonas y en la oración de la Misa. “Les dio a beber agua de prudencia; apoyados en ella no vacilarán, los ensalzará para siempre. Aleluya. “Señor. Dios, que por medio del bautismo haces creer a tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal vivir siempre con la fe que profesaron”. “Oh Dios, que has reunido a pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede a lo que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida”. “Oh Dios, que con la abundancia de tu gracia no cesas de aumentar el número de tus hijos, mira con amor a los que has elegido como miembros de tu Iglesia, para que, quienes han renacido por el bautismo, obtengan también la resurrección gloriosa”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Hechos 2,14-22-23. Dios resucitó a este Jesús y todos nosotros somos testigos.

Mateo 28,8-15. Id a comunicar a mis hennanos que vayan a Galilea, allí me verán.

Martes 3:

Hechos 2,36.4 l. Convertíos v bautizaos todos en nombre de Jesucristo.

Juan 20,11-18. He visto al Señor y ha dicho esto.

Miércoles 3:

Hechos 3,1-10. Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar.

Lucas 24,13-38. Reconocieron a Jesús al partir el pan.

Jueves 3:

Hechos 3,11-26. Matásteis al autor de la vida; pero Dios le resucitó de entre los muertos.

Lucas 24,35-48. Estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día.

Viernes 3:

Hechos 4,1-12. Ningún otro puede salvar.

Juan 21,1-14. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da. y lo mismo el pescado.

Sábado 3:

Hechos 4,13-21. No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído.

Marcos 16,9.15. Id al mundo entero y predicad el Evangelio.



Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa – 09/04/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
COMIENZA LA SEMANA SANTA

Con el domingo de Ramos comienza la Semana Santa, el período más intenso y significativo de todo el año litúrgico. En ella se celebra el acontecimiento siempre actual, sacramentalmente presente y eficaz, de la pasión, muerte y resurrección del señor. La Semana Santa, que culmina con el festivo “Aleluya” de Pascua, se abre con el episodio de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén. Agitando palmas y ramos de olivo se revive en la procesión el triunfo de Cristo. Pero estas aclamaciones de alegría durarán poco tiempo, pues enseguida resonarán las notas dolorosas de “la pasión de Jesús y los gritos hostiles contra él, que a pesar de ser inocente, fue condenado a la muerte de cruz. Muchos de los que hoy gritan “hosanna” el viernes gritarán “crucifícalo”.

Mueve a meditación contemplar a Jesús sentado sobre un pollino, en medio de tanto tumulto y aclamaciones y ramos agitados. Jesús sabe a donde va, por eso avanza entra la multitud con ánimo sereno. Es consciente de que los aplausos del domingo de ramos se tornarán en silencio, insulto o petición de muerte dentro de pocos días.

Hoy comienza de nuevo los días de la Pasión con los mismos papeles y actores que el año 33: los espectadores indiferentes, los que se lavan las manos siempre, los cobardes que afirman no conoce a Cristo, los verdugos con sus látigos y reglamentos. Y la misma víctima dolorida, infinitamente paciente y llena de amor, que dirige a todos su mirada de interrogación, de ternura, de espera. Y se siguen distribuyendo los papeles, para que empiece el drama. ¿Quién interpreta a Simón de Cirene? ¿Quién quiere ser Judas? ¿Quién va a hacer de Verónica?

La pasión no basta con leerla en el texto evangélico; hay que meditarla, asumirla, encarnarla en la propia vida pudiendo ser el actor que queramos.

Entremos, pues, en la Semana Santas; entremos en el Misterio Pascual que hoy se inicia, disponiéndonos a vivir estos días en sintonía perfecta con Cristo.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, señor nuestro, se entregó a la muerte por los pecadores,
Y aceptó la injusticia de ser contado entre los criminales.
De esta forma, al morir, destruyó nuestra culpa,
Y, al resucitar, fuimos justificados.


Prefacio


Palabra de Dios:

Isaías 50, 4-7

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

san Marcos 15, 1-39

Comprender la Palabra

Este Domingo, 6º de Cuaresma, tiene un doble título: Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor. Si se hace Entrada Solmene procesional, se lee antes el Relato de la Entrada triunfal del Señor en Jerusalén, “seis días antes de la Pascua”.
Pero lo más notable, este Domingo, el primer Día de la Semana Santa, e la Lectura de la Pasión del Señor (este año, ciclo B, según San Marcos). El Relato de la Pasión del Señor se interrumpe después de la lectura de la Muerte y Sepultura del Señor. Y se reanudará en la Noticia de la Resurrección del Señor el próximo Domingo, Solemnidad de la Pascua, en la Solemne Vigilia Pascual.
La Resurrección del Señor es el Acontecimiento culminante, no sólo de la Pasión del Señor, sino también de toda su Vida Salvifica. De su Ministerio Mesiánico. El Acontecimiento de la Pascua ilumina retrospectivamente y finaliza toda la Vida de Cristo.
Antes de entrar en la pasión el Señor convoca a sus discípulos en Galilea para encontrar con ellos después de su Resurrección. Y afirma solemnemente su Resurrección ante del Sanedrín, que va a condenarlo a muerte.
El Acontecimiento de la Pascua de Cristo, por su Muerte y Resurrección, fue anunciado proféticamente, v.gr.; en el Libro de Isaías (1ª Lectura) “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban..no oculté el rostro a insultos y salivazos ..pero sé que no quedaré avergonzado” (Resurrección). Y también en el Salmo 21: “Se burlan de Mi…me taladran las manos y los pies…se reparten mi ropa..pero contaré tu fama a mis hermanos” (Resurrección).

JUEVES SANTO

La Misa Vespertina del Jueves Santo está ya fuera de la Cuaresma y nos introduce en el Santísimo Tríduo Pascual, que comienza con el atardecer de Jueves Santo. La Celebración lleva como título “en la Cena del Señor”, es decir, en la Conmemoración-aniversario-de la Institución de la Cena del Señor. San Pablo denomina la Eucaristía “Cena del Señor”. En la 2ª Lectura escuchamos el relato de la Institución de la Eucaristía: la palabras consagratorias sobre el pan y sobre el cáliz y el mandato institucional: ”Haced esto (la Cena Pascual judaica en conmemoración del Éxodo) en memorial de Mí”, es decir, de su Éxodo, de su Pascua. A este Éxodo (salida) o Pascua (Paso) se refiere San Pablo, cuando nos dice: “Cuántas veces coméis de este Pan u bebéis de esta Copa anunciáis la Muerte (y la Resurrección) del Señor”.A este momento – Éxodo, Pascua-, que condensadamente celebramos en el Misterio de la Eucaristía y que distendidamente celebramos en los tres días de la Solemnidad de la Pascua, se refiere el Apóstol San Juan al comienzo de la Lectura del Evangelio: “Antes de la Fiesta de Pascua (la Pascua Judaica), sabiendo Jesús que había llegado la Hora de pasar de este mundo al Padre (la Pascua de Cristo), habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo”. E insiste poco más abajo: “Sabiendo Jesús…que venia de Dios a Dios volvía “.
Esto es lo que celebramos en el Triduo Pascual y anticipadamente en la Misa Vespertina del Jueves Santo. En una relectura cristiana del Libro del Éxodo (1ª Lectura) podemos entender las palabras finales de la Lectura como pronunciadas para nosotros: “Este será un Día – el Triduo Pascual- memorable para vosotros y lo celebraréis como fiesta del Señor”. En las palabras pronunciadas sobre el pan y sobre el vino: “Mi Cuerpo, entregado…mi Sangre, derramada…(Muerte) por vosotros” es decir, en beneficio de vosotros (Resurrección) el Señor nos expresa la entrega de su Persona, de su Vida (la Persona en su Vida) por amor a nosotros hasta la Muerte, hasta la Resurrección; Entrega vivida como Ofrenda al Padre-Sacrificio-Y en el gesto sorprendente del Lavatorio de los pies nos explica como Él ha vivido su entrega-Ofrenda, Sacrificio-en el servicio esmerado a todos. Así El es el Señor-Servidor.



Avelino Cayón


Comprender la Palabra


Viernes Santo

La Celebración, así llamada de la Pasión del Señor es la principal celebración de este Día, el Primero del Santísimo Triduo Pascual.
Escuchamos el Relato de la Pasión según San Juan es el único de lo cuatro Evangelistas, que estuvo al pide de la cruz y fue testigo ocular de la Muerte del Señor.
La lectura del Relato de la Pasión se interrumpe después de la narración de la Sepultura del Señor; y se reanudará con la Buena Noticia de la Resurrección en la lectura del Evangelio en las Misas del Día del Domingo de Pascua.
El Evangelista San Juan pone de relieve la Majestad de Cristo en los diversos momentos del Relato. Así en el diálogo con Pilato, en la Crucifixión. Más aún, la Divinidad de Cristo transparente en la humillación, en la ignominia, que sufre en su humanidad. Así cuando retroceden y caen ante El los que van a prenderle al responder Jesús, diciendo “YO SOY”.
El Relato de la Pasión del Señor viene precedido del Poema del Servidor de Dios, meditación de la Pasión del Futuro Mesías, Cristo, anunciada proféticamente. También el Salmo, que sigue a continuación, es meditación de la Pasión, puesta en boca del mismo Cristo en forma de plegaria. Tanto el Poema como el Salmo nos descubren el sentido expiatorio – purificativo, liberador, renovador- que tiene la Pasión de Cristo. También la 2ª Lectura, breve párrafo de la Carta a los Hebreos, nos declara el sentido salvífico de la Muerte de Cristo.
Si el Relato de la Pasión culmina con la Resurrección, también la Resurrección se vislumbra en las obras dos Lecturas y en el Salmo.
Lo que escuchamos en las Lecturas Bíblicas lo contemplamos en la imagen del Crucificado, que se nos muestra y que veneramos.




Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 42,1-7. No gritará, no voceará por las calles.
Juan 12,1-11. Déjala, lo tenía guardado para el día de mi sepultura.

Martes 3:

Isaías 49,1-6. Te hago luz de las naciones para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
Juan 13,21-33.36-38. Uno de vosotros me va a entregar…No cantará el gallo antes e que me hayas negado tres veces.


Miércoles 3:

Isaías 50,4-9. No me tapé el rostro ante ultrajes.
Mateo 26,14-26. El Hijo del hombre se va, como está escrito; pero ¡ay del que va a entregarlo!

Jueves 3:

Éxodo 12,1-8.11-14. Prescripciones sobre la cena pascual.
1Corintios 11,23-26. El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo.
Juan 13,1-15. Los amó hasta el extremo.

Viernes 3:

Isaías 52,13-53,12. El fue traspasado por nuestras rebeliones.
Hebreos 4,14-16;5,7-9 Aprendió a obedecer y se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación.
Juan 18,1-19,42. Lo crucificaron, y con él a otros dos.

Sábado 3:



Domingo de la 5ª semana de Cuaresma. – 02/04/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
ACTUALIDAD DEL MENSAJE DEL PROFETA JEREMÍAS

En la liturgia de este domingo se lee un bello texto del profeta Jeremías, hombre de espíritu grande y ánimo delicado y sensible, que vivió uno de los mayores dramas de su tierra y de su pueblo: el asedio y rendición de Jerusalén a manos del rey Nabucodonosor y la posterior deportación a Babilonia. Jeremías se quedó en Judá con el pueblo pobre y miserable para transmitirle su palabra de consuelo. Las lamentaciones y consolaciones de Jeremías le convierten en un profeta muy actual. ¡Qué oportunas son siempre las palabras de consuelo, tanto a nivel comunitario como individual! Lograr descanso y alivio en la pena que aflige y oprime el ánimo es vivir en consolación.

Jeremías mide la historia con el metro divino; sabe que aquella tragedia enorme no es el fin de la historia de la salvación. Por eso en medio del desastre nacional y de la dispersión política y social, anuncia una restauración, una renovación espiritual, una alianza nueva con el “resto” del pueblo pobre que pervive sin patria, sin rey y sin templo.

La “alianza nueva” predicada por Jeremías supone ante todo el perdón de los pecados: Dios concede una amnistía general (“amnistía viene de la palabra griega “amnesia”, que significa olvido, perdón). Dios perdona siempre las infidelidades y actúa como si las culpas jamás hubiesen sido cometidas. Oír este mensaje fue de gran consuelo para el antiguo pueblo judío. Y saber que es vigente esta iniciativa divina produce paz y gozo a los miembros del nuevo pueblo que es la Iglesia. Todas las páginas de la historia de la salvación comienzan con una clara proclamación del “arnor de Dios” operante.

A nadie debe extrañar que en este tiempo santo de Cuaresma se acentúe y concentre la oferta de perdón y consuelo que Dios ofrece a quien se deja revisar por su Palabra y acepta su amor como manantial de nuestros amores. Es preciso vivir este período con sinceridad penitencial para situarnos, radicalmente entre la esclavitud o la libertad.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo fue la primacía de este trigo, él el único que escapó de la maldición, precisamente cuando quiso hacerse maldición por nosotros. Es más, venció incluso a los agentes de la corrupción, volviendo por sí mismo a la existencia libre entre los muertos. De hecho resucitó derrotando la muerte, y subió al Padre como don ofrecido, cual primicia de la naturaleza humana, renovada en la incorruptibilidad.

San Cirilo de Alejandría. Comentario sobre el libro de los Números


Palabra de Dios:

Jeremías 31,31-34

Sal 50, 3-4.12-13. 14-15

carta a los Hebreos 5, 7-9

san Juan 12,20-33

Comprender la Palabra

En este Domingo 5º de Cuaresma se intensifica la conmemoración del Misterio Pascual, que anticipadamente celebramos.

Reiteradamente el mismo Cristo, con diversas expresiones, nos anuncia la inminencia del Acontecimiento de su Pascua (Paso), en la Lectura del Evangelio. “Ha llegado la Hora nos dice de que sea glorificado el Hijo del hombre”. Repetidamente se ha referido el Señor -y también el Evangelista a esta HORA: la Hora de la Glorificación, la Hora de la Muerte Gloriosa; la Hora de pasar (Pascua) a la Vida Gloriosa por la Resurrección de la muerte. La Resurrección es lo que Jesús le pide al Padre, diciendo: “Padre glorifica tu Nombre” = Manifiesta tu poder, glorificándome. “Lo he glorificado y volveré a glorificarlo” Responde la Voz Misteriosa, que en este momento solemne se hace audible, como en otros momentos solemnes: el Bautismo del Señor, su Transfiguración.
Vuelve el Señor a referirse al Misterio de su Pascua con la imagen “del grano de trigo, que cae en la tierra y muere.. para dar mucho fruto (Resurrección), e insiste: “Cuando Yo sea elevado sobre la tierra elevado en la cruz (muerte), elevado a la Gloria (resurrec¬ción) atraeré a todos hacia Mí”. Mientras que “el Príncipe de este mundo causante del pecado y de la muerte) va a ser echado fuera” Y también, refiriéndose incluso a Sí mismo: “El que se aborrece a sí mismo (muerte) se guardará para la vida eterna” (Resurrección).
“Queremos ver a Jesús” Pretenden unos gentiles. Parece que su deseo no obtiene debida respuesta. Pero la respuesta viene dada en todo lo que sigue: le verán glorificado por su Resurrección de la muerte; lo verán a la luz de la fe y en la Visión Beatffica.
El Autor de la Carta a los Hebreos nos resume el Misterio Pascual en la 2ª Lectura: “el que aprendió, sufriendo, a obedecer, ha sido llevado a la consumación es decir, a la perfección de su Humanidacipor la Resurrección Gloriosa y se ha convertido para todos los que le obedecen en Autor de salvación Eterna” ‘
“Los que le obedecen “son justamente aquellos, a los que el Profeta Jeremías contempla en su Visión: los que pasan (Pascua) a ser el Pueblo definitivo de Dios, la Nueva Humanidad.



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alegría (III)


El domingo se reviste de la alegría de la celebración eucarística, enseñándonos a alegrarnos siempre en el Señor, a gustar la alegría del encuentro fraterno y de la amistad; a compartir la alegría recibida como don (cf. Dies Domini, 55 58).
Sería un contrasentido para quien participa en la Eucaristía dejarse dominar por la tristeza. La alegría cristiana no niega el sufrimiento, las preocupaciones, el dolor; sería una ingenuidad. El llanto al sembrar nos enseña a vislumbrar la alegría de la siega. El sufrimiento del Viernes Santo espera el gozo de la mañana de Pascua.

La Eucaristía educa a gozar junto con los otros, sin retener para sí mismo la alegría recibida como don. El Dios con nosotros y para nosotros pone el sello de su presencia en nuestras tristezas, en nuestros dolores, en nuestros sufrimientos. Llamándonos a entrar en comunión con Él, nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos nosotros también consolar a aquellos que se encuentran en cualquier tipo de aflicción (cf. 2 Cor 1,4).


Sugerencias y propuestas, n. 30

celebrar mejor


Domingo de Ramos

E1 próximo domingo, último domingo de Cuaresma, denominado “Domingo de Ramos en la Pasión del Señor” inauguramos la Semana Santa, que “tiene la finalidad de recordar la Pasión de Cristo desde su entrada mesiánica en Jerusalén”. Jesús entra y toma posesión de su ciudad, pero no como un guerrero que avanza con su ejército, sino como un Mesías humilde y manso. La procesión de los ramos, rito de entrada de la misa, es en honor de Cristo rey, y su característica es el júbilo, anticipo de la Pascua. Por eso los ornamentos son rojos y se cantan himnos y aclamaciones a Cristo. Se empezó a celebrar en Jerusalén. La peregrina gallega Egeria la describe en su “Diario de viaje” hacia el año 380: “…al acercarse la hora undécima (las cinco de la tarde) se lee el pasaje del Evangelio en que los niños con ramos y palmas acudieron al Señor diciendo: “Bendito sea el que viene en nombre del Señor”. E inmediatamente se levanta el obispo con todo el pueblo, y entonces, desde lo alto del monte de los Olivos, se viene, todo el mundo a pie. Todo el pueblo va delante del Obispo, al canto de himnos y antífonas, respondiendo siempre: ‘Bendito sea el que viene en nombre del Señor’. Todos los pequeños de la región, hasta los que no pueden andar por ser demasiado pequeños y a quienes llevan sus padres en brazos, todos tienen ramos, unos de palmeras, otros de olivos; y así se escolta al obispo a la manera que se escoltó al Señor aquel día. Desde lo alto del monte hasta la ciudad, y desde allí hasta la Anástasis (la Iglesia donde se contiene el Santo Sepulcro) atravesando toda la ciudad, toda la gente hace todo el camino a pie, incluso las mujeres e incluso los altos personajes, todos escoltan al obispo diciendo la respuesta; se va así muy despacio, muy despacio para no fatigar a la multitud de modo que ya ha caído la tarde cuando se llega a la Anástasis. Llegados allí, aun siendo tarde, se hace, sin embargo, el lucernario y después todavía una oración a la Cruz y se despide al pueblo”. Con todo, el centro de la celebración lo va a ocupar el relato de la pasión del Señor de la liturgia de la Palabra de la Misa. Este es el gran tema que la Iglesia medita a lo largo de todo este domingo, pórtico de la Semana Santa.



J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:

Daniel 133 9.15 17.19 30.33 62. Tengo que mo¬rir siendo inocente.

Juan 8,1 11. El que esté sin pecado, que te tire la primera piedra.


Martes 3:

Números 21,4 9. Los mordidos de serpiente que¬ darán sanos al mirar la serpiente de bronce.

Juan 8,21 30, Cuando levantéis el Hijo del Hom¬bre sabréis que soy yo.

Miércoles 3:

Daniel 3,14 20,91 92.95. Historia de los tres jóvenes en el horno. Dios premia su fidelidad, librándoles de las llamas.

Juan 8,31 42. Si os mantenéis en mi palabra. Dice Jesús, seréis de verdad discipulos míos.

Jueves 3:

Génesis 17,3 9, Seréis padres de muchedumbre de pueblos.

Juan 8,51 59. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo al ver mi dia.


Viernes 3:

Jeremías 20,10 1 3. Oía el cuchicheo de la gente, dice el profeta, pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado.

Juan 10.3 1 42. Quieren esperar a Jesús porque dice que es Dios. El Padre está en él y él en el Padre,


Sábado 3:

Ezequiel 37,21 28. Los haré un solo pueblo.

Juan 11,45 57. Jesús debia morir para reunir a los hijos de Dios dispersos.



Domingo de la 4ª semana de Cuaresma. – 26/03/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA CRUZ DE CRISTO, SALVACIÓN DEL HOMBRE

E1 cuarto domingo de Cuaresma es el domingo “laetare”, es decir, de la alegría. En medio del rigor penitencial y de la austeridad de la Cuaresma el cristiano vive la eucaristia dominical con un gozo sereno al saber que Dios le ama.

En este ambiente y con la perspectiva de la Pascua se nos presenta el tema de la cruz de Cristo y los grandes temas de la historia de la salvación: la infidelidad del antiguo pueblo de Israel y la fidelidad absoluta de Dios; el pecado del mundo y el amor infinito de Dios, que por su misericordia nos ha entregado al Hijo para que el mundo se salve por él.

El libro de las Crónicas nos recuerda que la infidelidad de los jefes de los sacerdotes y del pueblo israelita es la raíz de la desolación, de la injusticia y del destierro. Dios no responde sólo con el castigo sino con la esperanza del perdón, pues él no quiere la muerte, sino la vida y por eso no abandonará nunca a su pueblo.

El texto evangélico de hoy, que narra la parte conclusiva del coloquio nocturno de Jesús con Nicodemo, es clave definitiva para leer en profundidad el sentido del actuar de Dios en la historia y para comprender el fin último de la encarnación del Hijo del hombre, que es alzado en la cruz, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

¿Cuál es elmotivo de lapasión y de la cruz de Cristo? Es el amor de Dios, que se ha mostrado atento a la suerte del mundo y de la humanidad pecadora hasta el punto de entregar a su propio Hijo unigénito a la muerte de cruz. El amor misericordioso de Dios tiene, pues, una finalidad salvífica.

La segunda parte del evangelio presenta el tema del “juicio”. Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. La oferta de salvación es gracia, puro don de la riqueza del Padre y efusión de su bondad. El juicio es presentado por el evangelista San Juan bajo la categoría de la luz, que se acoge o rechaza. Los creyentes son los que aceptan la luz, la oferta de salvación de Dios que es Jesucristo. Los incrédulos son los que aman las tinieblas y obran el mal rechazando el don de Dios y auto excluyéndose de la salvación.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz,
para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida,
y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Prefacio de la Exaltación de la Santa Cruz


Palabra de Dios:

Crónicas 36, 14-16. 19-23

Sal 136, 1-2. 3. 4. 5. 6

san Pablo a los Efesios 2, 4-10

san Juan 3, 14-21

Comprender la Palabra

Durante la Cuaresma nos preparamos para celebrar el Misterio de la Pascua, en la Solemne Vigilia Pascual. Y nos preparamos anticipándolo cada domingo de Cuaresma. Anticipamos el Misterio Acontecimiento de la Pascua de Cristo de nuestra Pascua en Cristo , evocándolo, v. gr., en las Lecturas Bíblicas.
En la Lectura del Evangelio escuchamos: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único… para que el mundo se salve por ÉL” En el fondo de estas palabras resuenan aquellas otras del mismo Cristo, en las que nos describe, como una órbita, el Misterio de su Pascua (Paso): “Salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundoy vuelvo al Padre”.El que descendió sin nosotros Misterio de Encarnación asciende con nosotros Misterio de Glorificación por su Resurrección de la muerte .
Y el Apóstol San Pablo (2ª Lectura) nos declara: “Dios… estando nosotros muerlos por los pecados, nos ha hecho vivir con Cristo ” ¿ Cómo? “Nos ha resucitado con Cristo Jesús y nos ha sentado en el cielo con Él”. Recuerdan estas palabras expresivas de nuestra Pascua en Cristo aquellas otras del mismo Cristo: “Volveré y os llevaré conmigo, para que, donde estoy Yo, esteis también vosotros “. Y esto “es don de Dios “. Insiste el Apóstol.
El Misterio de la Pascua de Cristo y de nuestra Pascua en Cristo fue anunciado proféticamente en acontecimientos precedentes, en el Antiguo Testamento. V gr, en la Liberación de los cautivos, deportados a Babilonia; liberación, que los Profetas de la Epoca (unos quinientos años antes de Cristo) anuncian como un Nuevo Exodo. En efecto, los que un díafueron llevados cautivos a Babilonia “por haber multiplicado sus iniquidades”. recibieron esta alegre noticia: “El año primero de Ciro, rey de Persia… movió el Señor el espíritu de Ciro “, que mandó publicar el decreto de liberación: “Quien de vosotros pertenezca al Pueblo del Dios de Judea sea su Dios con él y suba”: suba Exodo=salga; Pascua=pase , desde las bajas llanuras de Mesopotamia a la altiplanicie de Judea (Iª Lectura).
Al comienzo de la Lectura del Evangelio el mismo Cristo nos anuncia de entrada el Misterio de su Pascua, significado en el estandarte, que Moisés levantó en el Desierto: Cristo, exaltado (humillado) en la Cruz; Cristo exaltado (glorificado) en el cielo.



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alegría (II)


Una expresión de la alegría del corazón es el canto, que no es simplemente un embellecimiento exterior de la celebración eucarística (cf. IGMR, 39,Dies Domini, 50; Quirógrafo para el centenario del Motu Proprio “Tra le sollecitudini” sobre la música sacra).

La asamblea celestial, con la que se une la asamblea eucarística celebrando los sagrados misterios, canta con alegría las alabanzas del Cordero inmolado que vive para siempre, porque con Él ya no hay más luto, ni llanto, ni lamento.
Cantar la Misa y no simplemente cantar en la Misa, nos permite experimentar que el Señor Jesús viene a hacer comunión con nosotros “para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría sea plena” (cf. Jn 15,11; 16,24; 17,13). ¡Nos colmarás de alegría, Señor, con tu presencia!


Sugerencias y propuestas, n. 30

celebrar mejor


Los tres sentidos del ayuno

E1 ayuno, como signo expresivo religioso, es una constante en las páginas del Antiguo y del Nuevo Testamento: Los ayunos de los grandes orantes penitentes, los ayunos del pueblo de Dios con ocasión de celebraciones penitenciales, el ayuno de Cristo en su cuarentena del desierto de Judea.
El ayuno cuaresmal, reducido hoy a un sólo día, el Miércoles de Ceniza, junto con la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, debe ser observada como signo, que expresa y fomenta la actitud penitencial de partir el propio pan con el hambriento. Ayunamos para dar. Así mostramos en nosotros mismos el ayuno es como un sacramento el rostro compasivo de Dios Padre en su Hijo Jesucristo, que, “siendo rico se hizo pobre para enriquecemos con su pobreza”.
Pero el ayuno penitencial cuaresmal es también signo expresivo de nuestra hambre de los bienes de allá arriba. Nos privamos del alimento perecedero, porque apetecemos el Pan de la vida, el Pan imperecedero, el Pan de la Palabra que sale de la boca de Dios. Así hacemos presente en nosotros al mismo Cristo, cuya única comida era hacer la voluntad del Padre.

Y por último el ayuno del Viernes Santo, que puede prolongarse durante el Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual. No es, como pudiera parecer, ayuno penitencial, sino de otra índole: es el ayuno del que está entristecido por la ausencia del ser querido y anhela su retomo para festejarlo copiosamente. La Iglesia ayuna ese día como signo expresivo de dolor, porque le ha sido arrebatado el Esposo en expresión del mismo Cristo ; y también como signo expresivo del deseo ardiente de volver a encontrarse con Él, cuando Él venga de nuevo en la Noche y entonces según sus propias palabras , “nos hará sentar a la mesa y él mismo nos irá sirviendo” …Esto es lo que acontece en la Eucaristía de la Vigilia Pascual, con la cual se rompe el ayuno pascual, como signo anticipativo del Banquete del Reino glorioso.
Con razón encarece la Iglesia el ayuno pascual, cuando dice en la Constitución Conciliar sobre Sagrada Liturgia: que “ha de celebrarse en todas partes el Viernes Santo… y aún extenderse, según las circunstancias, al Sábado Santo, para que de este modo se llegue al gozo del Domingo de Resurrección con ánimo elevado y entusiasta.


Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Isaías 65,17 21. Ya no se oirán gemidos ni llanto.

Juan 4,34 54. Anda, tu hijo está curado.

Martes 3:

Ezequiel 47,1 9.12, Por debajo del umbral del templo manaba agua e iba bajando; a cuantos toque este agua los salvará.

Juan 5,1 15 16. Al momento el hombre quedó sano.

Miércoles 3:

Isaías 49,8 15. He constituido alianza con el pueblo para restaurar el país.

Juan 5,17 30. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.

Jueves 3:

Exodo 32,7 14. Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo

Juan 5,3 1 47. Moisés, en quien tenéis vuestra espe¬ranza. será vuestro acusador.


Viernes 3:

Sabiduría 2,1 a. 12 22. Lo condenaremos a muerte ignominiosa.

Juan 7,1 2.10.25 30. Intentaban agarrarlo, pero todavia no había llegado su hora.

Sábado 3:

Jeremías 11,18 20. El profeta Jeremías habla del Mesías: cordero llevado al matadero.

Juan 7,40 53. El pueblo se pregunta quién es Jesús.



Domingo de la 3ª semana de Cuaresma. – 19/03/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA PURIFICACIÓN DEL TEMPLO

La escena de la expulsión de los vendedores y cambistas del templo de Jerusalén, que se lee en el evangelio de este tercer domingo de Cuaresma, ha sido motivo de inspiración para muchos pintores. Hay algunos cuadros y tapices muy elocuentes por su vivo realismo gráfico.

E inmediatamente surge la pregunta: ¿dónde está la no violencia de Cristo, que es el Príncipe de la paz?, ¿dónde está su caridad y su justicia? Se equivoca quien piense que la no violencia consiste en pronunciar palabras enfáticas y lisonjeras y en hacer ademanes corteses y diplomáticos. La no violencia es caridad que puede expresarse con un azote o mediante un beso. La no violencia es serenidad interior.

La presencia de los vendedores en el templo era un servicio bien montado para ahorrar tiempo y cansancio a quienes debian comprar palomas, ovejas y bueyes para el sacrificio. Los cambistas de dinero facilitaban las monedas válidas para la ofrenda ritual. Todo era conforme a la ley y el sistema establecido. Sin embargo, la frase de Jesús es enormemente significativa: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”. Lo que Jesús denuncia es el lugar donde se hablan instalado.

Es verdad que la casa de oración no puede ser lugar de ganancias. Todos los que entran en la iglesia en pos de riquezas o de honores o de tranquilidad o de seguridad o de beneficio personal es mercader que merece ser expulsado desde el genuino significado del “templo nuevo” de la presencia de Dios en medio de los hombres, que es Cristo. Su cuerpo crucificado y resucitado es el santuario de Dios, el lugar de la verdadera adoración, la casa del Padre, el centro del culto nuevo, el templo de la definitiva Alianza.

El gesto simbólico y profético de Jesús al purificar el templo significa que se debe pasar de una religión superficial e interesada a una vivencia pura de la fe pascual, de unas prácticas externas supersticiosas a un culto en espíritu y verdad.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno:
Te has dignado habitar en toda casa consagrada a la oración,
para hacer de nosotros, con la ayuda constante de tu gracia,
templos del Espíritu Santo, resplandecientes por la santidad de vida.
Con tu acción constante, Señor, santificas a la Iglesia, esposa de Cristo, simbolizada en edificios visibles,
para que así, como madre gozosa por la multitud de sus hijos,
pueda ser presentada en la gloria de tu reino.


Prefacio de la Dedicación de una Iglesia


Palabra de Dios:

Éxodo 20, 1-17

Sal 18, 8. 9. 10. 11

san Pablo a los Corintios l- 22-25

san Juan 2, 13-25

Comprender la Palabra

En los Domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma, en las Lecturas Bíblicas, se nos muestra con todo su relieve la línea (aspecto, dimensión) propia de cada ciclo. Este año (ciclo B) la línea relevante es la Pascual.

La Cuaresma es Tiempo de preparación para celebrar la Pascua. Y nos preparamos para celebrarla, en la Solemne Vigilia Pascual, anticipándola, ensayándola.

Notemos que el Episodio de la Expulsión de mercaderes y cambistas del Templo de Jerusalén (Lectura del Evangelio) sucede con ocasión de la Pascua, la Pascua Judaica (“Se acercaba la Pascua de los judíos… mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua”).

El momento culminanle del Relato es la observación, que nos hace el Evangelista: “… pero Él hablaba del Templo de su Cuerpo”.

El gesto de expulsión de mercaderes y cambistas no es mero gesto de purificación; es un signo profético; nos anuncia que a partir del momento en que Él, Jesucristo, ha llegado, el Templo de Jerusalén y el culto de ofrendas y sacrificios de animales, ya no tienen razón de ser. El Templo definitivo será su Cuerpo su Persona “destruído” por la Pasión y Muerte de Cruz, y “levantado” del sepulcro por su Resurrección Gloriosa. Por tanto, apartir del Acontecimiento de la Pascua de Cristo (de su Paso de este mundo al Padre) Cristo será la Piedra angular (fundamental) del Templo, integrado de piedras vivas, en incesante construcción; la Cabeza del Cuerpo, integrado de muchos miembros, en incesante crecimiento.

Y en este Templo Cuerpo celebraremos, en la Solemne Vigilia Pascual (y dio tras día) el Acontecimiento findacional de la Pascua (Paso) de Cristo y de nuestra Pascua (Paso) en Cristo. Expresaremos así, en la Celebración, el culto existencial de Cristo, y de nosotros en comunión con Él, al Padre con el cumplimiento de la Ley de Dios: el Decálogo (1ª Lectura); la Ley Evangélica, la Ley de la Pascua (Paso). Al comienzo del Decálogo se nos advierte: “Yo soy el Señor tu Dios, que te saqué de País de Egipto, de la esclavitud”. Es pues la Ley de la libertad (que libera); la Ley Pascual. Y esta Celebración, este culto, del Templo Cuerpo de Cristo es el gran “Signo “, que pedían los judíos (“¿ Qué signos nos muestras para obrar así?’); el gran Signo, en que trasparece “la sabiduría”y “e1poder’ de Dios en Cristo (2ª Lectura),



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Alegría (I)


Por esencia, la alegría cristiana es participación en la gloria insondable, a la vez divina y humana, que se encuentra en el corazón del Cristo glorificado” (Guadete in Domino, II), y esta participación en la alegría del Señor “no se puede disociar de la celebración del misterio eucarístico” (ibídem, IV), de modo particular de la Eucaristía celebrada en el “Dies Domini”.

“El carácter festivo de la Eucaristía dominical expresa la alegría que Cristo transmite a su iglesia por medio del don del Espíritu. La alegría es, precisamente, uno de los frutos del Espíritu Santo (cf, Rm 14,17; Gal 5,22)” (Diez Domini, 56).

Diversos son los elementos que en la Misa subrayan la alegría del encuentro con Cristo y con los hermanos, ya sea en las palabras (piénsese en el Gloria, el prefacio), ya sea en los gestos y en el clima festivo (la acogida, los ornamentos florales y el uso del adecuado acompañamiento musical, según lo permite el tiempo litúrgico).


Sugerencias y propuestas, n. 30

al ritmo de la semana


San José, esposo de la Virgen María – 19 marzo

San José es “el hombre justo” que Dios dio por esposo a la Virgen Madre, “el servidor fiel y prudente que puso al frente de su familia, para que, haciendo las veces de padre cuidara a su único Hijo, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo nuestro Señor” (Prefacio). El esposo de María es guía seguro y amoroso, defensa y sostén en la pobreza del trabajo cotidiano (carpintero) y en la tormenta de la persecución (huida a Egipto). No se conserva ninguna palabra de San José, pero se dice de él que fue dócil a la voz de Dios: su silencio que acata la voluntad de Dios es más elocuente que muchas palabras. Su obediencia es extraordinaria, inspirada en una gran fe para admitir el prodigio de la virginidad de su esposa y madre a la vez, extraño y contrario a cualquier expectativa mesiánica de su tiempo. El Mesías será hijo de David porque José, desciende de David, del linaje de Abrahán, padre de los creyentes, había tomado como esposa, cumpliendo fielmente la ley, a una joven de linaje. José, el hombre justo y bueno, descubre el misterio de la presencia y de la acción de Dios en su esposa, y sabe situarse ante él, primero con el gesto de retirarse y luego obedeciéndole en la misión que se le confía. José fue guardían de Cristo y de su madre virgen, los dones más grandes que Dios podía confiar a un hombre. “Señor, protege sin cesar a esta familia tuya… y conserva en ella los dones que con tanta bondad le concedes”.


J. L. O.

Para la Semana

Lunes 3:
San José, esposo de la Virgen Maria, Se generalizó el culto a San José en los siglos XIV y XV, fruto de la devoción medieval a la Virgen María y al Niño Jesús.

2 Samuel 7,4 5a. 12 14a. 16. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

Romanos 4,13,16 18.22, Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza.

Mateo 1.16.18 21 24a. José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

o Lucas 2,41 51. Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

Martes 3:

Daniel 3,25.34 43. Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde.

Mateo 18.21 25. El Padre no os perdonará si cada cual no perdona dc corazón a su hermano.

Miércoles 3:

Deuteronomio 4,1.5 9. Guardad los preceptos y cumplitdlos.


Mateo 5,17 19. Quien cumpla los mandamientos y los enseñe será grande en el Reino de los cielos.


Jueves 3:

Jeremías 7,23 28. Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor su Dios,

Lucas 11,14 25. El que no está conmigo, está contra mi.

Viernes 3:

Oseas 14,2 10. No volveremos a llamar a Diosa la obra de nuestras manos.

Marcos 12,281h 34. El Señor nuestro Dios es el único Señor, y le amarás,

Sábado 3:
La Anunciación del Señor. Se celebra el “si” salvador del Verbo encarnado, Y el “si” generoso de la nueva Eva, virgen fiel y obediente.

Isaías; 7,10 14;8,10. Mirad, la Virgen está encima.

Hebreos 10,4 10. Está escrito en el libro: “Aquí estoy, en Dios, para hacer tu voluntad’ ,

Lucas 1,26 38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.



Domingo de la 2ª semana de Cuaresma – 12/03/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
LA SUBIDA CUARESMAL HASTA LA PASCUA

Dos lecturas de la misa de este segundo domingo de Cuaresma hablan de subir al monte, de ascender a la cima para vivir una experiencia religiosa o ver la gloria de Dios. Abrahán fué a un monte del país de Moría para sacrificar a su hijo lsaac. Cristo subió a una montaña alta con sus discípulos para transfigurarse ante ella. ¿Qué tiene de sagrado la altura? ¿Por qué hay que subir?

En la historia de las religiones los lugares altos se consideraban más próximos a la divinidad y eran espacios propicios para el sacrificio ritual y el encuentro con Dios. Los principales templos estaban en las cimas de las rocas o de las montañas. Y este sentido sagrado de la altura perdura y se percibe incluso en muchas iglesias, santuarios y ermitas cristianas, edificadas en los altozanos y colinas de nuestra geografía.

Abrahán sube al monte por imperativo del amor de Dios, que le promete una descendencia numerosa a la vez que le pide el sacrificio de su hijo. Abrahán es tentado en la altura y desde la fe vive una experiencia desconcertante, que acaba en bendición generosa por su fidelidad sincera. Del mismo modo que Abrahán, el cristiano en muchos niveles altos de la vida tiene que estar dispuesto a sacrificar el “Isaac” que lleva dentro, es decir, lo más vinculado a su experiencia personal, lo que más se quiere. El riesgo de la ascensión de la fe es el fiarse totalmente de las exigencias de la Palabra de Dios, frente a la evidencia de lo inmediato.

Cristo asciende al monte Tabor para transfigurarse delante de sus discípulos, revestirse de luz y revolarse como Hijo amado de Dios. Toda la vida de Jesús fue una subida hasta Jerusalén, que culminó en la ascensión dolorosa al calvario para morir crucificado. Al resucitar de entre los muertos posibilitó nuestra resurrección al final de la etapa terrena, después de tantas bajadas y subidas, caídas y puestas en pie, en la llanura de muchos quebrantos y desconciertos o en la altura que permite ver cercana la gloria de Dios.

Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, Señor nuestro, después de anunciar su muerte a los discípulos,
les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria,
para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas
que la pasión es el camino de la resurrección.


Prefacio


Palabra de Dios:

Génesis 22, 1-2. 9-13. 15-18

Sal 115, 10 y 15. 16-17. 18-19

san Pablo a los Romanos 8, 31b-34

san Marcos 9, 2-10

Comprender la Palabra

El Domingo Segundo de Cuaresma, en la Lectura del Evangelio, en los tres ciclos A, B y C, se lee el Relato de la Transfiguración del Señor, según el Evangelista correspondiente. Hay relación entre el Relato de la Transfiguración y el Relato de la Estancia o Travesía de Jesús en el desierto, que escuchábamos el Domingo Primero de Cuaresma.

¿A dónde conduce la Travesía de Jesús por el Desierto de este mundo, en el Ejercicio de su Ministerio Mesiánico, acosado por la Tentación de los Poderes Malignos Pasión y Muerte de Cruz ? Y la respuesta es: Hasta la Resurrección, que ya vislumbrábamos el Domingo pasado en el Servicio de los ángeles, y que es simbolizada anticipadamente en la Transfiguración. Consiguientemente podemos preguntarnos: ¿A dónde conduce nuestra travesía por el desierto de este mundo, en seguimiento de Cristo, en medio de pruebas (tentaciones), simbolizada en la Cuaresma anual (cuarenta días)? Y la respuesta será: A nuestra resurrección en Cristo, simbolizada en la Celebración anual del Zran Sacramento de la Pascua, en la Solemne Vigilia Pascual.

La 2ª Lectura, en los Domingos de Cuaresma advertíamos el Domingo pasado es clave de interpretación de las otras dos.

En la 2ª Lectura el Apóstol San Pablo nos dice: “El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la muerte por nosotros.., ” Sin duda tiene muy presente el Apóstol el Episodio narrado en la 1ª Lectura, en el que Dios sí perdonó a Isaac, escapando de la muerte en el último instante, en que Abraham iba a asestar el golpe mortal. Isaac, el Primogénito de Abraham, su hijo único, es imagen profético de Jesucristo, el Primogénito del Padre, su hijo único, librado de la muerte por su Resurrección Gloriosa.

Isaac es el descendiente, virtualmente es la Descendencia, que lleva en sí misma al Descendiente, Jesucristo, Transfigurado, Resucitado, “en quien todos los pueblos del mundo son bendecidos”, es decir, liberados de la muerte, resucitados, pues como nos recuerda el Apóstol “en Cristo Dios nos lo da todo “; “en Él somos justificados “, es decir, purificados, renovados, perfeccionados, glorificados.


Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Adoración (II)


Si en la celebración de la Eucarístia adoramos al Dios con nosotros y por nosotros, tal sentir del Espíritu debe prolongarse y reconocerse también en todo lo que hacemos, pensamos y obramos. La tentación, siempre insediosa, al tratar las cosas de este mundo, es la de doblar nuestras rodillas ante los ídolos mundanos y no solamente a Dios.
Las palabras con las que Jesús contradice las sugestiones idolátricas del diablo, en el desierto, deben verificarse en nuestro hablar, pensar y actuar cotidiano: “Al Señor; tu Dios, adorarás y a Él sólo darás culto”(Mt e, 10).
El dobra la rodilla ante la Eucarístia, adorando al Cordero que nos permite hacer la Pascua con Él, nos educa a no postrarnos ante ídolor construidos por manos de hombre y nos sostiene en el obedecer con fidelidad, docilidad y veneración ante aquel que reconocemos como único Señor de la Iglesia y del mundo.


Sugerencias y propuestas, n. 29

celebrar mejor


Los tres sentidos de la Cuaresma

La Cuaresma es como un trenzado de tres hilos conductores. Los tres hilos son tres sentidos principales. Estos tres sentidos que se manifiestan sobre todo en los domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma son estos: el sentido pascual, el sentido penitencial y el sentido bautismal. Estos tres sentidos, propios de toda Cuaresma, se acentúan uno u otro sucesivamente año tras año. Así, en la Cuaresma del año pasado se acentuó el sentido bautismal y en la Cuaresma del año que viene se acentuará el sentido penitencial, como en la Cuaresma de este año se acentúa el sentido pascual.
Veamos uno por uno este triple sentido o finalidad de la Cuaresma: Primero, el sentido pascual. La Cuaresma es el tiempo requerido, necesario, para prepararnos, sensibilizamos, para celebrar provechosamente el Misterio de la Pascua, el Misterio de Cristo muerto, sepultado y resucitado, el Misterio nuclear de nuestra fe, el Misterio de nuestra muerte resurrección en Cristo, que celebramos en la gran solemnidad del Triduo Pascual.

Segundo, el sentido penitencial. La Cuaresma es el tiempo en que los penitentes, separados de la comunión eclesial, intensifican su esfuerzo penitencial, ayudados por la pieg ría de la Iglesia, para ser reconciliados con la absolución sacramental y ser admitidos en el Banquete de la Pascua. Pero en Cuaresma todos somos penitentes, necesitados de la reconciliación y del perdón, que brotan del Misterio de la Pascua.
Y por último, el sentido bautismal. La Cuaresma es también el tiempo oportuno, en que intensifican su preparación los que van a ser bautizados y confirmados en la Noche de la Pascua, para participar también por vez primera en la Eucaristía. Pero no son ellos solos, todos somos catecúmenos en Cuaresma. Todos debemos prepararnos en Cuaresma como si empezáramos de nuevo a ser cristianos. Todos seremos rebautizados en la Vigilia Pascual por la aspersión del agua bautismal. Esa Noche la Iglesia entera nace de nuevo; todos somos neófitos, nuevas plantas.


Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Daniel 9,4b 10. Nos abruma la vergüenza por¬que hemos pecado contra ti,

Lucas 6,36 38. Perdonad y seréis perdonados.

Martes 3:

Isaías 1,10.16 19. Aprended a obrar bien, bus¬cad la justicia,
Mateo 23,1 12. Filos no hacen lo que dicen.

Miércoles 3:

Jeremias 19.18 20, ¡Venid y le heriremos!

Mateo 29,17 28. Lo condenarán a muerte.


Jueves 3:

Jeremias 17,5 10. Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor.


Lucas 16,19 31. Tú recibirás bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo mientras que tú padeces

Viernes 3:

Génesis 37,3 4.12 13a.17b 28. ¡Ahí viene el so¬ñador! ¡Venid, matémosle!

Mateo 21,33 43 46. Este es el heredero, ¡venid!, matémosle.

Sábado 3:

Miqueas 7,14 15.18~20. Arrojará al fondo del mar todos nuestros delitos.

Lucas 153 3.11 32. El hijo pródigo volvió a casa paterna reconociendo que habla pecado contra el cielo y contra su padre



Domingo de la 1ª semana de Cuaresma – 05/03/2006

Escrito por Administrador el . Posteado en Hoy Domingo

Comentario Pastoral
DILUVIO Y CONVERSIÓN CUARESMAL

Con el miércoles de ceniza comenzó la Cuaresma, corazón del año litúrgico que late por la fuerza y el sentido de la Pascua, cúlmen del credo cristiano. La Cuaresma es camino de preparación y pórtico de ingreso al misterio pascual. Este camino está estructurado bajo la tipología bíblica de los cuarenta días de Moisés en el Sinaí, los cuarenta años de Israel en el desierto, los cuarenta días de ayuno de Jesús antes de comenzar su vida pública. Desde la antigüedad el camino está dominado por la cruz de Cristo, que exige conversión y bautismo.

La Cuaresma es un tiempo propicio y favorable, una oferta de gracia, un período privilegiado para crear la primavera del espíritu pascual. La cuaresma debe ser una suma de experiencias interiores, una etapa esperanzada para mejor conocer a Cristo, un avanzar lento y sereno hacia Dios.

El leccionario bíblico de este primer domingo subraya dos aspectos de la misma realidad, el bautismo y la conversión, es decir, la acción salvífica y gratuita de Dios y la respuesta humana. Por eso el diluvio ha sido interpretado litúrgicamente como el gran bautismo de la humanidad, que fue recreada para establecer con Dios una nueva alianza.

En el evangelio se nos recuerda que Jesús vivió cuarenta días en el desierto, donde experimentó la soledad, el hambre y la tentación. Por su unión con el Padre salió victorioso de la prueba. En el cumplimiento de la voluntad de Dios reside la fuerza para vencer el mal y superar la tentación.

La Cuaresma es diluvio y es desierto. Diluvio que ahoga el pecado y mueve a construir el arca de salvación que permite ver el arco iris de la esperanza y es signo de que Dios está en paz con nosotros. Es desierto por la espiritualidad de despojo que se nos transmite, pues vivimos de paso hacia la tierra prometida, que es el cielo.

La conversión es el gran mensaje cuaresmal. Convertirse es mucho más que hacer penitencia o lograr privaciones momentáneas. La conversión verdadera es síntesis de toda la experiencia cristiana, explosión gozosa del deseo de Dios y cambio radical de los deseos egoístas del corazón.


Andrés Pardo


Para orar con la liturgia
Cristo, Señor nuestro, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento,
inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmaJ, y al rechazar las tentacio-
nes del enemigo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, cele-
brando con sinceridad el misterio de esta Pascua podremos pasar un día a la
Pascua que no acaba.



Palabra de Dios:

Génesis 9, 8-15

Sal 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9

san Pedro 3, 18-22

san Marcos 1, 12-15

Comprender la Palabra

Tres son las líneas (aspectos, dimensiones), que, formando una trenza, recorren las lecturas bíblicas de los Domingos de Cuaresma. La Línea Penitencial Cuaresma= Tiempo de conversión (ciclo C) ; La Línea Catecumenal Cuaresma ~ Tiempo depreparación para el Bautismo (ciclo A) ; La Línea Pascual Cuaresma Tiempo de de preparación para celebrar la Pascua (ciclo B, en el que estamos) . Las tres Líneas Cuaresmales confluyen en la Solemnidad de la Pascua: en la Solemne Vigilia Pascual.

En los Domingos de Cuaresma (conviene tenerlo presente) las tres lecturas bíblicas están correlacionadas, de modo que la segunda lectura, la del Apóstol, suele ser clave de interpretación de las otras dos.

La Solemne Vigilia Pascual, a la que prepara toda la Cuaresma, es predominantemente Celebración Bautismal (y Eucarística); el Bautismo es junto con la Eucaristía el gran Sacramento de la Pascua. A él se refieren las Lecturas Bíblicas de la prolongada Liturgia de la Palabra de la Noche Santa.

San Pedro (2′ Lectura) nos advierte que el Bautismo “que nos salva” es “Cruzar las aguas” (alusión al Arca de Noé sobre las aguas del Diluvio); es decir pasar (Pascua) de una situación de mundo corrompido a otra de mundo renovado; pasar de la situación del que sabe impuro a la del que se sabe purificado. Esto es lo que quiere decirnos el Apóstol con su abigarrada expresión “el Bautismo no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino EN IMPETRAR DE DIOS UNA CONCIENCIA PURA “, cumpliéndose así en nosotros el Misterio Pascual de “Jesucristo resucitado de entre los muertos”.

Después del Bautismo en el Jordón escuchamos en la Lectura del Evangelio “Jesús, empujado por el Espíritu Santo, fue al desierto, dejándose tentar por Satanás”. El Bautismo del Jesús en el Jordán no fue sino anuncio, anticipo, de su real y verdadero Bautismo, que consistió en sumergirse en las aguas (contra corriente) de su Ministerio Mesiánico, acosado incesantemente por el Tentador (las apetencias del Mal) hasta su emersión de las aguas de la muerte por su Resurrección Gloriosa, presagiada, en el Relato Evangélico, en “los ángeles, que te sirven”.

La travesía durante cuarenta días de Noé v sufamilia en el Arca (1ª Lectura) es anuncio profético de la travesía cuaresmal, bautismal, de Jesucristo y de Todos nosotros con Él,



Avelino Cayón


sugerencias litúrgicas

Adoración (I)


La postura que tomamos durante la celebración de la Eucaristía de pie, sentados, de rodillasreenvia a las actitudes del corazón. Hay una gama de vibraciones en la comunidad orante.
Si el estar en pie confiesa la libertad filial que nos ha donado el Cristo pascual, que nos ha liberado de la esclavitud del pecado, el estar sentados expresa la receptividad cordial de Maria, que sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra; y el estar de rodillas o profundamente inclinados indica el hacernos pequeños delante del Altísimo, delante del Señor (cf. Fil 2, 10).
La genuflexión ante la Eucaristía, como la hacen el sacerdote y los fieles (cf. IGMR, 43), expresa la fe en la presencia real del Señor Jesús en el Sacramento del altar (CIC, 1387)
Reflejando aqui abajo, en los santos signos, la liturgia celebrada en el santuario del cielo, imitamos a los ancianos: que “se postran ante el que está sentado en el trono, adorando al que vive por los siglos de los siglos” (AP 4,1 0).


Sugerencias y propuestas, n. 29

celebrar mejor


La Cuaresma de este año (ciclo B)

Las Lecturas bíblicas de los domingos del Tiempo de Cuaresma han sido escogidas cuidadosamente. En ellas encontramos el sentido de la Cuaresma, como tiempo de preparación. Quien dice preparación, dice anticipación, ensayo, entrenamiento.
La Cuaresma tiene una triple finalidad. La primera, ante todo, prepararnos para la celebración de la Solemnidad de la Pascua: (la Solemne Vigilia Pascual, en el Triduo Pascual en la Cincuentena Pascual). La segunda finalidad es la preparación intensiva de los catecúmenos, que serán bautizados en la Noche de la Pascua. Y la tercera finalidad era antiguamente preparar a los penitentes, que serían reconciliados con Cristo y con la Iglesia el Jueves Santo, para que participaran con todos en la celebración de la Pascua.
Estas tres preparaciones nos importan mucho a todos. Todos nos disponemos en Cuaresma a celebrar la Pascua en la Solemne Vigilia Pascual. Todos somos siempre cate ciurrenos, que necesitamos descubrir una y otra vez a Jesucristo, para darle nuestra adhesión en la Renovación del Bautismo en la Noche de la Pascua. Y todos somos también penitentes, necesitados de la reconciliación pascual.
El trenzado de estas tres preparaciones constituye la Cuaresma. Pero en los tres ciclos sucesivos A, B, C de Cuaresma se acentúan uno u otros aspectos. Así, por ejemplo, en el Ciclo B, en el que estamos este año, se acentúa el aspecto pascual (la preparación para la Pascua), como el año pasado (ciclo A) se acentuaba el aspecto catecumenal y el año que viene (ciclo C) acentuaremos el aspecto penitencial. Se trata de acentos en uno u otro aspectos, sin menoscabo de los otros.
En los comentarios, que vayamos haciendo a las Lecturas de los domingos de Cuaresma, para que así vayamos preparándonos, ensayando, entrenándonos.
Decimos que la Cuaresma nos prepara para celebrar el Misterio Pascual. Entiéndase en la Solemne Vigilia Pascual. La Cuaresma fue instituída como tiempo de preparación para celebrar la Solemne Vigilia Pascual. La Cuaresma no tendría sentido si no culmina en la Solemne Vigilia Pascual.



Avelino Cayón

Para la Semana

Lunes 3:

Levítico 9,2.11 -14. Juzgarás con justicia a tu prójimo.

Mateo 25,31-46. Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos, conmigo lo hicisteis.


Martes 3:

Isaías 55.10- 11. La palabra que sale de laboca de Dios no vuelve a Él vacia, sino que hace su voluntad.

Mateo 6,7- 15. El Señor enseñó a orar. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.


Miércoles 3:

Jonás 3, 1- 10. Los habitantes de Ninive se arre¬pintieron de su mala conducta.

Lucas 11,29-32. A esta generación no se le dar más signo que el de Jonás.

Jueves 3:

Ester 14,1,2-5.12 -14. No tengo otro defensor que tú.

Mateo 7,7-12. Quien pide, recibe.

Viernes 3:

Ezequiel 8,2-28. ¿Acaso quiero ~o la muerte del malvado y no que se convierta de su camino y viva?

Mateo 5,20- 26. Vete primero a reconciliarte con tu hermano.


Sábado 3:

Deuteronomio 26,16-19. El Señor eligió a su Pue¬blo. Este deberá guardar todos los preceptos del Señor y será el pueblo santo.

Mateo 5,43- 48. ¿No hacen lo mismo también lo gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.



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