LA VENGANZA BLANCA

Escrito por Comentarista 1 el . Posteado en Comentario a las Lecturas

Como el otro día se me ocurrió escribir que no sabía si alguien leía estos comentarios he recibido la venganza Blanca. Para los que no lo sabéis los comentarios los escribimos un grupo de sacerdotes (dos semanas cada uno), el nombre da igual y ninguno es ya D. Fernando (que ha sido nuestro iniciador y nuestra inspiración). Cuando escribía algo no nos llega a nosotros sino que Blanca, que trabaja en el Arzobispado, los lee y, en algunos casos, nos los pasa. Yo hace tiempo le dije que no me pasase demasiados (mejor ninguno), que esto se hace por amor a Dios y punto. Pero por decir eso el otro día ayer me bombardeó a correos, uno por uno, hasta 22 (en que ya dije ¡basta!). Así que ya sé que Alfredo está con su oposición a cuestas, que Vicente y su mujer me aguanta a menudo, que Teresa sabe firmar en colores, que Xavier nos lleva hasta Washington D.C., que Oscar está gastando su vida en LLeida dando clases a africanos y tiene alguna duda, que cg-cruz prefiere que trasnoche y no que madrugue (pero entre la cama y el ordenador, durmiendo seis horas diarias, no lo dudo), al igual que Enidh desde Sa José de Costa Rica (un Smart del Señor, que bonito), que Sara desde México está abierta al Espíritu Santo, que Edgardo desde Santiago de Chile lleva dos años aguantándome, que María Laura desde Argentina rezan por nosotros (cuenta con mis oraciones), que a Alfonso nunca le contestamos (tres minutos pensando que significaba DNS, que Dios Nuestro Señor me perdone), que Gabriel en Sevilla se acerca un poquito más a Dios (a ver si tengo algún día de vacaciones y me acerco yo a Sevilla, aunque sólo sea un poquito), que el Padre Eduardo comparte estas torpes palabras en México, que Tirso llama a la Virgen Mamita María, que Bernardo nos lee desde Perú, que Juan Carlos (Diácono argentino, creo) se fija hasta en los calendarios, Ana Lourdes desde Honduras nos pide oraciones por su país (las tienes), que Juan Carlos desde Chile quieres saber el nombre del sacerdote (puedes llamarme Bond, James Bond ¿qué más dará?), otro Argentino Roberto me pica la curiosidad con la figura de Ceferino Namuncurá, me enteraré de su vida y que tengas éxito con el documental, Luisa M. nos lle desde Venezuela (por cierto, me comprometí a que cuando acabara esta parroquia pagaría otra en Venezuela, y saldrá), que Rosa Mª nos lee y que trabaja en Renfe (ha salido el logo por todo el correo) y que Apolinar si cree que servimos para algo, lo cual es un alivio. Me imagino que habrá llegado alguno más pero ya le dije a Blanca que tuviese misericordia de mi. Pues a todos los que habéis escrito, a los que no, a los que leéis esta página frecuentemente o sólo alguna vez, a los que os sirve de algo y a los que os deja indiferentes: ¡Muchas gracias por vuestras oraciones! y pensar que cada minutillo que dedicamos a Dios se convierte en eternidad. ¿Comprendéis ahora por qué no leemos los correos? Llenaríamos el comentario sólo dando las gracias a Dios por vosotros. Pero vamos al de hoy:
Oscar preguntaba en su correo “Cuando decimos que Jesús redimió el pecado del mundo con su muerte en cruz, a que nos estamos refiriendo, porqué tuvo que hacerlo? ( a parte de que para que se cumplieran las escrituras).” Sin duda es una buena pregunta para los otros compañeros escritores, que son más teólogos, yo sólo soy un pobre párroco de caseta. Mi contestación más profunda sería: “Y yo…¿qué sé?”, pero tengo en la cabeza el Evangelio de hoy. Al igual que me pasa en la vida me gusta fijarme en los personajes menos importantes, y hoy vuelven a contraponerse Marta y María. Marta, la hiperactiva la diagnosticarían hoy, se lanza al encuentro de Jesús y tiene este hermoso diálogo con Él de reproche y confianza. Pero quiero fijarme en María. María era la que escuchaba al Señor, la que sabía que sólo una cosa era importante, y María se guarda sus porqués. Creo que cualquier por qué se quedará corto ante el Señor, Cuentan que santo Tomás, después de rezar un rato frente al crucifijo, volvió y dijo: “Todo lo que he escrito es paja”. ¡ Y mira que santo Tomás contestó porqués en su vida!. ¿por qué la cruz? Nos lo dice hoy San Juan: “Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, parta que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.” La cruz no se comprende desde nuestra lógica. Solamente se comprende desde la lógica del amor de Dios, y como amamos poco, entendemos poco. Hoy un chico del centro de menores estaba enfadado, triste. Le he preguntado por qué y ha empezado a contarme una historia más o menos truculenta de amoríos y desamoríos. Pero ese no era el motivo, me lo decían sus ojos y el corazón. Le he dejado hablar y hablar, y poco a poco ha ido hablando de su patria que hace años que no ve, de su abuela, de sus primos, de las personas que de verdad le quieren y hace tiempo que no tiene contacto con ellos, de cómo le esperan y le echan de menos y cómo echa el en falta el verdadero cariño y desprecia los sentimentalismos sexuales de adolescente. Cuando sabes quién te quiere, entonces sabes que todo lo que hagas por amor es poco. Si sabes que Dios te quiere confiarás hasta en que los muertos resucitan: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mi, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Si te sabes amado por Dios, amarás, y no irás buscando porqués. Confiarás como María que se quedó en casa sabiendo que Jesús haría lo que fuese más conveniente. Tenemos todo el derecho a preguntarnos porqué, incluso es bueno, pero no es conveniente quedarnos en los porqués. Hay que dar un paso más y confiar.
Hoy llego tarde a casa otra vez, esta vez es por dejaros escrito esto para que esté tempranito en esa nebulosa de Internet. ¿Lo leerá alguien? Ya sé que sí. Que nuestra Madre la Virgen os proteja, os cuide y acoja en sus brazos todos nuestros porqués. Blanca ya se ha vengado, ella lee los correos y yo escribo dos folios y medio.

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