28/09/2020 – Lunes de la 26ª semana de Tiempo Ordinario.

| lunes, 28 septiembre 2020 | Lecturas de Misa
PRIMERA LECTURA El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.Lectura del libro de Job 1, 6-22 Un día los hijos de Dios se presentaron ante el Señor; entre ellos apareció también Satán. El Señor le preguntó a Satán: «¿De dónde vienes?». Satán respondió al Señor: «De dar […]
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Hacerse pequeño

Es una tentación frecuente, que se manifiesta de mil maneras y que parece encontrar su refrendo en nuestro mismo dinamismo vital. Tendemos al crecimiento, así lo muestra la bilogía, y parece un dato necesario luchar por mejorar posiciones en el trabajo. Incluso,...

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Wenceslao, rey (c. a. 907-c. a. 928)

webmaster | lunes, 28 septiembre 2020 | Santoral
Santos: Wenceslao, Marcial, Lorenzo, Privato, Estacto, Alfio, Alejandro, Zósimo, Nicón, Neón, Heliodoro, mártires; Alarico, Alodio, Annemondo, Ausencio, Doda, Eustiquio, Everardo, confesores; Simón de Rojas, fundador; Salomón, obispo; Caritón, abad; Exuperio, Fausto, Salonio, Silvino, obispos; Lioba, virgen; Baruc, profeta.
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Lorenzo Ruiz y compañeros mártires (1633-1637)

webmaster | lunes, 28 septiembre 2020 | Santoral
Santos: Wenceslao, Marcial, Lorenzo, Privato, Estacto, Alfio, Alejandro, Zósimo, Nicón, Neón, Heliodoro, mártires; Alarico, Alodio, Annemondo, Ausencio, Doda, Eustiquio, Everardo, confesores; Simón de Rojas, fundador; Salomón, obispo; Caritón, abad; Exuperio, Fausto, Salonio, Silvino, obispos; Lioba, virgen; Baruc, profeta.
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Simón de Rojas, fundador (1552-1624)

webmaster | lunes, 28 septiembre 2020 | Santoral
Santos: Wenceslao, Marcial, Lorenzo, Privato, Estacto, Alfio, Alejandro, Zósimo, Nicón, Neón, Heliodoro, mártires; Alarico, Alodio, Annemondo, Ausencio, Doda, Eustiquio, Everardo, confesores; Simón de Rojas, fundador; Salomón, obispo; Caritón, abad; Exuperio, Fausto, Salonio, Silvino, obispos; Lioba, virgen; Baruc, profeta.
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Tanto en la vida personal como en la vida pública, ¡qué importancia tiene ser valientes para buscar, decir y seguir la verdad con todas las consecuencias! Para los discípulos de Cristo, educar en la verdad es fundamental, pues Jesús mismo es la Verdad y dona al hombre la plena familiaridad con la verdad, invitándonos siempre a vivir en ella. La verdad sitúa al hombre en el centro de lo que tiene que ser su vida e impulsa la inteligencia humana hacia horizontes inexplorados. San Agustín, que conoce muy bien la realidad humana, sostiene que el ser humano se mueve espontáneamente cuando se encuentra con algo que le atrae. Cuando se pregunta sobre lo que puede mover más al hombre sobre todas las cosas y en lo más profundo de sí mismo, dice así: «¿Ama algo el alma con más ardor que la verdad?» (In Johannis Evangelium Tractatus, 26, 5: PL 35, 1609). Porque todos llevamos en lo más hondo de nuestra existencia el deseo hondo y profundo de la Verdad. Por eso, ante la pregunta de Tomás de «¿cómo podemos saber el camino?», el Señor nos dice con fuerza y con amor: «Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida» (Jn 14, 5b-6a). ¿Cómo no vamos a educar en la verdad en los tiempos que vivimos, en esta época nueva? Hemos de decir y entregar con gozo la respuesta que desea tener todo ser humano y que está anhelando en su corazón. Como nos decía el Papa Benedicto XVI, «Jesús es la estrella polar de la libertad humana: sin él pierde su orientación, puesto que, sin el conocimiento de la verdad, la libertad se desnaturaliza, se aísla y se vuelve estéril. Con él la libertad se reencuentra». Pero ¿por qué se reencuentra la libertad? Porque se manifiesta en la verdad. Os voy a decir algo que puede parecer exagerado y, sin embargo, es todo lo contrario, tiene un realismo evidente: nada ni nadie tiene capacidad para la respuesta a la pregunta sobre el sentido del hombre, pues la respuesta toma rostro en Jesucristo, solo tiene rostro el sentido de la vida en Él. Cuando dejamos que Él toque nuestra vida, la alegría, la felicidad, el sentido, el amor, el horizonte que nos da son muy superiores a lo que la razón humana puede descubrir y encontrar. Un día alguien me preguntó sobre cómo buscar la verdad. La respuesta que le di entonces, que sigo manteniendo después de muchos años y cada vez con más seguridad, fue que no hiciese muchos esfuerzos desde sí mismo, porque seguro que iba a quedar frustrado. Son tantos los problemas que nos aparecen en nosotros mismos y en los demás, tantas las situaciones con las que nos encontramos, las tristezas que nos invaden, los fracasos con los que nos topamos, que no podemos resolvernos por nosotros mismos. Sin embargo, le hice una propuesta: «¿Por qué no te dejas buscar por la Verdad?». No podemos fiar todo a nuestras fuerzas, sino que hay que confiar y dejarse buscar por la Verdad que es Jesucristo. No podemos vivir en este mundo con medias verdades, pues nos destruimos a nosotros mismos y destruimos a los demás. Precisamente por esto, os propongo estas líneas para educar para la verdad: 1. La libertad se vive cuando caminamos por la senda de la verdad y se convierte en esclavitud cuando entramos por sendas de verdades a medias. En nuestras propuestas de libertad, hemos de ser claros: no se trata de asumir cualquier moda que aparezca a cualquier precio, hay que saber discernir con valentía el camino de la libertad… [...]