25/01/2022 – Martes de la 3ª semana de Tiempo Ordinario. La Conversión de San Pablo, apóstol.

| martes, 25 enero 2022 | Lecturas de Misa
PRIMERA LECTURA Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando el nombre de Jesús.Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 22, 3-16 En aquellos días, dijo Pablo al pueblo: «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad; me formé a los pies de Gamaliel en la exacta […]
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¿POR QUÉ NO YO?

Tengo que reconocer que en ocasiones me pone nervioso tanto testimonio. Parece que, si no has salido del mundo de las drogas, te has codeado con sectas satanistas, te entregaste a la prostitución o eras un blasfemo integrante de bandas callejeras…, no eres nadie....

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Conversión de san Pablo (s. I)

webmaster | martes, 25 enero 2022 | Santoral
La Conversión de san Pablo. Santos: Ananías, Marino, Sabino, Proyecto, Juventino, Maximino, Donato y Ágape, Amarino y Elpidio, Saturo, Tito y Floro, mártires; Popón, Adelfo, Publio, abades; Bretanión, obispo; Elvira, virgen; Aca, eremita
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La fuerza apostólica del amor y la alegría

Cuando preparo esta carta, hago memoria del Evangelio del pasado domingo, el de las bodas de Caná, y de esa expresión tan espontánea de la Virgen María: «No les queda vino». Y recuerdo que próximamente una amiga, Silvia, consagra su vida con votos perpetuos en una familia de la vida religiosa. Su compromiso nos recuerda que se pueden hacer muchas cosas, pero hay algunas que son esenciales, como ser memoria con tu propia vida, al estilo de María. Hay que ser voz, testigo, memoria para decir en medio de este mundo que «no les queda vino», que «no hay amor, hay vacíos tremendos». Gracias por querer llenarte de Jesucristo, de su amor, y por asumir el compromiso de regalar este amor, viviendo en comunidad y haciéndolo perceptible en la vida de la Iglesia. ¡Con cuantas imágenes podríamos llenar de contenido hoy esa expresión de «no les queda vino»! Hoy no les queda amor, no les queda el sentido de la vida, no les queda alegría, no les queda fraternidad, no les queda paz... Silvia, ¡qué vida alcanzas asumiendo el compromiso de hacernos ver que la fe siempre hace tomar conciencia del amor de Dios que se revela en Cristo y que suscita amor! Te aseguro que el amor que tú deseas dar y que no viene de ti misma es una luz que ilumina permanentemente a un mundo que tiene muchas oscuridades, pero que necesita fuerza para vivir y actuar. Vas a hacer tu compromiso de vida en la Iglesia y en una congregación religiosa. Eres atrevida como María. Gracias por tu atrevimiento en este momento de la historia de la humanidad, marcado por la pandemia, y por asumir la tarea de la Virgen María de ver lugares, situaciones y existencias en los que podemos decir al Señor también nosotros: «No les queda vino». ¿Qué podemos celebrar si estamos tristes? ¿Qué podemos celebrar si nuestro corazón está vacío de amor? A nuestra humanidad le falta el amor; tiene grandes carencias afectivas y hay en su haber mucha frustración. Y no vale cualquier remedio: hay que ir al manantial, a quien puede arreglar y dar solución a los vacíos de amor y de sentido. Nuestra Madre la Virgen María le dijo a Jesús: «¡Es tu hora!». Ella no se dirige al jefe del banquete o a quienes lo han organizado, sino que se dirige a quien sabe que tiene la solución. María sabe y reconoce que la solución está en Jesús; solamente Él nos puede abrir a un nuevo amor, sin límites, a un amor que permanezca para siempre y nos saque de la frustración, que nos ponga en el camino verdadero del amor y de la alegría. Por eso, Silvia, quiero agradecerte tu compromiso expreso y claro con Jesús. Es un camino que solamente Jesús nos puede despertar. Y quizá a ti te lo despertó en tu misma profesión de periodista... Entre tantas noticias, ¿qué pasa con la Noticia? Aquí adquieren una profunda verdad esas palabras de nuestra Madre la Virgen dirigidas también a nosotros: «Haced lo que Él os diga». La fuerza apostólica está en Jesucristo. Necesitamos abrir caminos hacia una cultura del encuentro capaz de llenar de sabor nuestro mundo, capaz de llenar de gusto nuestra sociedad. Y nadie ha despertado tanta esperanza, tanta alegría y tanto amor como Jesucristo. El «haced lo que Él os diga» no es una frase más, sino que es la expresión más auténtica, pues solo Él da un gusto, solo Él da un sabor nuevo a la vida, a las relaciones entre los hombres. ¡Qué hondura alcanza la fuerza apostólica del amor!… [...]